Tulang Diyot, la isla en la que nadie murió por el tifón Haiyan
Fuente: http://ph.news.yahoo.com/how-entire-island-of-cebu-survived-yolanda-s-wrath-010035215.html
Traducción y corrección de la traducción: Skiper
Las víctimas se cuentan por miles y las familias entierran a sus muertos tras el devastador paso del tifón Haiyan por Filipinas. Sin embargo, una pequeña isla, Tulang Diyot, que forma parte de las Islas Camotes en la provincia de Cebú, emerge como la excepción a la tragedia, ya que no ha tenido que lamentar el fallecimiento de ninguno de sus habitantes. Todo gracias a la iniciativa de un hombre que supo prevenir la gravedad de lo que se les venía encima y se apresuró en poner a salvo a toda la isla, sin excepción.
El viento y las olas que provocó Haiyan acabaron con unas 500 casas de Tulang Diyot, según un estudio de Naciones Unidas, pero afortunadamente ninguno de sus inquilinos se encontraba en el interior. Las órdenes de evacuación de Alfredo Arquillano, alcalde de la cercana San Francisco, posibilitaron que 1.000 personas se pusieran a salvo a tiempo.
Arquillano, que en 2011 recibió un premio de Naciones Unidas por un plan de reducción de riesgos en las ciudades, manifestó que los habitantes entendieron “la necesidad de mudarse para estar seguros”.
“Cuando tuvimos claro lo malo que iba a ser el tifón, decidimos evacuar a 1.000 personas. Dios mío, fue una buena decisión. Es justo decir que salvó la vida a todo el mundo. No hay casa que haya permanecido en pie en la isla, todo está destruido”, confesó.
Para el regidor la clave para evitar que hubiera víctimas en Tulang Diyot ha sido el nivel de preparación que tenían, algo para lo que se han entrenado desde hace mucho tiempo. “Hemos estado trabajando durante años en alarmas tempranas, en evacuaciones. Esto solo muestra que la preparación compensa. El nivel de conciencia de la comunidad era tan alto que la evacuación fue bien”, reveló.
Superada la lucha por la supervivencia, ahora toca volver a la normalidad. Algo que no van a tener fácil los habitantes de Tulang Diyot, ya que su isla ha quedado completamente destruida. A Arquillano le gustaría que se quedaran definitivamente en San Francisco. “No deberían volver”, confiesa”.
El principal reto será intentar trasladarles a algún lugar seguro donde puedan empezar a reconstruir de cero sus vidas como pescadores o agricultores. No lo van a tener fácil, pero de momento la primera batalla ya la han ganado.
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