Censura: La prensa, principal víctima de los escándalos alimenticios de China
Frente a las diversas situaciones de alarma que vienen causando algunos alimentos, el Ministerio de Salud chino optó por acallar a los periodistas. Sin embargo, es labor de los medios controlar al Ministerio de Salud y no a la inversa. La opinión de Chen Jieren, del Economic Observer.
La leche de bebe contaminada con melamina, la carne de cerdo contaminada con clenbuterol y las sandías explosivas sólo constituyen algunos de los casos alarmantes que afectaron la seguridad de los alimentos que tanto asusta a China. Algunos causan enfermedades y otros directamente la muerte, mientras que otros solo obedecen a rumores. Pero todo esto, ya sea real o no, son malas señales para la industria alimenticia de China. Como respuesta, Mao Qunan, director del Centro de Información Pública del Ministerio de Salud chino, ha anunciado medidas para combatir y contener "a los pocos medios de comunicación que deliberadamente engañan al público", publica Worldcrunch.
Sus comunicaciones serán supervisadas. Y se conformará una lista negra de periodistas. Dado que los informes de seguridad alimentaria pueden resultar muy influyentes, dijo Mao, "una actitud negligente y poco seria" conlleva el riesgo de perjudicar el normal desarrollo de la industria alimenticia de China.
Para varios periodistas locales, el enfoque del Mao es ignorante y prepotente ya que equivale a una grosera intimidación. Efectivamente, los informes respecto de los problemas de seguridad alimentaria pueden objetivamente tener un efecto negativo en el corto plazo en la industria alimentaria, pero son precisamente estos informes los que permiten al gobierno ejercer su deber de vigilancia, promoviendo así el control de calidad en la industria y evitando futuros peligros. No hay que olvidar que durante el incidente de la leche de bebe en 2008, algunos funcionarios culparon a los medios de comunicación por poner en peligro la imagen de la industria de procesamiento de leche. ¿Debería la industria de la leche haber esperado la muerte de bebes en masa antes de actuar?
Los periodistas recuerdan que el Ministerio de Salud es la autoridad administrativa de la salud y la seguridad. Su función es de supervisación en los campos de la salud y la seguridad, no el de los medios de comunicación. En otras palabras, es deber de los medios de comunicación comprobar si el Ministerio de Salud está haciendo su trabajo, y no al revés. Las palabras del ministro revelan la actitud errónea de un Ministerio de Salud que se ha resistido a la inspección de la industria alimentaria.
Incluso si algunos medios de comunicación han actuado con fines de engaño, ya sea intencionalmente para ganar lectores o por simple error, la mayoría de los medios de comunicación cumplan con sus deberes y dan fe de los hechos que constatan. El Ministerio de Salud debe mirar con mejores ojos lo realizado por la mayoría de los periodistas que están haciendo un buen trabajo mientras que debería mostrarse más tolerante frente a aquellos que presentan informes de menor calidad.
Un punto aún más importante es que tanto la industria de alimentos y sus distribuidores, como el Ministerio de Salud, son fiscalizados por los medios de comunicación. Si los medios de comunicación han inspeccionado correctamente, o si algunas publicaciones han engañado a sus lectores con malicia, es otra cuestión. El Ministerio de Salud tiene que defender y justificar su posición, no identificar a los culpables. Si ha habido errores, el Ministerio puede presentar una denuncia, ya sea a la organización de medios de comunicación en cuestión, ante los tribunales o al Departamento de Prensa. Si el Ministerio se imagina que es una entidad superior que puede intimidar y controlar a la prensa, se está equivocando de manera muy grosera.
La gente dice que "si los medios de comunicación están demasiado limpios, entonces la sociedad no será tan limpio." Es la misma filosofía aplicable a la seguridad alimentaria. Si la prensa es tan "limpia" que sólo escribe informes de cortesía, los peligros ocultos tendrán allí su oportunidad para fermentar. Y el que sufrirá será el público en general. Si la prensa da la alarma y expone los problemas, aunque a veces se produzcan errores, promoverá el progreso en la seguridad alimentaria. Cuando los informes resulten ser falsos, la industria de alimentos siempre podrá llevar a los responsables ante los tribunales o presentar una queja ante la prensa y/o la autoridad competente. Pero no es tarea de la autoridad sanitaria preocuparse por esto.




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