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En Venezuela falta comida, medicinas, desodorantes... y ahora también ataúdes

Publicado en por Skiper

Fuente: http://noticias.lainformacion.com/mundo/en-venezuela-hasta-los-muertos-hacen-cola_oKFbXwVN1ZppgglIlH0mA3/

El desabastecimiento de productos necesarios para fabricar los ataúdes hace que los venezolanos no puedan ni siquiera recibir sepultura.

La crisis de las aerolíneas, por la deuda contraída por el Gobierno de Maduro, convierte progresivamente a Venezuela en un país aislado.

 

 

El desabastecimiento en Venezuela ha dejado de ser sólo un asunto de los vivos y ya afecta hasta a los muertos. La escasez de la materia prima con la que se fabrican los ataúdes repercute en el sector, que ha visto reducida su producción en un 30%.

Con la escasez de harina, leche, café y otros productos básicos, faltan también láminas de metal, barniz y satín, una madera similar al nogal. La siderúrgica estatal, Sidor, está semiparalizada por problemas laborales y de ella depende la producción de lámina para la fabricación de las cajas. Tornillos o lijas se venden a cuentagotas.

Venezuela, que tiene la segunda tasa de homicidios más elevada del mundo-53 por cada 10.000 habitantes- no puede enterrar a sus muertos. 

 

 

Anauco, la organización de defensa del consumidor, acumula al menos 15 denuncias de personas que han tardado hasta tres días en conseguir un ataúd en Venezuela.

"Los materiales para fabricar los ataúdes empezaron a escasear desde marzo, la producción va a la baja: un fabricante de Caracas hacía 1.000 mensuales, ahora entre 600 y 700”, explica Tomás Rodríguez, presidente de la Cámara de Empresas Funerarias.

La situación es tan crítica que la Cámara de Empresas Funerarias se reúne esta semana con fabricantes de ataúdes para conocer la situación del sector.

 

 

El desabastecimiento ha provocado una situación de emergencia también en los servicios médicos. Los equipos están muy deteriorados y no se pueden reparar. La Red de Sociedades Científicas Médicas Venezolanas, organización que agrupa a 40 especialidades médicas y quirúrgicas, ha denunciado la escasez de productos y suministros y la falta de mantenimiento de los equipos médicos.

Sólo en el Hospital Clínico Universitario de Caracas, se habrían dejado de hacer por lo menos 4.000 intervenciones y calculan que en todo el país la cifra asciende a 50.000. Y al mismo tiempo tiempo, aumentan las cirugías.

Según los médicos, se han incrementado las cirugías radicales, como las amputaciones de miembros, y han aumentado las cirugías abiertas ante la falta de medios, lo que conlleva mayores riesgos para el paciente.

 

 

No se realizan tampoco implantes cocleares, porque no los hay. Faltan kits para citologías, radiografías y reactivos para diagnósticos de sífilis, hepatitis y VIH, entre otros. Ni siquiera los médicos disponen de guantes, cepillos y batas suficientes para las intervenciones quirúrgicas.

Y los más afectados son los pacientes con SIDA. Venezuela registra ya una elevada escasez de medicamentos antirretrovirales.  El virus afecta a 50.000 venezolanos. Según algunas asociaciones, ya hay miles de pacientes sin medicación, lo que conlleva el riesgo de que la enfermedad se desarrolle.

Según la Asociación Venezolana de Clínicas y Hospitales  de los 239 productos, fármacos y equipos médicos de uso corriente, 200 no están disponibles por la interrupción de las importaciones.

 

 

"En Venezuela ya no se puede seguir viviendo"

En Venezuela,  dicen los propios venezolanos, "ya no se puede seguir viviendo". "Cualquier otro país es  mejor que Venezuela". Lo cuenta Andreína Sierra, venezolana que trabaja de una firma de contadores en Caracas.

La mala gestión del país ha llegado hasta el punto de dejar un país rico en recursos energéticos en la pobreza: donde había grandes empresas de producción petrolera y gasista no ha quedado nada, y el Gobierno ahora no tiene dinero para seguir importando.

 

 

"Nosotros,  que somos un país rico en gas... tenemos que hacer largas colas para comprar bombonas de butano", dice Sierra. "Cuando por fin consigues algo que es escaso te quedas sin dinero. Café, azúcar, arroz, aceite, harina de maíz para hacer nuestras arepas... no sabes la lucha que es encontrarlo. Dedicas un día completo para encontrarlo y luego tienes que hacer una cola de una o dos horas", añade.

A veces, de hasta todo un fin de semana. "se necesita el fin de semana completo para poder hacer una compra, porque estás todo el fin de semana en la cola", asegura Sierra.

Esas colas están custodiadas por el Ejército, que controlan la compra para evitar incidentes. "El otro día fui a comprar y encontré que había leche en polvo y harina de maíz, pero tuve que hacer una cola enorme porque estaba custodiado por la Guardia Nacional", explica esta ciudadana. "Yo me siento como en África", añade.

 

 

El desabastecimiento alcanza también a los productos de limpieza, desinfectantes, lavavajillas, champú, papel de cocina... "Sólo hay lejía", explica.

"El jabón líquido para lavar los platos es muy difícil de encontrar y hay gente que, cuando lo encuentra, si les dejan llevarse cuatro se llevan cuatro", asegura. Con ella coincide Eva (nombre ficticio) que prefiere mantenerse en el anonimato al dar su testimonio a lainformacion.com. "Hasta los marcan con un código en el brazo para que no puedan volver a comprar", asegura.

 

 

"Ahora el mayor problema existe con el desodorante: sólo hay una marca", afirma esta venezolana. Andreína apunta también: "ya sólo se vende una marca y a veces hasta es difícil encontrarlo". Esa marca en cuestión disgusta tremendamente a los consumidores, por su "olor a antaño", se quejan.

 “Hasta los hombres tenemos que usar desodorante de mujer porque es lo que hay. Tampoco hay repuestos de afeitadoras, sólo nuevas al triple del precio”, se lamenta el presidente de Anauco.

"No hay" es la frase más repetida en los establecimientos de productos de belleza. Los maquillajes se han convertido en artículo de lujo. “Hace meses que no tenemos ni acetona, ni maquillaje, desaparecieron. Hay tinte, pero sólo dos o tres colores”, dice una dependienta mientras muestra una estantería desbordada de cajas, pero todos del mismo tono.

 

 

El desabastecimiento llega a límites insospechados, que tienen algo de tragicómico. Faltan hasta las tapas plásticas. Y esto tiene consecuencias dramáticas: impiden la venta de botellas de agua. No hay ni botones para llamar a un ascensor, lo que representa un serio problema para los venezolanos que viven en los altos edificios de Caracas.

El por qué lo explican los analistas a través del control de precios y de divisas en vigor desde 2003, algo que obliga a los comerciantes a solicitar dólares al Gobierno para importar. Los trámites burocráticos, lentos y enquilosados, pueden demorarse más de un año. Muchos sectores no reciben dólares suficientes, lo que dispara la escasez y en consecuencia la inflación.

 

 

"Hace dos años que no tenemos dólares para comprar, así que o se cierra o se va al mercado negro", explica Eva. "El dólar, que está en torno al valor de 6 bolívares, se compra en el mercado negro por cerca de 50 bolívares", un precio que es nueve veces su valor.

Todo esto es resultado de un proceso de abandono de las empresas nacionales en pos de las internacionales. "El aparato productivo de Venezuela se ha acabado", explica Eva. De hecho, esta mujer, que tiene un negocio de venta al por mayor de alimentos, conoce el sistema con el que han ido destrozando el modelo de producción de azúcar.

"Estamos en un estado cañicultor, con tierras que se nos han expropiado y esas tierras ya no las cuidan, las han ido dañando". También Andreína sabe que en Venezuela han dejado de contar con empresas privadas de producción.

 

 

La escasez tiene su reflejo en la violencia en las calles y han aumentado las peleas por conseguir alimento. También los robos,  “Roban las baterías de los coches, dejan los carros (coches) sin cauchos (neumáticos)”, dice una venezolana a este periódico. “Vivimos en una sociedad de locos”.

"El comportamiento de la gente es horrible: el nivel de violencia es muy grande, hay intolerancia, se han perdido muchos valores...", explica Andreína, que asegura que vive en estado de ansiedad continuo porque sabe que en cualquier momento puede ser víctima de un asalto.

 

 

"El otro día asaltaron a la esposa de mi jefe. El banco la había llamado para darle los 300 dólares en efectivo que te dan como máximo si quieres comprar divisa para viajar, porque se iba de vacaciones. Al llegar a la puerta de su casa unos motoristas la atracaron y el pitazo (el soplo) sólo pudo salir del banco, sólo ellos sabían que iban a darle el dinero", explica.

 

 

La crisis de las aerolíneas están dejando un  país aislado

Existe un problema añadido que últimamente provoca una situación dramática: los ciudadanos que deseen salir del país tienen grandes dificultades, porque los medios de transporte no tienen ni combustible. 

El país ha empezado a importar petróleo,  “Venezuela debería ser uno de los países más ricos del mundo: tenemos petróleo, tenemos gas, tenemos agua, terrenos fértiles…”, pero el Gobierno se ha encargado de acabar con todo durante los últimos 15 años, dice esta mujer,"Los presidentes de otros países que le hacen juego a Maduro también tienen la culpa. Es muy triste ver cómo acabaron con la nación" 

 

 

“Teníamos de las primeras empresas de petróleo del mundo y quebraron”, afirma. ¿Por qué?, nos preguntamos. “Porque no trabajan, sólo hablan, sin trabajar las empresas acaban quebrando".

Entre esas empresas están las aerolíneas, que han dejado de operar o que han reducido su frecuencia de vuelos por la deuda que el Gobierno de Nicolás Maduro ha contraído con ellas. “Nos están convirtiendo en un país aislado… sin aviones, sólo somos un país aislado”, se lamenta esta ciudadana.

 

 

Desde comienzos de año, cerca del 60% de las compañías que operan en Venezuela han visto reducidas sus frecuencias considerablemente, como respuesta a la imposibilidad a la que se enfrentan a la hora de repatriar las divisas que generan la venta de billetes, una cifra que la Asociación de Líneas Aéreas de Venezuela (ALAV) estima entre 3.400 y 4.000 millones de dólares.

 

 

Según los datos de ALAV, de las 25 aerolíneas extranjeras que operan en el país, 15 han reducido sus operaciones mientras que sólo una las ha elevado: la brasileña Gol, que la ha elevado un 58%. Aeroméxico ha reducido la frecuencia en un 23; Air France ha pasado de un vuelo diario a cinco semanales; Iberia ha reducido un 31% su frecuencia y Lufthansa un 40%; LAN, un 63%; Tierra Air, un 85%; TAM, un 48% y United Airlines un 32%.

Incluso dos compañías, Air Canadá y Alitalia, han cancelado totalmente la ruta: la primera, desde el pasado mes de marzo y hasta nueva orden, mientras que la segunda realizó su último vuelo el 1 de junio y no los retomará hasta el 25 de octubre. Comprar un billete de avión se ha convertido en una carrera de obstáculos.

 

 

Muchos se preguntan cómo todo esto afectará al turismo en el país, una de sus fuentes principales de ingresos. Según José Yapur, presidente de la Cámara de Turismo del estado de Nueva Esparta, reconoce que en su pequeño estado isleño sí podrán notarlo.

“Lo de las líneas aéreas es un tema delicado, el turismo internacional se verá afectado porque si no hay boletos no se podrá ir al destino”, asegura, “No hablamos de un tema de precios, sino de disponibilidad: no hay ofertas de servicios". 

 

 

En junio ya se ha empezado a notar la falta de turistas que, junto al mes de julio, son los meses que más visitantes reciben, sobre todo, desde Colombia y Brasil. “La afluencia este año ha sido regular. Si comparamos la temporada de 2014 con las de los últimos diez años, nos damos cuenta de que este será un año intermedio”.

Los estudiantes también lo tienen complicado para salir a estudiar. Como en Venezuela no se pueden comprar divisas de forma individual, hay que pedir un permiso al Gobierno para comprarlas. La administración concede una cantidad determinada de euros, renovable cada seis meses.

 

 

Una ciudadana de Caracas explica  además que,  hace un par de años,  el Gobierno aprobó una ley por el que restringía el tipo de estudios a los que les permitía esta compra de divisas. Los ingenieros y técnicos tienen prioridad a la hora de obtener el permiso de compras de divisas para estudiar en el extranjero.

Pero no ocurre lo mismo con los estudiantes de carreras sociales.  Así se reduce la cantidad de venezolanos que, según el Gobierno, no están considerados prioritarios para salir del país, y se quedan encerrados. "Así ni siquiera quieren venir los turistas. Mi pobre país está aislado", dice Eva.

 

 

Incluso peor que el desabastecimiento, la resignación

¿Puede alguien acostumbrarse a tal escasez? La respuesta es sí. Y eso es lo que más preocupa a Andreína. "Yo no lo puedo soportar", explica esta joven. Ella pasó un año en España estudiando y afirma que, desde su vuelta en 2012, sólo ha visto la decadencia de su país. "Desde mi vuelta y, sobre todo, desde la muerte de Chávez, la cosa ha empeorado"

 "Han estado durante 15 años acostumbrándonos, educándonos... Venezuela ya no es el pueblo combativo que era antes, los pobres ya no luchan", asegura Eva.  "Una de las chicas que trabaja en mi negocio estudia de noche y le dicen que las colas que hacen para comprar, al final, son como un club social donde conocen a mucha gente. Y no se quejan".

 

 

¿Y existe alguna solución? El pesimismo se apodera de ambas. "A corto plazo no hay solución... ni siquiera a largo plazo. Porque no es sólo un problema económico y político, sino también social", afirma Andreína,  "Si se va este Gobierno, la gente ya está como está". La recuperación, de producirse, afirma, será muy larga. 

"Mi hermano ha decidido ya que se va del país, se va a Colombia: no es el país más seguro del mundo, pero al menos no es tan inseguro como Venezuela", asegura. "En mi opinión, cerca del 80% de la gente piensa así. Hasta mi mamá, que nunca había pensado en irse, ya se lo está planteando".

 

 

Eva, por su parte, ve una única solución: "que haya una democracia de verdad".  "No van a salir del poder, porque tienen tanta corrupción que el Gobierno se ha hecho con todo el poder. ¿Cómo vamos a poder salir de esto? Sólo con una democracia de verdad", afirma.

También Eva es crítica con otros gobiernos, sobre todo el de China,  al que "ha regalado el negocio del petróleo", asegura. "Los presidentes que le hacen juego a (Nicolás) Maduro también tienen la culpa", lamenta,  de haber dejado el país en una situación tan crítica.


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