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nuevo orden mundial

Una ONG estadounidense paga a drogadictos para que se esterilicen

Publicado en por Skiper

Autor: Ángel Martínez

 

Evitar que los drogadictos tengan hijos. Ese es el objetivo de Project Prevention, una ONG estadounidense que paga 300 dólares a toxicómanos o alcohólicos para que se esterilicen o acepten someterse a tratamientos de contracepción a largo plazo.

La organización, creada en 1997 y que ahora traslada su programa a Reino Unido, ha tratado hasta la fecha a 3.242 mujeres y a 35 hombres, a los que se practicó una vasectomía.

Los detractores de esta polémica medida la tachan de "ingeniería social" al definir a los adictos como personas incapaces de tener hijos. El proyecto ha sido comparado con los programas de esterilización emprendidos por el Tercer Reich contra judíos, gitanos, discapacitados y homosexuales o con la esterilización eugenésica que se llevó a cabo en Estados Unidos en los años 30. Asimismo, critican que sus campañas promocionales se hayan dirigido principalmente a comunidades afroamericanas de escasos recursos.

P. Prevention asegura en su página web que entre un 11 y un 15% de los recién nacidos en Estados Unidos han estado expuestos a drogas o alcohol en el útero. Otro dato: cerca del 3% de las embarazadas consumen drogas ilícitas, según el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades. Por ello, sostiene que “dado que actualmente hay una carencia de tratamientos disponibles para los adictos podemos estar de acuerdo en que el control de la natalidad es un paso positivo hasta que los alcohólicos/adictos tengan la posibilidad de desintoxicarse”. La fundadora de esta ONG, Barbara Harris, madre adoptiva de cuatro niños nacidos de una drogadicta, defiende su postura narrando su propia experiencia personal. 

“Taylor (uno de esos niños) no podía dejar de vomitar y parecía que sus ojos iban a salirse de sus órbitas. El ruido y la luz le molestaban, era incapaz de dormir. Yo estaba furiosa con su madre, pensaba ‘¿cómo puede alguien hacerle esto a su bebé?’”, declaró a la BBC.

Su apuesta ha provocado una fuerte oposición en Estados Unidos. Organizaciones como el grupo estadounidense Defensores Nacionales de las Mujeres Embarazadas no niegan los problemas que crean los progenitores adictos, pero sostienen que muchos de ellos logran curar su adicción y convertirse en unos padres normales. Consideran que crear una familia es una de las partes más hermosas de la vida de un ser humano y que, al eliminar esa posibilidad, se está acabando con una de las motivaciones para dejar las drogas.

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El engaño de los biocombustibles

Publicado en por Skiper

Extraido de www.rebelion.org

Autor: Edmundo Fayanas Escuer

 

En una reciente entrevista en El País al premio Nobel de Química, Hartmut Michel, le preguntaron: Según una directiva de la Unión Europea, el 5,75% de todo el transporte basado en energías fósiles deberá ser sustituido por biocombustibles antes de 2010 ¿Es una estrategia equivocada?
  1. Recomonendaría abolir dicha directiva: con los biocombustibles no se ahorra emisiones de dióxido de carbono. Es evidente que tenemos que reducir las emisiones de dióxido de carbono si queremos frenar o reducir el calentamiento global, tenemos que cambiar de energías fósiles a energías renovables. Pero la producción y el uso del biogás o el biocombustible no son neutrales en cuanto a la producción de CO2 porque al menos el 50% de toda la energía contenida en el biogás o en el biocombustible procede de fuentes fósiles

¿Puede explicarlo mejor?

R Para producir algunos biocombustibles, como el etanol, hace falta invertir mucha energía en forma de fertilizantes, de transportes……. Y también en el destilado del alcohol. Lo que obtienes al fermentar el vegetal es algo como el vino, con un 10% de alcohol, y hay que convertirlo en alcohol al 100%. Para eso hay que invertir casi tanta energía como la que hay en el etanol. Y si obtienes esa energía de combustibles fósiles, acabas emitiendo más CO” de lo que emitirías simplemente usando gasolina en el coche.

Creo que es clara la explicación de Hartmut Michel sobre la inutilidad de los llamados biocombustibles.

Siempre nos hablan de biocombustibles, cuando nos deberían hablar de agrocombustibles. La palabra BIO significa vida y el término es utilizado para fomentar la idea que este tipo de energías va a resolver no solamente la necesidad de nuevas fuentes energéticas, sino que también el problema del cambio climático, que como veremos resulta todo un engaño.

Los agrocombustibles (biocombustibles) son de dos tipos. El primero es el bioetanol, que es un alcohol producido a partir de la caña de azúcar, del maíz, del trigo. El etanol producido a partir de la caña de azúcar provoca una vez y media más gas efecto invernadero que el petróleo. Para hacer el cálculo real, tenemos que tener en cuenta todos los elementos que intervienen en el proceso de producción.

El segundo es el biodiesel que es producido a partir de la soya, la colza o la palma. Si se analiza todo el proceso de producción cada tonelada de biodiesel producido a partir de la palma de aceite emite más CO2 que el petróleo.

 

Los biocombustibles y el capitalismo

El sistema capitalista se basa en la utilización de energía tanto para producir como para transportar y como fundamento de su lógica es el valor de cambio, es decir, la posibilidad de intercambiar productos y servicios como base de ganancia y de acumulación. Su desarrollo está íntimamente ligado a las fuentes energéticas.

El modelo de desarrollo capitalista necesita cada vez consumir más energías. Por eso las fuentes de energía son fundamentales. Sin embargo, nunca se cuestiona el modelo de consumo y desarrollo. Ahora nos venden todo en VERDE, gasolinas, electricidad, etc., Las empresas petroleras son presentadas como benefactoras del hombre y defensoras del medio ambiente.

El proceso actual del neoliberalismo libera a las fuerzas del mercado para resolver la crisis de acumulación y ha provocado una verdadera explosión de consumo de las fuentes de energía. El resultado de esta irracional política consumista ha sido un aumento espectacular de la producción de CO2 en la atmósfera y en consecuencia del calentamiento acelerado del clima.

El ex vicepresidente norteamericano Al Gore en su película “Una verdad incómoda” alerta a la población mundial sobre los efectos que sufriremos por el calentamiento global del clima. Esto es un hecho evidente e irrefutable, pero sus conclusiones a mi modo de ver no son las más importantes, pues se centran en los comportamientos morales y religiosos que como individuos tenemos, pero no plantea ni cuestiona el sistema de consumo en el que estamos sumergidos ni el modelo económico predominante.

 

La destrucción de la agricultura por los biocombustibles

La utilización de los fertilizantes y los pesticidas, que son producidos por la energía fósil, son un factor de destrucción ecológica. Una de las características de los monocultivos es que los utilizan de forma masiva. Actualmente, se usa 45 millones de toneladas de estos productos y si queremos salvar el suelo y el agua deben de disminuir su uso rápidamente. Este tipo de producciones provocan un gran aumento del consumo de agua que es desviada de otros productos más naturales y acaba con los recursos hídricos.

Con los biocombustibles se provoca una importante disminución de la flora y fauna mundial. Los biocombustibles llevan a la destrucción de la agricultura pequeña pues se pasa de una producción campesina a un modelo productivista de tipo capitalista, lo que conlleva la desaparición de millones de campesino con el coste social que eso provoca. Sabemos, que la agricultura de tipo familiar genera 35 empleos cada 100 hectáreas, pero por ejemplo solo se necesitan 10 empleados para el cultivo de la palma aceitera y la caña de azúcar y solamente medio empleo para la soya.

La introducción de los monocultivos origina la desaparición de la producción de alimentos diversificados. Además, provoca un encarecimiento de estos productos básicos para la alimentación como lo estamos comprobando actualmente.

Una de las consecuencias de la expansión de estos monocultivos es el aumento del poder de los grandes terratenientes y de las multinacionales.

 

La Unión Europea y los biocombustibles

La política europea consiste en dar subsidios para favorecer este tipo de fuentes de energía. Como ya hemos visto, se pretende que para el año 2010. se llegue al 5,75% de agrocombustibles en los transportes, esto significa utilizar el 10% de las tierras agrícolas europeas para conseguir esta producción.

Los acuerdos de Kyoto plantean llegar al 20% del total del consumo de combustible sea de tipo sostenible, para el año 2020, lo que significa una utilización todavía más intensa de las tierras para la producción de energías y si estas no son suficientes se recurrirá a la explotación de los países pobres del hemisferio Sur.

Las Unión Europea, en el año 2006, subvenciona el barril de biodiesel con 72 dólares, el de etanol con más de cien dólares, cuando el promedio del barril del petróleo fue de 70 dólares en ese año. El negocio para la industria es total, de ahí la proliferación actual de estas industrias. En cuanto a los agricultores, se les subvencionaba, en 2005, con 45 euros por hectárea, con una superficie de 500.000 Ha. Se disminuyen en un 50% los impuestos para la importación de agrocarburantes.

Podemos decir, que el coste de los agrocombustibles son un buen negocio para la industria y las grandes empresas agrícolas, que la apoyan totalmente y un mal negocio para los consumidores, para las arcas de la Hacienda Pública y para el medio ambiente.

 

Si vemos, que los bicombustibles no son una mejora para el sistema ecológico, ni para la vida humana ¿Cuál es la causa para su desarrollo? Solo hay un motivo, el de una mayor independencia energética, que además es falsa porque si bien no se dependería tanto de los países productores de petróleo, se volverá a depender de los países del hemisferio Sur que serán los que la producirán.

En consecuencia, solicitemos a la Unión Europea la supresión de la directiva de los biocombustibles por no ser en estos momentos una solución al problema del calentamiento climático y porque va a producir un agravamiento ecológico del planeta. Lo que la Unión Europea debe es replantearse el modelo económico de desarrollo y hacer hincapié en dos aspectos, el primero en desarrollar políticas activas de ahorro energético y en segundo lugar desarrollar políticas de I+D+I en el campo energético sostenible y los biocombustibles no lo son.


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Daniel Estulin: La droga es el motor de la economía mundial

Publicado en por Skiper

 

LA DROGA ES EL MOTOR DE LA ECONOMÍA MUNDIAL

"Al año se mueven 700.000 millones libres de impuestos y esto no lo mueve ningún “sucio taliban” (…) La droga es el alimento de la economía y sin ella no se puede hacer absolutamente nada”

 “El mundo está dirigido desde la sombra por un mundo paralelo liderado por los grandes traficantes de armas, de drogas y por los terroristas, que mantienen un poder importante en los principales servicios secretos, en los gobiernos y en las organizaciones internacionales”

“Los Gobiernos y grandes organismos que apelan a la paz o luchan contra las drogas, son aquellos que venden armas y trafican con drogas a mayor escala”

“Ni gobiernos, ni Bush, ni oenegés, ésta gente no manda nada. El hombre detrás de la cortina. Por encima de ellos hay otro nivel hasta que encuentras un grupo de gente que son los que toman las verdades decisiones”

“En África hay, a día de hoy, 32 guerras abiertas. Todas son guerras energéticas. Haz un ejercicio: superpón en un mapa del mundo la ubicación del petróleo con los países que están en guerra. Todo encaja”

“De las 35 oenegés que están en África, 35 pertenecen al mundo blanco occidental. Todas están financiadas por las mismas empresas que quieren hacerse con los recursos naturales. Fundación Rockefeller, Carmedy, Fundación Ford, Oxam… La gente base que está trabajando allí es maravillosa, pero ellos no mandan”

“Ten en cuenta que el principal negocio de los medios de comunicación NO ES CONTAR LA VERDAD, SINO ESCONDERLA. Ellos forman parte de toda esta movida. Piensa que la droga es el lubricante de la economía mundial, si eliminas la droga, se desploma la economía mundial. ¿Cómo puede hablar el New York Times o el Washington Post de esto, cuando se les pueden desplomar sus propias acciones?”

“Yo no tengo televisión. Tampoco hipoteca, vivo en una casa de alquiler porque no me gusta deber un duro a nadie. En mi casa sólo hay energía solar y tenemos un pequeño huerto que nos hace autosuficientes en todo”

(Daniel Estulin)

 

Si quereis podeis ver aqui una entrevista que le hicieron en la radio con uno de sus ultimos libros y de donde ha salido esa información: http://www.youtube.com/watch?v=9srdOZzLG1c

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Eugenesia Programada

Publicado en por Skiper

Extraido de: noticias ERB

 

 Informe Rockefeller

El 18 de Julio de 1969, Richard Nixon dirigió al Congreso su “Mensaje especial para el Congreso sobre Problemas de Crecimiento de la Población“.

Durante algún tiempo, el crecimiento de la población ha sido visto como un problema de los países en vías de desarrollo. Sólo recientemente la presión demográfica se ha manifestado como un problema para los países industrialmente avanzados (…) Es por todos estos motivos que hoy propongo la creación, por parte del Congreso, de una COMISION SOBRE EL CRECIMIENTO DE LA POBLACION Y EL FUTURO DE AMERICA. El Congreso debería de otorgar a dicha Comisión la responsabilidad de investigar y hacer recomendaciones sobre tres áreas específicas:

Primero, el curso probable del crecimiento de la población, las migraciones internas y los desarrollos demográficos desde ahora hasta el año 2000.

Segundo, los recursos en el sector público de la economía que se requieran para abordar el crecimiento de población anticipado.

Tercero, modos en que el crecimiento de población puede afectar a las actividades del Gobierno Federal y de los gobiernos locales”.

 

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Uno de los retos más serios del destino humano en el último tercio de este siglo será el crecimiento de la población. Que la respuesta del hombre a este desafío sea digna de orgullo o de desesperanza en el año 2000, dependerá mucho de lo que hagamos hoy en día. Si ahora comenzamos nuestro trabajo de la forma adecuada, y seguimos prestando considerable atención y energía a este problema, entonces la humanidad será capaz de superar este reto como ha superado otros muchos a lo largo de la civilización”.

- Richard Nixon, 18 Julio de 1969

Dicha Comisión, estuvo encabezada y presidida por John D. Rockefeller III.

John Rockefeller presentó así el informe final:

“Tengo el honor de transmitir para su consideración el Informe Final que contiene los resultados y recomendaciones de la Comisión sobre el Crecimiento de la Población y el Futuro de América, Sec.8, PL 91-213.”

“Después de dos años de concentrado esfuerzo, hemos concluido que, a largo plazo, no se obtendrán substanciales beneficios del continuo crecimiento de la población de la Nación, por el contrario, la gradual estabilización de nuestra población a través de métodos voluntarios, contribuiría significativamente a la capacidad de la Nación de resolver sus problemas”.

- John D. Rockefeller 3rd. March 27, 1972

  

Informe Kissinger

(National Security Study Memorandum 200)

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Donald Rumsfeld, H. Kissinger, R. Nixon

A principios de los 70 (10/12/1974), durante los últimos días del gobierno del Presidente Nixon, un documento del Departamento de Estado creado bajo la dirección del Secretario de Estado Henry Kissinger, identificó el crecimiento de la población en los países del tercer mundo como “un asunto de máxima importancia“. Dicho crecimiento ponía en peligro el acceso a minerales y a otras materias primas que los EEUU necesitaban y por lo tanto, constituía una amenaza para su seguridad económica y política.

 

 El “informe Kissinger” podría definirse como:

Un extenso análisis de la situación demográfica mundial y soluciones para la estabilidad de los intereses de Estados Unidos relacionados con los recursos naturales que alimentaban las industrias norteamericanas.

Establece el control de la natalidad y el control político-económico de los países subdesarrollados, para “ahorrar recursos y materias primas” que potencialmente serían utilizados por los Estados Unidos.

¿Debe ser el alimento considerado como un instrumento de poder nacional?”, se pregunta Kissinger, a lo que no responde directamente, aunque sugiere que “todo tipo de ayuda debe ajustarse a aquellos países que acepten las condiciones de reducir la tasa de natalidad y busquen la estabilidad política.

Estados Unidos se ha convertido de forma progresiva dependiente de la importación de minerales provenientes de países en vías desarrollo en las décadas recientes, y esta tendencia se acentuará. La ubicación de las reservas exploradas de minerales de mayor grado (de pureza) favorece la dependencia de todas las regiones industrializadas de la importación de países menos desarrollados. El verdadero problema del abastecimiento de minerales, no yace en una base física sino en modos de acceso en lo político-económico”.

 

“La economía de los EEUU requerirá de grandes y crecientes cantidades de minerales del extranjero, especialmente de los países en vías de desarrollo. Este hecho hace que EEUU tenga un gran interés en la estabilidad política, social y económica de los países suministradores. Donde quiera que una disminución de las presiones demográficas, por medio de una disminución en los índices de la natalidad, pueda aumentar las posibilidades de dicha estabilidad, la política demográfica se hace relevante para los suministros de recursos y para los intereses económicos de los EEUU.”

“Existe también el peligro de que algunos líderes de los países en vías de desarrollo, vean las presiones de los países desarrollados a favor de la planificación familiar, como una forma de imperialismo económico y racial; esto podría crear un retroceso bastante serio”.

“Es vital que el esfuerzo por desarrollar y fortalecer el compromiso con los líderes de los países subdesarrollados, no sea visto por ellos como una política de un país industrializado, para mantener reducido su vigor o para preservar recursos que serán usados por los países “ricos”.

Los EEUU pueden ayudar a minimizar las acusaciones de tener un movimiento imperialista detrás de su apoyo a favor de las actividades demográficas, afirmando repetidamente que dicho apoyo se deriva de una preocupación por:

a) El derecho del individuo a determinar libre y responsablemente el número y el espaciamiento de sus hijos.

b) El desarrollo fundamental, social y económico de los países pobres.

“LOS EXPERTOS RECOMIENDAN QUE LA POLÍTICA NORTEAMERICANA
TANTO INTERIOR COMO EXTERIOR, BUSQUE COMO OBJETIVO
LA ELIMINACIÓN DE UNOS 2.400 MILLONES DE SERES HUMANOS
EN LOS AÑOS VENIDEROS”.

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El Memorándum 200, desclasificado en junio de 1989, todavía motiva muchas de las directrices de la política exterior de los EE.UU. La ayuda a los países en vías de desarrollo todavía continúa siendo otorgada, a condición de que estos países estén dispuestos a implementar medidas para el control de la población. En realidad, esto implica el irse suicidando lentamente a nivel nacional.

El documento sale a la luz mostrando que no había perdido vigencia ni alterado el rumbo de funcionarios clave, en el inicio del plan, en medio de la crisis política que implicó la renuncia de Richard Nixon. Kissinger y George Bush (padre) siguieron con Gerald Ford al frente de la secretaría de Estado y la CIA, respectivamente, así como el resto de los involucrados. Y, como hemos visto, sus propósitos continúan en vigor hasta la actualidad con acciones y omisiones contra la Humanidad casi diabólicas.

 

Informe Global 2000 para el Presidente

En 1980, bajo el control del trilateralista Jimmy Carter, el Departamento de Estado formuló un estudio –el Informe “Global 2000” (1980) para el Presidente Carteren el que analizaba y defendía un plan para evitar la existencia de más de 2.000 millones de personas para el 2000. Las conclusiones se centraron en: sobrepoblación, pobreza, sobre-explotación de recursos, extinción de ecosistemas, aumento de precios, desastres naturales e inestabilidad política.

El Informe Global 2000 del gobierno de los Estados Unidos, amplía y da continuidad a lo escrito en el Informe Rockfeller y el Informe Kissinger.

  

Tres informes con el mismo objetivo y conclusiones.

El Informe Global dice claramente que los países centrales deben usar el sistema de monitoreo de las Naciones Unidas para imponer leyes internacionales nuevas.

No se trata sólo de controlar la natalidad de los pobres, sino de imponer un nuevo sistema de valores que acompañe, colabore y fomente, como si fuera un imperativo moral e imprescindible para la existencia de la humanidad sobre la Tierra, el proceso de globalización económica, que está al servicio de los intereses del mundo desarrollado.

Para eso, se pretende “rehacer” las sociedades, sometiéndolas a un proceso de “reingeniería social” -término que figura en algunos documentos internacionales-, imponiéndoles una “nueva ética”, basada en “los nuevos paradigmas”: el nuevo paradigma de familia, el nuevo paradigma de género, el nuevo paradigma de los derechos humanos, el nuevo paradigma de la salud, el nuevo paradigma del derecho, especialmente, del derecho internacional, etc.

“Una vez que la población escapa a todo control, se impone un gobierno autoritario, incluso fascista, para reducirla. Esto interesa solamente a los expertos en reducir la población con fines humanitarios. En el Salvador no hay sitio para tanta gente. Consideren también el Vietnam. Hemos estudiado el asunto. Aquella región estaba también superpoblada y planteaba un problema. Pensamos que la guerra haría descender los índices de crecimiento y nos equivocamos. Para reducir rápidamente y de manera efectiva la población, es necesario que todos los hombres sean movilizados para el combate y que se mate a una gran cantidad de mujeres en edad de procrear. Mientras tengan ustedes un gran número de mujeres en edad de procrear, tendrán un problema.”

Thomas Ferguson, Jefe del Servicio de América Latina de la Oficina de Asuntos Demográficos del Departamento de Estado (1981). A la publicación de Inteligencia “EIR”.

Fuentes

Una cosa es la paternidad responsable, que nace de un profundo respeto a la vida, otra cosa son los planes que, en nombre del problema demográfico, son utilizados para la esterilización. Así, bajo el pretexto de reducir los nacimientos se lleva al genocidio a muchos pueblos pobres”. Adolfo Esquivel

 

¿Excedentes de población en Brasil, donde hay 17 habitantes por kilómetro cuadrado, o en Colombia donde hay 29? Holanda tiene 400 habitantes por kilómetro cuadrado y ningún holandés muere de hambre; pero en Brasil y Colombia un puñado de voraces se queda con todo.” Eduardo Galeano

  

El Informe de la Montaña de Hierro

El discurso del miedo. El Informe de la Montaña de Hierro

Fernando Hernández Holgado – Lunes.24 de octubre de 2005

1. Los Iron Mountain Boys.

En 1967 la aparición de un pequeño libro, El informe de Iron Mountain. Sobre la posibilidad y conveniencia de la paz, originó un considerable escándalo en un momento ciertamente delicado para el gobierno estadounidense, asediado por el movimiento de los derechos civiles de los negros y el de contestación a la guerra del Vietnam. No era para menos, ya que el texto se presentaba como un informe de carácter confidencial, encargado por altas esferas del Gobierno, que había sido finalmente filtrado al público.

En la introducción, Leonard Lewin relataba su encuentro con “John Doe”, profesor de una conocida universidad del Medio Oeste y especialista en ciencias sociales, que le transmitió su deseo de ver publicadas las conclusiones de una investigación secreta en la que había participado junto con otros catorce científicos. Según Doe, todo empezó en agosto de 1963, cuando recibió una misteriosa llamada telefónica informándole de que había sido seleccionado para participar en una comisión investigadora formada por el gobierno. El objetivo no era otro que el de analizar un hipotético escenario de “paz permanente” y estudiar las diversas implicaciones de distinto orden -político, económico, social- que ello acarrearía para la sociedad estadounidense. La idea no era descabellada, ya que por aquellas fechas, solucionada la crisis de los misiles con Cuba y en los albores de la nueva fase de distensión entre los dos bloques, un progresivo desarme como consecuencia de las conversaciones con la URSS en curso se presentaba como una seria posibilidad a tener en cuenta.

 

La primera cita a la que acudió John Doe en compañía de sus colegas, en agosto de 1966, tuvo lugar en Iron Mountain, en el Estado de Nueva York, un gigantesco refugio antinuclear que alojaba las sedes de cientos de grandes corporaciones multinacionales -entre las que se encontraban la Shell y la Standard Oil- preparadas para sobrevivir y continuar funcionando tras una hipotética hecatombe atómica. Fue allí donde quedó constituida formalmente la comisión con el nombre de Special Estudy Group, formada por quince destacados miembros de la comunidad científica, todos hombres. El énfasis en la metodología interdisciplinar de sus impulsores aparecía claramente de manifiesto en sus criterios de selección: el que hacía las veces de presidente del grupo en las reuniones, se encargaba de los contactos con la agencia gubernamental de la que dependía la comisión y facilitaba los honorarios a sus miembros era un conocido historiador y teórico político, con experiencia de gobierno. Los restantes científicos abarcaban prácticamente todas las disciplinas académicas: un psicólogo-educador; un psiquiatra; un sociólogo; un economista y crítico social; un abogado, profesor de derecho internacional y asesor del Gobierno; un antropólogo cultural; un químico; un bioquímico; un matemático; un físico y astrónomo; un analista de sistemas y planificador militar y un crítico literario. El decimoquinto miembro era un empresario relacionado con la Administración.

 

Al parecer, siempre según John Doe, el proyecto se remontaba a 1961, en los comienzos del gobierno Kennedy, y había sido concebido por la nueva generación de funcionarios de mentalidad tecnócrata que accedieron al poder por aquel entonces -Robert Mcnamara, Dean Rusk, George McBundy- y que poco después se significarían como grandes impulsores de la guerra del Vietnam. Doe suponía que el grupo de científicos había sido nombrado por una comisión gubernamental adhoc, dependiente del departamento de Defensa, del de Estado o del Consejo de Seguridad Nacional. El objetivo del estudio encargado era claro: analizar de una manera racional y objetiva las consecuencias de un escenario de paz permanente en los Estados Unidos, con una perspectiva última de desarme total en el horizonte -abolición del ejército, desmantelamiento del servicio militar obligatorio y de la industria de armamentos- y prever, llegado el caso, las diferentes medidas que sería deseable adoptar. La metodología utilizada encajaba perfectamente en el modelo científico neopositivista dominante en la época: una exacerbada pasión por una racionalidad y un objetivismo pretendidamente absolutos, a salvo de cualquier interferencia subjetiva o juicio de valor alguno, moral o social. De hecho, en el informe final que posteriormente fue elaborado, se subrayaba como principal criterio de estudio una objetividad de “estilo militar”: esto es, el análisis de un hipotético escenario de desarme como si fuera una “contingencia de guerra”, aplicando las mismas técnicas con que hasta el momento se habían estudiado los escenarios previstos de guerra nuclear.

 

Durante dos años y medio, los Iron Mountain Boys mantuvieron citas regulares hasta que a finales de marzo de 1966 quedó redactado el informe final, destinado en principio a funcionarios gubernamentales de alto rango. Inmediatamente el grupo pasó a debatir la conveniencia de su ocultación o publicación, algo que solamente podía explicarse por el carácter informal que desde el principio había tenido el proyecto: aunque los científicos no se habían comprometido formalmente a guardar secreto sobre la investigación, en la práctica se habían comportado como si así hubiera sido. La mayoría argumentó en contra de su publicación por miedo a los “explosivos efectos políticos” que pudiera generar en la sociedad estadounidense. John Doe fue el único que se opuso, ya que consideraba su difusión un deber cívico, de manera que entregó el texto a una editorial -a través de Leonard Lewin- sin desvelar la identidad de sus antiguos compañeros.

 

2. Un informe escandaloso.

Quizá uno de los aspectos más escandalosos del estudio fueran las premisas teóricas de las que se servían los autores para analizar las funciones de la guerra -militares y no militares- y su significado en las sociedades occidentales. En el informe, frente a la concepción tradicional de la guerra como un instrumento al servicio de la política de los Estados -según la famosa frase de Clausewitz como “continuación de la política por otros medios”- se afirmaba que…

“La guerra no es, como se suele pensar, principalmente un instrumento de la política utilizado por las naciones para extender o defender sus proclamados valores políticos o sus intereses económicos. Al contrario, es en sí misma la principal base de organización sobre la cual están edificadas todas las sociedades modernas. La causa inmediata común de todas las guerras es la aparente oposición de una nación a las aspiraciones de otra. Pero en la raíz de cualquier ostensible diferencia entre los intereses nacionales descansan las exigencias dinámicas del sistema fundado sobre la guerra misma, que obligan a recurrir periódicamente a los conflictos armados. La disposición para la guerra caracteriza a los sistemas sociales contemporáneos de una manera mucho más exacta que las estructuras económicas y políticas bajo las cuales se subsumen”.

 

Esto es, que la guerra constituye el principal eje vertebrador de las sociedades modernas, desempeñando una serie de funciones militares y, sobre todo, no militares -económicas, políticas, sociales, culturales- indispensables para su estabilidad y supervivencia. Bien entendido que los autores no se referían única y específicamente a las sociedades en estado actual de guerra, sino a las sociedades organizadas en torno a la posibilidad -en tanto que amenaza constante- de un conflicto armado, como era la propia nación estadounidense sumida en el largo período de guerra fría y de enfrentamiento con el bloque soviético. Según estas premisas teóricas, todo quedaba invertido: los conflictos políticos no son causa de la guerras, sino al contrario. La guerra -o más específicamente el sistema social fundamentado en la preparación de la misma- genera los conflictos que necesita:

“Las guerras no son causadas por los conflictos de interés internacionales. Según un razonamiento lógico adecuado, sería más acertado afirmar que las sociedades guerreras exigen, y por consiguiente suscitan, tales conflictos”.

 

Desde esta perspectiva, y a partir del estudio de las diversas “funciones no militares de la guerra” todo lo que antes podía carecer de sentido desde planteamientos de simple sentido común -como el exorbitado gasto militar de Estados Unidos, a todas luces socialmente inútil- se justificaba en función de una racionalidad o de una lógica propia, aunque desquiciada. Así, el ejemplo citado se explicaba por las llamadas funciones económicas de la guerra, pergeñadas en el estudio: el aparente “despilfarro” de las inversiones en armamento no solamente permitía dar salida a los excedentes de producción, sino que además funcionaba en la práctica como un mecanismo regulador de la economía, indispensable para los poderes públicos. La posibilidad de inducir demanda privada, de equilibrar la economía con inversiones públicas -mayoritariamente de gasto militar- o de estimular ciertas industrias que carecerían de impulso privado suficiente -como la del acero- otorgarían una singular utilidad social a lo que en apariencia no era más que un derroche sin sentido.

 

Las funciones políticas de la guerra, apuntadas en el estudio, no resultaban menos sorprendentes, al asociar inextricablemente los términos “guerra” y “nación”:

“En primer lugar, la existencia de una sociedad como “nación política” requiere, como parte de su definición, una actitud de relación hacia las otras “naciones”. Esto es lo que generalmente llamamos la política exterior. Pero la política exterior de una nación no puede tener entidad alguna si carece de medios para hacer valer su actitud frente a las otras naciones. Esto se puede conseguir de una manera creíble solamente si ello implica la amenaza de utilizar la máxima organización política para este propósito, es decir, si está organizada en mayor o menor grado para la guerra. La guerra, por tanto, definida de manera que incluya todas las actividades de una nación que reconozcan la posibilidad de un conflicto armado, es en sí misma el elemento definidor de la existencia de cualquier nación frente a otra.”

 

Así, dada la virtual relación de sinonimia entre “guerra” y “nación”, “la eliminación de la guerra implicaría la inevitable eliminación de la soberanía nacional y del Estado-nación tradicional”. Pero el sistema social fundamentado en la guerra no solamente hacía posible, según los autores del estudio, la existencia y el mantenimiento de un Estado frente a otros en la arena internacional, sino también la propia estabilidad interna de la estructura política de la sociedad en cuestión. Presentaba, pues, tanta utilidad en términos de política interior como exterior, habida cuenta de que un Estado siempre podía recurrir a una amenaza externa, de guerra, para cohesionar a su propio cuerpo social en situaciones de crisis:

“La posibilidad de una guerra proporciona la sensación de necesidad externa sin la cual ningún gobierno puede conservar durante mucho tiempo el poder. La historia recoge numerosos ejemplos de que el fracaso de un régimen a la hora de mantener la credibilidad de una amenaza de guerra ha llevado a su disolución, por la acción de fuerzas de intereses privados, de reacciones ante la injusticia social, o de otros elementos desintegradores. La organización de una sociedad en función de la posibilidad de una guerra es la fuente principal de su estabilidad política”.

 

Las funciones sociológicas de la guerra, por su parte, se cifraban, expresado en el lenguaje más frío y antiséptico posible, en el control de los sectores más “rebeldes y peligrosos” de la población joven de una sociedad dada a través de la institución del servicio militar obligatorio. Los autores del informe se apoyaban principalmente en el caso estadounidense, esto es, en el Selective Service System, que discriminaba claramente a la población susceptible de ser movilizada en función de criterios sociales, reclutando en primer lugar a jóvenes desempleados, sin estudios o de escasa cualificación laboral: de ahí la gran presencia de minorías negras o hispanas en el contingente movilizado a la sazón en Vietnam. Desde esta perspectiva, la verdadera justificación del servicio militar para un Estado-nación cualquiera no descansaba tanto en su presunta necesidad para defender la patria en tiempo de guerra sino en su propia utilidad en tiempo de paz, como instrumento de control social.

 

Pero, aparte de esto, el sistema social fundamentado en la guerra no sólo servía, según el informe, para controlar a sus elementos más díscolos, sino para vertebrar y asegurar todo el cuerpo social. Entroncando con las funciones políticas de la guerra más arriba apuntadas, la amenaza, o el propio concepto de enemigo, se convertía en el resorte fundamental, en la clave de arco de una sociedad dada:

“En general, el sistema fundamentado en la guerra proporciona el móvil básico para una organización social fundamental. De esta forma refleja, al nivel de la sociedad, los incentivos del comportamiento humano individual. El más importante de estos incentivos, para los intereses sociales, es la motivación psicológica individual de lealtad a una sociedad y a sus valores. La lealtad requiere una causa; una causa requiere un enemigo. Esto es obvio; el punto decisivo es que el enemigo que define la causa debe ser realmente temible. Por así decirlo, el presunto poder del “enemigo” capaz de asegurar un sentido individual de lealtad a una sociedad, debe ser proporcional al tamaño y la complejidad de la sociedad. Hoy, por supuesto, ese poder debe poseer una magnitud y una capacidad aterradora sin precedentes”.

 

De este modo, y aunando las funciones políticas y sociológicas de la guerra,

“(…) La existencia de una amenaza externa aceptada es, por consiguiente, esencial tanto para la cohesión social como para la aceptación de la autoridad política. La amenaza debe ser creíble, de una magnitud adecuada a la complejidad de la sociedad amenazada, y debe ser presentada, cuando menos, como pesando sobre la sociedad entera”.

Habría sido imposible leer este texto en 1967 y no relacionarlo con la amenaza de un hostil universo comunista pendiendo sobre las cabezas del “mundo libre”, por utilizar la jerga oficial del gobierno. Fue precisamente en aquel año cuando la OTAN, por inspiración de Estados Unidos, adoptó la llamada estrategia de “respuesta flexible”, que preveía un complejo escenario de pequeñas guerras limitadas -con posible uso de armamento nuclear táctico-en diversos lugares del mundo: desde Vietnam -donde tropas estadounidenses venían combatiendo desde 1963- hasta la propia Europa Occidental, llegado el caso de una hipotética invasión de tropas soviéticas. Y esto era así porque las amenazas al poder estadounidense, desde finales de los años cincuenta, parecían haberse multiplicado y diversificado en todos los continentes: incluso la emergencia de gobiernos más o menos autónomos en antiguos territorios coloniales -el Egipto de Nasser, el Irán de Mossadegh, la Indonesia de Sukarno- se contemplaban como enemigos más o menos asociados al poder soviético.

 

Pero las conclusiones del informe de la Montaña de Hierro destilaban una terrible sospecha: que tales enemigos quizá no fueran realmente tan horrendos y peligrosos como proclamaba el gobierno. O que tal vez ni siquiera fueran reales -como amenazas para la seguridad de los ciudadanos estadounidenses- aunque convenía, sin embargo, que fueran percibidos como tales. Lo cual insinuaba una distinción fundamental entre la entidad real de la amenaza y la percepción de la misma que el gobierno procuraba inocular en sus ciudadanos. De hecho, el propio informe incidía en su carácter artificioso y alambicado:

“Debe subrayarse que la prioridad otorgada por una sociedad a su capacidad para hacer la guerra, por delante de sus otras características, no es el resultado de la presunta “amenaza” que pueda existir en un momento dado por parte de otras sociedades. Es lo contrario de la situación de partida; la “amenaza” contra el “interés nacional” es habitualmente creada o acelerada para adaptarse a las necesidades en continuo cambio del sistema de guerra. Sólo en tiempos relativamente recientes se ha juzgado políticamente útil recurrir al eufemismo de necesidades de “la defensa” para nombrar los presupuestos de guerra. La necesidad por parte de los gobiernos de distinguir entre “agresión” -mala- y “defensa -buena- ha sido un subproducto de la extensión de la educación y de la aceleración de las comunicaciones. La distinción es solamente táctica, una concesión a la creciente inadaptación de las antiguas justificaciones políticas del sistema fundamentado sobre la guerra”.

 

La explicación cuestionaba de paso un concepto, el de “defensa”, manipulado para justificar y legitimar ante la opinión pública de una sociedad determinada todo tipo de aventuras bélicas. En apoyo de esta afirmación podría citarse el fenómeno generalizado del cambio de nombre de los antiguos Ministerios de la Guerra de los países occidentales, que tras la II Guerra Mundial, y sin excepción alguna, habían pasado a llamarse “Ministerios de Defensa”. El tono cínico del informe alcanzaba, sin embargo, sus mayores cotas en el estudio de las llamadas funciones ecológicas de la guerra, como medio de combate contra la superpoblación mundial, sobre todo a partir de la invención y uso de armamento de destrucción masiva. O en los comentarios de tintes grotescos sobre las llamadas funciones culturales o científicas, donde los autores se extendían sobre las relaciones entre ciencia y guerra, destacando los avances científicos que acompañaban cada conflicto armado, por ejemplo en medicina:

“Sólo la guerra de Vietnam ha conducido a progresos espectaculares en técnicas de amputación de miembros, de transfusiones sanguíneas y logística quirúrgica. Ha incentivado nuevas y amplias investigaciones sobre la malaria y otras enfermedades parasitarias típicas…”

 

El informe concluía, como no podía ser menos después de lo apuntado, que un escenario de paz permanente a partir de unas hipotéticas conversaciones exitosas con el bloque soviético, generaría unos efectos absolutamente demoledores sobre la sociedad estadounidense, amenazando con desintegrar sus propios fundamentos. A cada una de las funciones mencionadas de la guerra, le correspondería un efecto pernicioso en los diversos órdenes: crisis de la economía, pérdida de legitimidad de la autoridad política de turno, inestabilidad social, desaparición de incentivos científicos y culturales… De ahí que, frente a las múltiples utilidades del sistema social basado en la guerra, el establecimiento de otro sistema distinto fundado en la paz, asumiendo que ello fuera posible…

“(…) significaría una aventura en lo desconocido que comportaría los inevitables riesgos de lo imprevisto, por muy pequeños que fueran éstos y muchas las precauciones que se tomasen”.

La paz, por tanto, no era plato de buen gusto. De hecho, representaba una mayor amenaza -real, no virtual, ilusoria o prefabricada- que cualquier guerra, fuera fría o caliente. 1

 

3. La impostura de Lewin.

Aparte del escándalo que suscitaron tales conclusiones, de inmediato surgió la polémica sobre la autenticidad del informe. Una polémica que el propio gobierno contribuyó a alimentar al mostrarse excesivamente cauto en la negativa de toda relación con el mismo, y que desempeñó un papel decisivo en su éxito editorial. El libro fue traducido a varios idiomas, y de alguna forma todo el mundo se sintió impulsado a tomar posición. El prestigioso economista John Kenneth Galbraith dio fe de su autenticidad en varios artículos, incluido un prólogo a la traducción francesa del texto, publicada en 1968. El propio Galbraith fue uno de los nombres que se manejaron como posible autor del falso informe, al lado del de Leonard Lewin, responsable de la edición. En general, los comentaristas tendieron a verlo como una ingeniosa obra de sátira política, y al margen del debate sobre su autenticidad o impostura, la mayor parte valoró el esfuerzo del autor por llevar al terreno de la discusión pública asuntos que tradicionalmente habían estado en manos de expertos: los expertos del gobierno, de la seguridad, de la guerra, de la paz.

No lo vieron así, ni mucho menos, aquellos que formaban parte de estos círculos de expertos y que se sintieron, por tanto, atacados: desde Herman Kahn -a la sazón famoso analista y autor de estudios estratégicos sobre las implicaciones de una eventual guerra nuclear para los Estados Unidos- hasta diversos asesores de la Fundación RAND -ligada al gobierno y al Pentágono- pasando por Henry Kissinger, que calificó de “idiota y petulante” directamente a su autor. No era de extrañar: la poderosa carga crítica del Informe de la Montaña de Hierro no solamente cuestionaba la política militarista estadounidense de la época -de una manera sutil, en forma de sátira- sino que además se servía de la polémica de su autoría para trascender el estrecho círculo de especialistas de la seguridad y acceder a capas más amplias de la población. Al fin y al cabo, la paz y la guerra eran asuntos demasiado valiosos para dejarlos exclusivamente en manos de expertos.

 

Satisfecho este objetivo, varios años después el propio Lewin zanjaría dicha polémica al reconocer públicamente la autoría del informe en un artículo publicado en el New York Times. Según sus propias palabras,

“Lo que yo pretendí fue simplemente presentar los temas de la guerra y de la paz de una forma provocativa. Abordar el carácter esencialmente absurdo del hecho de que el sistema fundamentado en la guerra, por muy vengonzoso que resulte, es no obstante aceptado como parte de un necesario orden de cosas. Caricaturizar el fracaso de una mentalidad de gabinete estratégico (think tank) llevando su estilo de pensamiento científico hasta sus últimas consecuencias. Y quizá, con suerte, ampliar el ámbito de la discusión pública de “la planificación de la paz” más allá de sus habituales y aburridos límites”.

 

Lewin era consciente de que un ensayo de crítica política jamás habría gozado de tanta difusión de no haberse apoyado en la polémica de su autoría, a partir de su apariencia de informe gubernamental. En cuanto al impacto que desencadenaron sus atrevidas conclusiones, en 1972, más de cuatro años después de la publicación del libro, para Lewin resultaba más que evidente que su sátira-ficción había sido superada por la realidad. Y se preguntaba si documentos oficiales indudablemente reales que finalmente fueron filtrados a la prensa y publicados, como los famosos Pentagon Papers -que descubrieron con toda crudeza los objetivos geoestratégicos de la intervención estadounidense en Indochina, bajo un discurso formal de defensa de los derechos humanos del pueblo vietamita- no resultaban, en sí mismos, mucho más escandalosos que el de los quince falsos científicos de la Montaña de Hierro. 2

 

4. Una ficción muy real.

En 1729, Jonathan Swift publicaba una obrita titulada Una modesta proposición para evitar que los hijos de los pobres de Irlanda sean una carga para sus padres o su país, y para hacerlos útiles al público. Su forma era la de una propuesta elevada a los gobernantes ingleses de Irlanda, con el fin de aliviar el problema que para los poderosos representaba la realidad de la mendicidad infantil en la isla, siguiendo un estricto criterio de utilidad económica. Para acabar con el exceso de población infantil molesta e improductiva, beneficiando al mismo tiempo a la sociedad, el autor proponía vender a los bebés de mendigos y otras gentes empobrecidas,

(…) a las personas de calidad y fortuna del reino, aconsejando siempre a las madres que los amamanten copiosamente durante el último mes, a fin de ponerlos regordetes y mantecosos para una buena mesa”.

De esta manera, y calculado el costo de cría de un hijo de mendigo en unos dos chelines al año, “harapos incluidos”,

“(…) creo que ningún caballero se quejaría de pagar diez chelines por el cuerpo de un buen niño gordo, del cual (…) sacará cuatro fuentes de carne nutritiva cuando sólo tenga a algún amigo o a su propia familia a comer con él. De este modo, el caballero aprenderá a ser un buen terrateniente y se hará popular entre los arrendatarios, y la madre tendrá ocho chelines de ganancia limpia y quedará en condiciones de trabajar hasta que produzca otro niño.”

“Quienes sean más ahorrativos (como debo confesar que requieren los tiempos) pueden desollar el cuerpo, cuya piel, artificiosamente preparada, constituirá admirables guantes para damas y botas de verano para caballeros delicados”.

 

La sátira de Swift se apoyaba en un sencillo recurso: el de llevar a sus últimas consecuencias la misma lógica que pretendía criticar, esto es, la del poder británico dominante en la empobrecida Irlanda del siglo XVIII, basada en los principios del utilitarismo económico -los del naciente liberalismo- más descarnado y ajeno a toda consideración ética o social. Lo mismo hizo Leonard Lewin en su Informe de la Montaña de Hierro, y en su caso lo que terminó describiendo fue el complejo mecanismo del militarismo estadounidense durante el período central de la guerra fría. Para ambos, el formato de falso documental, o de ficción emboscada, representaba el medio más efectivo de multiplicar el alcance de su crítica de la realidad actual.

 

Cuando en su ficticio informe Lewin describía “la utilidad de la amenaza” como eje vertebrador de todo sistema social fundamentado en la guerra, estaba aludiendo de hecho a realidades muy concretas, referidas a la historia del propio militarismo estadounidense. Una de ellas era la propia configuración del imaginario de “enemigo soviético” una vez finalizada la Segunda Guerra Mundial, cuando los Estados Unidos se habían erigido en la primera potencia económica y militar del planeta. En 1946 o en 1947 habría sido difícil identificar una amenaza exterior para la sociedad estadounidense lo suficientemente creíble y poderosa -según la descripción de Lewin- como para generar un efecto de firme cohesión social interna en torno al proyecto político de turno. Pero si de lo que se trata es de diseñar o perfilar una amenaza de estas características, existen dos vías para hacerlo, perfectamente complementarias: la magnificación del presunto peligro exterior y la exageración de la debilidad de la posición propia, inerme ante dicho enemigo. Esto último fue lo que hizo el sovietólogo George Kennan, uno de los grandes valedores del discurso estadounidense de la guerra fría, al justificar de esta forma la novedosa “doctrina de contención” del enemigo soviético:

“En la actualidad los Estados Unidos somos una potencia sola y amenazada en el mundo. Nuestros amigos se han agotado y han sacrificado su potencial en la causa común. Fuera de ellos -fuera del círculo de quienes comparten nuestra lengua y tradiciones-, nos enfrentamos con un mundo hostil, resentido en el mejor de los casos. Una parte de este mundo está subyugado al servicio de una gran fuerza política que busca nuestra destrucción. El resto es por naturaleza celoso de nuestra abundancia natural, ignora o menosprecia los valores de nuestra vida nacional y se muestra escéptico respecto a nuestra capacidad para gobernar nuestro propio destino y hacer frente a las responsabilidades de la grandeza nacional”.

 

Kennan pronunciaba estas palabras en 1947, cuando las tropas estadounidenses ocupaban gran parte de Europa Occidental y el país no poseía colonias -al menos del mismo tipo que las del Imperio francés o británico- que defender de los procesos de independencia en curso. Los bombardeos nucleares realizados un par de años antes en Japón habían escenificado convenientemente su absoluta primacía militar, tal y como se ha mencionado en el primer capítulo. Aquella presunta condición de los Estados Unidos como potencia sola y amenazada, enfrentada a un mundo hostil, no parecía corresponderse con su verdadera situación en el mundo, sino con un discurso artificioso y alambicado: aquel que, según el informe de Lewin, servía para fines muy distintos de los que decía perseguir.

 

Pero la amenaza exterior podía ser también magnificada de una manera directa, sin necesidad de recurrir a la exageración de la propia debilidad. Hoy se sabe que los datos oficiales estadounidenses sobre la existencia de 175 divisiones soviéticas y 75 de los países satélites de Europa Oriental, prestas a echarse encima de los indefensos aliados europeos, no eran ciertos. Fue precisamente su falsedad lo que contribuyó a crear el clima de amenaza necesario que justificó el rearme estadounidense y la propia fundación de la OTAN en 1949. Stalin, pese a lo que entonces sostenía la propaganda oficial aliada, había empezado a desmovilizar gran parte de sus tropas del escenario europeo ya desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Sus ejércitos no eran ni mucho menos tan numerosos ni estaban tan bien pertrechados como denunciaban los servicios de información estadounidenses, es de suponer que con conocimiento de los datos reales que pretendían ocultar. Aparte de esto, esas tropas tenían una función propia que nada tenía que ver con una hipotética y no menos delirante invasión de Europa Occidental: la de asegurar el orden en los territorios ocupados en Europa Central y Oriental y reprimir a las minorías nacionales de la Unión Soviética, entre ellas al pueblo checheno, que en febrero de 1944 había sido deportado a la república de Kazajstán. Por no hablar de su uso como fuerza de trabajo y de reconstrucción en el Estado que más coste humano y económico había sufrido en su enfrentamiento con las fuerzas del Eje.

 

El mito de la marea humana del Ejército Rojo amenazando Europa, que durante los cuarenta años de guerra fría serviría de coartada y acicate para el rearme de Estados Unidos y de la OTAN, respondía cabalmente a los requisitos de la amenaza exterior que había perfilado Lewin: creíble, poderosa y como pesando sobre la sociedad entera. Pero la imagen de la oposición irreconciliable entre las dos potencias alcanzaría su máxima simplificación en 1950 -vísperas de la Guerra de Corea- de la mano de Paul Nitze, sucesor de George Kennan en la Oficina de Planificación Política del Departamento de Estado. En el documento NSC68 -considerado una especie de texto fundacional del discurso de la Guerra Fría, desclasificado en 1972- Nitze terminaba reduciendo el enfrentamiento entre bloques a un combate a muerte entre dos Ideas, con mayúsculas:

“Hay un conflicto básico entre la idea de libertad bajo un gobierno de leyes y la idea de esclavitud bajo la siniestra oligarquía del Kremlin (…). La idea de libertad, por otra parte, es característica e insoportablemente subversiva de la idea de esclavitud. Pero la conversión no es cierta. El implacable propósito del Estado esclavo de eliminar el desafío de la libertad ha situado a los dos grandes poderes en polos opuestos (…) Ningún otro sistema de valores es tan irreconciliable con el nuestro, tan implacable en su propósito de destruir el nuestro, tan capaz de aprovechar en su propio beneficio las más peligrosas y divisionarias tendencias de nuestra propia sociedad, ninguno evoca tan hábil y poderosamente los elementos de irracionalidad en la naturaleza humana por doquier, y ninguno tiene el apoyo de un gran y creciente centro de poder militar”.

 

Si la doctrina de contención de Kennan había apuntado hacia la última “conversión” del enemigo soviético, en lo que constituía el horizonte final de victoria de Estados Unidos y sus aliados, Nitze daba un paso más allá al negar incluso esa misma posibilidad, más o menos remota. Frente a la Unión Soviética, la única relación posible era la de destrucción. La oposición devenía absoluta, los términos incompatibles. Frente a la Libertad, la Esclavitud; frente al Interés Nacional de Estados Unidos, el Plan Maligno -Evil Design- del Kremlin. Se había gestado no sólo un enemigo, sino toda una mitología, un cuerpo de pensamiento simplista que reducía el mundo a dos fuerzas, dos entes vehiculados por una relación de violencia y destrucción. Un Nosotros y un Ellos -el Enemigo- que quedaba satanizado y deshumanizado a la vez, reducido a una pura idea de maldad: los rasgos básicos del proceso de militarización mencionado en el capítulo anterior.

 

Proyectar en el otro una imagen del Mal absoluto generaba el efecto paralelo e indirecto de absolutizar la posición propia en la idea del Bien. Como si se tratara de un juego de espejos, cuanto más demonizada quedaba la imagen del enemigo, más se encumbraba e idealizaba simultáneamente la propia, la de la sociedad supuestamente amenazada. De hecho, ese mismo acento en la idea de Libertad, encarnada en la Nación estadounidense, resultaba una virtud tan excelsa que, como los bienes más preciados, conllevaba al mismo tiempo una peligrosa debilidad. Nitze era bien consciente de ello cuando afirmaba que…

“Una sociedad libre es vulnerable cuando resulta fácil para la gente caer en excesos: los excesos de una mente permanentemente abierta esperando con nostalgia la prueba de que el Plan Maligno -Evil Design- pueda llegar a convertirse en noble propósito, el exceso de la fe convirtiéndose en prejuicio, el exceso de la tolerancia degenerando en indulgencia con la conspiración…”

 

Incluso la esperanza de que el Enemigo pudiera llegar a reformarse se convertía en un exceso que podía causar la derrota de la posición propia, y era, por tanto, punible. No por casualidad fue este mismo discurso el que legitimó la caza de brujas de finales de los cuarenta y principios de los cincuenta, cuando el senador McCarthy y el secretario de Estado Acheson aireaban el espantajo de la Marea Roja -the Red Tide- el enemigo interior que infectaba el cuerpo social estadounidense. Paradójicamente, la defensa de la Libertad en abstracto exigía el recorte de las libertades civiles tan duramente conquistadas, por medio de leyes tan restrictivas como las de Seguridad Interna y de Inmigración, aprobadas al calor de la nueva Guerra de Corea. La imagen esgrimida del Enemigo servía así a los gobiernos para cohesionar la sociedad en torno al proyecto político propio, asegurarse la lealtad de sus ciudadanos en un siempre oportuno clima patriótico y librarse al mismo tiempo de los elementos menos leales y más críticos con el orden establecido.

 

Por cierto que, al otro lado del Telón de Acero, el clima de guerra servía asimismo al poder soviético para apuntalar sus prácticas represivas y de control social. Una nueva oleada de purgas estalinianas recorrió a los países satélites de la URSS durante este mismo período: desde el proceso Rajk, en Hungría -1948- hasta el proceso Husak-Slansky, que se prolongaría hasta 1952. Todo indicaba que detrás de la imagen deformada del Enemigo Soviético -la que aparecía a los ojos del “mundo libre”- habitaba otro militarismo no menos sombrío, que esgrimía a su vez, en su propio beneficio, una amenaza de rasgos igualmente grotescos y magnificados. La “utilidad de la amenaza” como vertebrador de un orden social y político dado -al margen de su ideología- parecía ilustrar en los hechos históricos las llamadas funciones políticas y sociológicas del sistema fundamentado sobre la guerra, pergeñadas en el Informe de la Montaña de Hierro. 3

 

5. Keinesianismo militar.

Pero también era posible encontrar un asidero real a las funciones económicas de la guerra descritas en la sátira-ficción de Leonard Lewin. Su propio autor se había mostrado singularmente interesado por este asunto, ya que parece ser que fue la noticia de una caída de los índices de bolsa por un fenómeno de “Miedo a la paz” -peace scare-, en vísperas de una ronda de negociaciones de distensión entre bloques, lo que lo animó a escribir el falso informe. Las recomendaciones de Paul Nitze en el NSC68 recogían un aumento del gasto militar en tiempo de paz sin precedentes en la historia de los Estados Unidos. Era una apuesta novedosa. Frente a la creencia tradicional de que el gasto militar era improductivo y perjudicial para la riqueza de un país, Nitze pretendía justificarlo no solamente por criterios políticos, sino también por su funcionalidad económica.

“Desde el punto de vista de la economía como un todo, el programa [militar] no redundaría en un descenso del nivel de vida, sino que sus efectos económicos podrían incrementar el Producto Nacional Bruto en una cantidad mayor que la absorbida por los objetivos de gasto militar y ayuda a otros países.”

 

Se trataba de trasladar al capítulo del gasto militar las mismas nociones de la teoría keynesiana: las inversiones públicas, aunque se tratara de algo tan socialmente inútil como las armas, podían dinamizar la economía al estimular la producción y el consumo privados, absorbiendo excedentes productivos y creando puestos de trabajo. El Pentágono, como principal cliente de la industria armamentística, se afirmaba así en su papel de agente impulsor de la economía privada. Cuando en abril de 1950 el presidente Truman recibió el NSC68, su primera reacción fue la desestimarlo, para disgusto del Secretario de Estado Acheson. Fue el clima de tensión bélica y patriótica provocado por la guerra de Corea lo que decidió a Truman a aprobarlo -en el mes de septiembre- convirtiéndolo en el modelo de estrategia política a seguir durante los próximos años. Los efectos fueron inmediatos. Si en el año fiscal de 1950 el gasto militar de Estados Unidos ascendía a 13 millardos (miles de millones) de dólares, en 1953 se elevaba a casi 49. El conflicto de Corea proporcionó la coartada necesaria para el empujón definitivo del incremento del gasto militar, iniciado a principios de los cuarenta. La tendencia proseguiría año tras año, escalonándose en cada conflicto y acrisolando esa especie de subsistema social autónomo, mezcla de negociantes, políticos y militares, que con el tiempo se daría en llamar el Complejo Militar-Industrial.

 

Pero para principios de los sesenta eran ya numerosas las voces que denunciaban el Complejo Militar-Industrial como instrumento de un capitalismo de Estado que vulneraba las reglas del libremercado que la administración estadounidense, con su ejército a la cabeza, decía defender en todo el mundo. Los gastos militares habían servido para impulsar procesos de innovación tecnológica, así como para inducir y estimular la demanda privada, poniendo en práctica una suerte de keinesianismo militar. Sin embargo, el proceso había estado viciado desde el principio: durante toda la década de los sesenta, el 80% de los pedidos de armamento del gobierno no se hizo sobre una base de competencias, por concurso, sino por adjudicación directa. La hipertrofia del gasto militar y el colosal crecimiento de corporaciones multinacionales como Lockeed Martin, Boeing, McDonnell Douglas o General Electric fueron procesos simultáneos. Las consecuencias de este tipo de prácticas oligopolísticas fueron la fijación de precios excesivos, la generación de costes adicionales y, a la postre, la profundización de la espiral inflacionaria que forzaría la brusca devaluación del dólar en 1971. El resultado fue que el keinesianismo militar terminó revelando graves puntos débiles: ni siquiera pudo argumentar en su favor la creación de empleo, dada la bajísima ratio o proporción entre inversión de capital y puestos de trabajo generados que siempre ha caracterizado a la industria de defensa dada su altísima tecnologización. 4

 

6. La percepción de la amenaza.

El Enemigo Soviético o Comunista sirvió como eficaz imaginario de amenaza para el poder estadounidense y sus aliados durante cerca de cuarenta años de guerra fría -con períodos de mayor o menor calentamiento- alimentando durante todo el proceso el crecimiento del gasto militar mundial. Por lo que se refiere a Estados Unidos, el funcionamiento del Complejo Militar-Industrial como subsistema social autónomo, sometido a sus propias reglas, acabó provocando una total confusión entre percepciones y realidades más o menos constatables. Dado que los servicios de información formaban parte de este sistema, cuya supervivencia se fundamentaba y justificaba en la continua percepción de la amenaza por parte de los ciudadanos, se generó una curiosa situación de autismo. Las informaciones que servían para sustentar esa sensación de amenaza -a partir de datos manipulados y exagerados- se convirtieron en las únicas relevantes para los poderes gobernantes, ya que justificaban aquello que desde un principio se buscaba: el gasto en armamento y el clima necesario de cohesión social -nacional o internacional- en torno al proyecto político propio.

 

Eso fue lo que sucedió con el mito de la marea humana de las tropas soviéticas amenazando Europa Occidental recién finalizada la Segunda Guerra Mundial, tal y como se ha visto más arriba. Pero no fue ese el único caso. Durante toda la guerra fría, los gobiernos estadounidenses recurrieron periódicamente al argumento del presunto desfase en armamento frente a la maquinaria militar de la URSS para justificar nuevos repuntes en su gasto de defensa. Uno de los ejemplos más escandalosos fue el llamado desfase o “brecha” de los misiles -missile gap- utilizado por el gobierno Kennedy en su campaña electoral de 1961, en la que presentó de manera alarmista a una América vulnerable por primera vez a los misiles intercontinentales soviéticos. Al explotar una presunta situación de inferioridad, se encubría mejor lo que no era sino un comportamiento agresivo, ya que a principios de la década de los sesenta Estados Unidos dio un paso de gigante en la cristalización definitiva del Complejo Militar-Industrial por medio del rearme intensivo en fuerzas nucleares y convencionales. En realidad, hacia 1961 la URSS aún no había desarrollado la tecnología necesaria para que sus misiles pudieran alcanzar el territorio estadounidense. La alcanzaría, sin embargo, años después, obligada en parte por aquel nuevo empuje en la carrera armamentística.

 

Dando un brusco salto a la situación actual, caracterizada por las diversas guerras capitaneadas por George W. Bush contra el terrorismo internacional en Afganistán e Irak, no es posible menos que descubrir acusadas semejanzas entre el lenguaje de la administración estadounidense y el del maniqueo discurso de la Guerra Fría. Es como si, finalizado el vacilante período de los primeros diez años de posguerra fría, con la crisis resultante de la brusca desaparición del enemigo secular y la búsqueda desesperada de otras amenazas de recambio, el gobierno Bush hubiera recuperado la rotunda seguridad de los códigos de

antaño. Evidentemente esta seguridad se ha visto reforzada por los dramáticos acontecimientos del Once de Septiembre de 2001, pero ya antes de esa fecha la administración Bush había perfilado los términos claves de su visión militarista, llamativamente binaria, del mundo. Durante su campaña electoral de la primavera del año anterior, el futuro presidente había puesto ya un singular empeño en recuperar las viejas coordenadas absolutas del Bien y el Mal, con el fin de justificar el programa de rearme intensivo que proponía:

“Este es un mundo mucho más incierto que en el pasado… Pero, aunque es un mundo incierto, estamos seguros de algunas cosas. Estamos seguros de que, a pesar de que haya muerto el imperio del mal, el mal sigue existiendo. Estamos seguros de que hay gente que no puede soportar lo que representa América… Estamos seguros de que hay locos en el mundo, y terror, y misiles”.

 

El Mal, en abstracto, seguía existiendo, aunque sin un Imperio como el de la URSS de la Guerra Fría. Por aquel entonces estaba representado de una manera especialmente concreta por un rosario de países calificados como Rogue States -“Estados Delincuentes”, “Canallas”, “Granujas”- que poseedores de una maldad innata y de armas de destrucción masiva, amenazaban presuntamente no sólo a Estados Unidos, sino a todo Occidente. 5

 

7. El Escudo Antimisiles y los “Estados Delincuentes”

Antes de los sucesos del Once de septiembre, la existencia de estos Estados Delincuentes -que incluían a Corea del Norte, Libia, Irak e Irán- fue el recurso más utilizado a favor de un rearme estadounidense, cuyo proyecto estrella era el Programa Nacional de Defensa Antimisiles -NMD, National Missile Defense- a la sazón todavía en mantillas. La ejecución de esta modalidad de escudo antimisiles -que ya había sido aprobada por la Administración Clinton en julio de 1999- cuyo coste se calculaba en unos 30 millardos de dólares -casi unos seis billones de ptas.- suponía tanto un paso de gigante en la escalada del gasto militar de Estados Unidos como un suculento bocado para las empresas contratatantes, encabezadas por Boeing y Raytheon.

 

Los argumentos utilizados para justificar el desarrollo de este proyecto -cuyo presupuesto parecía estirarse indefinidamente y reclamar incluso la colaboración de los aliados europeos, a los que se intentó convencer de que también ellos estaban amenazados- no podían ser más delirantes en su evocación de los tiempos de la Guerra Fría. Se decía, por ejemplo, que Corea del Norte podía alcanzar el territorio estadounidense con misiles intercontinentales. Exactamente el mismo falsario argumento del que se sirvió Kennedy en su campaña electoral de 1971, sólo que entre la URSS de principios de los setenta y la empobrecida Corea del Norte de 1999, la diferencia en términos de capacidad militar era ciertamente abrumadora. En la historia del armamento nuclear, el gran desafío tecnológico lo ha constituido siempre la capacidad de proyección de la carga -convencional, química o nuclear- sea mediante aviones, submarinos o plataformas de lanzamiento de misiles. Por ello, hoy por hoy, pertenece al subgénero de la política-ficción que un país como Corea del Norte, sujeto a periódicas crisis alimentarias, posea o llegue a poseer en un futuro cercano o lejano la capacidad tecnológica para proyectar una carga nuclear al otro lado del Océano Pacífico.

 

Por lo demás, la amenaza esgrimida de los misiles de los Estados Delincuentes parecía ciertamente extemporánea, ya que actualmente existen en el mundo menos programas de misiles balísticos en marcha que los que había hace quince años, y de los treinta y tres Estados con capacidad para fabricarlos, solamente seis podrían desarrollar por sí mismos misiles con un alcance superior a los mil kilómetros. Pero lo curioso del caso es que después de los atentados del Once de septiembre, que demostraron en la práctica la inanidad de un escudo antimisiles -de haber estado ya construido, de nada habría servido para evitarlos- la administración Bush ha continuado defendiendo el proyecto, que hasta la fecha ha venido consumiendo un presupuesto anual de unos 8 millardos de dólares. Las razones hay que buscarlas tanto en los suculentos contratos en juego como en el renovado keinesianismo militar al que está recurriendo la administración republicana. En su Discurso sobre el estado de la Unión, pronunciado en enero de 2002, George W. Bush no vaciló en justificar recientemente el enorme aumento del gasto militar para combatir los síntomas de recesión que venía arrastrando la economía estadounidense desde el año anterior.

 

En sintonía con el empuje de este discurso maniqueo de los “Estados Delincuentes”, y varios años antes de los atentados del Once de Septiembre, el gasto militar estadounidense había empezado a exhibir un renovado vigor tras la resaca provocada por el final de la Guerra Fría. Si los noventa fueron años de vacas flacas para los programas de armamento, dada la desaparición del secular Enemigo Soviético con la disolución del Pacto de Varsovia en 1990 y de la propia URSS en 1991, la tendencia a la baja del gasto militar mostró señales de invertirse en los umbrales de la nueva década. El tímido repunte de 1999, hacia el final del último mandato del presidente Clinton, marcó el fin de una etapa de descenso en picado que se remontaba a 1987; un repunte al que sin duda contribuyó tanto la aprobación del propio proyecto del Escudo Antimisiles como la intensa campaña de bombardeos realizada por la OTAN en Serbia y Kosova. Para entonces, y en sustitución del antiguo Enemigo, ya había comenzado a abrirse paso un abigarrado imaginario conformado por una auténtica galería de ellos: desde los “Estados Delincuentes” hasta una singular percepción del islam -groseramente asimilado y reducido a sus versiones más fundamentalistas y agresivas- pasando por el narcotráfico o la presunta amenaza que suponían las migraciones del Sur para los ricos países del Norte. Coincidiendo con el final de la Administración Clinton, un documento público oficial elaborado por la CIA, el Informe Tendencias Globales 2015, preveía un escenario muy semejante al “mundo peligroso” en el que tanto hincapié haría George W. Bush durante la campaña electoral del año siguiente:

“(…) estados desafectos, terroristas, proliferadores [de armas de destrucción masiva] y criminales organizados se aprovecharán del nuevo entorno de la información de alta velocidad y de otros avances en tecnología para integrar sus actividades ilegales y combinar sus amenazas contra la estabilidad y seguridad en todo el mundo”.

 

El informe se ocupaba de señalar asimismo que Rusia, China y Corea del Norte estarían en condiciones de alcanzar territorio estadounidense con sus misiles balísticos, en un claro guiño a los poderes impulsores del proyecto del Escudo Antimisiles. Pero lo que dio un empuje definitivo a este discurso de la amenaza fueron los atentados del Once de Septiembre, al acabar de golpe con el sentimiento de invulnerabilidad que desde siglos atrás habían disfrutado los Estados Unidos. Unos atentados para los que, por cierto, no fueron necesarios misiles intercontinentales ni tecnología especialmente sofisticada, como sostenían los expertos de la CIA. En cualquier caso, a partir de este momento el lenguaje de la administración estadounidense exhibiría casi miméticamente los antiguos códigos del de la Guerra Fría. 6

 

8. El Eje del Mal y la nueva Guerra Fría.

“En el seno de cada comunidad herida aparecen evidentemente cabecillas. Airados o calculadores, manejan expresiones extremas que son un bálsamo para las heridas. (…) Prometen victoria o venganza, inflaman los ánimos y a veces recurren a métodos extremos con los que quizá pudieron soñar en secreto algunos de sus afligidos hermanos. A partir de este momento, con el escenario ya dispuesto, puede empezar la guerra. Pase lo que pase, “los otros” se lo habrán merecido, y “nosotros” recordaremos con precisión “todo lo que hemos tenido que soportar” desde el comienzo de los tiempos. Todos los crímenes, todos los abusos, todas las humillaciones, todos los miedos, los nombres, las fechas, las cifras”.

 

El escritor libanés Amin Maalouf escribió este texto en 1998 pensando en “comunidades heridas” como la judía, la palestina, la serbia o la ruandesa, en las que surgieron discursos agresivos que se alimentaban del victimismo. Sin embargo, tras los sucesos del Once de Septiembre de 2001 y las sucesivas campañas militares conducidas por Estados Unidos en Afganistán e Irak, quizá sea precisamente este país el que actualmente mejor encaje en este modelo. La herida del Once de Septiembre, por obra y gracia de la Administración Bush, se ha convertido en el gran argumento justificador del rebrote de una política militarista y mixtificadora de rancia tradición, cuyas consecuencias trascienden y desbordan ampliamente el agravio inicial, utilizándolo al mismo tiempo como pretexto.

 

Pocas horas después de los atentados, el presidente Bush declaró el estado de guerra. ¿Contra quién? El enemigo aparecía todavía rodeado de una nebulosa incertidumbre, pero la famosa frase del presidente “con nosotros o contra nosotros” instaló al país en una lógica binaria, maniquea, militarista en su estado más puro. Al calor de la venganza, la ofensiva militar de octubre contra Afganistán -tras la pista de la organización terrorista Al Quaeda- que provocaría más muertos civiles que los propios atentados, demostró que el “estado de guerra” no era una metáfora, sino una realidad. El gobierno hablaba de una “guerra larga y dura”: un estado de lucha constante, con pequeños episodios calientes, como el afgano. La imagen del derrumbe de las torres del World Trade Center devino icono necesario en el frontispicio de la nueva guerra secular contra el terrorismo: el casus belli que marcaba un antes y un después, un umbral entre dos eras, como el ataque japonés contra Pearl Harbor, recurrentemente utilizado como término de comparación.

Pero si el “estado de guerra” quedaba nítidamente perfilado con los sucesos del Once de Septiembre, no podía decirse lo mismo de la Amenaza destinada a sustituir al antiguo Enemigo soviético, o comunista. Durante los diez primeros años de posguerra fría se habían apuntado una serie de amenazas tan terribles como variadas, frecuentemente ligadas a un concepto reductor del islam y asociadas a países del Sur. A esa voluntad de definición respondería el polémico concepto de “Eje del Mal”, estrenado en el discurso del presidente sobre el estado de la Unión en enero de 2002, el mismo que justificó el rearme para combatir la recesión económica. Por aquellas fechas, y una vez cerrada con éxito la primera guerra contra el terrorismo mediante la campaña militar afgana, los halcones republicanos -Cheney, Rumsfeld, Wolfowitz, todos ellos antiguos colaboradores de Ronald Reagan y de George Bush padre durante la última etapa de la guerra fría- parecían singularmente decididos a apoderarse de Irak al objeto de articular un nuevo mapa político en Oriente Medio y el Golfo Pérsico, más favorable a los intereses geoestratégicos estadounidenses.

 

La idea original no era otra que la de asociar de manera falsaria y oportunista al régimen iraquí con la organización Al Quaeda -acusándolo de patrocinar el terrorismo internacional- aludiendo el mismo tiempo a las potencias del Eje Berlín-Roma-Tokio de la Segunda Guerra Mundial, de infausto recuerdo. La consejera de Seguridad Nacional, Condoleeza Rice, propuso incluir también al régimen iraní, ignorando el proceso democratizador abanderado por los líderes moderados. No por casualidad Irán constituía otra pieza maestra en el mapa geoestratégico del Golfo, a la vez que permitía la reductora evocación del islam antes apuntada. El papel de tercer enemigo fue finalmente adjudicado a Corea del Norte, otro de los “Estados Delincuentes” que habían justificado la inversión del Escudo Antimisiles. La expresión “Eje del Mal” permitía de este modo individualizar una serie de enemigos concretos a batir, como presuntos patrocinadores de un multiforme “submundo terrorista” que operaba “en remotas junglas y desiertos” y se ocultaba “en el corazón de las grandes ciudades”, según la gráfica descripción desplegada por Bush en su discurso.

Era, sin embargo, el concepto de “terrorismo internacional” -inevitablemente asociado al islam y representado por el icono de Ben Laden- el que aglutinaba a tan rica colección de amenazas. Aquellos que durante los diez primeros años de la posguerra fría habían buscado con mayor o menor éxito un recambio eficaz para el antiguo Enemigo de tiempos anteriores, podían respirar aliviados. La lógica militarista volvía finalmente a medrar, como durante la Guerra Fría, en un escenario conceptual presidido por la más grosera simplicidad: un mundo peligroso, un enemigo, el Bien contra el Mal, o conmigo o contra mí. Las siguientes palabras de la consejera de Seguridad Nacional, Condoleeza Rice, reflejan cabalmente esta complacencia en un discurso simple, binario, alérgico a cualquier matiz o complejidad.

 

“Para mí, la caída de la Unión Soviética y el 11-S son como dos sujetalibros, por decirlo de alguna manera. Delimitan una época específica en la que los hombres nos hemos preguntado qué peligros podían surgir tras el final de la guerra fría. Mucha gente se preguntaba: ¿se hará más poderosa otra potencia? (…) Otros se preguntaban si los pequeños conflictos étnicos afectarían a la convivencia de los pueblos. ¿Habrá crisis humanitarias? ¿Hambrunas? Y de repente todo se aclaró con el 11-S: lo que nos amenaza es el terrorismo internacional y también, posiblemente, lasarmas dedestrucciónmasivaen manos de Estados que apoyan al terrorismo si es necesario”.

Dos guerras separadas por dos sujetalibros. En medio, un espacio vacío ocupado por gentes que a buen seguro disentirían de este planteamiento, como las víctimas de la hambruna que asoló Somalia en 1992, o las de las guerras que desangraron la antigua Yugoslavia durante toda la década. Rice hacía estas declaraciones en septiembre de 2002, en plena campaña para conseguir que los aliados europeos apoyaran una ofensiva militar contra Irak que se adivinaba inminente. Más o menos por esas fechas, el secretario de Defensa Donald Rumsfeld volvía a subrayar las similitudes entre la “larga y dura” guerra contra el terrorismo y la Guerra Fría. Y se mostraba optimista respecto a la reacción de los estadounidenses ante las exigencias de aumento del gasto militar:

“(…) Si mira a lo que hicimos durante la guerra fría: generación tras generación desde 1950 se invirtió dinero en defensa y en enviar tropas fuera que la gente hubiera preferido gastar en otras cosas. Pero en Estados Unidos los ciudadanos han demostrado que son capaces de apoyar grandes inversiones en defensa, incluso en tiempos de paz, para luchar contra amenazas serias, persistentes y expansionistas, pero invisibles. Los estadounidenses lo han apoyado y lo apoyarán esta vez”.

 

Lo que estaba exigiendo Rumsfeld de sus conciudadanos era el mayor aumento del gasto en armamento desde la era Reagan: para el año 2003 se proponía un incremento del 12% en la partida militar, y del 11% en seguridad interior. La propuesta se presentaba blindada contra toda crítica. Según el jefe de la Oficina Presupuestaria de la Casa Blanca, Mitchell Daniells, no se podía “regatear con lo que hace falta para defender Estados Unidos y ganar la guerra contra el terror”. Desde entonces, la tendencia se ha acentuado todavía más: para el año 2004, el presupuesto militar alcanzará los 394 millardos de dólares, en detrimento de partidas congeladas o recortadas como las de educación o salud. Pero para conseguir el clima de adhesión necesaria a esta política belicista, no bastaba con la apelación a la venganza o al espíritu patriótico: se precisaba también el miedo. Fiel a la lógica binaria del militarismo, Rumsfeld ofrecía únicamente dos opciones a los estadounidenses: o apoyar el gasto militar o ser atacados periódicamente en atentados como los del Once de Septiembre.

 

Desde entonces, el ciudadano de Estados Unidos ha vivido en el miedo: bien a la amenaza, bien a la estigmatización como “antipatriota” por sus conciudadanos, para no mencionar el acoso sufrido por minorías étnicas o religiosas como la árabe y la musulmana. En vísperas de la última ofensiva contra Irak, en febrero de 2003, el llamado Sistema Asesor de Seguridad Nacional -Homeland Security System, aprobado en marzo del año anterior- anunciaba un nivel “alto” de amenaza de ataque químico o bacteriológico, simbolizado por el color naranja. Los diversos niveles eran cinco, desde el verde hasta el rojo, correspondiéndose cada uno con diversas recomendaciones para que cada ciudadano pudiera protegerse en su hogar de un ataque terrorista, lo cual a la postre ha desatado una verdadera psicosis colectiva. A ese clima de temor generalizado han coadyuvado otras medidas de emergencia como las masivas campañas de vacunación contra la viruela -desde los soldados hasta los empleados médicos y funcionarios, hasta llegar al último vecino- que han supuesto en la práctica una auténtica militarización psicológica de todo el cuerpo social. Paradójicamente, ya se han producido las primeras restricciones a la campaña de vacunación, en pacientes con factores de riesgo, debido al rechazo experimentado en decenas de casos, con muertes incluidas.

 

A la vez que cerraban filas en torno a sus soldados destacados en Irak, cientos de miles de ciudadanos estadounidenses se atrincheraban en sus casas después de haber agotado las provisiones de agua mineral o de cinta aislante, para protegerse de un hilarante, por descabellado, ataque químico en su territorio. Emboscado para justificar la agresión, siempre el miedo. Tal y como ha apuntado Michael Moore en su audaz filme Bowling for Colombine, el miedo es lo que explica que la sociedad estadounidense ostente el récord de posesión de armas de fuego, y que cerca de once mil personas mueran cada año por culpa de esas armas.

 

Según el lenguaje de la administración Bush, se había abierto un “frente de guerra doméstico”, en el que los ciudadanos debían movilizarse tanto denunciando a vecinos sospechosos como participando en las asociaciones de ayuda a los soldados y a sus familias, o colaborando en los cuerpos militarizados de ayuda civil. La nación entera, y no sólo el cuerpo expedicionario de soldados profesionales y reservistas en Afganistán o en Irak, estaba en pie de guerra. De esta forma, y con el referente de la época de la Guerra Fría como espejo, la nación estadounidense adoptaba la imagen de un combatiente: un cuerpo social en armas. El sistema fundamentado sobre la guerra, descrito por Lewin en su sátira, cobraba nuevo vigor al asumir una figura aún más cruda y descarnada. El antiguo discurso de Paul Nitze sobre el Maligno Plan se reencarnaba en el Eje del Mal. Un molde exacto pero con distinto contenido: el Enemigo cambiaba de rostro. El miedo, sin embargo, como clave de bóveda del discurso militarista, era el mismo. Leonard Lewin no habría podido imaginar hasta qué punto la realidad acabaría desbordando su ficción. 7

 

1.- La primera edición de Report from Iron Mountain. On the Possibility and Desirability of Peace, apareció en octubre de 1967, Dial Press, Nueva York. El libro se convirtió en un verdadero best-seller, al calor de la polémica sobre su autoría. Al año siguiente se publicó la traducción francesa: La Paix Indésirable? Rapport sur l’utilité des guerres, Calmann-Lévy, Paris, con prefacio de J. K. Galbraith. En 1996 fue reeditado por Simon & Schuster, con una nueva introducción a cargo de Victor Navasky. El texto completo en inglés está disponible en internet (www.totse.com) así como una traducción del mismo al castellano por A. Salbuchi (www.ar.geocities.com). La traducción de las citas del capítulo es mía.

 

2.- El 10 de marzo de 1972, en el suplemento literario del New York Times, Lewin admitió públicamente la autoría del Informe, dando por zanjada definitivamente la polémica y repasando someramente los comentarios que había suscitado: se puede consultar el artículo en www. astridmn.com/prouty/lewin.html. Pese a la aclaración del autor, no fueron pocos los que siguieron creyendo que el informe era verdadero: a mediados de los ochenta, un grupo ultraderechista estadounidense conocido como el Lobby de la Libertad -Lobby Liberty- publicó incluso una edición pirata de la obra. Lewin interpuso una demanda judicial y la ganó: en defensa de su autoría pudo aportar como prueba la inclusión de un par de citas bibliográficas deliberadamente falsas.
Por lo demás, me temo que somos legión los engañados por el informe de la Montaña de Hierro. Joan Garcés lo citó como auténtico en su obra Soberanos e intervenidos (Siglo XXI, 1996) y lo mismo hice yo en Historia de la OTAN (Los Libros de la Catarata, 2000) y en el artículo “La amenaza fantasma o cómo se vende un sistema antimisiles”, publicado en El Viejo Topo, septiembre de 2001. Un rápido recorrido por internet da idea de la cantidad de gente que aún hoy continúa en el error, un efecto -de bola de nieve- que habría sorprendido al propio Lewin.

 

3.- He utilizado la versión española de Una modesta proposición y otras sátiras, Editorial Brújula, 1967, traducción de Elías Gallo y notas de Eduardo Stilman. La cita de Kennan está extraída de Memorias de un diplomático, Luis de Caralt, 1972, p. 287. Entre otros muchos estudios, el de Matthew A. Evangelista, “Stalin’s postwar reappraised” (International Security, Harvard University, invierno 1982/1983) ha resaltado el grado de absurdo y exageración de los datos suministrados por los servicios de información estadounidenses acerca de una hipotética invasión de Europa Occidental por las tropas del Ejército Rojo, una vez finalizada la Segunda Guerra Mundial. Las citas del NSC68 proceden de The Evolution of American Strategic Doctrine: Paul H. Nitze and the Soviet Challenge, de Steven L. Rearden (Westview Press, 1984), que recoge en un apéndice el documento completo, con fecha 14 de abril de 1950. La traducción de las citas es mía.

 

4.- Las cifras sobre el crecimiento del gasto militar estadounidense en los años cincuenta están tomadas de la citada obra de Rearden. El dato de los pedidos de armamento durante la década de los sesenta aparece recogido en Senghaas, 1974, p. 153 (ver bibliografía del Capítulo I).

 

5.- La falsedad del “desfase de misiles” -missile gap- de 1961 está reconocida por el propio Henry Kissinger en Mis Memorias, Ed. Atlántida, 1980, p. 72. Las declaraciones de George W. Bush en campaña electoral fueron recogidas en El País, 11-2-2001.

 

6.- Las cifras del presupuesto del Escudo Antimisiles proceden de la Oficina de Presupuestos del Pentágono, con fecha de abril de 2000. La versión más ambiciosa del proyecto alcanzaría los 49 millardos de dólares, aunque parece ser que la que empezará a instalarse en 2004 será algo más modesta, con un presupuesto anual de 8 millardos. El dato de los programas de misiles balísticos actualmente en marcha en el mundo procede del artículo de Vicente Garrido Rebolledo “La guerra de las galaxias (II): ¿La amenaza fantasma?”, El País, 22-5-2000. El informe Global Trends 2015 está disponible en la página electrónica de la CIA.

 

7.- La cita de Maalouf procede de Identidades asesinas, Alianza Editorial, 1999. En otra parte me he ocupado de glosar los diversos imaginarios de Enemigo -el terrorismo, el islam, los “nacionalismos ambiciosos”, las migraciones del Sur- presentes en las políticas de defensa de los países occidentales y de la Alianza Atlántica durante la década de los noventa (Historia de la OTAN, Los Libros de la Catarata). El periodista David Frum, antiguo escritor de discursos de Bush, ha relatado la génesis del concepto “Eje del Mal” en su libro The Right Man, de reciente aparición. La “declaración de los sujetalibros” de Condoleeza Rice procede de una entrevista de Der Spiegel publicada en El País, 6-9-2002. Las declaraciones de Donald Rumsfeld aparecieron en el mismo diario del día anterior. Mitchell Daniells, jefe de la Oficina Presupuestaria de la Casa Blanca, pronunció la frase citada el día de la presentación del nuevo proyecto de presupuesto militar para el 2003 (El País, 5-2-2002). La información sobre los diferentes grados de amenaza terrorista, a cargo del Homeland Security System, ocupa un lugar privilegiado en la página electrónica de la Casa Blanca.

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Los 10 grandes mitos y mentiras acerca de la Superpoblación

Publicado en por Skiper

Fuente: trinityatierra

Autor del artículo original: Anthony C. LoBaido

 

 

El mundo no está superpoblado. Más del 97% de la superficie de la Tierra está vacía.Si, ciertamente las ciudades están superpobladas, por supuesto. Sin embargo, la población mundial podría habitar el estado de Arkansas. Así que ¿Cómo puede ser que el mundo esté superpoblado?. Europa y Japón van a afrontar crisis de baja población en las décadas futuras según los estudios de la propia ONU sobre población.

El siguiente articulo que traduzco aquí para vosotros lo escribió Dr. Jacqueline R. Kasun , economista de profesión y autora del libro The War Against Population: The Economics and Ideology of World Population Control (Ignatius, 1988, 1998). (La Guerra contra la población; La economía y la ideología del Control de la Población Mundial)

Autores de prestigio como Michael Fumento http://www.fumento.com/stats/overpop.html opinan de la misma manera y os recomiendo el  artículo “The Myth of too many” (El mito de que somos demasiados)

En su fantástico informe menciona los 10 grandes mitos sobre una de las grandes mentiras a la humanidad: la superoblación, y lo introduce de este modo que suscribo al ciento por ciento.

“Si te familiarizas con los mitos que rodean la “superpoblación” estarás mejor posicionado para defenderte y defender a tu familia contra estas amenazas ideológicas”

 

Los 10 Mitos:

Mito 1: El mundo está superpoblado y el crecimiento de población añade cada día un número impresionante de humanos a este pequeño planeta

De hecho, la gente vive en comunidades muy pobladas y siempre ha sido así. Convivimos juntos en ciudades y pueblos para intercambiar bienes y servicios unos con otros. Pero, aunque nosotros nos reunamos en pequeñas poblaciones por razones económicas y en grandes áreas metropolitanas, la mayor parte del mundo no está habitada como podemos observar si la sobrevolamos. Se ha estimado por parte de Paul Ehrlich y otros que los seres humanos ocupan actualmente no más del 1-3 % de la superficie de la Tierra.

Si le adjudicas 12 m2 a cada persona, todas las personas del planeta cabrían en el estado de Texas. Puedes hacer el cálculo tú mismo.

El estado de Texas mide aproximadamente 67.500.000.000.000 m2 que si lo divides por la población mundial de 5.860.000.000 te da un total de casi 12 m2, algo  más que San Francisco y menos que el Bronx.

Otro hecho: el crecimiento de la población mundial está declinando rápidamente. Las cifras de las Naciones Unidas muestran que 79 países que suman el 40% de la población mundial ahora tienen tasas de fertilidad demasiado bajas para prevenir un decrecimiento de la población.

La tasa en Asia cayó de 2.4 en los años 1965-1970 a 1.5 de 1990-1995. En Latinoamérica y el Caribe, la tasa cayó de 2.75 en 1960-1965 a 1.70 en los años 1990-1995. En Europa, la tasa cayó a 0.16, que es efectivamente cero, en 1990-1995. Y la tasa anual de cambio de población mundial cayó de 2% en los años 1965-1970 a menos que 1.5% en los años 1990-1995.

A nivel mundial, el número de hijos que la mujer media tenía a lo largo de su vida (ciclo fértil) cayó de 5 en 1950-1955 a menos de 3 en los años de 1990-1995. El número necesario simplemente para “reemplazar” a una generación es de 2.1. El la mayoría de las regiones desarrolladas, la fertilidad total cayó de 2.77 a 1.68 durante el mismo periodo. En los países menos desarrollados cayó de 6 a 3.3. La fertilidad total en Méjico era de 3.1 en 1990-1995, en España cayó al 1.3 y en Italia era de 1.2.

Las previsiones oficiales sobre el tamaño de la población han ido decreciendo constantemente. En 1992-1993, el Banco Mundial predijo que la población mundial sobrepasaría los 10 mil millones para el año 2050, la ONU en el 1996 predijo que seríamos 9 mil millones en el 2050. Si continua la tendencia, la próxima estimación será aun más baja.

 

Mito 2: La superpoblación es la causante del calentamiento global

El mensaje que probablemente levantará el fervor de la gente joven es que la superpoblación está destruyendo el medioambiente y la biosfera. Sobre este punto, la primera cosa que hay que recordar es que algunos de los lugares más hermosos de este planeta, con la mayor calidad medioambiental, están en países densamente poblados, tales como Alemania Occidental, con más de 600 habitantes por 2.6 km2 cuando en China hay 330 habitantes. Algunos mitos promueven la creencia de que estamos inmersos en una catástrofe medioambiental, lo cual es falso.

Por ejemplo, el vicepresidente Al Gore y otros científicos dicen que el crecimiento de la población es la causa de calentamiento global. Pero hay una enorme controversia y desacuerdo en la comunidad científica sobre esto (nota trinity: Ver el reportaje en castellano “El fraude del calentamiento global“ )  79 científicos han emitido por ejemplo la “Declaración de Leipzip” en 1995 diciendo que “no existe hoy un consenso científico general sobre el calentamiento producido por los gases del efecto invernadero”.

Adicionalmente, las lecturas de satélites de la temperatura global, disponibles en el sitio web de la NASA www.nasa.com no muestran ninguna tendencia al calentamiento. Y por su fuera poco, climatólogos respetados tales como Hugh Ellsaesser, Richard S. Lindzen y Robert C. Balling discuten todavía con fervor sobre la noción del peligro del calentamiento global.

 

Mito 3: La superpoblación causa una reducción de la capa de ozono

Como el calentamiento global, la causa y significado del llamado “agujero de ozono” es un asunto de intensa disputa científica; a pesar de eso, los Estados Unidos y otras naciones han acordado reducir el uso de los Clorofluocarbonos (CFC), que son, supuestamente, la causa de estos. S. Fred Singer, un físico de la atmósfera que participó en las primeras mediciones de ozono denomina al pánico creado sobre el ozono, un “mal uso de la ciencia”. De hecho, muchos piensan que la función primordial de la prohibición de los CFC ha sido ayudar a las grandes empresas químicas a establecer nuevos monopolios altamente rentables de sustitutos de los CFC que ellos mismos han desarrollado.

 

Mito 4: Los bosques del planeta están desapareciendo debido a la superpoblación

Este es un asunto importante porque los  bosques son una parte esencial del medioambiente del mundo y, por lo tanto, son esenciales para el bienestar de la humanidad. Sabemos que los árboles inhalan dióxido de carbono y exhalan oxigeno lo que significan que contribuyen a la defensa de la polución del aire y a debilitar el supuesto calentamiento global.

El área de bosques del planeta, estimada por la FAO (organización de la Alimentación y Agricultura de la ONU) es de aproximadamente cuatro mil millones de hectáreas, cubriendo el 30% de la superficie de la Tierra, lo que representa exactamente la misma cantidad que había en los años 50.

En los Estados Unidos, vastas regiones de bosques cubren una tercera parte de la Tierra, de acuerdo con el Servicio Forestal de los Estados Unidos. Eso es equivalente a dos terceras partes de la superficie de tierra que estaba reservada a bosques cuando llegaron los europeos en 1600. Esta cantidad no ha disminuido desde 1920. De hecho, el crecimiento anual de los bosques hoy es más de 3 veces y media que en 1920. Dos tercios de los bosques de ese país son de terreno maderable, capaces de producir al madera industrial anualmente.

Los volúmenes más altos de crecimiento ocurren en la tierra que pertenece a la industria privada, más que  los bosques que pertenecen al gobierno o son de administración pública. Cuando los árboles son más ancianos, tienen menores volúmenes de crecimiento. El sistema nacional para la preservación de la naturaleza ha crecido de nueve millones de acres en 1964 a 96 millones de acres en 1993.

Pero al parecer, esto no es suficiente para los medioambientalistas del Proyecto Wildlands que esperan convertir casi la mitad de la tierra labrada de los Estados Unidos en zonas salvajes sólo habitadas  por osos y leones de la montaña limitando así el espacio para el  uso humano.

También ha habido gran agitación acerca de la “destrucción de los bosques tropicales”. Alguien ha dicho que un área el doble de tamaño que Bélgica está siendo ahora arrasada cada año, pero la gente no se da cuenta de que Bélgica cabe 500 veces en los bosques tropicales y el resto de los árboles del mundo, 99.6% de ellos, crecen continuamente. Uno de los más grandes está en Brasil, que representa más de la mitad de los bosques de Sudamérica.

Las cifras de la FAO y El Gobierno de Brasil sugieren que se destruye cerca del 0.2% de los bosques cada año, y en 1993 los bosques brasileños cubrían el 58% de la superficie total del país. La cifra  no sugiere precisamente una reducción catastrófica.

Otra cosa que añade confusión y que está confundiendo a la población es que las cifras de la FAO muestran un decrecimiento de la superficie de los bosques pero incluyen la tierra de los bosques que se emplea para uso de parques públicos, aunque no se corte ni un solo árbol. De hecho, si se está produciendo deforestación en Brasil, a duras penas puede ser resultado de la superpoblación, Brasil tiene la mitad de habitantes por 25 km2  (31.2 habitantes) que la media mundial (101 habitantes)

 

Mito 5: la polución del aire es el resultado de la superpoblación y la lluvia ácida, un bio-producto de la polución del aire, está destruyendo lagos, ríos y bosques

De hecho, los niveles de polución del aire y agua han alcanzado máximos en las economías planificadas de Europa del Este y China cuando el crecimiento de la población era bajo o negativo.

La legendaria polución del aire en Polonia y Rusia ha ocurrido en áreas con poblaciones pequeñas. En los Estados Unidos, la polución de aire está disminuyendo significativamente. Según el Programa de Valoración de las precipitaciones ácidas en un informe reciente, “no existe daño por lluvia ácida producido en bosques o cosechas en los Estados Unidos”.

 

Mito 6: Muchas plantas y animales están desapareciendo por culpa del crecimiento de la población humana.

No hay absolutamente ningún dato científico que soporte esta reclamación. Incluso algunos científicos como David Jablonski asegura que “no tenemos ni idea de cómo muchas especies siguen aquí y otras están desapareciendo”. Algunas especies, como las ballenas azules, hurones de patas negras o los búhos manchados son ahora mucho más numerosos de lo que fueron antaño. Dado que muchas especies viven en los bosques y la superficie que cubre los bosques de la Tierra es exactamente la misma, las reclamaciones de supuesta extinción masiva de especies es más que dudosa.

 

Mito 7. La superpoblación amenaza el suministro de alimentos mundial

Según la FAO, los suministros de alimentos exceden los requerimientos en todas las áreas del mundo, suponiendo un exceso de aproximadamente el 50% en 1990 en los países desarrollados y un 17% en las regiones en desarrollo. “Globalmente, los suministros de alimento se han duplicado en los últimos 40 años entre 1962 y 1991, y a nivel mundial no hay obstáculo para la producción de alimentos para responder a la demanda”. Según documentos de la FAO preparados en 1996.

Actualmente, los agricultores emplean menos de la mitad de la tierra cultivable. La conversión de la tierra en terreno urbano y edificable absorberá menos del 2% de la tierra mundial y no “parece que vaya a ser una amenaza seria para la producción agrícola” según Paul Waggoner,  como dice en un informe para el Consejo para la Ciencia La Ciencia y la Tecnología Agrícola en 1994.

 

Mito 8: La superpoblación es la causa primordial de pobreza

En realidad, los problemas comúnmente llamados “superpoblación” son el resultado de malas políticas económicas. Por ejemplo, los periodistas occidentales culparon del hambre en Etiopia a la “superpoblación” pero esto simplemente no era cierto. El Gobierno etiope lo causó confiscando las reservas almacenadas de alimentos a los traders y agricultores para exportarlos y comprar armas a cambio.

Aquel régimen en Etiopia fue el causante en aquella ocasión de la tragedia, no su población. De hecho, África, a la que suele relacionarse con la culpa por la “superpoblación”,  tiene sólo una quinta parte de la densidad de población que hay en Europa y posee un potencial no explotado para la agricultura que podría alimentar dos veces a la actual población mundial, según ha estimado Roger Revelle de la Universidad de Harvard de San Diego.

Los economistas que escriben para el Fondo Monetario Internacional dijeron en 1994 que los problemas económicos en África resultaban de un gasto gubernamental excesivo, impuestos elevados a los agricultores, inflación, restricciones al comercio, demasiada propiedad gubernamental y exceso de regulación a la actividad económica privada. No había en aquellos informes ni una sola mención a la superoblación.

El Gobierno de Filipinas depende de la ayuda externa (Fondo Monetario Internacional y Banco Mundial) para controlar el crecimiento de la población, pero en realidad lo que hace es proteger a los monopolios que compran las producciones de los agricultores a precios artificialmente bajos y que luego venden a precios artificialmente altos, causando una pobreza que se extiende.

Los “abogados” del control de la población culpan a la “superpoblación” de la pobreza en Bangladesh. Pero el Gobierno domina la compra y procesamiento de la cosecha de yute, la más importante, de manera  que los agricultores reciben menos por sus esfuerzos de lo que recibirían en un mercado libre.

Los agricultores empobrecidos emigran a la ciudad, pero el Gobierno tiene la propiedad del 40% de la industria y regula el resto con control de precios artificial, impuestos altos y reglas no publicadas e implícitas administradas por una burocracia gigantesca, corrupta que depende de la ayuda externa.

Los empleos son difíciles de encontrar y la pobreza es rampante. Todo esto lleva a problemas como la distribución ineficiente, pero de nuevo, este problema está causado, como en el caso de Etiopia, por políticas  económicas domésticas pésimas.

Se suele decir que la pobreza en China es el resultado de la “superpoblación”. Pero Taiwán, con una población cinco veces más grande que China Continental, tiene una renta per capita varias veces la de ésta.

La República de Corea, con una densidad de población 3.6 veces tan grande como la de China, tiene una renta per capita casi 16 veces mayor.

El Gobierno de Malasia abandonó el control de la población en 1984, lo que desembocó en un crecimiento económico muy reseñable bajo reformas de mercado no regulado, cuando Ecuador, Uruguay, Bulgaria y otros países lamentaban en la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo en El Cairo que, aunque habían reducido su crecimiento de población, sus economías seguían deteriorándose.

 

Mito 9: Las mujeres y los hombres en todo el mundo están suplicando medios para controlar su fertilidad.

Esto es algo totalmente falso. No es así según los informes de lugares como Bangladesh, África y Filipinas. El hecho es que excedentes de condones y píldoras para el control de la natalidad llenan los almacenes de los países menos desarrolados pero las mujeres huyen de los planificadores familiares y suplican que sus DIUS implantados sean extraídos.

La ley de asistencia exterior de Estados Unidos requiere que los países que reciben ayuda americana tomen medidas para reducir el crecimiento de población (puedes encontrar esto en el US Code 22, sec. 2151-1; 22 US Code, sec. 2151(b). Lejos de encontrarse una “necesidad no cubierta” de control de la natalidad, los planificadores familiares apoyados por la ayuda extranjera en la India, Bangladesh y otros países deben pagar a sus clientes, o forzar a éstos a aceptar el control de su natalidad, según los informes de estos países. El control de población con ayuda exterior es tan impopular en Bangladesh que protestas sobre este asunto impidieron que el primer ministro atendiera la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo en el Cairo en 1994.

La doctora Margaret Orgola, una pediatra keniata, cuestionó la existencia de una “necesidad no cubierta” en el caso de la planificación familiar en la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo en el Cairo en 1994. Dijo que los donantes de ayuda extranjeros habían sido espléndidos con las píldoras, condones y aparatos DIU en los hospitales y clínicas de Kenia, pero algo tan simple como medicinas para las enfermedades comunes no estaban disponibles.

Un informe de las Naciones Unidos sobre políticas de aborto y control de natalidad en todo el mundo encontró que altas porcentajes de mujeres de todo el mundo eran familiares con los métodos “tradicionales” para limitar la natalidad.

En 1981, la mujer típica de Bangladesh tenía siete hijos durante su vida; desde entonces la cifra ha descendido a 3.4 hijos. Según la prensa de ese país en 1994, el secretario de salud reconoció que “la coacción, el chantaje y el abuso de pagos bajo cuerda”  eran problemas habituales en el programa de control de la población.

Alarmada por la extremadamente baja fertilidad, Corea del Sur, reportó en la Conferencia Internacional en El Cairo que había reducido drásticamente el gasto de su Gobierno en Control de natalidad.

Singapur, que se enfrentaba con una fertilidad por debajo de la tasa para reemplazar a la población existente, reportó que actualmente ofrece rebajas de impuestos a las parejas que tienen más de dos niños.

Las agencias de “planificación familiar” apoyadas por el Gobierno de los Estados Unidos, tales como Planned Parenthood, reclaman que sus servicios ahorran costes a la asistencia pública, pero de hecho, investigaciones publicadas han mostrado que los estados que gastan enormes cantidades presupuestarias en control de la natalidad tiene como consecuencia mayores costes de asistencia pública. Los estudios muestran también que los estados que requieren consentimiento de los padres para que una menor tenga un aborto tienen menores tasas de embarazo adolescente.

 

Mito 10. la Superpoblación causa la guerra y las revoluciones

El continente más acosado por las guerras de la Tierra, África, es también uno de los menos densamente poblados, con cerca de la mitad de habitantes por kilómetro cuadrado que la media mundial. Los malos gobiernos apuntalados por una ayuda exterior mal gestionada, son la raíz del problema con toda probabilidad.

La corriente mundial que promueve el control de población no es pequeña ni débil. Es una alianza poderosa entre las agencias de las Naciones Unidas, los gobiernos nacionales, fundaciones y “organizaciones no gubernamentales“. Esta alianza controla muchos miles de millones de dólares en recursos.

Sus miembros incluyen agencias de planificación familiar, organizaciones medioambientalistas radicales, tales como el Sierra Club y el World Wildlife Fund, planificadores de desarrollo, instituciones financieras internacionales, tales como el Banco Mundial, agencias de relaciones exteriores tales como el Worldwatch Institute.

Su ideología domina de forma creciente la escuela y los programas de educación escolares y los libros de texto.

En última instancia, sin embargo, su poder reside y se alimenta de la ignorancia de la población en países como los Estados Unidos.

Para los miles de millones de seres humanos que habitan la creación de Dios, y para los miles de millones más que Dios tiene la intención de crear, ya es hora de que sepamos la verdad acerca de la “superpoblación” y compartamos esta información con tantas personas como quieran escucharnos.

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Se pide el arresto de Henry Kissinger en Irlanda por crímenes de guerra

Publicado en por Skiper

 Fuente: Infowars Irlanda

 Traducción: Trinity a Tierra

Henry Kissinger tiene una Orden De Arresto Internacional que pende sobre él y se intentó ejecutarla en el Hotel Four Seasons de Dublin, Irlanda el pasado 8 de Mayo de 2010 durante su estancia allí.

La conferencia anual de la Comisión Trilateral encabezada y atendida por David Rockefeller fue mantenida en el hotel del 7 al 8 de Mayo.

El grupo secreto prepara el camino para un reunión más importante de los Bilderberg en Barcelona, España en Junio del 2010.

 

Parece que Henry Kissinger, como mano derecha de Rockefeller, debía asistir a dicha reunión a pesar de que pendía sobre él una orden de arresto internacional de Francia y España por cargos de crímenes de guerra derivados de la dictadura en Chile. Los españoles y franceses dicen que Henry Kissinger está implicado en la muerte de franceses y españoles durante la guerra en Chile.

 

Una delegación de irlandeses y personas de otras nacionalidades pidieron a la policía irlandesa (Garda) arrestar a Henry Kissinger durante su estancia en el hotel.

Más tarde la policía irlandesa ofrece explicaciones de por qué no es posible ejecutar la orden de arresto debido al hecho de que el Departamento Irlandés de Asuntos Exteriores estaba requerido para procesar dicha orden de arresto y su oficina permanece cerrada durante los fines de semana.

Los criminales internacionales campan a sus anchas durante los fines de semana en Irlanda.De esa forma, Henry Kissinger escapó el domingo por la mañana a las 11:00 horas probalblemente con escolta de policía hasta el aeropuerto.

 

La División Especial (polícia politica irlandesa) siguió a algunos miembros de este grupo de protesta hasta un pub y más tarde, por la noche, hostigó y persiguió a varios miembros por las cámaras que llevaban. No se perdieron las cámaras, ni el material grabado, pero el incidente muestra que el Gobierno irlandés conspiró para proteger a Henry Kissinger de la orden de arresto rompiendo todas las leyes sobre extradición en la Unión Europea.

La buena noticia es que el grupo de protesta fue capaz de emplear megáfonos para proyectar documentales como los de Alex Jones o Mike Riveros en las cercanías del hotel, permitiendo con ello, que los miembros del NOM sepan que el mundo, incluyendo Irlanda, están despiertos sobre la existencia del Nuevo Orden Mundial.

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UE: Movimiento en Pinza

Publicado en por Skiper

Fuente: www.atlantictimes.wordpress.com

Nota: Me he permitido cambiar el nombre del artículo original, ya que este resulta un poco extraño y no explica realmente el trasfondo del artículo. El título original del artículo es: La pinza.

 

 

Las denuncias de vínculos de la UE a la inteligencia de Rusia no son nada nuevo. Litvinenko, por ejemplo, antes de su muerte por envenenamiento de polonio, había revelado que Romano Prodi, antiguo presidente de la Comisión de la UE, fue el contacto de más alto rango del FSB (antigua KGB) en Italia.

Ahora revela Nigel (Farage) denunciando en el Parlamento Europeo, que la baronesa Ashton electa de la UE y su nuevo Ministerio de Relaciones Exteriores, antes llamado Comisión de Estupefacientes en la década de 1980 recibía grandes sumas de una “fuente desconocida”. Las acusaciones eran que ella era consciente de que la CND estaba siendo financiada por los soviéticos.

 

 

Litvinenko iba a hacer nuevas revelaciones, por lo que fue eliminado. Tenemos que saber quiénes son los agentes en el interior de la UE, y los que estan trabajando. Una vez que la democracia ha muerto, los totalitarios se moverán y tal vez podamos detenerlos.

Cualquier persona que lo intente o tenga la intención de hacerlo debe tener en cuenta que se enfrenta a riesgos personales. Pim Fortuyn en Holanda estaba a punto de ganar las elecciones holandesas en una plataforma de salida de la UE, pero fue asesinado antes de que pudiera hacerlo.

 

 

En mayo del 2002, no hace ni 8 años lo asesinaron a Pim Fortuyn, Pim era un nuevo politico, con una fuerza increible, habia creado su partido, “La lista de Pim Fortuyn” LPF, asi de sencillo, el queria que Holanda saliera de inmediato de la Comunidad Europea, una Comunidad Europea que ha sido rechazada repetidamente, no solo en Holanda, recordemos que en Francia, Irlanda, y hay sondeos que seria rechazada en cualquier momento en Alemania y Reino Unido, como poco, en referendum, que no se quiere convocar.

 

El Líder de la oposición conservadora IDS se movía a tomar a los conservadores hacia un partido withdrawalist, cuando fue derrocado por un golpe bien coordinado por los medios de comunicación en octubre de 2003. Su reputación fue despedazada por Michael Crick de la BBC con falsas acusaciones de que su esposa Betsy estaba involucrada en malversación de fondos. Se ha recuperado apenas seis años después.

David Cameron ha declarado que no va a celebrar un referéndum sobre la UE por el momento, y trata de renegociar y repatriar los poderes. Hasta este momento, Cameron fue tratado suavemente por los medios para no levantar sospechas entre sus seguidores porque era un secreto vendido a la UE, al igual que Blair lo había sido. Pero desde el momento en que él ha mencionado su intención de repatriar los poderes de la Unión Europea, la música ha cambiado brutalmente en su contra.

Ahora está frente a una pared, los medios de comunicación, no son objeto de provocar la intervención del liderazgo conservador hasta ahora, sino en asegurar primero que no gana una mayoría en las próximas elecciones generales.

 

 

Habria que saber si realmente sabemos lo que es la U.E. y para que sirve y a quien sirve, nos han vendido la moto de que: “somos europeos” pero realmente sabemos poco de que es la U.E. y realmente el panorama es diabólico, porqué para empezar se prepara una próxima y progresiva pérdida de la soberania nacional de todos los paises miembros, con el fin último de crear una unión real, un pais único, ya no seremos España, ni Francia, seremos lo que un grupo llamado Bilderberg que quiere que seamos, sus siervos. A Pim lo asesino en teoria Volkert van der Graaf, aunque hay muchas dudas de su afiliación: Graaf dijo que el pertenecia a una asociacion en defensa de los animales, pero parece probada su aficiliacion a los servicios secretos, ademas en el atentado parece que se vio ayudado por más gente, que luego misteriosamente se ha ocultado en los juicios, otro asesino solitario, como Lee Harvey Oswald. Pim tenia muchas posibilidades de lograrse un hueco decisivo que le llevara a la jefatura del gobierno holandes.

El relato colgado el Parlamento no es simplemente un entretenimiento, es un intento de bloquear a Cameron ganar una mayoría. En primer lugar por el manejo de las expectativas sobre el resultado de las próximas elecciones y, a continuación, garantizando un parlamento sin mayoría que se produce por el fraude del voto por correo y la manipulación de urnas.

 

Las elecciónes de 2005 fueron manipuladas para dar a Blair una mayoría, con tres millones de votos por correo recolectadas, la mayoría en los asientos marginales y en los asientos eurófilo como Ken Clarke y David Miliband, nadie parecía darse cuenta o estar molestado, ahora parecen estar haciendo lo mismo de nuevo.

El registro Glenrothes desapareció por primera vez en la historia electoral británica, por lo que no pudieron hacerse impugnaciones en lo que fue un “resultado impresionante".

La gente puede ver que las encuestas y las elecciones están siendo manipuladas. Sus sospechas se despiertan. Pero no tienen en el pensamiento su conclusión lógica. No quieren pensar lo impensable.

 

 

¿Por qué los registros de las elecciones están “desaparecidos”? Este fue un evento de alto perfil político que aumentaba considerablemente el impulso de Brown a raíz de su manejo inicial del rescate bancario. En octubre del 2008 muere en extraño accidente Jörg Haider, politico austriaco de tendencias ultraderechistas, Haider tambien quiere sacar a Austria de la U.E. otro pais que en cualquier momento rechazaria de plano en referendum pertenecer a la U.E. pero que no se convoca a su pueblo, todo esto en el marco de que la constitución de estos paises obliga a dicho referendum. Haider (a la izquierda de la fotografía de abajo) murió en un accidente automovilistico, muy cuestionado en Austria, pues aunque al principio se presentaron muchas evidencias de que iba borracho y a excesiva velocidad, posteriormente se revatieron todos esos argumentos. Haider estaba logrando unos resultados electorales extraordinarios que le iban a llevar a lo más alto de la politica autriaca con toda seguridad.

 

 

Ahora recientemente ha muerto el presidente de Polonia ,Lech Kaczynski, otro que tambien queria salir de la U.E., de momento no permitia que Polonia entrara en su sistema monetario, la muerte parece a simple vista un accidente de avión, pero lo cierto es que el avión presidencia estaba perfecto, estos aviones se revisan mil veces, con sistemas informaticos y durante la travesia no hubo problemas, las posibilidades de accidente son una entre un trillón de este tipo de aparatos. EL piloto era experto, de los mejores de Polonia segun los datos, no cualquiera lleva al presidente, y sin embargo el cúmulo de errores en la pista de aterrizaje fueron muchos, algo pasó fuera de lo normal, para que el avión presidencial fallara en el último momento, ¿hablamos de sabotaje? parece que sí.

¿Disparos a los sobrevivientes?

Las posibilidades de que estos 3 politicos que hubieran cambiado la historia de la U.E. era clara, ambos 3 eran enemigos de este ente que nadie comprende y que oculta grandes enigmas como es la Unión Europea, las posiblidades de que los 3 hubieran muerto, siendo todavia jovenes, era de 1 entre varios trillones, además es curioso que mueran 3 politicos importantes en la U.E. los tres curiosmente jovenes, los 3 curiosamente quieran salir de la U.E. , y sólo mueren en extrañas circunstancias 3 y son estos 3, es muy curioso e improbable ¿no creeis? está claro que alguien se los ha quitado de enmedio para defender al U.E.

¿Por qué la U.E. tiene que salir adelante aun en contra de los referendum que se hacen en Europa?, ¿Por qué una y otra vez tienen que hacerse tratados, constituciones, acuerdos, con el fin de que la U.E. perdure, aun en cotra de la opinión de sus ciudadanos? ¿Qué se oculta? se oculta que esta Organización internacional de paises , no nos engañemos TOTALMENTE DISTINTOS, puede hacer posible que en vez de varios gobiernos, tenga uno solo, y este sea más influenciable, más controlado ¿ Por quien? ya vemos que los ciudadanos contamos poco, si se rechaza por referendum la U.E. se volverá a aprobar de otra manera su unión, hasta que como pasa ahora, se suprimen los referendums, los politicos tambien están atados de pies y manos, muchos no quieren la U.E. ni en pintura, pero tienen que tragar, tal vez algunos ya se den cuenta que les ocurrirá, si como a : Pim Fortuyn, Haider, Kaczynski o más recientemente el atentado a Berlusconi, al que yo circunscribo totalmente en esta hola de atentados y asesinatos, se atreben a desafiar al los poderes ocultos que lideran esta U.E.

¿Quienes son estos poderes ocultos? Quienes nos gobiernan en la sombra: El club BILDERBERG, los Rockefeller, los Rothschild, ya es hora que abramos los ojos y nos manifestemos en contra de la U.E. , de la gobalización y de toda inciativa de esta gente, los amos del mundo.

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El tito Bill y la despoblación humana

Publicado en por Skiper

 

El tito Bill dió hace ya algún tiempo una charlita en el TED, en la que literalemente dijo que habria que eliminar a 1.300 millones de personas para eliminar el CO2 y luego el caradura dió las técnicas para que se ejecute este programa, enmascarandolas con programadas de salud, vacunas y estirilidad que supuestamente seran mejorados. El que conozca a esta gentuza ya sabrá lo que significan ciertas palabrejas que sueltan y que consecuencias tienen, asi que eso de mejorar programas de salud y demas, literalmente significa que asesinaran y estirilizaran a mas gente mediante dichos programas de "salud". (Recordad que no hace mucho, al muchacho no se le ocurrió otra idea que esterilizarnos las pelotas mediante microondas...)

Todo el mundo sabe que el calentamiento de la atmósfera por CO2 es un timo para exprimirnos, pero he aquí que llega el tito Bill y, con un sentido del humor macabro, nos suelta por lo bajini que hay que reducir la población mundial, por nuestro bien claro, porque hay exceso de CO2 en el Planeta, y por lo tanto hay EXCESO DE PERSONAS.
Por supuesto el tito Bill no se cuenta entre los que sobra en el planeta, igual que no se cuenta tampoco el tito Rockefeller que es otro pajarraco muy amigo de eliminar personas en el planeta y del que surgieron estas tácitcas de despoblamiento global.


Esto ya se pasa de castaño oscuro porque cada vez son más los bastardos poderosos que dicen en público, sus planes para exterminarnos; por supuesto no se les escapan estos comentarios asi porque si; simplemente han perdido el miedo y la vergüenza, y nos restriegan sus miserables planes por nuestros hocicos.


QUE ES EL TED

El TED es la organización de Tecnología, Entretenimiento y Diseño. Literalmente el TED es una organización para la difusión de “nuevas ideas” esponsorizada por uno de los contaminadores más grandes y tóxicos del planeta.

Pero vamos a lo que vamos: el tito Bill soltó en la charla, que las vacunas necesitan ser empleadas para reducir la poblanción mundial "sobrante", para asi controlar el calentamiento global y reducir las emisiones de CO2.Vamos que si no queremos efecto invernadero -que irónicamente es una patraña- hay que ponerse a asesinar personar por miles DESDE YA, por supuesto con programitas de "salud" nada de genocidios a lo Hitler, hay que ser discretos...


TÉCNICAS DE EXTERMINIO

El tito Bill aseguró que la población se dirige "peligrosamente" a los 9.000 millones de personas, asi que dijo: “si hacemos un trabajo realmente bueno con las nuevas vacunas, la Sanidad y los Servicios de Salud reproductivos (es decir, la industria de los abortos, los métodos de esterilización y los anticonceptivos), podríamos reducir la poblacion en un 10 o 15%, quizás”.

Esta es la solución que este "magnánimo"  multimillonario se ha sacado de la chistera para calcular la cantidad de CO2 contaminante que se emite a la atmósfera:

CO2 = P x S x E x C

P es el número de habitantes del planeta
S el número medio de servicios por persona
E la cantidad media de unidades de energía por servicio
C las unidades medias de CO2 emitidas por unidad de servicios
CO2 es la cantidad de dióxido de carbono emitida por la totalidad del planeta en un año.

Literalmente el tito Bill dijo que para recudir el CO2 uno de estos componentes en la ecuación debería de llegar a 0, si a CERO PATATERO; adivinad que componente de la ecuación es... empieza por P...

Por supuesto el tito Bill, no hizo ninguna mención a la prueba irrefutable de que toda la teoría entorno al aumento de CO2 en el planeta y su relación con el calentamiento global es una farsa gigantesca y una patraña destinada a expremir y eliminar a la gente.El asunto del cambio climático quedó en evidencia despues de la publicación de los correos electrónicos hackeados en el llamado “Climategate”.

Y por si alguno tiene alguna duda de lo que digo, que visione el vídeo donde el tito Bill soltó sus "brillantes" ideas.

Enlace al vídeo aqui: http://www.youtube.com/watch?v=kkqxNYC5CpI


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Entrevista con Elías Vetrakos, sindicalista griego

Publicado en por Skiper

 Autor: Juan Carlos Algañaraz, del diario Clarín

 

"Este plan aprobado por el gobierno griego por exigencias de la Unión Europea y el FMI es una catástrofe para los trabajadores, sobre todo para los empleados públicos, que verán caer sus ingresos a la mitad. Vamos a responder con un vigoroso plan de protestas que comenzará hoy y culminará, en una primera etapa, con una huelga general". Elias Vetrakos es uno de los principales dirigentes del sindicato de empleados públicos, el más importante y numeroso de Grecia. y explicó así a Clarín el mapa de la protesta.

¿Cuáles serán las medidas?

El plan del gobierno afecta a toda la sociedad pero sobre todo a los empleados públicos. Se suprimen dos aguinaldos especiales, se reduce el 20% de subsidios que constituyen la mitad de los salarios y se congelan las retribuciones por 5 años. Esto significa que habrá una reducción del 35% de los salarios. Los impuestos han aumentado, el IVA pasa al 23%. Con todos estas medidas negativas se llega a una caída de las retribuciones del 50%. Esto va a impulsar a la sociedad al desastre. Además se congela la contratación de nuevos empleados, echan a todos los empleados públicos que no tenían contratos definitivos, y se cortan los subsidios a quienes tenían problemas de salud.

¿Quieren lanzar una huelga general para defender a los jubilados?

Es que las consecuencias más dramáticas las padecerán ellos porque el gobierno ha presentado un proyecto de ley que aumenta los aportes de los pensionistas y reduce un 17% sus ingresos. Además, se quitan los dos aguinaldos que compensaban sus magros ingresos y se incrementa la edad de la jubilación. Antes tenían que cumplir 35 años de servicio, ahora se aumentan a 40. Esto se produce cuando las empresas del Estado deben mucho dinero en aportes que no cumplen.

¿Existe un grave déficit en el sistema de jubilaciones?

Cuando se creó el sistema previsional había muchos trabajadores aportando y sobraba dinero. El gobierno se llevó ese dinero, sin pagar ningún interés, y lo entregó a los industriales. El actual ministro de Seguridad Social ha calculado que, desde 1950, miles de millones desaparecieron de las cajas de jubilaciones. Esos fondos se los quitaron a los trabajadores y los entregaron para que se hicieran negocios. Ahora, las cajas tienen déficits pero, en lugar de devolver el dinero, restringen los ingresos y los derechos de los jubilados.

¿Quiénes son los responsables?

Hay responsabilidades políticas en Grecia y a nivel europeo. No hay dinero para apoyar a los trabajadores y a la población pero sí para los bancos. Las políticas de los últimos años eximían de impuestos a muchas empresas, aumentando así la deuda.

¿Los trabajadores pagan más impuestos que los empresarios?

Los empleados declaran 16.000 euros anuales a Hacienda y los empresarios 13.000. Esto da una idea de los privilegios que sofocan a la sociedad griega.

¿Cuánto ganan por mes?

El sueldo promedio de los empleados es de 1.350 euros mensuales brutos. Los empleados públicos son 404.000 trabajando para el Estado y hay 80.000 en los ayuntamientos. La policía y fuerzas armadas están aparte.

¿Va a haber más despidos?

De inmediato, 30.000 empleados y también a los que se contrataban por temporadas. Pero puede producirse una situación grave porque el gobierno está hablando de despedir a una parte considerable de los trabajadores fijos.

Hay denuncias sobre una cantidad excesiva de empleados públicos...

Esas mentiras las propaga el gobierno y quienes apoyan el plan oficial. Las estadísticas europeas demuestran que el porcentaje de empleados públicos y el dinero que se invierte está por debajo de 15 países europeos. Los privados también verán muy reducidos sus ingresos y quieren implantar el despido libre.

¿Qué van a hacer los sindicatos?

Nuestra decisión es estar todos los días en la calle. El 5 de mayo pasado hicimos una de las más grandes huelgas y concentraciones de nuestra historia. La muerte de tres personas afecta mucho ahora a los trabajadores, que temen salir a la calle a protestar. Pero no hay alternativas y se va a lanzar desde hoy una amplia movilización que incluye la convocatoria a una huelga general.


Fuente vía: http://www.iarnoticias.com/2010/noticias/europa/0180_sindicalista_griego_12mayo2010.html

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Grecia: Estado de terror en Exarchia

Publicado en por Skiper

Fuente: www.alasbarricadas.org

En una orgía de castigo colectivo, la policía griega desencadenó un ataque brutal en Exarhia, tras el final de la manifestación de ayer, destruyendo tiendas y centros sociales y evacuando una okupa a punta de pistola y destrozando los locales.

 

La brutalidad policial vista en las calles de Exarhia la noche pasada tras el final de la marcha protesta de la huelga general en Atenas no ha tenido precedentes y proyecta serias dudas sobre la naturaleza del presente régimen en Grecia que se quita el velo democrático para mostrarse como lo que realmente es: la continuación de la Junta de los Coroneles.
Al final de la manifestación, cientos de antidisturbios y policías motorizados asaltaron Exarhia, el barrio del centro de Atenas, asociado a la política radical desde principios del siglo veinte. La policía procedió a atacar a transeuntes y a gente que se estaba tomando un café en el área, mientras destrozaban la tradicional cafetería de la plaza Exarhia, a pesar de estar llena de clientes.

 

El vídeo de la violencia gratuita de la policía puede verse aquí: 
http://www.youtube.com/watch?v=hkQ4YsRlFxI&feature=player_embedded

 

Los locales no vacilaron en interrumpir a los matones de la policía coreando "Junta-Junta" y "SS SS". En respuesta, la policía se vengó golpeando a cualquiera que estuviese en su camino e incluso invadiendo bloques de apartamentos. Según Ioanna Manoushaka (ver foto) estaba parada enfrente de la puerta del edficio gritando a los policías que han hecho insoportable la vida en el barrio cuando un policía la atacó, rompiéndole el brazo y los dientes. Entonces corrió escaleras arriba y se encerró en su apartamento, pero el antidisturbios la siguió e intentó destrozar la puerta durante cinco minutos, mientras ella y su marido, un conocido compositor, se barricaban.

Gritando "esta noche os vamos a follar", la policía procedió entonces a invadir y destrozar el Centro Social (Haunt of Migrants) de Diktio, la "Red de Derechos Sociales y Civiles", un grupo de izquierdas con muchas décadas de acción contra el terrorismo de estado. De acuerdo con el anuncio de Diktio, "El gobierno del FMI y de la junta de mercado está intentando aprovechar el acto criminal del banco e imponer un régimen de terror en el país". La orgía del estado policial por medio de la guerra química y sacudidas masivas alcanzó su clímax esta noche en Exarhia".
Al mismo tiempo duras fuerzas policiales rodearon la okupa anarquista de la calle Zaime, por encima de la politécnica y procedió a invadirlo y evacuarlo a punta de pistola. Los informes sobre que la policía realmente disparara al aire durante la evacuación no han sido verificados. Toda la gente que estaba en el interior ha sido arrestada. 

La estrategia de represaliar colectivamente a la resistencia popular contra las medidas de ayer, es un método característico del gobierno nazi-colaborador de la década de 1940, justificando el nombre común por el que hoy llaman a los policías: "germano-tsoliades" (el escuadrón de la brigada de "tsoliades" bajo las órdenes de los  colaboracionistas.)

 

 Más fotos del centro social:

 

 http://athens.indymedia.org/front.php3?lang=el&article_id=1164674

 http://athens.indymedia.org/front.php3?lang=el&article_id=1164342

Nota: Se vé que alguien está interesado en que NO SE VEA la foto de la chica del brazo ensangrentado. Dicha foto ha sido censurada en varias páginas de la red y eliminada de mi artículo inicial; por lo que me veo obligado a volber a publicar el artículo con la fotografía censurada de nuevo. La censura meterosla por donde os quepa.

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