agenda 20-30
«Primer parte de guerra en España. El frente se desplaza de Ucrania a España y el Sáhara. Se podrá llamar la climatológica: Guerra con Agua».
Fuente: https://eladiofernandez.wordpress.com/2024/11/28/primer-parte-de-guerra-en-espana-el-frente-se-desplaza-de-ucrania-a-espana-y-el-sahara-se-podra-llamar-la-climatologica-guerra-con-agua/
Autor: eladiofernandez
Frontera de Gibraltar con La Línea de la Concepción. 140 unidades SAS paracaidistas y especialistas en muchas cosas han cruzado varias veces la frontera sin identificarse con permiso del Ministerio de Defensa español.
Lo primero hay que hablar de las confusiones ideológicas. El Partido Socialista se alía con Joe Biden antes de acabar su legislatura y entregar el poder a Donald Trump el 20 de enero 2025 para hacer de España un frente de guerra.
La OTAN y EEUU intentan prolongar la guerra en Ucrania para los grandes contratistas de armas anglosajones, y ampliar la guerra a España y el desierto del Sáhara. Una guerra similar a la librada por el Mariscal Rommel en 1942 en el norte de Africa que empezará entre Marruecos que ya está provocando a Argelia por instigación de EEUU, Inglaterra, e Israel.
24 noviembre 2021: La escalada en el Sáhara Occidental desencadena una carrera armamentística entre Marruecos y Argelia. Marruecos desea el sistema de defensa israelí Iron Dome y la versión avanzada del sistema de defensa estadounidense Patriot. Argelia desea el sistema ruso S-500.
4 septiembre 2023: Ensayo de Dana, zona zero como en Valencia en el río Alberche desde la Presa de Picadas. Además «Amenaza de derribo de la presa de Peñascales de uno de los mejores barrios de Madrid» en Torrelodones.
Un ataque ruso sobre Madrid ocultaría un perfecto auto ataque a las presas de Santillana en Manzanares el Real, y el de Pedrezuela, u otros. Y volcarían toda su agua sobre Plaza Castilla con todos los expedientes dentro, y un caos que paralizaría toda actividad por supuesto. «Por eso y quizás» Teresa Ribera, con prontitud se ha apresurado hoy a mostrarnos que tenemos que ir en bicicleta, mientras ella llega en avión y automóvil oficial recorriendo únicamente 100 metros con una bicicleta para prevenir que van a cortar el suministro de gasolinas en Madrid u otras ciudades y que los coches no podrán circular.
8 julio 2024: La embajada norteamericana en Madrid está medio vacía.
Será en Madrid. Estos días de huelga de transporte público van a colapsar el metro de Madrid, unido a la huelga de funcionarios del juzgado 101 de Plaza Castilla y Moncloa -huelga que prepara el propio Psoe con UGT-, dónde se juzga a Begoña Gómez (por cierto de momento fugada en Natal dónde tiene un Falcon del ejército varado en el pequeño aeropuerto Joao Pessoa que lleva ocho días desde su viaje al G-20, y a lo mejor ya no vuelve; solo volverá si anticipan una zona zero a Madrid y se pierden los papeles del juzgado, si no, permanecerá fugada como ya lo está en estos momentos; sobre Moncloa justificaría que abandonarían el país). Quizás afecte a los juzgados de Plaza Castilla donde por guerra e inundaciones se llevan los juicios y están muchísimos expedientes.
El helicóptero sobre las torres de Madrid era un ensayo para esto, un intento fallido de estrellar un helicóptero en las torres de Madrid que no se produjo porque se les adelantó la noticia, y para justificar una gran catástrofe. De momento y con la Embajada de EEUU sin casi nadie ya es una gran voz de alarma de sus planes.
9 octubre 2024: Preparando el desierto para la guerra, evitar tormentas de arena del desierto y poder extraer agua del subsuelo. «Ríos y lagunas han aparecido en uno de los lugares más secos de la Tierra tras unas lluvias sin precedentes en el desierto del Sahara».
Otro experimento de inundaciones como en Valencia y Madrid en el mes de julio de la guerra climatológica. Marruecos se adhiere a la guerra climática; justo el día antes de que abrieran las presas en Valencia mientras Pedro Sánchez estaba en la India como quien no sabía nada.
Increíble momento en que los ríos atraviesan el desierto del Sáhara después de una lluvia que ocurre una vez cada 50 años.
4 al 11 septiembre 2024: «Las fragatas Blas de Lezo y Canarias de la Armada Española monitorizaron la navegación de un submarino ruso de clase Kilo en el Mediterráneo».
29 y 30 octubre 2024: Alguien abre a lo bestia las presas en Valencia que provocarán la zona zero catastrófica, como ensayo de guerra asimétrica, climatológica y para ver el nivel de desastre durante semanas sin apenas asistencia del gobierno para medir el impacto militar cara a hacerlo en otras capitales españolas.
15 noviembre 2024: «Rusia sabotea seis satélites europeos y la televisión holandesa también se ve afectada».
20 noviembre 2024 y EEUU en 2022: Submarinistas norteamericanos y británicos instalan minas, sensores, robots submarinos con cámaras en el Estrecho entre Gibraltar y la base naval marroquí de Ksar Sghir (Alcázarseguir)-, frente a Gibraltar.
Martes 20 de noviembre 2024: La armada rusa llega a Gibraltar y va camino del Ferrol. «Las fragatas Méndez Núñez, Blas de Lezo, y el patrullero Vigia realizan un seguimiento a las unidades navales de Rusia que han transitado por el cantábrico, el litoral gallego, el Estrecho y el mar de Alborán». Seguían a «la fragata Neustrashimyy y el buque de aprovisionamiento Pashin».
«Por su parte, la Blas de Lezo realizó el seguimiento de la fragata Almirante Golovko, del buque de aprovisionamiento Vyazma y del buque de recolección de inteligencia Kildin, también durante su tránsito frente al litoral gallego. La fragata española relevó a un buque de la Marine Nationale francesa en este cometido, desde el golfo de Vizcaya y hasta su salida de los espacios marítimos de interés en el noroeste peninsular. En ese momento, la Blas de Lezo transfirió la responsabilidad de seguimiento a un buque de Portugal».
Viernes 22 noviembre 2024: Europa Sur, da cuenta de la denuncia presentada el pasado viernes ante los juzgados de La Línea de la Concepción por el inspector jefe responsable del puesto fronterizo con Gibraltar. Entran en España desde Gibraltar ´140 militares ‘sospechosos’ este año´. Son SAS unidad paracaidista de élite que organizó la Guerra de Las Malvinas.
Son los que probablemente hayan organizado el ataque a Valencia zona zero, y ahora entrenan con la Brigada paracaidista en Madrid a petición del Pedro Sánchez vía Vaticano al Papa Negro Francisco (Club de los 300), seguramente para librarse de sus juicios a su familia a costa de lo que sea. Algo que Otan, EEUU, Inglaterra, e Israel, han recogido con prontitud y entusiasmo para trasladar la guerra a España y el Sáhara.
Lunes 25 noviembre 2024: «Inquietud ante la presencia en aguas del Estrecho de Gibraltar del buque espía ruso ‘Yantar’».
Este barco fue detectado previamente en el mar de Irlanda, donde las autoridades lo escoltaron fuera de sus aguas tras ser encontrado cerca de cables submarinos vitales para las comunicaciones internacionales.
El Yantar es un buque de recopilación de inteligencia de propósito especial construido para la Armada rusa. El barco ha sido operado por la Dirección Principal de Investigación Subacuática (GUGI) de la Armada rusa desde 2015 y es un barco espía.
No es casualidad, estuvo en todas las zonas dónde han creado gotas frías (Danas), inundaciones: Irlanda, España, Sáhara, Italia. Saben perfectamente lo que están organizando las SAS británicas en todos estos países con la infraestructura tecnológica de Leonardo, similar al HAARP.
«El cable submarino que conectará Marruecos y Reino Unido se fabricará en 2024. El proyecto permitirá conducir energía solar y eólica producida por la nación marroquí a lo largo de 3.800 kilómetros bajo el mar».
«La autopista submarina de fibra óptica que conecta Europa y África llega al estrecho de Gibraltar. Medusa será el cable subacuático más largo del Mediterráneo y tendrá tres puntos de conexión en España, dos de ellos en el Campo de Gibraltar (Cádiz)»
¿Habrá Apagón en Inglaterra con el corte-explosión del mazo submarino de electricidad desde Marruecos que provee el 10% de energía en caso de guerra al gobierno, casa real, e infraestructuras armamentísticas; así como el conducto de fibra óptica de metadatos que antes desde el Tratado de Moratinos se servía del mazo de líneas telefónicas para el Juego Online?.
El Juego online reporta los mismos ingresos que todos los Presupuestos anuales de Inglaterra pero para el consorcio de los Rothschild, casa real, y familias allegadas.
Mayo 2020: Lo tienen todo calculado para culpar a Rusia. «El británico ex General Richard Barrons anuncia entre líneas un Cierre-Apagón de internet al estilo chino, probablemente en 2021. La cuarentena electrónica».
Lunes 25 de noviembre 2024: Tanques Leopard II en camiones a 10 kms/hora desde España pasan la frontera de Irún de noche hacia Francia- creando enormes embotellamientos y parada de automóviles privados-, rumbo a Ucrania, ¿o escondidos en una base francesa como en la base aérea de Mont de Marsan bajo hangares?, ante las próximas operaciones en España.
Aviones Eurofighter se desplazan a Lituania para aumentar el contigente OTAN de ataque a Rusia.
Miércoles 27 de noviembre 2024: Helicópteros de la Base de FAMET Coronel Maté en Colmenar Viejo sobrevuelan Manzanares el Real hasta la carretera de Burgos A-1 a la altura de Venturada y el Embalse del Atazar. Capaces de asolar Madrid con agua vaciando el pantano como han hecho en Valencia con la excusa de barrer tropas rusas aerotransportadas.
No es descabellado pensar pero con las amenazas de cazas y tanques que estamos enviando hacia Rusia desde el lunes, podríamos ver paracaidistas rusos tomando Madrid. Las fragatas abrirían fuego de cobertura a discreción desde el mar antes de los saltos aerotransportados. Y el gobierno de España abriría a Otan la posibilidad de abrir embalses para anegar Madrid como lo han hecho en el experimento de Valencia zona zero.
El despliegue de soldados polacos de la Eurogendfor que ya conocen Madrid es probable. Y el entrenamiento fue en 2016, así que sabían hace años sus propios planes.
La fragata rusa Almirante Golovko con misiles hipersónicos imbatibles:
¿Para qué arrasaron Valencia? ¿La destruyeron para reconstruirla a su medida? Algunas claves sobre la catástrofe y sus puntos de unión
Fuente: https://www.alertadigital.com/2024/11/14/para-que-arrasaron-valencia-la-destruyeron-para-reconstruirla-a-su-medida-algunas-claves-sobre-la-catastrofe-y-sus-puntos-de-union/
Autor: Magdalena del Amo*
Encubierto en el escenario ancestral de la gota fría, unos setenta municipios de la comunidad valenciana quedaron arrasados. La furia del agua destruyó casas, árboles, automóviles y todo lo que encontró a su paso. Es la idea circular del momento y no es para menos. Se habla y se habla, pero ni mentar lo realmente importante. Se miente deliberadamente sobre las causas, y ni una palabra sobre geoingeniería, sobre el control de las tormentas, la actividad de los radares y lo que es más importante en este caso: el por qué y el para qué. Son preguntas claves para resolver el misterio.
¿Para qué necesitaban arrasar todo el territorio anexo a la ciudad: las barracas, las alquerías, los árboles frutales y los animales? Y, sobre todo, las personas que aún permanecen entre el barro y los escombros, sin un entierro digno. Unos porque no saben y otros porque no quieren, lo cierto es que nadie se atreve a hincarle el diente a este tema tan peliagudo y prohibido. ¡Y así se escribe la historia!
Pero esto no es una catástrofe más, un atentado terrorista de falsa bandera, a los que nos tienen acostumbrados, y que podría haberse producido en cualquier otro lugar. No, estaba escrito que tenía que ser Valencia. Por varias razones que vamos a ir analizando, haciendo uso de algunos ejemplos.
Lo de Valencia es una especie de “plan de ordenación”, al estilo de los que diseñan los técnicos de los Ayuntamientos, con la salvedad de que estos son para mejoría de los ciudadanos, aunque siempre haya algunos perjudicados. Estos proyectos derriban hileras de casas para convertir calles en avenidas, bulevares o zonas verdes. Los planes hidrológicos han engullido pueblos, fuentes termales y patrimonio histórico; y conozco personas cuyos abuelos enfermaron al perder su casa y huertas; por no hablar de las autopistas, que también arrasan para trazar en línea recta.
Pero estos cambios, que tantos disgustos han causado, suelen ir acompañados de una información previa, de un dinero por expropiación, y después, en el caso de los municipios, de una fase de exposición pública y un periodo de alegaciones. Lo de Valencia es un “plan de ordenación” a lo bestia, y asesino, caracterizado por la destrucción y la muerte. Los megalómanos sin alma no se andan con chiquitas y suelen cortar por lo sano. El dolor humano les trae sin cuidado.
La investigación sobre la catástrofe de Valencia nos lleva a conjeturas interesantes; y, aparte de algún confidente generoso que, de vez en cuando, nos puede filtrar información delicada, recordar la hemeroteca y analizarla puede iluminar el camino para unir puntos y contemplar el tablero.
Hace tiempo que hablamos de las ciudades de quince minutos, ese proyecto consistente en “reducir los desplazamientos e impulsar una vida basada en la hiper proximidad”, que facilite recorrer el lugar, que dispondrá de todos los servicios” en quince minutos a pie o en bicicleta, a fin de minimizar el impacto ambiental. Un proyecto goloso y comodón si no se analiza el verdadero fin, que no es otro que restringir libertades y tener a la gente concentrada, geolocalizada, confinada y sin escape, a merced de las emisiones de radiación electromagnética cuando el sistema lo considere, y demás etcéteras. Ya saben a qué me refiero: al síndrome de irradiación aguda y demás experimentos perversos, como la neuromodulación.
La letra pequeña de este invento estipula que, para salir de esta suerte de guetos, los ciudadanos deberán tener un salvoconducto expedido por la autoridad competente, y pagar una tasa. Y esto se sumará a la huella de carbono personal permitido. Todo esto es para cumplir con la nueva religión del clima; una de las grandes mentiras de nuestro tiempo. Lo de Valencia es una pieza de este puzle macabro. Es de locos, lo sé, pero es que quienes diseñan el mundo están locos de remate.
Paralelamente, coexiste el proyecto, aún mucho peor, de las “smart cities” (ciudades inteligentes) que, según definición “una smart city es aquella que utiliza el potencial de la tecnología de la información y la comunicación (TIC) para promover de manera más eficiente un desarrollo sostenible y mejorar la calidad de vida de sus ciudadanos”. Son llamadas también ciudades 4.0 y pretenden disminuir la huella ecológica. Las tecnologías de la información y la comunicación serían “el eje vertebrador de las “smart cities”, ya que conectan todos los elementos, mejorando la eficiencia de los bienes y servicios y primando la transparencia de datos; es decir, el control total, hasta de nuestros pensamientos. Resumiendo, son espacios regidos y controlados por la Inteligencia Artificial. Destacan entre las ciudades inteligentes Zúrich, Lausana, Copenhague, Oslo, Camberra, y otras muchas.
Resaltan que no hay que confundir las ciudades inteligentes con las ciudades de quince minutos. Eso sí, todas estas innovaciones son por nuestro bien, para salvarnos. Y después de conocer cómo se mueve esta gentuza psicópata que promueve el “progreso”, es decir, la destrucción de todo lo bueno que hemos conseguido como civilización, como para creer algo que venga de ellos.
¿Y qué relación tiene todo esto con Valencia? Pues mucho, y esta es una de las claves. Y para ello, acudiremos a la bendita o maldita hemeroteca, según se mire: “Valencia se proyecta como un epicentro mundial de las futuras ciudades inteligentes. Así se ha demostrado en Future Innovation Cities, el evento organizado por Startup Valencia que ha reunido a los principales expertos mundiales en este ámbito”. Esto lo publica Startup y se refiere a un foro que tuvo lugar recientemente, en concreto los días 23 y 24 de octubre de 2024 en el edificio Veles e Vents “en el marco del programa paralelo de VDS2024”.
Destaca el redactado que es la primera vez que este evento tecnológico internacional de referencia “arranca con un foro especial sobre ciudades como parte de su programa paralelo”. En el evento participaron el secretario de Industria, Comercio y Consumo de la Generalidad valenciana, Felipe Carrasco; la concejala de Turismo, Innovación y Atracción de Inversiones, Paula Llobet, y Nacho Más, CEO de Startup Valencia.
Aparte de los citados, la reunión contó con lo más granado de la IA: Firas Mahmoud, experto en IA de Neom, una ciudad futurista que se está construyendo en Arabia Saudita; Sami Sahala, de Forum Virium Helsinki, un punto de referencia mundial y el mayor centro de innovación publica de Finlandia; Karl-Fillip Coenegrachts, experto en estrategias de ciudades y transformación digital y asesor de Open&Agile Smart Cities en Bélgica.
Fue muy significativa la presencia de la diputada por Estonia, Margot Roose, radical de la sostenibilidad, el multiculturalismo y la resiliencia, completamente alineada con el cambio climático, abortista, defensora del género y del universo woke. ¡Una joya! Lo cierto es que todos se mostraron completamente inmersos en la nueva realidad de la Inteligencia Artificial. Nada de lo anterior es rescatable.
A la vista de lo expuesto, no es de extrañar el siguiente titular: “¿Cuáles son las grandes empresas tecnológicas que se han instalado en Valencia?”, y que se diga claramente que los despidos masivos de Silicon Valley de empresas como Netflix, Twitter. Google o Facebook coincidan con la llegada a Valencia de empresas como Siemens, Hitachi, Toshiba, HP, Hyperion Group, Lufthansa, Aviatar e incluso la ONU.
Justifican el interés de estas empresas por Valencia el haber construido, a lo largo de diez años, un ecosistema dinámico, “haciendo coincidir los intereses de inversoras, aceleradoras, escuelas de negocio, universidades y demás piezas clave de dicho ecosistema”. Y hablan de futuro esperanzador y retorno exponencial.
El problema de estos centros de datos es el excesivo consumo de energía. “La Inteligencia Artificial y su voraz consumo atentan contra los objetivos climáticos”, rezaba un titular del Times del mes de julio. No hay suficiente energía, y aunque Bill Gates y otros aseguran que no será un problema, los propios implicados, como Microsoft temen no poder cumplir con el protocolo de emisiones. Los expertos apuntan a la inversión en plantas de energías renovables. Esta es otra de las claves para entender la catástrofe de Valencia.
Por eso andan como histéricos implantando granjas de paneles solares. Y en Valencia existen proyectos de planificación masiva de estas plantas de energías llamadas renovables. Es decir, había que destruir la zona para reconstruirla de acuerdo al nuevo modelo, según las necesidades dictatoriales actuales.
Desde hace tiempo se está impulsando a los agricultores a abandonar sus cultivos para instalar granjas de paneles solares. Hemos criticado que se provoquen sequías para hastiar a los campesinos y obligarlos a abandonar sus huertas para instalar estas granjas, que no producen ni naranjas ni patatas. En Valencia, repetimos, existen varios de estos proyectos. En Andalucía están expropiando grandes extensiones de olivares para construir megaplantas solares. Esto es un complot contra la humanidad y hay que denunciarlo.
¿Quién reconstruirá Valencia? ¡Qué pregunta! Hace unos días llegó a nosotros una información que, si bien no la hemos podido contrastar, nos inclinamos a darle veracidad: si non e vero e ben trovato. Es acerca de Palantir, una empresa tecnológica de proceso masivo de datos, especializada en el ámbito militar y policial que opera en España desde 2018.
En sus inicios ha recibido dinero de la CIA y tiene contratos con agencias gubernamentales y fuerzas de seguridad, como el Pentágono, la NSA (National Security Agency), que no hay que confundir con la NASA, o el FBI. Pertenece al imperio económico Black Rock y, según esta fuente, llevaría a cabo la reconstrucción de los destrozos del tsunami de Valencia. De ser así, no se dilataría en el tiempo, como está ocurriendo en la isla de La Palma, donde las víctimas del volcán siguen sin casa y sin recibir las ayudas prometidas. Pero sentaría las bases para un estado policial de control total. ¡Un espanto!
¿Qué pensar de todo esto?. Me gustaría que fuera una pesadilla de la que vamos a despertar, pero esto es real. Todo estaba programado. Necesitaban destruir Valencia para reconstruirla a su medida, crear las “smart cities” (ciudades inteligentes) y dar cobijo a las empresas tecnológicas, para lo cual necesitan la electricidad de las placas solares. Y para eso hace falta mucho espacio.
Por eso sobraban las barracas, las alquerías, los animales y las personas; y había que echarlas barranco abajo. Quizá desconozcamos datos y tengamos que hacer matices, pero estamos seguros de que la catástrofe de Valencia fue provocada artificial y deliberadamente. Descansen en paz los muertos y tengamos paz los vivos para vivir estas situaciones extremas. ¡No regalemos nuestro miedo a estos psicópatas que gobiernan el mundo desde la sombra infernal a la que pertenecen!
*Psicóloga, periodista y escritora
Gota fría y cambio climático
Fuente: https://www.fpcs.es/gota-fria-y-cambio-climatico/
Autor: Fernando del Pino Calvo-Sotelo
La estrategia de los promotores del fraude climático es siempre la misma: aprovechar sistemáticamente el impacto mediático de fenómenos meteorológicos extremos para ligarlos al calentamiento global. Desde su perverso punto de vista, cuanto mayor sea la tragedia que causan, más útiles resultan. En este sentido, que Sánchez haya afirmado en la enésima cumbre del clima que la catástrofe de Valencia es culpa del cambio climático no debe sorprender, pues de paso así se exculpa.
El cambio climático como chivo expiatorio
El primero en comprender el potencial propagandístico de los fenómenos meteorológicos extremos fue Al Gore tras el huracán Katrina, que devastó el sudeste de EEUU en 2005. Sacándose de la chistera una inventada relación entre el calentamiento global y un inexistente aumento en el número de huracanes, Gore no perdió el tiempo: en tan sólo nueve meses estrenaba su documental Una Verdad Incómoda, que instrumentalizaba sin pudor los 1.800 muertos y los ingentes daños materiales causados por Katrina.
Más tarde, el propio IPCC (AR5) aclararía que las afirmaciones de Gore eran engañosas: «Los datos muestran que no hay una tendencia significativa de la frecuencia de huracanes en el último siglo (…), y estudios más recientes indican que es improbable que el número de huracanes haya aumentado en los últimos 100 años en la cuenca noratlántica»[1]. Uno de los científicos contratados por el IPCC lo corroboró en un artículo publicado en el Wall Street Journal: «Mis investigaciones, citadas en un reciente informe del IPCC, concluyen que los huracanes no han aumentado en frecuencia o energía acumulada. Al contrario, mantienen una variabilidad natural año tras año. La prevalencia global de grandes huracanes (categoría 4 y 5) tampoco muestra un aumento significativo»[2].
Pues bien, con la misma desfachatez que Gore, algunos han aprovechado la tragedia de Valencia para hacer propaganda de la ideología climática. Esto incluye a políticos inescrupulosos, burócratas globalistas, periodistas indocumentados y sedicentes «expertos» que viven de ello. Para que se hagan una idea, uno de éstos, que se presenta como «experto en cambio climático» a pesar de ser un biólogo especializado en botánica —que no sabe nada de física atmosférica, oceanografía o clima—, ha visto en las imágenes de coches amontonados (dentro de los cuales muchas personas murieron) «una oportunidad histórica para prescindir de los coches»[3], como ha manifestado con total frialdad. Semejante fanatismo, veteado por la ideología comunista que profesan muchas de estas personas, es frecuente.
Los fenómenos meteorológicos extremos no han aumentado
¿Qué nos dice la famosa “ciencia”? En primer lugar, que «si nos atenemos al estado actual de conocimiento de la ciencia, ningún evento meteorológico concreto puede atribuirse al cambio climático inducido por el hombre», según afirmaba la Organización Meteorológica Mundial antes de politizarse[4]. Por lo tanto, atribuir al calentamiento global cada fenómeno meteorológico natural, de un signo y también del contrario (cuando llueve mucho y también cuando llueve poco), es engañar a la población.
Pero es que además las inundaciones a nivel global no han aumentado. Según el IPCC, «sigue sin haber evidencia (…) respecto al signo de la tendencia en la magnitud y frecuencia de las inundaciones a nivel global»[5]. En su último informe (AR6), el IPCC corrobora que «las afirmaciones generales que atribuyen cambios en la probabilidad o magnitud de las inundaciones al cambio climático antrópico merecen una baja confianza»[6]. Más concretamente, estima que existe una «baja confianza» incluso en el signo de la tendencia observada en «fuertes precipitaciones e inundaciones pluviales»[7] como la que ha sufrido Valencia, es decir, ni siquiera se sabe si están aumentando o disminuyendo. Lo mismo ocurre con las sequías.
Hay más. Según el IPCC, «existe una gran confianza en que durante los últimos 500 años se han producido inundaciones mayores que las producidas desde el s. XX en Europa central y el Mediterráneo occidental»[8], es decir, en una época en la que no había calentamiento global (ni periodistas, ni globalistas, imagínense).
Por último, la temperatura del mar Mediterráneo tampoco ha sido un factor determinante por anómala. En efecto, las temperaturas del mar Balear (que baña las costas de Valencia), aun elevadas, se encontraban a finales de octubre de 2024 dentro de la variabilidad histórica para esas fechas (percentil 95) y eran muy inferiores a la temperatura habitual del mar durante otras gotas frías acaecidas en fechas otoñales más tempranas[9]. Son lamentables, una vez más, las engañosas insinuaciones de la AEMET para dar a entender lo contrario.
Por cierto, el supuesto calentamiento superficial del mar Mediterráneo sólo afecta al Mediterráneo Occidental, pues el Mediterráneo Oriental se está enfriando ligeramente[10]. En cualquier caso, el calentamiento del mar Balear resulta inapreciable, pues se estima que la temperatura en superficie se está incrementando a un ritmo de 0,39ºC por década (repito, por década), una variación mínima de cara al ecosistema si la comparamos con las variaciones estacionales de más de 13ºC entre las temperaturas mínimas invernales y las máximas de verano.[11]
La gota fría de 2024 no fue un récord meteorológico
La ciencia ordena los fenómenos naturales extremos en función de sus magnitudes físicas: velocidad y sostenibilidad del viento en un huracán, volumen de precipitaciones y caudal en una inundación, magnitud en un terremoto, y viento y altura de las olas en un temporal en la mar, por ejemplo. Sin embargo, las personas de a pie tendemos a clasificar una catástrofe natural en función de la pérdida de vidas humanas y daños materiales que causa, no en función de sus variables meteorológicas. Esto puede llevar a confusión. Existen fenómenos naturales muy potentes que apenas causan víctimas y fenómenos menos potentes que provocan verdaderas catástrofes humanitarias.
Por ejemplo, el terremoto que asoló Haití en 2010 causó 300.000 muertos con una magnitud 7 en la escala Richter, mientras que el mayor terremoto jamás registrado por sismógrafos, con una magnitud 9,5 (es decir, 5.600 veces más potente que el anterior, dado que la escala es logarítmica), causó comparativamente “sólo” 1.700 muertos[12].
Del mismo modo, el mayor tsunami de la historia alcanzó una altura de 524 metros y arrancó de cuajo árboles que estaban en la ladera de un monte a esa altura sobre el nivel del mar,[13] pero se dio en una desierta bahía de Alaska en 1958, causando sólo 5 víctimas. Por el contrario, la altura máxima del tsunami del 2004 en el densamente poblado sudeste asiático fue de “sólo” 51 metros en el epicentro y generalmente no superó los 10m, pero acabó con la vida de 227.000 personas.
En este sentido, las torrenciales precipitaciones vividas en la provincia de Valencia en la gota fría del 2024 están lejos de ser un récord meteorológico, aunque hayan sido un triste récord como catástrofe humanitaria en nuestra historia reciente. En efecto, alguna estación alcanzó los 491mm en 24 h (1mm=1litro/m2) y otra supuestamente llegó a los 772mm (según la AEMET), cifra enorme, sin duda, pero inferior a la registrada en las gotas frías de 1982 y de 1987, durante las que España quizá vivió las 24 horas más lluviosas de su historia desde que existen registros pluviométricos. En efecto, el 20 de octubre de 1982 cayeron hasta 882mm en Muela de Cortes (Valencia)[14], aunque esas precipitaciones, que provocaron la rotura de la presa de Tous, causaron 40 muertos.
Asimismo, en la riada de La Safor del 3 de noviembre de 1987 se registraron 817mm en 24 h en la estación valenciana de Oliva y hasta 1.000mm en 36h en la estación de Gandía[15], aunque sólo murieron 7 personas. También podrían mencionarse las lluvias torrenciales del 19 de octubre de 1973 en Almería, durante las que se registraron 600mm en sólo 7 horas y hasta 420mm en sólo una hora, causando 150 muertos[16]. En 1973, por cierto, el planeta llevaba casi 30 años enfriándose a pesar del aumento de CO2, tendencia que se revertió hacia 1979.
La realidad es que casi todos los años el Levante español sufre una gota fría (expresión popular adaptada del original alemán «depresión fría de altura») que esporádicamente es catastrófica. Como nos recuerda el meteorólogo Inocencio Font en su magnífica obra Climatología de España y Portugal, «desde tiempos inmemoriales los habitantes de las comarcas del litoral mediterráneo de la Península se han visto sometidos ocasionalmente a los efectos desastrosos de grandes y repentinas avenidas y riadas y consecuentes inundaciones causadas por lluvias torrenciales de inusitada intensidad».[17] Aunque no existieran registros pluviométricos en aquel entonces, sabemos que el 27 de septiembre 1517 el Turia se desbordó y causó centenares de muertos y que el 15 de octubre de 1879 la riada de Santa Teresa (antaño las riadas se calificaban según el santoral) causó en Murcia más de 1.000 muertos.
Finalmente, es difícil establecer una tendencia clara en la pluviosidad de la región. En Valencia capital, por ejemplo, ésta es la evolución de las precipitaciones desde 1937, en la que sobresale la gran inundación de 1957:[18]
El factor humano
Pero si las lluvias de hace dos semanas no fueron un récord en cuanto a precipitaciones, ¿por qué hubo tantas víctimas? ¿Fue por una inevitable catástrofe natural de tintes épicos o influyeron errores humanos perfectamente evitables? Como veremos, más allá del triste azar, la dejadez, irresponsabilidad e incompetencia de nuestra clase política han jugado un papel importante.
El primer factor humano ha sido la descontrolada expansión urbana en barrancos y cauces secos naturales, que aumentó el nivel de riesgo de la población. El terreno urbanizado, además, impermeabiliza el terreno y facilita la riada. Sin duda, podrían haberse arbitrado normas urbanísticas especialmente restrictivas, prohibiendo construir en determinadas zonas o limitando la construcción de plantas bajas y subterráneos. También podría haberse sobredimensionado la red de saneamiento público para facilitar la evacuación de las aguas.
La expansión urbana agrava el error por omisión que supone la inexistencia de infraestructuras hidrológicas adecuadas (cauces y diques) para encauzar las aguas y prevenir inundaciones en zonas de alto riesgo. Peor aún: al menos desde 2007 existían proyectos hidrológicos ad hoc de la Confederación Hidrográfica del Júcar (que depende del Ministerio de Transición Ecológica) que no habían merecido la atención de las autoridades políticas[19], sea por razones ideológicas (ecologistas) o políticas. De hecho, algunos expertos califican lo ocurrido como «un desastre anunciado».[20]
Como aclaran ingenieros de Caminos, si los ríos estuvieran debidamente encauzados, la probabilidad de inundaciones tan dañinas se reduciría considerablemente[21]. Por ejemplo, gracias a la canalización del Turia realizada en tiempos de Franco tras la catastrófica inundación de 1957 (81 muertos), la ciudad de Valencia no ha vuelto a sufrir inundaciones significativas. Luego la desidia e incompetencia de nuestra clase política, que valora las inversiones y el gasto público en función de cuántos votos pueden comprar ―algo característico del Estado de Bienestar― en vez de en cuántas vidas pueden salvar, es un factor explicativo.
Finalmente, el fanatismo ecologista, proclive a impedir el mantenimiento de los cauces y a destruir azudes y presas (en vez de construir más), posiblemente haya contribuido a aumentar el caudal de la riada y a producir un aluvión de cañizo que ha incrementado el daño causado.
La incapacidad de la AEMET
En segundo lugar, la población no fue debidamente alertada. En este caso, la responsabilidad es doble: primero, la AEMET ―dependiente del ideológico Ministerio de Transición Ecológica― claramente no supo prevenir del orden de magnitud de las precipitaciones que iban a darse en las siguientes 24 horas en Valencia, pues su previsión estándar de nivel rojo («en estas zonas se podrán superar los 150-180mm en las próximas 12-24 horas») se quedó muy corta frente a la realidad de más de 700mm. Segundo, las incompetentes autoridades políticas (gobierno autonómico, delegación del gobierno y gobierno nacional) no comunicaron la alerta a tiempo, ni a la población ni a los alcaldes de las zonas afectadas, como ellos mismos han manifestado.
La incapacidad de la AEMET para prever con precisión el nivel de precipitaciones es patente a pesar de la campaña lanzada para proteger a una institución convertida en punta de lanza de la ideología climática. En efecto, la AEMET se limitó a emitir una sucesión de avisos estándar de nivel rojo definidos genéricamente como «riesgo meteorológico extremo (fenómenos meteorológicos no habituales, de intensidad excepcional y con un nivel de riesgo para la población muy alto)», en los que recomiendan «tomar medidas preventivas, mantenerse informado de la predicción meteorológica y no viajar salvo que sea estrictamente necesario». Como ven, no hay ninguna prohibición taxativa ni ninguna advertencia expresa de riesgo de muerte, algo lógico, pues en los últimos 12 meses la AEMET emitió 182 avisos de nivel rojo por distintas causas[22]. ¿Qué diferencia había entre el aviso de nivel rojo de Valencia y los anteriores 182?.
Por otro lado, resulta dudoso que la AEMET previera realmente el nivel de precipitaciones más allá de la rigidez del protocolo (¿Dónde están los mails internos que lo demuestren?), pues el nivel de conocimiento de la ciencia meteorológica ―un sistema multifactorial, complejo, caótico y no lineal― es aún bastante primitivo y tiene amplios márgenes de error, como admite el propio portavoz de la AEMET: «En meteorología trabajamos siempre con incertidumbres, porque la atmósfera es un sistema caótico y no se puede conocer, a ciencia cierta, la cantidad exacta de lluvia que puede caer en un lugar concreto y en un período de tiempo determinado».[23]
Eso es así. Pero si la incertidumbre impide conocer a ciencia cierta la lluvia que caerá mañana en una localidad de España, ¿acaso no supone una deshonestidad intelectual que dicha incertidumbre desaparezca mágicamente cuando la AEMET realiza afirmaciones dogmáticas sobre el clima del planeta para dentro de 100 años?
No se previno a la población
En tercer lugar, tras el aviso rojo estándar de la AEMET, las autoridades políticas no trasladaron a la población el nivel de alerta correspondiente hasta que ya había comenzado el diluvio, por lo que la gente no tuvo tiempo de prepararse. De hecho, hubo residentes que recibieron un primer mensaje de alerta en sus móviles el jueves 31 a mediodía, según me ha relatado alguno de ellos. La responsabilidad aquí recae en la incompetencia de las autoridades políticas, pero el tema es aún más grave, pues la población no sólo no fue avisada, sino que, tras el desastre, fue completamente abandonada por la dolosa inacción (presumiblemente constitutiva de delito) del gobierno de Sánchez[24].
La población no sabía qué hacer
En cuarto lugar, aunque se hubiera trasladado la alerta a tiempo no existe en España un protocolo de actuación que indique a la población claramente lo que hay que hacer y evitar. Dada la regularidad de las gotas frías otoñales en el Levante sorprende que no se haga una campaña de prevención y concienciación pedagógica en medios de comunicación, colegios y universidades.
Cierto es que Protección Civil hace ciertas recomendaciones en el caso de inundaciones: «Evite cruzar por zonas inundadas, tanto en coche como a pie, y abandone el vehículo por la ventanilla si es necesario si el nivel del agua sube o si llega al eje de la rueda o al nivel de la rodilla».[25] También recomienda salir de sótanos o garajes inmediatamente.
En este sentido, la Agencia Federal de Gestión de Emergencias norteamericana (FEMA) advierte con mucho mayor detalle del peligro de intentar vadear o conducir en estas circunstancias, pues la letalidad de las inundaciones es función de dos variables y no sólo de una: de la profundidad del agua y de su velocidad: «Aguas poco profundas que se desplazan a gran velocidad pueden ser mortales independientemente de si se sabe nadar bien o no». Además, el nivel del agua puede aumentar considerablemente en cuestión de pocos minutos, y el agua turbia puede arrastrar objetos sólidos y cortantes, que pueden producir heridas graves.
Según la FEMA, «en inundaciones repentinas el 75% de las muertes se producen por ahogamiento (…) porque las personas infravaloran la fuerza de la corriente o la profundidad del agua durante evacuaciones tardías, intentos de salvamento o conductas inapropiadas. El 63% de las muertes ocurren en vehículos, el 14% en personas accidentalmente arrastradas por la corriente y el 9% en personas que intencionadamente se metieron en ella».[26]
Finalmente, la FEMA deja claro que los riesgos de ahogamiento en inundaciones aumentan «en países no desarrollados en los que la gente vive en zonas proclives a inundarse y en los que la capacidad de alertar, evacuar o proteger a las comunidades de las inundaciones es débil».[27]
Desgraciadamente, éste ha sido el caso de España, país al que su clase política está arrastrando poco a poco, pero con paso firme, al tercermundismo.
[1] IPCC Quinto Informe, WG 1, Cap. 2.6, p.216-217.
[2] Climate Change Hype Doesn’t Help – WSJ
[3] Pablo Haro Urquízar en X: «Un experto en cambio climático, sobre los miles de vehículos destruidos por la DANA: «Es una oportunidad histórica para prescindir de los coches, desarrollar el transporte público y cambiar el modelo de civilización» ¿Se puede ser más idiota? Luego se extrañan cuando gana Trump https://t.co/vOWp7oXqyU» / X
[4] Citado por S. Koonin, El Clima: no todo es culpa nuestra, La Esfera de los Libros, 2023
[5] IPCC Quinto Informe, WG 1, Cap. 2.6, p.214.
[6] IPCC Sexto Informe, WG 1, Cap. 11.5, p.1567-1569.
[7] IPCC Sexto Informe, WG 1, Tabla 12.12, p.1856.
[8] IPCC Quinto Informe, WG 1, Cap. 5.5, p.425.
[9] Rescumen climático anual en la Comunidad Valenciana y Temperatura de agua en Valencia (España) en octubre
[10] Frontiers | Capability of the Mediterranean Argo network to monitor sub-regional climate change indicators
[11] imb-temperatura-esp_2024.pdf
[12] The 20 largest recorded earthquakes in history | Live Science
[13] World’s Biggest Tsunami | 1720 feet tall – Lituya Bay, Alaska
[14] RADIOGRAFÍA DEL MÁXIMO DE LLUVIA EN 24 HORAS: 882 MM. EN CASA DEL BARÓN-MUELA DE CORTES EN OCTUBRE DE 1982Aemetblog
[15] Climatología de España y Portugal, de Inocencio Font, Ediciones Univ. de Salamanca, 2007.
[16] Se cumplen 50 años de las catastróficas inundaciones del 19 de octubre de 1973
[17] Climatología de España y Portugal, de Inocencio Font, Ediciones Univ. de Salamanca, 2007.
[18] Climate Explorer: Time series
[19] La CHJ tiene obras previstas contra las riadas en la zona inundada desde hace 15 años – Valencia Plaza
[20] Un catedrático de Ingeniería Hidráulica denuncia que las inundaciones en Valencia «era un desastre anunciado» | Onda Cero Radio
[21] Los ingenieros de caminos: «Las únicas medidas efectivas son las presas o los encauzamientos de ríos»
[22] ¿Hay demasiados avisos rojos? Antes de la DANA la Comunidad Valenciana no tuvo ninguno por lluvias en los últimos doce meses
[23] Rubén del Campo (AEMET): «Hay que revisar los protocolos para que los avisos rojos se conviertan lo antes posible en alertas a la población» – Climática, el medio especializado en clima y biodiversidad
[24] No es verdad – Fernando del Pino Calvo-Sotelo
[25] Inundaciones – DGPCyE
[26] Flood | Impact
[27] Ibid.
La historia del 29/10 - Noestoydebroma
¿Catástrofe natural? ¿Aumentada? ¿Provocada?
El plan de Ed Miliband para una electricidad con cero emisiones de carbono para 2030 es una crítica contundente a toda la agenda de cero emisiones netas
Fuente: https://dailysceptic.org/2024/11/06/ed-milibands-plan-for-zero-carbon-electricity-by-2030-is-a-damning-indictment-of-the-whole-net-zero-agenda/
Traducción y corrección de la traducción: Skiper
El manifiesto del Partido Laborista prometía que tendríamos un sistema eléctrico con cero emisiones de carbono para 2030. Es una promesa que Ed Miliband viene haciendo desde hace años, sobre todo en su discurso en la conferencia del partido el año pasado, y también fue una de las promesas políticas del Partido Laborista "Cinco misiones para una Gran Bretaña mejor" lanzadas el año pasado.
Por lo tanto, sería razonable suponer que Miliband tenía un plan detallado de cómo lograrlo y cuánto costaría. Fue una sorpresa cuando, poco después de asumir el cargo, Ed Miliband pidió al Operador Nacional del Sistema Energético (NESO) que le brindara asesoramiento práctico para lograr su objetivo. NESO ahora ha respondido con algunas malas noticias.
Muchos expertos en energía sostienen desde hace tiempo que una red eléctrica sin emisiones de carbono simplemente no es posible en estos plazos, porque no se puede hacer funcionar una red predominantemente con energía renovable intermitente. Resulta que NESO, cuyo trabajo es garantizar que Gran Bretaña tenga la electricidad que necesita cada segundo del día, está de acuerdo.
El informe enviado a Ed Miliband destaca que será necesario mantener un parque completo de plantas de energía a gas, para que funcionen cuando el viento no sople y el sol no brille:
Texto subrayado: "Esto requerirá que incluso cuando el uso de la generación de gas caiga a niveles muy bajos, la mayoría de las plantas de gas actuales permanezcan en el sistema hasta 2030 y más allá. Será necesario implementar acuerdos apropiados para garantizar que estas plantas permanezcan abiertas pero no funcionen excesivamente (por ejemplo, para proporcionar energía para la exportación)."
Esto constituye realmente una crítica contundente no sólo a la política energética del Partido Laborista, sino también a toda la agenda Net Zero y su dependencia de la energía renovable intermitente.
Aunque NESO afirma que la energía a gas sólo suministrará el 5% de nuestra electricidad, habrá muchos días en los que todavía la necesitaremos para la mitad o más. Y mantener una flota de plantas a gas en espera crea sus propios problemas. Tendrán que estar completamente dotadas de personal, recibir mantenimiento y estar listas para funcionar cuando sea necesario, todo lo cual costará mucho dinero.
Con estas plantas paradas la mayor parte del tiempo, los operadores exigirán miles de millones en pagos por estar en espera, todo lo cual acabará en nuestras facturas de energía. El informe de NESO también confirma que el aumento de la energía eólica y solar exigido por Miliband aumentará drásticamente las facturas, no las reducirá como nos prometieron.
No sólo es más cara la producción de energía renovable que la generación a gas, sino que también hay que tener en cuenta costos indirectos, como el pago de capacidad de reserva, los costos de almacenamiento, los pagos por reducción cuando tenemos demasiado viento y las mejoras de la red.
El análisis de los datos de NESO sugiere que los costos anuales podrían ser £20 mil millones más altos para 2030 si se llevan a cabo los planes de Miliband. NESO también afirma que se necesitará una inversión anual de £48 mil millones entre ahora y 2030 para alcanzar los objetivos. Pero todo este gasto sólo acabará duplicando lo que ya tenemos.
Si todo esto no fuera suficientemente malo, la excesiva dependencia de las energías renovables intermitentes significará que los británicos terminaremos teniendo un racionamiento de energía. Según NESO, los hogares tendrán que apagar los electrodomésticos en los momentos de máxima demanda. Actualmente, por supuesto, la generación de gas aumenta y disminuye para satisfacer la demanda.
NESO espera que el público lo haga voluntariamente. ¡Buena suerte con eso!. No es de extrañar que Ed Miliband ya haya estado alardeando de que este nuevo informe demuestra que su plan de energía limpia es factible y que conducirá a una electricidad más barata. Ambas son mentiras rotundas.
Pero parece que aprenderemos esto por las malas.
¡Pillada! - El plan es que Valencia no sobre viva y vender el negocio del cambio climático | Sasel
El gobierno del Reino Unido fue descubierto "inventando" datos climáticos de 103 estaciones inexistentes para impulsar la agenda de cero emisiones netas
Fuente: https://thepeoplesvoice.tv/uk-govt-caught-inventing-climate-data-from-103-non-existent-stations-to-push-net-zero-agenda/
Traducción y corrección de la traducción: Skiper
Una agencia del gobierno británico ha sido descubierta fabricando datos meteorológicos de más de cien estaciones meteorológicas inexistentes para promover la narrativa del cambio climático y la agenda Net Zero promovida por intereses globalistas.
Es alarmante que estos datos inventados hayan llegado a los modelos climáticos utilizados por instituciones líderes en todo el mundo, influyendo en las Naciones Unidas y otras organizaciones globales a la hora de dar forma a las políticas climáticas y alimentando narrativas alarmistas.
Después de una serie de solicitudes de Libertad de Información (FOIA) al Met Office y un diligente trabajo de campo visitando estaciones individuales, el investigador Ray Sanders descubrió que 103 estaciones de 302 sitios que suministran promedios de temperatura no existen. “¿Cómo podría cualquier observador razonable saber que los datos no eran reales y simplemente fueron ‘inventados’ por una agencia gubernamental?”, pregunta Sanders.
Sanders pide una “declaración abierta” del carácter fraudulento de los datos climáticos publicados existentes, “para evitar que otras instituciones e investigadores utilicen datos poco fiables y lleguen a conclusiones erróneas”. En su condado natal de Kent, Sanders descubrió que cuatro de los ocho sitios identificados por el Met Office, a saber, Dungeness, Folkestone, Dover y Gillingham (que producen promedios móviles de temperatura hasta el segundo decimal de un grado) son “ficción”.
El Daily Sceptic informa: Sanders señala que no ha habido ninguna estación meteorológica en Dungeness desde 1986. Ninguna de las cuatro estaciones aparece en la lista de sitios meteorológicos con una clasificación de la Organización Meteorológica Mundial (OMM). La Oficina Meteorológica dirige las consultas en línea sobre Dover a la "estación meteorológica más cercana" en Dover Harbour (Beach) y proporciona un conjunto completo de promedios móviles de 30 años.
Según las coordenadas de la Oficina Meteorológica, el lugar se encuentra en la playa de Dover, como muestra la foto de Google Earth que aparece a continuación. Parece poco probable que una organización científica ubique una estación de monitoreo de temperatura que probablemente se sumergirá de manera regular. ¿Quién administra esta estación en la playa? ¿Se han mantenido registros precisos durante 30 años? ¿Por qué no figura entre los 380 lugares que reciben una clasificación de la OMM?.
De los 302 sitios citados, Sanders señala que la Oficina Meteorológica “se negó a informarme” exactamente cómo o dónde se obtuvieron los supuestos “datos” para estos 103 sitios inexistentes.
La práctica de "inventar" datos de temperatura de estaciones inexistentes es un tema controvertido en Estados Unidos, donde el servicio meteorológico local NOAA ha sido acusado de fabricar datos para más del 30% de sus sitios de informes. Los datos se recuperan de las estaciones circundantes y a los promedios resultantes se les asigna una "E" como estimación.
“La incorporación de los datos de las estaciones fantasma significa que los informes mensuales y anuales de la NOAA no son representativos de la realidad”, afirma el meteorólogo Anthony Watts. “Si se utilizara este tipo de proceso en un tribunal de justicia, las pruebas se desecharían por estar contaminadas”, añade.
En su carta abierta al diputado Peter Kyle, Sanders afirma que ha demostrado con pruebas contundentes que el Servicio Meteorológico Nacional está “inventando claramente” datos. Además, no está cumpliendo con los altos estándares de integridad científica y no está produciendo datos fiables ni precisos para fines de informes climáticos a partir de una red de lugares mal ubicados y con un mantenimiento inadecuado.
Peter Kyle es el ministro responsable de la Oficina Meteorológica y aún no ha respondido a las acusaciones de Sanders. Si bien se mantiene el silencio en el Gobierno, el Parlamento y la Oficina Meteorológica, con la ayuda de una total falta de interés en los medios de comunicación tradicionales, solo se puede suponer que los intereses de la promoción del objetivo de cero emisiones netas prevalecen sobre cualquier preocupación sobre los datos científicos subyacentes.
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