"Los policías vieron a mi perra y me dijeron que no había limpiado sus excrementos", asegura Stanczyk. "Les dije que sólo había hecho pis, pero ellos me dijeron que no estaban de acuerdo, y entonces les pedí que me enseñaran la prueba".
Según el relato del 'Daily News', los agentes Shaun Grossweiler y Richard DeMartino, del precinto número 100 de Nueva York, llevaron a la mujer hasta un lugar cercano donde había excrementos de perro y le ordenaron que los recogiera.
"Me asusté mucho y me agaché a recogerlos", cuenta Stanczyk. "Les dije: 'Están fríos, no pertenecen a mi perro'... Cuando sonreí y les dije que yo no había hecho nada, se sintieron muy molestos".
Tuvo que ser atendida
La mujer asegura que fue detenida y esposada en el acto, y admite que intentó resistirse cuando quisieron meterla en el coche patrulla... "Fue entonces cuando empezaron a golpearme. Yo empecé a gritar: '¡Mi perra, mi perra!' Me golpearon en la cara, y luego en el pecho, y también en el estómago".
Un vecino se hizo cargo finalmente de la 'terrier' mientras Stanczyk era llevada a la comisaría, donde fue atendida de sus heridas (incluida una lesión en la rodilla que le impide andar con normalidad y que ha requerido tratamiento terapéutico). Allí le acusaron de "resistencia a la autoridad" y "alteración del orden público".
Aunque recibió las garantías de que su caso será archivado sin más, Stanczyk consultó con un abogado y decidió denunciar los hechos ante el Panel de Quejas Civiles, instituido para denunciar los abusos policiales. La inmigrante polaca asegura que su intención es llevar a los dos agentes a los tribunales "y proteger a los neoyorquinos de la brutalidad policial".
"Ahora tengo miedo a salir a la calle y sólo me atrevo a hacerlo cuando estoy acompañada", asegura la mujer. Los dos agentes acusados han declinado responder a las acusaciones en el 'Daily News'. Los propietarios de perros se enfrentan habitualmente a multas de 100 dólares en Nueva York por no recoger los excrementos.