Overblog Todos los blogs Blogs principales Política
Seguir este blog Administration + Create my blog
MENU

Una pequeña historia infernal

Publicado en por Skiper

Autor: Skiper

Hace ya mucho tiempo, en las profundidades del infierno, habitaba el Demonio de las pesadillas, Efialtes. Antes de su caída al infierno junto con el resto de ángeles caídos que se rebelaron contra Dios en el cielo, él se encargaba de inspirar a los hombres mediante sueños creativos y gratificantes que potenciaban las dotes laborales y artísticas de los hombres y, mediante ellas, los acercaban más a Dios.

Después de la expulsión del cielo y su conversión en ángel oscuro o demonio, su habilidad concedida por Dios se tornó en la capacidad para infiltrarse en los sueños de los hombres y convertirlos en pesadillas. Efialtes podía modificar y manipular casi a voluntad los sueños humanos, torturándolos con pesadillas que socavaban la confianza en sí mismos y hacían que crecieran en ellos miedos infundados o temores que ya llevaban ocultos dentro de su interior.

De alguna forma, esta era la manera de venganza contra la humanidad que Efialtes podía ejercer hasta cierto punto en la esfera terrenal, pero un día, hastiado y aburrido de su existencia en el infierno, decidió que ya era hora de escapar de allí y darse un paseo por el reino de los hombres.

Su oportunidad de escapar del infierno se le presentó durante una rara e inusual conjunción planetaria que solo se repetía cada dos mil trescientos años. Dicha conjunción tenía la propiedad de debilitar temporalmente las barreras entre los diversos mundos, más concretamente entre el mundo espiritual y el mundo material de los humanos. El demonio, completamente consciente de estos detalles sobre la conjunción, aprovechó este raro evento para escapar del infierno sabiendo que esta era su única oportunidad de hacerlo, aunque solo fuera por un espacio de tiempo limitado y sujeto a ciertos factores no controlables ni previsibles.

Escalando por las paredes de las más profundas simas del infierno en el que se encontraba encarcelado, Efialtes fue ascendiendo poco a poco hacia la pequeña grieta dimensional creada por la rara conjunción planetaria.

Una pequeña historia infernal

Que un diablo o cualquier otra entidad condenada o que habite en el infierno escape del mismo no es algo que se produzca habitualmente, y ocurre en muy raras y contadas ocasiones. Para colmo, escapar del infierno sin permiso tiene un precio muy alto a pagar.

Durante su dura y penosa ascensión por las oscuras y tenebrosas paredes infernales, Efialtes fue perdiendo paulatinamente su fuerza y sus poderes fueron mermando conforme más se acercaba a la brecha dimensional que separaba el mundo de los humanos de otros mundos y dimensiones distintas.

Su cuerpo se demacró enormemente mientras ascendía dolorosamente hacia el mundo de los hombres: los músculos de su cuerpo infernal se debilitaron en grado sumo; incluso su estatura fue mermando progresivamente conforme escalaba por las paredes del infierno y más cerca estaba de la brecha dimensional.

Una pequeña historia infernal

Finalmente, y durante lo que le pareció una eternidad, Efialtes emergió por la estrecha brecha dimensional al mundo de los hombres, pero ahora solo era una caricatura macabra y demacrada de lo que era en el infierno. Su musculatura se redujo a mínimos de tal forma que Efialtes ya no tenía apenas músculos visibles en su cuerpo demoníaco; ahora solo presentaba huesos y tendones profundamente marcados donde anteriormente había músculos.

Su estatura también se redujo considerablemente y ahora apenas alcanzaba la altura de un niño humano de cinco años. Su cuerpo presentaba ahora la decrepitud de un cadáver macabro y marchito, y su piel tenía un tono grisáceo y verdoso propio de un cadáver muerto hace ya algún tiempo.

Pero no todo fueron malas noticias para el demonio aquel triste y aciago día: la grieta dimensional producida por la conjunción planetaria trajo al demonio, en mitad de la noche cerrada, a un oscuro y tétrico cementerio.

Consciente de su macilento y demacrado cuerpo y aspecto, Efialtes supo de inmediato que no podría pasearse por el mundo de los hombres con ese aspecto tan lúgubre y, buscando entre las tumbas recientes, desenterró una para abrir un ataúd y vestirse con los harapos raídos del cadáver y un pequeño cordel de tela medio deshilachado. Luego volvió a dejar la tumba como estaba.

Este acto de taparse con aquellos harapos no fue un acto de vergüenza, sino más bien una simple medida preventiva para intentar camuflar su horrible aspecto ante cualquiera que pudiese verlo por casualidad.

Seguidamente, Efialtes empezó a recorrer ansioso las tumbas del oscuro cementerio buscando un cadáver más o menos reciente. Ah, amigos, de todos es conocido que los diablos no solo son capaces de poseer temporalmente a ciertas personas y adueñarse de sus cuerpos y de sus actos, haciéndoles actuar como marionetas literalmente; a esto se le llama posesión infernal.

Lo que pocos conocen es que algunos diablos en concreto son capaces también de tomar posesión de cadáveres humanos y usarlos como recipientes temporales en los que el demonio entra en el cuerpo muerto y, en cierta forma, lo “reaviva”, pero con las restricciones y limitaciones del cadáver, que dependen de su grado de decrepitud. Dicho de forma sencilla y para que ustedes lo entiendan: cuanto más fresco es el cadáver, tanto mejor para el demonio que lo usará como su nuevo cuerpo. Pero sigamos con nuestra historia después de esta necesaria aclaración.

Finalmente, y después de una ardua búsqueda entre las tumbas del cementerio, nuestro demacrado amigo encontró lo que buscaba: una tumba fresca con el cadáver más o menos reciente de un pobre y desgraciado vagabundo que había muerto y había sido enterrado hacía no demasiadas horas.

No me pregunten cómo nuestro infernal amigo supo que aquella tumba en concreto albergaba un cadáver reciente, pero hay cosas que los demonios conocen casi por instinto y este fue el caso.

Desenterrando con sus propias manos el túmulo de tierra fresca que cubría el mísero y pobre ataúd de madera de pino, abrió finalmente la tapa del mismo dejando ver el cadáver más o menos reciente de aquel triste desgraciado.

El cuerpo de aquel triste infeliz apenas presentaba las señales de la putrefacción cadavérica post mortem. Era un cadáver fresco, y las buenas noticias no acababan ahí: el susodicho muerto había sido enterrado con sus vestiduras, las cuales estaban en relativamente buen estado y no demasiado sucias, aunque seguían siendo las vestiduras de un pobre vagabundo.

Aquello era perfecto, era justo lo que nuestro demonio de las pesadillas buscaba, así que, después de mirar a su alrededor para asegurarse de no ser visto, comenzó el proceso de tomar posesión del cadáver de aquel desgraciado.

Con esfuerzo, y gastando parte de sus mermados poderes demoníacos, finalmente “devolvió” a la vida al cuerpo. Efialtes ahora tenía el recipiente perfecto para pasearse entre los humanos sin levantar demasiadas sospechas.

Miró su nuevo cuerpo y no le desagradó en demasía: aunque algo delgado, aquel pobre infeliz estaba en relativa buena forma física; ¡incluso era algo guapo y tenía un cierto aire taciturno que de seguro atraería a cierto tipo de mujeres!

Echando un último vistazo a su nuevo y recién adquirido cuerpo, Efialtes se apresuró a dejar el ataúd y la tumba tal y como las encontró y se aseguró de que no hubiera detalles o pistas que diesen a entender que la tumba había sido profanada.

Una pequeña historia infernal

Consciente de sus limitaciones al escapar del infierno y estar en un envoltorio humano físico, Efialtes supo que debía guardar las apariencias lo más posible en tanto tuviese interacción con los seres humanos.

Respecto a sus poderes demoníacos, aunque muy mermados y disminuidos, aún los conservaba, pero a un grado tan bajo que usarlos en gran medida le requeriría un gran esfuerzo y repercutiría peligrosamente en la salud y aspecto general del cuerpo huésped, así que debía tener cuidado con ciertas cosas mientras caminaba entre los hombres con su “traje” nuevo.

De cualquier forma, nuestro demoníaco amigo estaba satisfecho por su nuevo aspecto y por finalmente haber conseguido escapar del infierno, no sin pagar por ello un alto precio y esfuerzo. Luego, por unos instantes, Efialtes pensó en las repercusiones de su infernal fuga: sin duda alguna habría serias consecuencias, y hasta le perseguirían los de su misma clase para llevarlo de vuelta, pero aquello eran preocupaciones menores, al menos por ahora… Así que, intuyendo el cercano amanecer del nuevo día, Efialtes miró una última vez a su alrededor en aquel cementerio y, con paso calmado, salió del mismo para ver qué le deparaba el nuevo día en aquella que ahora era su nueva forma de vida temporal.

Ver comentarios

The Economist 2026 - La predicción se está cumpliendo.

Publicado en por Skiper

Ver comentarios

¿Hacia una Invasión Inminente?: La alerta roja que obligó al rey a reunir a la Cúpula Militar. El Plan.

Publicado en por Skiper

Ver comentarios

¿Qué está pasando con el dinero de todo el mundo?

Publicado en por Skiper

Ver comentarios

#ÚLTIMA HORA Golpe letal a Sánchez: el Tribunal Supremo paraliza la ley de nietos y habrá elecciones limpias

Publicado en por Skiper

Ver comentarios

Alternativa por Alemania (AFD) arrasa: ¿empieza la conquista de Alemania?

Publicado en por Skiper

Ver comentarios

El gobierno español renuncia a defender Ceuta

Publicado en por Skiper

Ver comentarios

Se acabaron las medias tintas: Lo que nadie más se atreve a decir.

Publicado en por Skiper

Ver comentarios

El informe policial de la invasión de Ceuta explicado

Publicado en por Skiper

Ver comentarios

La maquinaria de guerra vs. La paz: ¿Por qué no termina el conflicto?

Publicado en por Skiper

Ver comentarios