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Ecofascismo en estado puro: La CEO de Rabo Carbon Bank, Barbara Baarsma, dice en una entrevista en la que radio que las personas pronto tendrán que usar "billeteras de carbono personales" que asignarán "derechos de emisión" a los ciudadanos

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El mercado de vehículos eléctricos depende casi por completo de la China comunista: "volverse ecológico" en realidad significa volverse comunista

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El mercado de vehículos eléctricos depende casi por completo de la China comunista: "volverse ecológico" en realidad significa volverse comunista

Fuente: https://www.naturalnews.com/2022-08-04-ev-market-depends-communist-china-green-commie.html

Traducción, corrección de la traducción y subrayado del texto relevante: Skiper

Hemos recibido noticias de que Tesla acaba de firmar nuevos contratos con dos proveedores de materiales para baterías, ambos con sede en la China comunista, donde se fabrica la gran mayoría de las piezas y componentes de baterías para vehículos eléctricos (EV).

Hasta finales de 2025, Zhejiang Huayou Cobalt Co. y CNGR Advanced Material Co. han prometido suministrar a Tesla precursores ternarios y varios brebajes químicos necesarios para que las baterías de iones de litio almacenen energía. Esto garantizará un flujo de efectivo constante para China, ya que los estadounidenses continúan inundados con vehículos Tesla más peligrosos en las carreteras.

Resulta que China ahora produce casi el 80 por ciento de las baterías de iones de litio del mundo, que son necesarias para todos los nuevos vehículos, bicicletas y electrodomésticos "verdes" que el régimen de Biden está impulsando a Estados Unidos.

“Si desea construir vehículos eléctricos, se necesita acceso a todo el conjunto de productos químicos especiales, y la gran mayoría de ellos se producen en China; el problema no es la minería en sí, sino la refinación en la que China domina por completo la mayoría de los productos químicos relevantes.”, dice Mark Mills, investigador principal del Instituto Manhattan. “O bien, uno podría esperar de 5 a 10 años, si tiene suerte, para que se construyan refinerías no chinas”.

No se deje engañar por el bombo de los vehículos eléctricos
Básicamente, todo lo que Tesla usa para producir sus vehículos llamativamente feos proviene de China, que es esencialmente el receptor de todos esos subsidios de energía "verde" financiados por el gobierno, también conocidos como financiados por los contribuyentes, que circulan en estos días.

De hecho, Tesla no existiría si no fuera por los continuos subsidios de los contribuyentes estadounidenses. Estas son las personas que han convertido a Elon Musk en multimillonario y que están alimentando la economía china comunista.
China espera engullir y mantener un control absoluto sobre esta infraestructura, por lo que es preocupante que la administración esté impulsando a todos a usar vehículos eléctricos”, dice Dustin Carmack, investigador de la Fundación Heritage.

Cada año, Tesla fabrica alrededor de dos millones de vehículos eléctricos. La compañía planea aumentar ese número en aproximadamente un 50 por ciento por año, lo que significa que China recibirá aún más efectivo para producir todas esas baterías.

Gracias a los incentivos y otros programas del régimen de Biden, Ford y otros fabricantes de automóviles están haciendo lo mismo, llegando a acuerdos con empresas chinas para producir los paquetes de baterías necesarios.

Nada sobre el paradigma de vehículos eléctricos beneficia de ninguna manera a Estados Unidos o a los estadounidenses, por cierto. Claro, algunas personas piensan que están salvando el planeta al comprar un Tesla, pero la realidad es que las operaciones de minería de baterías de vehículos eléctricos son sucias y altamente contaminantes, y no contribuyen en nada a la economía de los Estados Unidos más allá de enriquecer a políticos corruptos y multimillonarios dudosos.

“Debemos asegurarnos de construir cadenas de suministro que sean más seguras y que no estén en deuda con un país que tiene múltiples violaciones de los derechos humanos, prácticas de préstamos abusivas y grandes complicaciones de seguridad nacional”, agregó Carmack en un comunicado al Daily Caller News fundación.

A lo que Carmack se refiere son las condiciones a menudo peligrosas en las minas, como las de la República Democrática del Congo, donde los niños trabajadores se ven obligados a desenterrar minerales de tierras raras para llenar los bolsillos de Musk y sus amigos en la industria de los vehículos eléctricos.

“Muchas empresas en Estados Unidos han hecho la vista gorda ante estas prácticas durante mucho tiempo para aprovechar los costos de producción más bajos”, agregó Carmack.

Atrás quedaron los días en que los estadounidenses producían sus propios automóviles con salarios justos. Ahora, los poderes fácticos han convencido a la nación de volverse "verde", lo que significa que quieren que todos se vuelvan comunistas en nombre de salvar el planeta.

Las últimas noticias sobre la estafa de energía "verde" se pueden encontrar en FlyingCars.news. Las fuentes para este artículo incluyen: WND.com

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Preparacionistas: Suecia y un hipotético colapso | DW Documental

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Desde la guerra en Ucrania, crece en Suecia el miedo a una invasión rusa. El gobierno da consejos a la población de cara a una crisis y quiere educar a su ciudadanía como preparacionistas.

Como reacción a la anexión rusa de Crimea en 2014 y las maniobras rusas en el Báltico, Suecia reintrodujo el servicio militar obligatorio en 2017. Además del refuerzo en personal y equipamiento, se incrementó progresivamente el presupuesto para las fuerzas armadas. Con la solicitud de adhesión a la OTAN, el país rompió incluso con dos siglos de política de neutralidad.

También la población civil debe mentalizarse para una emergencia y tomar medidas para una hipotética crisis. Robin es un veterano preparacionista. Este padre de familia de Estocolmo siempre tiene suficientes provisiones en casa, para sobrevivir de forma autosuficiente durante unas semanas. Va regularmente al bosque a pasar unos días en la naturaleza acompañado de sus hijos porque, también ellos, deben estar preparados para una crisis por improbable que sea.

El interés por el preparacionismo en Suecia es más grande que nunca. Personas de todo segmento social acaparan preventivamente víveres, practican técnicas de supervivencia o, incluso, aprenden a usar armas. Los "preppers” están además coordinados. Pär Plüschke, de 38 años, ofrece cursos de superviviencia. Hace algunos años, el interés en sus técnicas era limitado; hoy, apenas logra responder a la demanda.

A tenor de la creciente incertidumbre bélica, del cambio climático y de posibles ciberataques, cada vez más suecos quieren aparcar la teoría y pasar a la acción asumiendo responsabilidad individual para defenderse a sí mismos y a la sociedad de cualquier amenaza.

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Esta es la verdadera situación económica - Vlog de Marc Vidal

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SOTT Radio Network N.º 386, 30 de julio, 2022 - No tendrás nada, comerás gusanos, tendrás frío y serás feliz

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Abel Ortego, especialista en consumos energéticos: "El futuro que nos venden de energías renovables no es posible, por la falta de materias primas como el litio"

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Abel Ortego, especialista en consumos energéticos: "El futuro que nos venden de energías renovables no es posible, por la falta de materias primas como el litio"

Fuente: https://www.lapoliticaonline.com/espana/entrevista-es/no-hay-materias-primas-suficientes-para-la-transicion-energetica/

La Comisión Europea oficializó esta semana su plan para recortar en dos tercios el consumo de gas ruso de cara al invierno. El documento tiene dos grandes ejes. Del primero, el obligado ahorro energético, se habló mucho. Bruselas quiere que todos los Estados miembros reduzcan un 15% sus consumos de gas. España, que tiene muy poca dependencia energética de Rusia, ya adelantó que no aceptará esta "injusta" imposición. 

El otro eje del plan europeo para sortear la "extorsión de Vladimir Putin" es acelerar el despliegue de las energías renovables. Este segundo punto no ha generado polémica ni discrepancias. Todos los países de la eurozona dan por hecho que, en el mediano plazo, las energías verdes permitirán enterrar definitivamente la dependencia que hoy tiene el continente a los combustibles fósiles.
Esta hoja de ruta, abocada al "aquí y ahora" (a surfear el invierno) no contempla ni hace mención a un cuello de botella que en el "mediano plazo", todo indica va a impedir pintar a la economía europea de verde: la escasez de casi todas las materias primas que se necesitan para consumar la anhelada transición energética.

Este invisibilizado cuello de botella, en cambio, sí aparece en las últimas investigaciones del Centro de Investigación de Recursos y Consumos Energéticos de España (CIRCE), que desde 1993 funciona en la Universidad de Zaragoza.
Este grupo de trabajo, liderado por la ingeniera Alicia Valero, sostiene, a base de evidencia científica, que la falta de materias primas (el litio, níquel y cobalto, entre tantos otros) ya no es una teoría o una posibilidad futura: es una realidad tangible que solo puede empeorar si no se cambian de raíz los hábitos de consumo.

El investigador Abel Ortego forma parte de este equipo desde 2015. En diálogo con LPO confirma una incomodidad que ni el mercado ni la política quieren ver: el planeta no cuenta con materiales suficientes para un despliegue masivo de las energías verdes.

La crisis coyuntural (cuellos de botellas de la energía fósil por la guerra) tendrá encima una crisis más grave y estructural: cuellos de botellas de materiales irremplazables para, por ejemplo, fabricar un panel solar o un coche eléctrico.

"El futuro que se nos está vendiendo con un escenario en 2050 con muchas energías renovables no es posible", advierte Ortego.  Y aclara que por más "eficientes" que sean estas energías y por más mejoras que la industria haga en las "tasas de reciclajes", no habrá transición posible sin la reducción de los actuales niveles de consumo.

"Se está tardando mucho en poner sobre la mesa que todo pasa por reducir el consumo. No puede ser que demos por hecho que podemos cambiar de coche cada cinco o diez años. Las cosas tienen que durar más", sentencia.


¿Hay materias primas suficientes para la transición energética?

La respuesta es no. La preocupación es a partir de datos que hay sobre la mesa. Por ejemplo, los informes de la Comisión Europea sobre materiales críticos, que difunde sus listas desde 2010, incorporan cada vez más materiales. El futuro que se nos está vendiendo con un escenario en 2050 con muchas energías renovables no es posible. La energía eólica y fotovoltaica, así como el vehículo eléctrico, tienen sus límites con las tasas de reciclaje que hoy hay y los recursos que disponemos a nivel mundial.

¿Por qué nos siguen, entonces, "vendiendo" ese mundo de energías verdes?

Está claro que a la economía hay que descarbonizarla. Eso implica acudir a las nuevas tecnologías. Y eso es hablar de renovables y de vehículos eléctricos, por ejemplo. Se espera que ambas evolucionen. Me refiero a que ahora mismo estamos hablando en el caso de la fotovoltaica de una serie de materiales semiconductores que se necesitan en ciertas cantidades para su fabricación. La tasa de reciclaje es todavía ridícula en el caso de algunos materiales como las tierras raras (elementos químicos).

Se espera que las tecnologías sean más eficientes. Los paneles solares van a tener que ser más eficientes en el uso de los recursos, al igual que los vehículos eléctricos. Problemas como el reciclaje de las baterías se van a tener que solucionar sí o sí. Hay algunas baterías, por ejemplo, que ya emplean menos cobalto. Pero emplean más níquel, como contrapartida. En definitiva, se cifra en la tecnología la esperanza de resolver los problemas de los cuellos de botellas que van a sufrir muchos suministros de materiales.

El futuro que se nos está vendiendo con un escenario en 2050 con muchas energías renovables no es posible. La energía eólica y fotovoltaica, así como el vehículo eléctrico, tienen sus límites en los recursos que disponemos a nivel mundial de materiales como litio, niquel y cobalto.

¿Cuáles son las materias primas que van a faltar para la consolidación de las energías verdes?

En 2018 publicamos un artículo en una revista científica bastante prestigiosa en la que advertimos de cuellos de botella de ciertos materiales. Identificamos 13 elementos de muy alto o alto riesgo de suministro. El litio, el cobalto y el níquel para la fabricación de baterías. Y las tierras raras para las energías renovables, necesarias para la fabricación de imanes permanentes que se necesitan en la construcción de los generadores: neodimio, disprosio y praseodimio. Y luego en lo que corresponde a la fabricación de paneles solares hablamos de elementos semiconductores como el telurio, por ejemplo.

En España la "burbuja" de las renovables sigue creciendo. ¿Estamos metiendo estos límites debajo de la alfombra?

Es una buena pregunta. Una aclaración: no me gusta hablar de burbujas de las renovables. Hoy se están llevando a cabo muchos proyectos de energía renovable, sobre todo de energía solar, que no están ligado a una burbuja sino a la competitividad de la tecnología.

Algunos años atrás sí se podía hablar de burbuja porque eran renovables que se desarrollaban a base de una serie de ayudas, ahora casi todos los proyectos tiene costes competitivos de generación. Ahora bien, se sabe que esta escasez de materiales va a suceder, como ya ha sucedido en otros sectores (los microchips, por ejemplo), y se está tirando para adelante. El tema es que si no se hace nada, tarde o temprano, habrá problemas de suministros. Esto es así de claro.

¿Estamos ante un escenario de escasez de materias primas o ante un escenario de dificultad para extraerlas por los altos costes?

Cuando hicimos los estudios en 2018 para saber a dónde íbamos nos topamos con problemas físicos, de disponibilidad. Hoy se han hecho muchos estudios geológicos. Se sabe con más exactitud los recursos que existen. Y hay más estudios en marcha para encontrar nuevas minas y nuevas fuentes de suministros.

Pero, en todos los casos, nos topamos con una cosa: los estudios de proyección hablan de 2050 y eso es mañana. Podremos poner renovables, podremos hacerlas más eficientes y podremos aumentar la tasa de reciclaje. Pero lo que se necesita poner sobre la mesa es la reducción de consumo. No solo de energía. Necesitamos que las cosas duren más. Un panel solar dura 25 años. No es nada. Pero no solo eso: el consumo de todos los materiales tiene hoy tendencias exponenciales. Hay que empezar a racionar el consumo. De esto hay que empezar a hablar. La economía de usar y tirar es inviable.

¿La dependencia que tienen hoy las renovables a los combustibles fósiles es otro cuello de botella?

Si uno analiza los ciclos de vida advierte que todo parte de una mina. Y en una mina la energía que se emplea es totalmente fósil. Que quiero decir: si uno analiza cómo se extraen los minerales se da cuenta que esa industria es muy intensiva en el uso de combustibles fósiles. Los camiones y las máquinas que funcionan no son de hidrógeno, precisamente.

Y hay que decir que en el actual contexto tenemos una dependencia aún mayor. Cuando se hablaba de descarbonizar la economía por sus ventajas medioambientales aparece el tema de la independencia energética, de no depender de los países que tienen los recursos. En el caso de las materias primas para la transición energética nos estamos volviendo aún más dependiente. La gran mayoría de las tierras raras vienen desde China. El cobalto viene de África. Nos estamos volviendo más dependientes de lo que ya éramos en una economía basada en los combustibles fósiles.


¿Solo hay barreras físicas en la transición energética? En España hay pueblos que no quieren que se instalen cientos de paneles solares en sus campos. ¿Se habla poco de las barreras sociales y ambientales?

Estamos empezando a ver estas otras barreras. El boom de instalaciones de huertas solares que ocupan bastante terrenos está siendo rechazado por distintas plataformas y colectivos. Los pueblos dicen "vale, esto de las renovables está muy bien", pero estamos hipotecando muchas superficies. Se puede pensar que en materia de superficie estas huertas solares se podrían instalar en terrenos poco fértiles, pero aún así está habiendo mucho rechazo por cuestiones sociales y ambientales. Es otro aspecto a tener en cuenta.

Necesitamos que las cosas duren más. Un panel solar dura 25 años. No es nada. Pero no solo eso: el consumo de todos los materiales tiene hoy tendencias exponenciales. Hay que empezar a racionar el consumo. De esto hay que empezar a hablar. La economía de usar y tirar es inviable.

Tampoco se habla mucho del guerra geopolítica que va a desencadenar esta escasez de materiales.

La Unión Europea está intentando buscar estos recursos en suelo propio. En España, por ejemplo, hubo un proyecto en Cáceres, paralizado ahora mismo, para la extracción de litio, fundamental para la fabricación de baterías. Lo que sucede es que nadie quiere vivir con una mina al lado por los daños medioambientales. Nadie quiere tener una mina en su casa, en su pueblo o en su comunidad autónoma.

Pero nadie renuncia a tener un teléfono móvil o nadie quiere renunciar a tener un vehículo eléctrico. El planteo es: si queremos usar ciertas tecnologías vamos a tener que empezar a ver normal que se exploten los recursos donde nosotros vivimos, aquí mismo en Europa.

No es lógico que nos compremos un coche eléctrico y pensamos que estamos salvando el planeta, cuando no somos conscientes que la minería para fabricar esos productos se ha hecho en países en los cuales las políticas medioambientales son inexistentes. No sabemos, ni nos preocupamos, por los impactos medioambientales en Asia cuando se refina una mina de tierras raras. Nosotros en Europa ponemos paneles solares y le damos la espalda a esa minería muy poco sostenible.


La conclusión, por lo que dices, es que va a ser muy difícil pintar la economía de verde sin cambios profundos y disruptivos.

Cuando se habla de joyas se habla mucho del chapado en oro. De joyas que esconden su mala calidad con un baño de oro. Estamos haciendo algo parecido: dando un baño de verde a la economía con muchísimo por hacer para que este baño sea real. Y repito: se está tardando mucho en poner sobre la mesa que todo pasa por reducir el consumo. No puede ser que demos por hecho que podemos cambiar de coche cada cinco o diez años. Las cosas tienen que durar más. Hay que bajar el consumo.

Los mensajes van calando porque esto no es algo que uno dice "me lo creo o no me lo creo": los datos objetivos confirman que no hay materias primas para llevar a cabo esta transición energética que queremos y necesitamos hacer.

Cuando se habla de joyas se habla mucho del chapado en oro. De joyas que esconden su mala calidad con un baño de oro. Estamos haciendo algo parecido: dando un baño de verde a la economía con muchísimo por hacer para que este baño sea real. 

¿Sois fuente de consulta para el poder político? ¿Estas advertencias las conocen en Moncloa?

Afortunadamente son mensajes que están calando a nivel político. Claro que para la política hablar de 2030 o 2050 es muy lejano. Tenemos compañeros en el grupo de investigación que hace poco estuvieron reunidos con la ministra de Transición Ecológica y que estuvieron en el Parlamento Europeo. Los mensajes van calando porque esto no es algo que uno dice "me lo creo o no me lo creo": los datos objetivos confirman que no hay materias primas para llevar a cabo esta transición energética que queremos y necesitamos hacer.

También imagino que se topan con mucho discurso negacionista.

Por supuesto que los hay. Y en el otro lado de la acera también están los "tecnoptimistas" que, en algún punto, también hay que hacerles caso porque las tecnologías son vitales. Pero este grupo tiene que ver, por ejemplo, que el aumento que estamos viendo en los precios de las materias primas tienen que ver con el aumento de los costes de producción que tienen que ver, en muchos casos, con las escasez de las mismas. Puedes mirar para otro lado, pero la evidencia está servida.

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¡Terrorífico! El plan de la Agenda 2030: imponer una dictadura climática por medio de los incendios

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Los científicos que desafían el alarmismo climático son por fin reconocidos

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Los científicos que desafían el alarmismo climático son por fin reconocidos

Fuente: https://clintel.org/los-cientificos-que-desafian-el-alarmismo-climatico-son-por-fin-reconocidos/

Autor: Guus Berkout

Traducción, corrección de la traducción y subrayado del texto relevante: Skiper

Los científicos del clima de los círculos del IPCC han admitido que la nueva generación de sus modelos de simulación del clima -denominados modelos CMIP6-, está “sobrecalentada”, es decir, predice temperaturas superiores, y, por tanto, sus resultados son demasiado alarmantes. Esta concesión revolucionaria ha sido realizada en vísperas de la muy esperada publicación del informe AR6, elaborado por el IPPC, el buque insignia de la agencia climática de la ONU; informe que tendrá una vigencia de cinco años.

La confesión plantea también enormes dudas sobre la fiabilidad de las previsiones de temperatura de los modelos de predicción del IPCC de la última generación (CMIP5), que utilizaban el escenario de emisión RCP8.5 extremadamente alto. Los resultados -falsos-, a menudo fueron considerados como un caso habitual y se usaron para promover acciones extremas por parte de los alarmistas del cambio climático.

Las observaciones ya indicaban que los modelos CMIP5 eran demasiado sensibles al incremento de los gases de efecto invernadero, probablemente por un factor de dos. La combinación de una sensibilidad climática casi duplicada y unas proyecciones de emisiones de gases también demasiado elevadas elevadas unas previsiones de temperaturas altas poco creíbles. Pero como los modelos de simulación de nueva generación (CMIP6) parecen ser aún más cálidos, harán que el nuevo equivalente del RCP8.5 en el AR6 sea ridículamente alto. Esto explica el sentimiento de incomodidad que existe en los círculos del IPCC dado que estas predicciones pueden ser simplemente una ficción.

La buena noticia para la humanidad es que los propios científicos del IPCC están empezando a revisar si sus modelos son fiables como instrumento político. Los críticos del clima llevan mucho tiempo esperando que se reconozca su posición, y, por fin, se divisa en el horizonte la rectificación de una gran injusticia.

“Ha quedado claro en el último año que no podemos evitar admitir esto”, declaró Gavin Schmidt -director del Instituto Goddard de Estudios Espaciales de la NASA- a la revista Science. Schmidt también afirmó: “Incluso (en predicciones) a corto plazo se acaban obteniendo cifras (de temperatura con estos modelos), que son increíblemente aterradoras y erróneas”.

Este anuncio inesperado del director de la NASA se considera un primer paso en la rehabilitación de los científicos críticos. Estos científicos han sido vilipendiados durante años por revelar hechos teóricos y experimentales que acreditan que los modelos del IPCC cuentan con una historia política y apenas consideran los ciclos naturales del clima terrestre. También han afirmado una y otra vez que los modelos de simulación del clima son muy útiles para estudiar el complejo sistema climático de la Tierra, pero son inadecuados para hacer proyecciones fiables en las que basar la política climática. En los últimos años, CLINTEL envió cartas registradas a los líderes mundiales, advirtiéndoles que las observaciones reales y las proyecciones de los modelos se contradicen cada vez más, lo que está resultando en políticas climáticas erróneas.


La climatóloga estadounidense Judith Curry reaccionó de la siguiente manera: “El elefante que ahora tiene delante el IPCC es recomendaciones que sus climas, que ahora se considera claramente inverosímiles, se basan en gran medida en el escenario RCP8.5”. Michael Asten, experto revisor del informe AR6, considera que haber admitido que los modelos climáticos del IPCC están prediciendo un calor inconcebible es un cambio significativo.

Hasta hoy, los líderes del mundo occidental, los políticos y las ONG han utilizado masivamente las proyecciones alarmistas del IPCC para asustar a los ciudadanos, forzando así todo tipo de medidas climáticas destructivas sobre ellos. Pensamos en las propuestas extremas del Secretario General de la ONU, Antonio Guterres, del vicepresidente de la UE, Frans Timmermans, y del director del Foro Económico Mundial, Klaus Schwab. Basándose en el aterrador RCP8.5, sin saberlo, están empujando al mundo occidental hacia un pozo de pobreza. Su apocalipsis “verde” debe desaparecer en el cubo de la basura.
Los científicos de CLINTEL han sostenido sistemáticamente que “no hay crisis climática” y que en algún momento la verdad saldría a la luz. Ese momento histórico de la verdad ya ha llegado. ¿Qué medidas debemos tomar ahora (plan B)?.

1. Presidente del IPCC: ya es hora de que se preste atención a las críticas bien documentadas del gran grupo de científicos del clima que han sido excomulgados por la comunidad del IPCC.
2. Científicos del IPCC: no utilicen sus modelos climáticos actuales para hacer predicciones climáticas. Hasta hoy, las proyecciones de sus modelos se utilizan simplemente como declaraciones políticas.
3. Líderes mundiales: abandonen la mitigación del clima (la reducción del CO2) y den la máxima prioridad a la adaptación climática (al ajuste al cambio natural). Tenga en cuenta que el CO2 es esencial para toda la vida en la Tierra. Cuanto mas CO2 mas reverdece nuestro planeta y aumenta la producción de alimentos.


La carísima transición energética, basada en el miedo provocado por los modelos -erróneos-, del IPCC, debe ser completamente revisada. CLINTEL reitera que se debe permitir a todos los países utilizar sus recursos energéticos disponibles -como el carbón limpio, el petróleo, el gas natural o la energía hidráulica- tanto como necesitan para mantener y mejorar su nivel de vida. Además, deben mantenerse alejados de las fuentes intermitentes de baja energía, como los paneles solares y las turbinas eólicas; estos sólo son útiles en nichos.

Mientras tanto, el mundo debe prepararse para el “siglo de oro de la energía”, en el que las próximas centrales nucleares, eficientes y seguras, aumentarán a la humanidad abundante energía asequible y limpia. Y debemos reasignar los billones que se desperdiciarían en la mitigación, e invertirlos en educación, sanidad, viviendas adecuadas y la lucha contra la pobreza y la delincuencia. Amanece una nueva era de esperanza.

Guus Berkhout es presidente de CLINTEL

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El Banco Central Europeo lleva a Europa a una recesión

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Lo que no te cuentan del futuro del gas - Vlog de Marc Vidal

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