Insectos, especulación alimentaria y genocidas de traje y corbata
Autor: Jaume Canales
Tras las recomendaciones da la FAO, hacemos un pequeño repaso del porqué de la crisis alimentaria y del silencio de las verdaderas razones que provocan el hambre en el mundo.
Cuando el genocidio se comete a miles de kilómetros de distancia, desde un cómodo despacho, se pierde la perspectiva de los actos. Cuando las muertes son solo números que no influyen en el objetivo final del enriquecimiento, se olvidan que son culpables de la condena a muerte de millones de personas.
Hay dos negocios infalibles, dos negocios que están muy relacionados, que son el de la alimentación y el de la muerte, pues toda persona necesita de lo primero para no acabar antes de hora en el segundo. Tras la especulación mundial con la vivienda, que ha provocado el hundimiento de un mercado financiero donde solo ganan los grandes a costa de comerse a los pequeños, actualmente estamos metidos de lleno en la burbuja de la alimentación mundial. No, no existe una crisis de producción alimentaria, ni el alza de los precios está provocada en su mayoría por las sequías que se han hecho notar en los últimos años.
El alza de los precios es algo totalmente provocado por los tiburones capitalistas que solo cuentan números desde sus despachos en lo alto de los rascacielos. Ya en 2005 se olieron que el negocio de la vivienda estaba a punto de estallar, como pocos años antes lo hicieron las puntocom, o como ocurrió en la primera burbuja capitalista de la historia, la de los bulbos de tulipán; y a partir de ese 2005 los fondos de inversión se trasladaron al mercado de futuro de alimentos. Inversiones a 5 o 10 años vista que ya han tenido consecuencias dramáticas a lo largo de todo el mundo, provocando millones de muertes.
Según la FAO, diez corporaciones trasnacionales controlan actualmente el 80% del comercio mundial de los alimentos básicos. Empresas como Nestlé, Danone o Monsanto manejan el mercado a su antojo. Esta última, además de alimentos controla nada más y nada menos que el 95% del mercado mundial de Transgénicos, además de ser una de las 10 empresas que dominan el 90% del mercado de señilla convencional en todo el mundo.
Por si esto no fuera suficiente, grandes bancos y fondos de inversión como Goldma Sachs o Morgan Stanley están apostando al alza del precio de los alimentos básicos en un futuro cercano comprando cosechas futuras a precios desorbitados para provocar un aumento totalmente irreal de los precios y así poder vender en los 5 o 10 años normalmente estipulados en el contrato todo ese cereal a un precio muy superior al ofrecido en un principio, que ya estaba fuera de mercado.
Si esto no ocurriera, si por algún casual los precios de los alimentos no subieran exponencialmente debido a los preciso desorbitados pagados en el mercado de futuros, siempre se puede optar a retener parte de la producción, provocar escasez y aumentar así la demanda.
Y esto es lo que básicamente está ocurriendo en los últimos años en el mercado de alimentos básicos. Según datos de la FAO, el valor de los cereales ha pasado de un índice de 85.2 el año 2000 a un 241.3 en 2012, es decir, el precio se ha multiplicado prácticamente por 3, algo que en países donde la base de la alimentación y casi su único componente, se ha convertido en muertes y más muertes.
Si a estas especulaciones le sumamos las presiones de empresas como Monsanto para introducir sus semillas en el mercado, provocando la ruina de los agricultores, el coctail es explosivo. Ya no es solo el hambre, los datos de los suicidios de campesinos en India son espeluznantes, los casos en los que gobiernos africanos han echado a tribus de sus tierras donde cultivaban para prácticamente regalar esas tierras a grandes empresas multinacionales que especularán con su producción, la lucha gubernamental en tantos países americanos contra los indígenas que ocupan tierras perfectas para el cultivo de cereales para biodiesel…
Pero que nadie se escandalice, que nadie se tire de los pelos, el problema es que no hemos explotado una opción muy interesante, el comer insectos. Están por todas partes y tienen un gran aporte de proteínas, perfecto para sobrevivir. Aunque hay otra posibilidad aún más bonita y efectiva. Si tienes hambre, comete a un rico capitalista, no solo estás comiendo, sino que habrá una boca menos que compita por el alimento. Y ya se sabe, del cerdo todo se aprovecha.
Buen provecho!
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