El alcalde de Santiago insulta a los integrantes de una compañía de teatro que exhibió carteles de los indignados
El alcalde de Santiago, el popular Gerardo Conde Roa, arremetió esta noche a la salida del estreno de la ópera El Barbero de Sevilla en el Auditorio de Galicia contra uno de los trabajadores de la compañía que la representaba. Sucedió después de que en el epílogo del espectáculo, los actores exhibiesen carteles de solidaridad con los indignados, en los que figuraban leyendas como "No hay pan para tanto chorizo" o "Que la calle nunca calle".
A la salida y mezclado entre el público que abandonaba la sala, el regidor increpó, según varios testigos, a uno de los iluminadores de la compañía, a quien le reprochó que le hubiesen señalado en las protestas (que no se dirigían contra nadie en concreto).
En compañía del conselleiro de Cultura de la Xunta, Roberto Varela, que no intervino en ningún momento en el incidente, Conde Roa llamó primero "maleducado" al trabajador. Cuando éste le respondió que no le conocía de nada y que el maleducado era el dirigente del PP, el alcalde prosiguió con los insultos a viva voz y le llamó "mamón". El segundo improperio exasperó al operario que llegó a amenazar al regidor popular, quien fue separado por su equipo de seguridad que lo introdujo en el coche oficial y se lo llevó del lugar.
No es la primera vez que choca contra protagonistas de las protestas del 15-M. Antes siquiera de acceder al poder, el alcalde de Santiago ya tuvo palabras para los indignados que acampaban en la Praza do Obradoiro. Pidió al Gobierno saliente, que presidía el socialista Xosé Sánchez Bugallo, su desalojo porque la concentración corría el riesgo de convertirse en una "comuna", además de ofrecer mala imagen a los turistas.
Ya con el bastón de mando que le proporcionó su mayoría absoluta, el pasado 19 de septiembre tildó al mismo colectivo de "marginales que están en contra de la democracia". En dicha conferencia, el regidor aprovechó para pedir "esfuerzo" a los jóvenes, dijo que el tiempo de terminar las carreras en 10 o 15 años había pasado y en referencia a los que participan en el botellón, advirtió: "No podemos estar subvencionando permanentemente al vago".
El dirigente del PP ha protagonizado otras salidas de tono en las que ha proferido descalificaciones contra quienes discrepan con él. En una entrevista en la cadena SER, cuando ejercía de líder de la oposición, llegó a llamar "ministra marimacho" a Magdalena Álvarez, por entonces responsable de las infraestructuras en el Gobierno de Zapatero. A los pocos días se vio obligado a retirar ese adjetivo y a pedir disculpas.
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