La vaca roja y el fin de los tiempos: El autor de “Los Lubavitch en la Argentina” escribe para Ñ un diario de la espera del Mesías, narrado desde el corazón de la nueva ortodoxia judía
Fuente: http://www.revistaenie.clarin.com/ideas/vaca-roja-fin-tiempos_0_375562729.html
Miércoles, 19.46. Camino por el barrio del Abasto hasta el Beit Jabad Central en Agüero, entre Cabrera y Paraguay. Es la sede local del movimiento Jabad Lubavitch, el grupo judío ortodoxo de mayor crecimiento en los últimos veinte años en la Argentina y, posiblemente, en el mundo entero: se patrocina un curso anual de clases sobre temas y problemas judíos para jóvenes de dieciocho a treinta años. Se trata del Instituto Superior de Estudios Judaicos (ISEJ). El plan está orientado sólo a judíos al modo estricto en el que lo comprende Jabad: que sean hijos de madre judía. No ser considerado uno deja al “sujeto” afuera de las actividades de la organización.
Los asistentes a un año de curso en ISEJ se hacen acreedores de una importante beca económica para realizar un viaje a Nueva York a un precio que oscila entre los mil y los mil doscientos dólares. Son diez días al estilo “viaje de egresados” pero con coordinadores de largas barbas y capotes negros, visitando los lugares más importantes en la geografía de la comunidad asentada en Crown Heights, barrio de Brooklyn, parte de una secta judía mayor: el jasidismo. Ya vine a algunas clases anteriormente.
También estuve en un encuentro del grupo C.H.A.T, donde conocí a Julieta, de treinta, que me juró (me volvió a jurar) que esta vez sí iba a completar el año lectivo entero para poder irse a Nueva York. “Vengo intentando resistir... desde hace varios años, hice muchos intentos, pero me terminó quemando... siempre. En cambio, algunos pibes... enfermitos… fanáticos... que siempre van a las reuniones de Jabad y lo hacen porque les gusta, a ésos les va mejor”, dice Julieta. No sé si siguió fiel a su promesa de no abandonar.
Pero ahora estoy bajando al segundo subsuelo del edificio, donde se encuentran las aulas del programa en el que voy a cursar. La decoración es moderna: paredes en tono bordó oscuro, pisos flotantes, aulas cómodas y mejor equipadas que un claustro de cualquier facultad de la universidad pública. El espacio es punto de encuentro para rabinos jóvenes que surcan los pasillos anunciando el comienzo de sus clases y saludando a sus alumnos; otros jóvenes de su edad, por ahora, se paran del lado de afuera.
ISEJ ha logrado constituirse en un espacio juvenil y comunitario mucho más transitado que los clubes sociales y deportivos de la colectividad que, en decadencia, sólo resisten porque los zeides y las bobes todavía siguen reuniéndose en sus salas de juego para matar el tiempo en largas tardes de burako. Miro la hora, me quedan unos minutos para entrar a mi clase. Una chica de no más de veinte espera parada frente a la puerta del aula de la derecha. Sostiene una vianda envuelta en una bolsa de nailon, la vi salir de la clase de Cocina Judía.
Me acerco e intercambio unas palabras: se llama Natalí trabaja como telemarketer.
–Bueno, veremos cómo viene el tedio de hoy – le digo.
–¿Qué? ¿Por qué? A mí no me molesta.
–¿No te molesta que nos adoctrinen durante dos horas y nos machaquen la cabeza con preceptos incuestionables?– intento fogonearla un poco.
–Son mis raíces, nene. Además los rabinos son copados.
No entiendo qué entiende Natalí por “copado”. Conocí este lugar porque un conocido con el que viajé a Israel por BRIA me comentó una vez que –en el grupo de Facebook de ISEJ– era muy fácil la conquista de una buena chica judía. Tenía instrucciones precisas: “Te hacés fan de esa página y te ponés a mandarle mensajes privados de forma indiscriminada a todas los usuarias registradas”, me sermoneó afectadamente.
Una buena chica judía –nos enseñaron a creer– está buscando a un buen muchacho de la cole a quien casar.
Eso lo saben los rabinos de ISEJ y lo estimulan: si consiguen que además de aprender sobre judaísmo se formen nuevas familias judías, se gana “la batalla contra la asimilación”. Conseguir pareja se celebra tanto como sacarse la lotería. Natalí llegó vía Facebook.
–Ahora ya conozco a más gente de acá, tengo amigos… así que bueno, vengo. Me gusta– dice, y sigue con una sonrisa de confianza–. Además quiero irme a los Estados Unidos.
Abajo nadie está solo. Casi todos vienen por el viaje. Los chicos y las chicas en el pasillo se mezclan, conversan, se conocen, son hermanos de..., los primos de..., amigos de..., todos parecen tener a alguien en común, algún conocido que ya viajó y que participa de la compacta red. La mayoría no resiste hasta fin de año. Lo comprobé cuando les comenté a algunos amigos que iba a empezar a venir y muchos me dijeron que también lo habían intentado pero que no pudieron terminar: se rindieron..., más tarde o más temprano.
Los que llegan hasta el final ganaron una carrera contra el hastío ante el ritmo monótono de los discursos rabínicos presentados como verdades absolutas. El premio por el aguante es la beca. Me imagino que los que terminan yéndose a Nueva York ya están macerados por el discurso y una vez allá, las actividades religiosas, las visitas a la tumba del Rebe (último líder de Lubavitch que sigue ejerciendo de guía espiritual post-mortem), las visitas a la que fue su casa en el 770 de la calle Eastern Parkway en Crown Heights les entra como suero inyectado directo a las venas.
En este espacio, en cambio, por ahora, no rigen las restricciones que la ortodoxia impone para adentro de sus comunidades. Acá no importa que se mezclen varones y mujeres y que sus cuerpos entren en el más leve y casual roce (algo prohibido para un judío de Jabad).
Este es un espacio que invita a los jóvenes a acercarse, impone unas pocas reglas bien claras (para los hombres: kipá obligatoria) y el resto de las desviaciones a los preceptos se considera libertinaje tolerado de forma paternalista por los rabinos. A pocos minutos de las ocho, entro al aula 2.
Me sigue el rabino S., un hombre de contextura física ancha que transpira mucho.
Adentro hace calor y se junta el aire respirado durante todo el día por cientos de jóvenes en edades hormonalmente comprometidas. Estamos en el curso “Conceptos fundamentales del Judaísmo”. La clase de esta semana es sobre las mitzvot, los 613 preceptos que todo judío observante debe cumplir y que van desde los famosos Diez Mandamientos hasta algunos de corte netamente incomprensible o esotérico.
De eso habla S. cuando se decide a comentar la mitzvá (el precepto) de la vaca roja. En la época de la existencia del Templo Sagrado de Jersualén, era necesario que los peregrinos no estuviesen impuros antes de entrar.
–Impuro era aquel que estuvo en contacto con un muerto: esa impureza es contagiable. Por lo tanto, si uno estaba impuro y tocaba a otro que estaba puro, ese otro pasaba a estar impuro también– explica, convincente, el rabino. La única forma de purificar a un impuro era mediante el sacrificio ritual de una vaca roja y la mezcla de la sangre del animal con cenizas y unas hierbas para luego salpicar con algunas gotas del producto al impuro.
–Desde las épocas bíblicas no ha aparecido nunca más un animal semejante, una vaca roja.
Según sigue contando, la aparición de un nuevo vacuno colorado será señal de la inminente llegada del Mesías. Miro a mí alrededor y nadie parece estar demasiado interesado en lo que dice. Anoto en un cuaderno, en cuyo margen ahora dibujo una vaca y le pongo una flecha que dice “ROJA”. A su lado indico: “Viene Mashíaj”.
–¿Para qué creó Dios este mundo? –dice el rabino– para tener una casa acá abajo. ¿Y cómo se construye esa casa? Mediante Torá y mitzvot.
La idea de “casa” señala que si hacemos de este mundo un lugar más sagrado leyendo la Torá y cumpliendo con los preceptos judíos (una casa), Dios se sentirá más cómodo y se hará presente de una forma menos enmascarada a la que conocemos ahora. Según la teología jasídica de la que Jabad se nutre, el Mesías llegará para levantar de sus tumbas a los muertos, refundar el Templo Sagrado de Jerusalén (donde hoy funciona la mezquita de Al-Aqsa, uno de los lugares más sagrados para los musulmanes) y traer un mundo de redención final donde los judíos podrán dedicar toda su vida al cumplimiento de los preceptos.
Creen los Jabad Lubavitch que si un judío realiza una mitzvá más puede provocar la diferencia entre que venga o no venga nada menos que el Mesías.
–¡Esto parece una kermesse –dice mi compañero de clase– lo único que importa es ir juntando mitzvot! Cumplir preceptos es como ir ganando fichas.
Al final de la feria se intercambian ideas sobre la llegada del Mesías redentor. La clase sigue y va desviándose de la no-explicación de ciertas mitzvot a la no-explicación de la existencia de Dios. El rabino S. quiere hacernos entender que si una persona no conoce el funcionamiento de una computadora eso no significa que la computadora no exista. Dejo de seguirle el hilo del discurso hasta que anuncia que la clase terminó.
Salgo a las escaleras para ir al templo de planta baja donde tengo la clase de Preguntas Frecuentes del Judaísmo.
Se llena mucho más que mi clase anterior y, pasado un rato, recibimos al rabino M. Hincha fanático de River Plate, llegado a la ortodoxia de adolescente, tiene poco más de treinta años y varios hijos. Hasta ahora dedicó los tres primeros encuentros a exponer la visión del judaísmo acerca del aborto. Ahora está listo para empezar con un tema nuevo, dice, bastante “más positivo y feliz”: la interpretación de los sueños.
–Los sueños son considerados por el judaísmo como un intento del alma de alcanzar al Creador –dice el rabino M. Explica que sólo aquellas personas que alimentan adecuadamente su alma pueden tener ese momento de acercamiento en sueños al Creador.
–¿Nunca tuvieron sueños tontos? ¿Pesadillas? Esos son intentos fallidos de su alma de elevarse. Intentan elevarse, no pueden, y aparecen esos sueños.
La clase lo escucha atentamente. Me pregunto cuántos de los que están acá realmente creen lo que el rabino les está diciendo.
–Si a ustedes les aparece alguien querido ya fallecido en sueños –dice M.– tienen que fijarse en cómo está vestido, en cómo se ve, en cómo habla. Si lo ven bien, tranquilo, prolijo, eso significa que está en paz. Ahora, si lo ven mal, él les está pidiendo que lo ayuden. ¿Cómo lo pueden ayudar desde acá? Haciendo lo único que ellos no pueden hacer allá. Ustedes pueden cumplir mitzvot en su nombre. Esa es la forma de ayudarlos.
¿Todo se trata de cumplir preceptos en la kermesse mesiánica?, me pregunto.
La clase termina y el rabino promete que la semana que viene va a redondear algunos conceptos. Empiezo a recordar a la gente muerta querida, que se me apareció en sueños; trato de visualizarlos: ¿cómo los vi? Al que más me encontré es a mi abuelo.
No fue religioso en vida, ¿podría pedirme después de muerto que haga una mitzvá por él? Bajo las escaleras para pasar el dedo por el scanner de huellas digitales que controla la asistencia. Me paro al final de la cola y mientras espero aburrido doy un vistazo a mí alrededor. A la izquierda hay una pila de kipot para que agarren los que no tienen. Una kipá en particular me llama la atención. Es negra, con unas palabras bordadas en hilo dorado.
La miro más de cerca y la reconozco. Es mía. Es la kipá que me regaló mi abuela hace dos años; pertenecía a mi abuelo fallecido, el que se me apareció tantas veces en sueños. No entiendo. Esa kipá no abandona nunca mi mochila, la debería tener ahí ahora. Busco adentro y no está. Esa kipá, puesta en el lugar de las kipot públicas es la mía, la que era de mi abuelo. Me invade una sensación extraña y empiezo a pensar en lo que escuché decir recién al rabino y pienso que ponerme la kipá de mi abuelo sería como hacer una mitzvá por él.
La agarro y dudo por un momento acerca de si colocarla o no sobre mi cabeza. Pero me acuerdo a mi zeide ateo, antirreligioso y la estrujo, la guardo en un bolsillo. Ficho salida y mientras voy subiendo las escaleras para salir del Beit Jabad me saco la kipá que ya tenía puesta y también la que guardo en el bolsillo. Sé que no voy a volver a las clases de ISEJ. Quizás el año que viene consiga tener un poco más de paciencia y lo vuelva a intentar. Peco con el pensamiento: un viaje a Nueva York con todo incluido por mil dólares bien vale una mitzvá.
Los mamuts no murieron por un meteorito... sino la glaciación y por la escasez de prados para pastar
Los mamuts lanudos se extinguieron por la escasez de prados para pastar y no por la caza intensiva del hombre o el impacto de meteorito, como se debatía hasta ahora, según un estudio de la Universidad de Durnham (Reino Unido) difundido hoy.
El problema de estos mamuts, que desaparecieron del planeta hace aproximadamente unos 4.000 años, tras 4,5 millones de años de existencia, fue que la fase final de la última era glacial, hace 21.000 años, les dejó en la inanición por la falta de alimento. El mamut lanudo fue la raza más común de esta especie, que vivió por toda Europa, trasladándose progresivamente hace 14.000 años hasta Siberia, donde desapareció definitivamente.
Las razones de su extinción han planteado hasta ahora un intenso debate científico, entre quienes argumentan que fueron víctima del cambio climático, quienes defienden que sufrieron las consecuencias de una creciente población humana y quienes sugieren que murieron tras el impacto de un meteorito gigante contra la Tierra.
Datos definitivos para cerrar el debate
El profesor Brian Huntley, de la citada Universidad, aseguró que su estudio ofrece datos definitivos que deben cerrar el debate en favor de la teoría de una extinción por falta de pastos donde comer a causa del cambio climático que experimentó el planeta. 'Lo que nuestros resultados sugieren es que el clima cambiante, a través del efecto que tuvo en la vegetación, fue el elemento clave que causó la reducción de la población y la posterior extinción de los mamuts y de otros grandes herbívoros', declaró.
El equipo dirigido por el profesor Huntley elaboró un sistema de simulación por ordenador de la vegetación que había en Europa, Asia y América del Norte durante los últimos 42.000 años. La simulación se combinó con estimaciones sobre cómo era el clima durante este periodo con modelos que mostraban la evolución de diversas plantas bajo condiciones diversas. El resultado de la prueba fue que las condiciones climatológicas de frío y sequedad durante la era glacial, sumado a las escasas concentraciones de dióxido de carbono (CO2), supusieron un freno para el desarrollo de la vegetación y los árboles.
Esto supuso que en vez de bosques hubiera grandes zonas de pasto, ideales para las características de herbívoros como los mamuts.
El problema llegó cuando el clima se templó y se hizo más húmedo y se incrementó la presencia de CO2 en la atmósfera en el tramo final de la era glacial, lo que favoreció a los árboles y a los bosques, en detrimento de las grandes praderas.
Notas al margen por Skiper: "El resultado de la prueba fue que las condiciones climatológicas de frío y sequedad durante la era glacial, sumado a las escasas concentraciones de dióxido de carbono (CO2), supusieron un freno para el desarrollo de la vegetación y los árboles." En otras palabras: NO HABÍA EFECTO INVERNADERO ya que apenas había emisiones de CO2 y se estaba en la fase final de una GLACIACIÓN. La primera mentira es que el planeta sufrió una especie de cambio climático; eso no es un cambio climático, sino una glaciación, que no tiene nada que ver con un cambio climático. La segunda mentira es la manipulación de los datos para hacer parecer que murieron por el clima y el C02 y una especie de "mini calentamiento global". Mentiras muy sutiles o mejor dicho: medias verdades, que son peores que mentiras y que solo llevan a confundir a la gente y a pensar en la dirección que quieren los calentólogos.
La cadena de tv Fox sobre Assange: `hay que pegarle un tiro al hijo de puta´
Fuente: AGENCIAS
Desde la publicación de los cables diplomáticos, Assange continúa enfrentando amenazantes llamados de varios políticos y comentaristas estadounidenses. Esta semana, el comentarista de la cadena Fox Business Bob Beckel pidió el asesinato de Assange.
Bob Beckel dijo: “Un muerto no podría filtrar cosas. Ese hombre es un traidor, es desleal y violó todas las leyes de Estados Unidos. No estoy a favor de la pena de muerte, así que habría sólo una forma de hacerlo, por fuera de la ley pegarle un tiro al hijo de puta.”
Bienvenido a la Realidad 33 - La Nueva Era y el 2012 (2ª Parte)
Embarazo, niños y gatos
Me llamo Laura y tengo 7 gatos, que fueron llegando a mi casa procedentes del abandono y el maltrato. Forman parte de mi familia, cosa que mi entorno no parece entender, así como que ellos no están conmigo porque me guste coleccionar animales, ni siquiera porque me gusten los gatos. Están conmigo por moral, porque en su día no pude mirar hacia otro lado. El día que decidí ser madre lo primero que me llegó de mi entorno fue la típica frase de “¿y ahora que vais a hacer con los gatos?”
Escribo este texto con la esperanza de poder ayudar a muchas futuras mamás y a sus gatos, para desmontar muchos falsos mitos que circulan por ahí. Es para vosotras, no tratéis de explicárselo a esa gente ignorante que no quiere atender a razones, y que piensan que los gatos harán que el niño estalle o algo parecido (porque no se que piensan que le pueden hacer). Ni lo intentéis porque hablar con esas personas es como hablar con las paredes. Eso si, tened por seguro que los gatos no sólo no son perjudiciales para un niño, sino que son buenos para su salud y su desarrollo psicológico (le refuerzan contra alergias y además le ayudan a educarse en responsabilidad y amor).
Soy licenciada en Psicología, auxiliar de clínica veterinaria y llevo muchísimos años en el mundo de la protección animal, con lo que no hablo por hablar. He estudiado psicología infantil, conozco el ciclo de la tan temida toxoplasmosis y también se bastante de etología para entender a los gatos, que por mucho que la mayoría se empeñe en tenerlos como si de jarrones decorativos se tratase, son seres vivos.
Espero que esto os ayude, no dejéis que nadie os asuste con mentiras, y mucho menos dejéis que os hagan abandonar a vuestros gatos en base a cuentos de vieja sin fundamento alguno. Compartid vuestro embarazo y luego vuestra vida familiar con su nuevo miembro con vuestros gatos y sed felices.
PRIMERA FASE: EL EMBARAZO
Nada más quedarme embarazada lo primero que hice fue llamar llena de ilusión a toda mi familia. La buena nueva pasó a convertirse en diversas discursiones con casi todos ellos, con frases como la que cité antes o “ahora tendréis que donar a los gatos” (abandonar, se dice abandonar...), “los gatos ahora los tendrás que quitar” (si, los envuelvo, los dejo en el trastero y luego más adelante los vuelvo a sacar...) y otras por el estilo.
Se me quitaron las ganas de llamarles más. Les dije una y cien veces que no pasaba absolutamente nada, que como era auxiliar veterinaria sabía como iba eso de la toxoplasmosis, les explicaba el ciclo...como hablar con la pared. Si había alguna celebración familiar, que hubo bastantes hasta que di a luz, no dejaban pasar la oportunidad de volver a sacar el tema de los gatos, de echarme miradas acusatorias de “eres una mala madre”, y yo me quedaba calva de decirles que no pasaba nada...
Os explico el tema de la toxoplasmosis:
Lo primero es hacerte los análisis (que muchos ginecólogos te dicen que gatos fuera sin pasar ni por este paso). Si tu eres positiva, ya la has pasado, y ahí no hay riesgo alguno.
Si tu eres negativa, debes hacerle las pruebas al gato (eso nunca lo dicen, directamente el gato fuera, son la leche). Sólo un 2 % de la población mundial felina es positivo a toxoplasmosis. Si tu gato es negativo, no hay riesgo tampoco.
Si tu eres negativa y tu gato es positivo (cosa que ya es difícil), hay que ver con un análisis de heces del gato si está eliminando ooquistes o no, o sea, si está activa. Esto es importante porque el gato que coge la toxoplasmosis sólo elimina ooquistes durante dos semanas después de haberla cogido, y luego le pasa como a nosotras, que da positivo porque ya la ha pasado, pero no pasa nada. Así que puede que si tu gato es positivo la haya cogido hace años cuando era cachorrito, a lo mejor estaba en la calle y cazaba algún ratón, pero ahora no elimina ooquistes ya, y por tanto tampoco hay riesgo.
En todo caso, si tu eres negativa, tu gato positivo y justo está en esas dos semanas (que ya es algo increible que pase, y más si tenemos en cuenta que la mayoría de los gatos caseros no salen a la calle y no comen carne cruda sino pienso y alguna latita, porque cuando la cogen es por comer carne cruda infectada), tampoco te alarmes, porque para que la toxoplasmosis pueda afectarte a ti las caquitas deben estar más de 24 horas en ambiente, o sea, que con que tu chico limpie las cacas un par de veces al día, tampoco hay riesgo.
Aparte de todo eso, se transmite sólo por las caquitas si tu llegas a ingerir ooquistes que haya ahí, y eso me parece también bastante improbable . Así que no te preocupes, deja que tu chico limpie la arena unos meses (eso es lo mejor, jejeje), relájate y no hagas caso de ginecólogos que no tienen ni idea o que si la tienen pasan de darte información adecuada, consiguiendo que haya un montón de abandonos innecesarios, embarazadas con ansiedad (eso si es un peligro real, señores ginecólogos) y situaciones de tristeza.
PELIGROS REALES:
Carne poco hecha, embutidos, verduras y frutas mal lavadas.
Bien, sabiendo todo esto fui por primera vez al ginecólogo dispuesta a negar que tenía animales en casa si me lo preguntaba, por si me tocaba alguno de esos tristemente tan frecuentes ginecólogos desinformados. Para confirmar mis sospechas le pregunte por el tema de la toxoplasmosis, a lo cual tuvo el cuajo de responderme (todo esto sin haberme hecho los primeros análisis aun y sin saber si era positiva y por tanto no había riesgo alguno) que me cruzara de acera si veía algún gato por la calle y que podía ponerme morada de jamón serrano y embutido.
Ahora es cuando muchas os preguntareis: ¿y porque muchos ginecólogos dicen esto? Por algo será...
Os lo explico: los ginecólogos estudian ginecología, no veterinaria. A ellos les enseñan que la toxoplasmosis es perjudicial para los fetos, y nada más. Está en su voluntad el informarse un poco más, en saber del ciclo de la toxoplasmosis para evitar abandonos de animales (que habiendo estado en una protectora os puedo decir que son un número muy elevado por esta causa, y que las pobres embarazadas que nos llaman están desesperadas y asustadísimas por culpa de que su ginecólogo no se ha querido informar y prefiere dárselas de saberlo todo en vez de decirle “la toxoplasmosis es perjudicial, si, pero mejor preguntale a tu veterinario para valorar ese riesgo”). De hecho mantuve una conversación en un ciclo de conferencias con la presidenta del Colegio de Médicos, ella sabía perfectamente que no había peligro, y se sorprendió mucho al decirle que los ginecólogos recomendaban desprenderse de las mascotas.
De hecho no lo hacen sólo con los gatos, como no tienen ni idea de veterinaria indican a las embarazadas que abandonen cualquier animal, gatos, perros, conejos...cuando la toxoplasmosis sólo se desarrolla en las heces del gato.
Para que veáis lo “peligrosos” que son los gatos: como ya os comenté al principio llevo muchísimos años en el mundo de la protección animal (más de 15 años), limpiando caca de gato (en ocasiones hasta tenía que ponerme un mono de plástico desechable si iba a limpiar a la protectora, ¡acababa de caca de gato hasta las orejas!), de gatos que se supone son grupo de riesgo porque vienen de la calle, donde pueden comerse algún ratón y coger la toxo. Y como os dije convivo con 7 gatos.
Bien, al llegarme los resultados di NEGATIVO. Toda una vida limpiando caca de gato, de miles de gatos distintos, y nunca cogí la toxoplasmosis. Y eso sin tomar ninguna precaución. Así que el ginecólogo que indica a una mujer que tiene un gato casero que se deshaga de el debería informarse más y dejar de echar muertes de animales sobre sus espaldas.
Otro punto que influye en este tema es el “argumento ad hominem”, consistente en que cuando dices que ayudas en una protectora siempre hay alguien que te dice “¿y por qué no ayudas a los niños de África?”. Esa persona te lo dice desde el sofá, sin ayudar a nadie, por supuesto. Y es la misma que si ayudaras a los niños de África en vez de a los gatos te diría que por qué no ayudas a los niños de España. Pero parece que con el tema de los animales este argumento se recrudece aun más, dando lugar a un absurdo en el que parece que por ayudar a los animales estás perjudicando a las personas. Y eso lo trasladan a aconsejar que te desprendas de tus gatos, porque si no lo hicieran estarían perjudicando al bebé siguiendo su absurdo razonamiento.
Mi embarazo no sólo se desarrolló felizmente, sino que además mis gatos supieron desde el primer día que me había quedado embarazada y se dedicaron a protegerme, a ir detrás mío, a extremar sus cuidados sin pasar corriendo cerca de mi, por ejemplo, tratándome con delicadeza.
Cuando di a luz un niño perfecto y mi familia vio que efectivamente no pasaba nada, lejos de tragarse sus palabras y dejar de lanzar puyas que me hacían daño, pasaron al siguiente asalto...
SEGUNDA FASE: BEBÉ Y GATOS
Los tiempos del medievo en los que los gatos eran quemados o matados de cualquier otro modo (lo cual contribuyó, dicho sea de paso, a la propagación de la peste debido al aumento de ratas) por su relación con la brujería pasaron a la historia físicamente, pero en las mentes de muchos parecen seguir ahí, y se cataloga al gato como un animal maligno, que hace daño a sabiendas, y que por supuesto va a atacar al bebé. Estas personas no han tenido un gato en su vida.
Al nacer mi niño mis familiares vinieron a verle al hospital, o me llamaron por teléfono. Y la mayoría (a los que ya había dicho antes que no pasaba nada durante el embarazo y seguían sin bajarse del burro) siguió con el tema, que ahora era que según ellos un bebé era imposible que conviviera con animales (me pregunto como ha sobrevivido la raza humana desde los tiempos de las cuevas). De nuevo les dije una y otra vez que no pasaba nada...esta vez sin argumentos no porque pasara algo, ¡sino porque no había argumento alguno que rebatir! ¿Que se supone que le pasaa un niño que vive con gatos?
“Es que hay pelos”: si, pero yo limpio mi casa, paso el aspirador casi a diario y cepillo a mis gatos cada pocos días. En mi casa hay menos pelos que en muchas otras sin animales. Otra cosa es que seas un poco desaseada (por ser diplomática) y no limpies tu casa, entonces va a dar igual que tengas gatos o no.
“Es que el niño se mete todo en la boca”: y de vuelta al tema de la limpieza de antes.
“Es que los gatos tienen celos y atacan al niño”: o más bien van a protegerle...eso si, si tratas a tus gatos como a floreros y les ignoras, no te extrañe que tus gatos tengan problemas de conducta, provocados por ti, y por lo que muchos acaban abandonados (no sea que el dueño se tenga que gastar un duro en un etólogo o simplemente tratar a sus gatos como seres vivos parte de la familia...).
Mis gatos ni siquiera se metieron en la cuna del niño, que estaba montada meses antes de su nacimiento, yo compré un spray educativo que detectaba el movimiento y les rociaba si se metían en la cuna y tuve que quitarlo nuevo, sin una sola vez de uso, porque ni asomaron la nariz a la cuna. Sabían que era del niño. Eso si, me tomé la “molestia” de preparar ese spray para enseñarles que ahí no se entraba.
Mis gatos, como miembros de la familia que son, tienen sus rascadores, sus juguetes, sus caprichos y sus necesidades cubiertas. No necesitan llamar la atención, son felices. Si alguna vez les pasa algo me molesto en averiguar la causa y ayudarles a ponerle remedio, no corro a castigarles o a abandonarles. Todos venían de la calle con sus traumas y todos los superaron aquí, dejando atrás todo lo malo. La gente me dice cuando viene a casa que parece que no tengo gatos, y se sorprenden, porque tengo 7...pero educados.
“Es que los gatos van a ir a por el niño aunque no tengan celos”: Otra mentira. Los gatos van a ir a lo suyo, y lo que va a pasar es que cuando el niño empiece a andar va a ser el él que les persiga, va a intentar tirarles de la cola, y vamos a tener que enseñar al niño a respetar a los gatos, no al revés. Y los gatos van a hacer gala de su infinita paciencia con el niño dejándose hacer de todo, los pobrecillos.
“Es que los gatos transmiten enfermedades”: MENTIRA. Los gatos sólo pueden transmitir la toxoplasmosis a las embarazadas ( y bajo los puntos descritos antes, harto improbables), hongos o parásitos. Si tu gato está desparasitado y sano, no va a pasar absolutamente nada, otra cosa es que tu gato esté completamente descuidado, en cuyo caso es tu culpa, no del animal. Es mil veces más probable que tu le pegues algo a tu hijo, e incluso a tu gato, ya que puedes traerle cualquier enfermedad felina de la calle en tus mismos zapatos.
Hay personas que no deberían tener ni niños ni gatos. No deberían tener niños porque los van a tener de forma egoísta, no van a pensar en ellos, no van a vigilar que no cojan algo del suelo, van a enchufarles un chupete para que se callen y a dejarles llorar aunque al niño le pase algo, porque ellos quieren dormir. Tampoco deberían tener animales, porque también los tienen por egoísmo, no van a tener cubiertas sus necesidades, no van a comprenderles, incluso van a maltratarles (cosa que suelen hacer también con sus niños).
Esas personas van a dejar que el niño se meta en la boca una caquita de gato porque no van a estar ahí y tampoco van a mantener limpio el arenero o a habilitar barreras para que el niño no acceda al mismo. Esas personas no van a molestarse en tratar a sus gatos con dulzura cuando llegué a casa el bebé. Y por todas estas razones, por mucho que no tengan animales, tampoco deberían tener niños, ya que no están preparados para ello, no saben lo que es la empatía, no saben satisfacer otra cosa que no sea su propio ombligo.
Cuando llegué con mi bebé a casa se lo enseñé a mis gatos dentro del cuco. Ellos se extrañaron y vinieron a asomarse y a olerle de lejos. El bebé ni se inmutó. Han pasado los meses y vivimos todos juntos, en perfecta armonía. Mi hijo sólo ha recibido de mis gatos mimitos (cuando se atrevieron a acercarse un poco) y protección. Cada vez que viene alguien a casa a ver al niño ellos salen para vigilar que el extraño no dañe al bebé, incluso dos de mis gatos que jamás aparecen (por miedo) cuando vienen visitas. Y cuando la visita se va ellos vuelven a irse del salón.
Eso si, pese a que la realidad golpea y es evidente que efectivamente no pasa ABSOLUTAMENTE NADA por tener gatos durante el embarazo y luego con un bebé conviviendo con ellos, mi entorno sigue repitiendo una y otra vez que “si sigo teniendo a los gatos, que a ver que voy a hacer” y blaaa blaaa blaaaaa. ¿Que el niño nació perfecto y ven que está sanísimo y feliz? No pasa nada, ellos deben seguir machacando porque creen los gatos son seres malignos que deben ser erradicados de la faz de la tierra. O porque simplemente para ellos son esos graciosos animalitos de usar y tirar que una vez que tienes un niño debes “donar” porque ya no te hacen falta, como si el niño los sustituyera.
No dejéis que os ganen la batalla, la ignorancia es muy atrevida, y ellos seguirán. Os harán sentir mal, os harán sentir impotentes porque no escuchan, porque no aceptan la verdad ni aunque el tiempo os de la razón una y mil veces. Intentarán haceros creer que sois malas madres.
Pero como yo digo: ser buena madre se demuestra con tus actos, no intentando quedar bien con la familia. Y no hay acto más deplorable que el abandonar a un animal. Mi hijo no va a aprender eso de mi, jamás, no verá fotos de un gatito y tendré que inventarme una mentira para no tener que decirle que lo abandone cuando me quedé embarazada o cuando él vino al mundo. Y aquellos que aconsejan abandonar deberían plantearse por qué necesitarían mentir a su hijo sobre el gatito de la foto.
Mi hijo aprenderá a convivir y amar a los animales y por ende a las personas, aprenderá lo que es la empatía. Aprenderá a ser una mejor persona. Sed felices, disfrutad de vuestro embarazo y de vuestra maternidad, dejad que vuestros animales os cuiden, cosa que no hacen aquellos que sólo os intentan hacer sentir mal. Y sobre todo, informaros de todo antes de hacer alguna tontería.
Y los cuentos de vieja, que se los lleve el viento.
Moncloa Palace: ZP mensajero del futuro
Los gemelos Winklevoss demandan de nuevo a Zuckerberg por 'plagiarles' Facebook
Fuente: http://www.elmundo.es/elmundo/2010/12/09/navegante/1291927819.html
Los gemelos que afirman que Mark Zuckerberg les robó la idea de la red social Facebook presentaron una nueva demanda diciendo que los 65 millones de dólares que obtuvieron en un acuerdo previo no se corresponden con el valor real de la compañía, según informó un portal de Internet.
La demanda fue dada a conocer este jueves por la página RadarOnline.com, que tuvo acceso a documentos confidenciales.
La información coincide con el anuncio de Zuckerberg de su intención de sumarse al grupo de multimillonarios estadounidenses dispuestos a ceder parte considerable de su fortuna. Pero la donación podría verse reducida si la demanda de Tyler y Cameron Winklevoss lograra su cometido.
Los gemelos, que aparecen en la película de Facebook 'La Red Social', acusan a Zuckerberg de haber lanzado la plataforma después de que ellos lo contrataran para programar una red social similar llamada ConnectU. Fue en 2003, cuando los tres eran estudiantes de Harvard.
En su última demanda, los gemelos aseguran que la empresa no fue justa con ellos al pagarles 65 millones de dólares en 2008 y que Zuckerberg debería haber recaudado mayores informaciones sobre el valor real de la compañía.
¿A quién benefician las últimas medidas económicas del gobierno español?
Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=118356
Miguel Ángel Luque Mateo. Profesor Titular de Derecho Financiero y Tributario de la Universidad de Almería
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