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Un informe confidencial alemán califica a Francia de poco competitiva y preocupante tras tachar los socialistas franceses a Merkel de egoísta

Publicado en por Skiper

Fuente: www.teinteresa.es/dinero/relaciones_franco-alemanes-Merkel_y_Hollande_se_enfrentan_0_910710846.html

El diario alemán Handelsblatt ha publicado un informe confidencial del ministerio de Economía alemán en el que se muestra preocupado por la evolución económica de Francia, su principal socio comercial.

Hace cuatro días los socialistas franceses publicaban un documento que calificaba de “intransigencia egoísta”  y actitud que “debilita a Europa”, la política de Merkel.

 

 

Lejos ha quedado la imagen de François Mitterrand y Helmut Kohl cogiéndose la mano en el recuerdo de los soldados caídos en la batalla de Verdun. Nunca antes, desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, las relaciones entre Francia y Alemania habían pasado por un momento tan frío.

El último acto en el escenario de tensión,  es la divulgación, en medios alemanes, de un informe confidencial del ministerio de Economía germano, en el que se afirma la preocupación por la situación económica de Francia, su principal socio comercial, y su falta de competitividad. Según el análisis, “la industria francesa está perdiendo cada vez más competitividad, el negocio de la deslocalización continúa”

 


El documento ha sido filtrado al diario económico, cercano al ejecutivo de Angela Merkel, Handelsblatt. Se produce cuatro días después que el Partido Socialista francés, al que pertenece el presidente François Hollande, diera a conocer un documento en el que se ataca frontalmente la política de austeridad de Angela Merkel.

Los socialistas franceses califican, literalmente,  de “intransigencia egoísta” la estrategia  de Merkel, denuncian una actitud que “debilita a Europa”, y aseguran que la Canciller alemana únicamente se preocupa por “su balanza comercial y el futuro electoral”.

Los compañeros de filas del presidente Hollande queman así un pacto no escrito entre Francia y Alemania, que establecía que los desacuerdos entre ambos países no debían hacerse públicos. Básicamente, antes, los ‘trapos sucios’ se lavaban a puerta cerrada. Así se hizo bajo la presidencia del predecesor de Hollande, el expresidente Nicolás Sarkozy. 

 


Ahora desde la llegada, hace menos de un año, de François Hollande se ha instalado un profundo desencuentro entre ambos países. Berlín considera inevitable la disciplina presupuestaria, las reformas estructurales, la reducción del gasto del Estado, la liberalización del mercado del trabajo o el replanteamiento de ciertas políticas de protección social. Puntos que disgustan a una Francia más debilitada económicamente y que denuncia los efectos perjudiciales de los ajustes sobre el crecimiento.

A un lado están las diferencias políticas (Merkel es conservadora y Hollande socialista), pero también podrían estar las personales. Algunos medios como el diario francés Le Figaro aseguran que la química es nula.

 


“El presidente nunca ha digerido que la Canciller alemana rechazara recibirle cuando era candidato en las elecciones”, afirma el diario. Si eso es cierto, el único que puede confirmarlo o desmentirlo es el propio Hollande,  pero el  mismo diario asegura que a la Canciller alemana no le gustó que el francés anunciara su intención de  acudir a la celebración del 150 aniversario del Partido Socialista alemán el próximo 23 de mayo.

Al final, dice Le Figaro, “la dirigente conservadora ha decidido acompañarle. Espera así mostrale el abismo ideológico que separa a socialistas franceses y alemanes”.

 


Mientras la base que ha sustentado hasta ahora la creación de la Unión Europea, la alianza franco-alemana, se resquebraja por el enfrentamiento de dos modelos económicos, y quizás, de dos personalidades, Europa se mantiene a la espera. Y es que al final, si París y Berlín no resuelven su desencuentros, los daños colaterales pueden afectar a los 27 socios europeos.

La desunión entre París y Berlín tendrá como primer efecto la ralentización, en la toma de decisiones, de una Europa, pendiente de la unión bancaria y fiscal, y todavía bajo convalecencia tras una peligrosa crisis del euro.


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