Las argucias de los eurodiputados para cobrar las dietas diarias
A nadie le amarga un dulce. Al menos eso es lo que se puede desprender de las acciones de los eurodiputados quienes, amparándose en el reglamento del Parlamento Europeo, prolongan su actividad un día más en Bruselas para cobrar la dieta diaria de 304 euros. Una práctica que se ha convertido habitual en el corazón de la capital belga. La última en incorporarse ha sido la socialista Eider Gardiazabal, quien ha sido fotografiada fichando a la entrada a la sede del Parlamento con maleta en mano para dirigirse treinta minutos después al aeropuerto de Bruselas.
Se trata de una práctica habitual en Bruselas. Cada viernes, aunque la sesión del Parlamento Europeo finalizase el día anterior, los eurodiputados acuden al Parlamento para 'fichar' y cobrar la suculenta dieta diaria, que alcanza el importe de 304 euros.
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