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Ehud Qimron, inmunólogo de referencia en Israel: «Ministerio de Salud, es hora de admitir el fracaso»
Fuente: https://www.lasrepublicas.com/2022/01/11/ehud-qimron-inmunologo-de-referencia-en-israel-ministerio-de-salud-es-hora-de-admitir-el-fracaso/
Edhud Quimron es el jefe del Departamento de Microbiología e Inmunología de la Universidad de Tel Aviv, uno de los principales inmunólogos israelíes. Ha escrito una carta pública en la que presenta sus duras críticas al Ministerio de Salud del gobierno de Israel y le exige que admita de una vez el fracaso en sus políticas adoptadas ante la pandemia de Covid-19.
La carta original, en hebreo, puede leerse aquí. A continuación presentamos la traducción para los lectores y lectoras de Las Repúblicas.
» Ministerio de Salud, es hora de admitir el fracaso
Al final, la verdad siempre se revelará y la verdad sobre la política de coronavirus comienza a revelarse. Cuando los conceptos destructivos se derrumban uno a uno, no queda más que decirles a los expertos que lideraron la gestión de la pandemia: se lo dijimos.
Dos años después, finalmente te das cuenta de que un virus respiratorio no se puede derrotar y que cualquier intento de este tipo está condenado al fracaso. No lo admiten, porque no han admitido casi ningún error en los últimos dos años, pero con retrospectiva está claro que ha fallado estrepitosamente en casi todas sus acciones, e incluso los medios ya están teniendo dificultades para cubrir su vergüenza.
Se negaron a admitir que la infección llega en oleadas que se desvanecen por sí solas, a pesar de años de observaciones y conocimientos científicos. Insisten en atribuir cada declive de una ola únicamente a sus medidas, y así, a través de la falsa propaganda, «la plaga se supera». Y otra vez lo venciste, y otra y otra y otra vez.
Ustedes se niegan a admitir que las pruebas masivas son ineficaces, a pesar de que sus propios planes de contingencia así lo indican limpiamente («Plan de preparación del sistema de salud contra la influenza pandémica, 2007», p. 26).
Ustedes se niegan a admitir que la recuperación ante la enfermedad es más protectora que una vacuna, a pesar de que el conocimiento previo y las observaciones muestran que las personas vacunadas que no han pasado la enfermedad tienen más probabilidad de infectarse que las personas que sí han superado la infección. Se niegan a admitir que los vacunados son contagiosos a pesar de las observaciones. En base a esto, esperaban lograr la inmunidad colectiva mediante la vacunación, y también fracasaron en eso.
Insisten en ignorar que la enfermedad es decenas de veces más peligrosa para los grupos de riesgo y adultos mayores que para los jóvenes que no están en grupos de riesgo, a pesar del conocimiento que llegó desde China ya en 2020.
Ustedes se negaron a adoptar la “Declaración de Barrington”, firmada por más de 60.000 científicos y profesionales médicos, así como otros programas de sentido común. Elegisteis ridiculizarlos, calumniarlos, distorsionarlos y desacreditarlos. En lugar de los programas y las personas adecuadas han elegido profesionales que carecen de la formación pertinente para la gestión de una pandemia (físicos como principales asesores gubernamentales, veterinarios, agentes de seguridad, personal de los medios de comunicación, etc.).
No se ha establecido un sistema efectivo para informar de los efectos secundarios de las vacunas e incluso se han eliminado los informes sobre los efectos secundarios de su página de Facebook. Los médicos evitan vincular los efectos secundarios a la vacuna, no sea que los persigan como lo hicieron con algunos de sus colegas. Han ignorado muchos informes de cambios en la intensidad menstrual y los tiempos del ciclo menstrual. Ocultaron datos que permiten una investigación objetiva y adecuada (por ejemplo, eliminaron los datos de los pasajeros en el aeropuerto Ben Gurion). En su lugar, se seleccionaron artículos publicados sin objetivos junto con altos ejecutivos de Pfizer sobre la eficacia y seguridad de las vacunas.
Daño irreversible a la confianza
Sin embargo, desde las alturas de su arrogancia, también han ignorado el hecho de que al final se revelará la verdad. Y comienza a revelarse. La verdad es que han llevado la confianza del público en ustedes a un nivel sin precedentes y ha erosionado su estatus como fuente de autoridad. La verdad es que han quemado cientos de miles de millones de shekels en vano: por publicar intimidaciones, por pruebas ineficaces, por cierres destructivos y por interrumpir la rutina de la vida en los últimos dos años.
Han destruido la educación de nuestros hijos y su futuro. Hicieron que los niños se sintieran culpables, asustados, fumaran, bebieran, se volvieran adictos, abandonaran la escuela y se pelearan, como atestiguan los directores de escuelas de todo el país. Han dañado los medios de subsistencia, la economía, los derechos humanos, la salud mental y la salud física.
Calumniaron a compañeros que no se rendían frente a ustedes, pusieron al pueblo en contra, dividieron a la sociedad y polarizaron el discurso. Ustedes calificaron, sin ninguna base científica, a las personas que optaron por no vacunarse como enemigos públicos y como propagadores de enfermedades. Ustedes promueven, de manera sin precedentes, una política draconiana de discriminación, negación de derechos y selección de personas, incluidos niños, para su elección médica. Una selección que carece de toda justificación epidemiológica.
Cuando se comparan las políticas destructivas que siguen con las políticas sanas de algunos otros países, puede ver claramente que la destrucción que han causado solo ha agregado víctimas más allá de las vulnerables al virus. La economía que destrozaron, los desempleados que causaron y los niños cuya educación destruyeron son las víctimas excedentes como resultado de sus propias acciones únicamente.
Actualmente no hay una emergencia médica, pero han estado cultivando tal situación durante dos años debido al ansia de poder, de beneficios económicos y control. La única emergencia ahora es mantener las políticas que han puesto en marcha y destinarán grandes inversiones para propaganda e ingeniería social en lugar de dirigirlas para fortalecer el sistema de atención médica.
¡Esta emergencia debe parar!
Cómo el “plaguicidio humano’ se viste de ecologismo
Fuente: https://kontrainfo.com/el-mito-de-la-superpoblacion-como-el-plaguicidio-humano-se-viste-de-ecologismo-por-cristian-taborda/
Autor: Cristian Taborda
El fin de semana pasado, la periodista Claudia Peiro publicó la traducción de un artículo del historiador francés André Larané sobre la caída de la tasa de natalidad a nivel mundial y el actual invierno demográfico, nota en la cual se desmonta con datos fehacientes el mito de la superpoblación. Mito utilizado en la opinión pública para justificar políticas antinatalistas, un supuesto ecologismo y una agenda que como en alguna oportunidad se refirió el sociólogo peruano Carlos Fernando Mammani Alliaga en referencia a la obra de Ricardo Paredes es un “plaguicidio humano” disfrazado de verde.
Un argumento que esgrimen los predicadores de la religión climática es el del crecimiento de población, edulcorando con discursos, o avalando por omisión, las políticas antinatalistas y de supresión biológica ¿acaso para el credo ecologista el hombre es sólo un medio para un fin (aunque sea climático)?. ¡Salvemos el clima, que se mueran los humanos!, no dista mucho del pensamiento utilitarista o la razón instrumental que ve en el hombre un objeto, cuando no una mercancía, digna de ser descartada o desechada o combatida como una plaga. Los humanos son una “plaga” para algunos.
Kissinger (1) hace 50 años ya trazaba los lineamientos de crecimiento, estableciendo los límites y un “patrón de estabilidad” en base al “Plan de Acción de Población Mundial” de la ONU. El objetivo era llegar de 8 mil a 9 mil millones de personas a 2050, no superar los 10 mil millones. Y evitar en el siglo XXI pasar los 13 mil millones manteniendo niveles de “fertilidad de remplazo”, dos hijos por parejas, esto logrado a través de la promoción de la mentada “Planificación familiar” vía organismos multilaterales e internacionales (la multinacional Planned Parenthood es el caso emblemático), con propaganda de medios de comunicación e introducción de la educación en políticas de “salud reproductiva” (aborto), utilizando además programas sociales y financiamiento tanto privado como de los Estados. Siempre para preservar los intereses de Estados Unidos y la oligarquía que lo gobierna.
Hoy en día la población actual es de 7.500 millones, aproximadamente. La tasa de natalidad va a la baja y con tendencia a ser negativa, hay un estancamiento poblacional y un descenso en la fertilidad. Según la reconocida revista científica “The Lancet” (2) el pico de población mundial se alcanzará en la década de 2060, con 9.700 millones de habitantes. Y para Naciones Unidas habrá unos 11.000 millones de personas en 2100. Superando las expectativas y augurios de Kissinger.
La población es uno de los principales recursos que tiene una nación. Querer disminuir la población es un atentado contra la soberanía y el interés nacional. Argentina es el octavo país del mundo con mayor extensión territorial y apenas 50 millones de habitantes con una densidad poblacional más baja que España, Italia o Francia. Un pueblo con escasa población o envejecida es un pueblo indefenso, y más si su principal recurso no cuenta con alimentos y trabajo. ¿Usted qué opina que le es más conveniente a las potencias extranjeras hambrientas de recursos? ¿tener de reservas naciones sin población y debilitadas, que no pueden desarrollarse y por ende no utilizar esos recursos disponibles, fácil de ser invadidas o fragmentadas, o una nación fuerte y con una población que en su desarrollo consuma esos recursos codiciados?.
Porque eso es lo que se juega en la política internacional en la cual se desarrolla una competencia despiadada por el control de los recursos naturales tal como señala Juan José Borrell en su libro Geopolítica y alimentos. El desafío de la seguridad alimentaria frente a la competencia internacional por los recursos naturales (Biblos 2019). Donde los principales actores siguen siendo los Estados-Nación guiados por poder, negocios e intereses, no filantropía ni ideologías, esta es la que se usa como máscara, como maquillaje. El capitalismo ecofriendly es cosmética para ilusos.
(1) Kissinger, Henry. “National Security Study Memorandum 200. Implications of Worldwide Population Growth for U.S. Security and Overseas Interests. 1974.
(2) https://www.thelancet.com/journals/lancet/article/PIIS0140-6736(20)30677-2/fulltext
El Gobierno no podrá convalidar este Decreto
Cómo destruir un microchip sin peligro
El pulso electromagnético o EMP (por sus siglas en inglés) empieza posicionarse como el santo grial del armamento del futuro. Sus efectos altamente destructivos, casi sin dejar víctimas mortales, son conocidos desde mediados del siglo XX, pero hasta ahora no se han podido concretar en un arma tangible que permita a una potencia militar alcanzar la supremacía en este campo. No obstante, hasta cinco países tendrían abiertos ahora mismo diferentes programas para desarrollarla.
El descubrimiento de este pulso se produjo durante las pruebas de las bombas atómicas. Tanto Estados Unidos como la Unión Soviética se dieron cuenta de que cuando hacían estas pruebas en la atmósfera, se generaba una emisión de energía electromagnética muy breve pero de muy alta intensidad. La consecuencia es que todo componente electrónico que estaba en un amplio radio de kilómetros quedaba achicharrado, totalmente quemado, e inservible.
En agosto de 1963, un centenar de países firmaron en Moscú el Tratado sobre la Prohibición de los Ensayos nucleares en la atmósfera, el espacio ultraterrestre y debajo del agua. Este acuerdo supuso un enorme freno para el estudio de los EMP, porque si la prueba nuclear se hace en tierra, la explosión y la onda expansiva lo destrozan todo, no dejando ver las consecuencias del posterior pulso electromagnético.
Desde entonces, tanto Estados Unidos como la Unión Soviética –y Rusia después– han buscado un modo de provocar ese pulso electromagnético sin necesidad de explosionar primero una bomba nuclear. Y también en qué medida se puede realizar una pequeña explosión nuclear, que apenas cause destrozos, pero que genere un pulso electromagnético que tenga efectos destructivos en la suficiente extensión de terreno como para sea útil militarmente.
Achicharrar la tecnología
Los avances en la investigación fueron muy lentos durante décadas, pero esto no ha evitado que Hollywood haya introducido el EMP en sus guiones. Desde Ocean´s Eleven –crean un pinza electromagnética para provocar un apagón en Las Vegas y así robar un casino– a la saga de Matrix –en la que los protagonistas consideran este tipo de pulso como su ‘única arma en contra de las máquinas’–.
También en grandes sagas de videojuegos como Halo o Call of Duty, donde el jugador puede acceder a un armamento de pulso electromagnético que ahora mismo es ciencia-ficción, pero que podría llegar a ser realidad. De hecho, el amplio desarrollo tecnológico que la sociedad han dado en las tres últimas décadas, y la dependencia que hay de la tecnología, ha hecho crecer el potencial destructivo de los pulsos electromagnéticos.
Sin causar apenas muertos –sólo fallecerían aquellas personas con marcapasos o que tienen implantado algún dispositivo electrónico en el cuerpo– se podría mandar a una ciudad o un territorio al siglo XIX en cuestión de segundos. Todo lo eléctrico dejaría de funcionar. Adiós internet, telecomunicaciones, vehículos, maquinaria de fábricas, fuentes de energía, sistemas hospitalarios o bancarios… En definitiva, adiós tecnología.
Los proyectos EMP del Gobierno chino
Estas investigaciones militares se han vuelto a poner de actualidad en los últimos días después de que el diario South China Morning Post haya entrevistado a uno de los responsables del proyecto chino que busca producir armas de pulso electromagnético. Con el nombre en clave de ZF-DF o WU-14, han construido un primer planeador hipersónico que puede ser disparado desde el mismo camión lanzamisiles.
Este planeador hipersónico alcanzaría velocidad de entre 5 y 10 veces la velocidad del sonido (6.000-12.000 Km/h), lo que podría llegar a convertirlo en inalcanzable para las defensas antimisiles occidentales. El gran reto del proyecto es incorporar a este deslizador un misil que con su impacto genere un pulso electromagnético con un alcance de al menos dos kilómetros, aunque como el propio responsable reconoce, esta parte está todavía "en desarrollo", es decir, que no han conseguido hacer nada tangible y real.
De forma paralela, los chinos están trabajando en otro sistema EMP defensivo, capaz de ser utilizado en el campo de batalla para inutilizar tanques, vehículo, comunicaciones o gafas de visión nocturna, por ejemplo, pero con capacidad para ser enfocado hacia un objetivo para que no inutilice también sus propios sistemas al mismo tiempo. Dicen que han realizado pruebas exitosas derribando uno de sus propios aviones no tripulados.
EEUU, la tecnología más madura
Estados Unidos comenzó este siglo pisando el acelerador en el estudio de las armas EMP y la realidad es que bajo el paraguas del proyecto CHAMP parece que ha conseguido desarrollar una tecnología mucho más madura. El epicentro se encuentra en la base aérea de Kirtland, en Alburquerque, Nuevo México. Una base que ya se empleó en el proyecto Manhattan que cristalizó en las primeras bombas atómicas que terminaron cayendo sobre Japón en 1945.
14 de 15 muertes posteriores a la inyección de COVID estudiadas por investigadores que se encuentran relacionadas con la vacuna
Fuente: https://www.lifesitenews.com/news/14-of-15-post-covid-shot-deaths-studied-by-researchers-found-to-be-vaccine-related/
Traducción y corrección de la traducción: Skiper
El hallazgo, junto con el hecho de que las inyecciones no se habían registrado inicialmente como causa de muerte en ninguno de los casos, genera preocupaciones sobre la seguridad de los medicamentos y la precisión de las estadísticas de muerte posteriores a la vacunación.
Un examen de los cuerpos de 15 personas que murieron después de recibir al menos una inyección de COVID-19 encontró que las vacunas estaban implicadas en 14 de las muertes, o el 93% de las muertes.
El hallazgo, junto con el hecho de que las inyecciones no se habían registrado inicialmente como causa de muerte en ninguno de los casos, genera preocupaciones sobre la seguridad de los medicamentos y la precisión de las estadísticas de muerte posteriores a la vacunación.
Los resultados del estudio fueron presentados por el Dr. Sucharit Bhakdi y el Dr. Arne Burkhardt en el simposio de Médicos por la Ética de COVID que fue transmitido en vivo por UKColumn el 10 de diciembre.
Ambos investigadores cuentan con una amplia experiencia en sus campos. El Dr. Bhakdi ha presidido el Instituto de Microbiología Médica e Higiene de la Universidad Johannes Gutenberg de Mainz, Alemania, y ha publicado más de 300 artículos de investigación en los campos de bacteriología, inmunología, parasitología y virología. Asimismo, el Dr. Burkhardt es un patólogo reconocido internacionalmente que ha enseñado en las universidades de Hamburgo, Berna y Tübingen y ha publicado más de 150 artículos científicos en revistas científicas internacionales.
En el estudio presentado por Bhakdi y Burkhardt, los investigadores examinaron los cuerpos de 15 personas de entre 28 y 95 años que habían fallecido dentro de los seis meses posteriores a la vacunación contra COVID-19. Aunque los médicos forenses y otras autoridades no habían asociado los fármacos anti-COVID con las muertes de los individuos, el análisis histopatológico de los órganos del fallecido encontró “patología de tipo autoinmune inducida por la vacuna en múltiples órganos”, siendo el corazón el órgano más atacado (en 14 casos) seguido de los pulmones (en 13 casos).
"Antes de la muerte, solo 4 de los 15 pacientes habían sido tratados en la UCI durante más de 2 días", afirma el estudio, mientras que cinco personas murieron en casa, una murió en la calle, una murió en el automóvil y una falleció mientras estaba en un centro de atención domiciliaria.
Según el estudio, una "serie de aspectos destacados dominaron en todos los tejidos afectados de todos los casos", incluidos "eventos inflamatorios en los vasos sanguíneos pequeños (endotelitis)" y "una infiltración linfocítica masiva de los órganos o tejidos no linfáticos circundantes con linfocitos T, "Mientras que la infiltración linfocítica se produjo ocasionalmente en combinación con una intensa activación linfocítica y formación de folículos".
“Cuando estos estaban presentes, generalmente iban acompañados de destrucción tisular”, afirmaron los investigadores, argumentando que “esta combinación de patología multifocal dominada por linfocitos T que refleja claramente el proceso de auto ataque inmunológico no tiene precedentes."
Además, los autores del estudio concluyeron que las inyecciones de ARNm no eran los únicos tipos de inyecciones de COVID-19 implicadas en la aparente destrucción de órganos, y señalaron que las "vacunas basadas en vectores" también se asociaron con las reacciones fatales, al igual que "los cuatro principales fabricantes: ”Pfizer, Moderna, Johnson & Johnson y AstraZeneca.
“Se debe esperar que miríadas de eventos adversos derivados de tales procesos de auto ataque ocurran con mucha frecuencia en todas las personas, particularmente después de las inyecciones de refuerzo”, escribieron Bhakdi y Burkhardt, y agregaron que “la inyección de vacunas COVID-19 basadas en genes coloca vidas bajo amenaza de enfermedad y muerte".
“No debemos discutir sobre los detalles”, dijo el Dr. Bhakdi durante el simposio. "Los hechos están sobre la mesa... Y los hechos son condenatorios".
Bhakdi enfatizó que "todas las vacunas basadas en genes" de todos los fabricantes "producen el mismo resultado" y argumentó que "estas vacunas están matando a jóvenes y ancianos".
No está claro qué otros factores contribuyentes pueden haber provocado la muerte de las personas incluidas en el estudio. Solo una de las personas examinadas en el análisis tenía menos de 30 años, y el 93% de las personas fallecidas tenían más de 50 años, el 60% tenían más de 70 y el 33,3% tenían más de 80.
En el estudio no se hace referencia a condiciones preexistentes. por lo que no queda claro si las inyecciones fueron una causa principal o significativa de muerte. Sin embargo, los datos que sugieren que las inyecciones contribuyen significativamente a las reacciones autoinmunes fatales están respaldados por otros hallazgos de la investigación, incluido un análisis realizado por el patólogo jefe alemán Peter Schirmacher.
Schirmacher, quien es el director del Instituto Patológico de la Universidad de Heidelberg, estudió a 40 personas que murieron dentro de las dos semanas posteriores a la vacunación y concluyó que al menos entre el 30% y el 40% de las muertes habían sido causadas por las inyecciones.
Además, los datos enviados al Vaccine Adverse Event Reporting System (VAERS), el sistema de notificación pasiva del gobierno de EE.UU. para notificar eventos adversos relacionados con las vacunas, parecen corroborar la investigación.
Hasta el 24 de diciembre, se han realizado 1,000,227 informes al VAERS de eventos adversos relacionados con el jab de COVID solo en los Estados Unidos, incluidas 21,002 muertes, 22,117 casos de miocarditis o pericarditis (inflamación del corazón) y 110,609 hospitalizaciones.
Mientras tanto, un estudio realizado en Harvard en 2010 encargado por el Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) encontró que las lesiones reportadas al VAERS representaban “menos del 1% de las lesiones por vacunas”, lo que sugiere que el número real de muertes y lesiones relacionadas con las vacunas y las vacunas de refuerzo contra el COVID- 19 pueden ser significativamente más altos de lo que se informa actualmente.
En una publicación de Substack del 28 de diciembre, el empresario estadounidense Steve Kirsch citó a un científico (el nombre fue omitido) que argumentó que la investigación disponible sugiere que “los efectos posteriores a la inoculación no son eventos raros (según lo informado por el gobierno de los medios de comunicación), pero son en la actualidad eventos frecuentes. De hecho, pueden ser universales, con una gravedad y un daño diferentes para cada receptor ".
"Las implicaciones son potencialmente enormes y dan como resultado millones de muertes", dijo Kirsch. "Las vacunas deben suspenderse de inmediato".
Miedo a los microchips ¿un nuevo problema de salud?
Desde su implantación, no han tardado en salir locuras relacionadas con el pasaporte Covid, como el caso del joven italiano que se ha tatuado el código QR de su certificado de vacunación. Ahora llega el implante Covid, un microchip que ha desarrollado una empresa sueca, capaz de almacenar el pasaporte de vacunación y ser leído como tal por otros dispositivos.
Esta tecnología ha sido desarrollada por la startup Epicenter, de Estocolmo, y podría convertirse en un medio para llevar nuestro pasaporte Covid siempre encima, debajo de la piel. El microchip se ha vuelto viral a raíz de un vídeo publicado por el periódico South China Post el pasado viernes, día 17 de diciembre.En el vídeo podemos ver a Hannes Sjöblad, CEO de DSruptive y fundador de la Asociación Sueca de Biohackers, presentando el microchip. El implante es del tamaño de un grano de arroz y puede ser leído por cualquier dispositivo que emplee el protocolo de comunicación de campo cercano (NFC, por sus siglas en inglés, Near-field communication).
El microchip puede implantarse en el brazo o en la mano, entre el pulgar y el índice. En 2017 la empresa tecnológica Three Square Market, de Wisconsin, desarrolló unos implantes similares que daban acceso a sus empleado a abrir puertas y les permitía pagar alimentos y bebidas.
A través de este microchip, la verificación de datos es prácticamente instantánea. Sjöblad promueve la implantación de diversos dispositivos, como el caso del microchip de Epicenter, en el organismo. La empresa asegura que su implantación no es para siempre, se trata de un proceso reversible y puede quitarse en cualquier momento, sin dejar ningún tipo de cicatriz.
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