Diferencias entre el asesino Psicótico y Psicópata
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Es uno de los aspectos más importantes a tener en cuenta a la hora de estudiar un caso, y como veremos más adelante las lineas de investigación difieren de uno a otro. Las variables son muchas y diversas. Estamos hablando de una persona enferma con graves problemas mentales en un caso y en el otro de una persona aparentemente normal, fria y calculadora. Que duda cabe que el criminal psicópata es el más dificil de detectar y apresar. Si en la mente del psicótico todo es confusión y desorden, ésto se verá reflejado en la escena del crimen. El mismo será una persona con unas características precarias tanto en su vida personal como social, y generará una violencia extrema y descontrolada.
Sin embargo a veces la linea entre éstos dos tipos de personalidades no está tan definida, lo cual genera un problema importante en cuanto a las consecuencias penales que esto supone. Sin ir más lejos en el caso del crimen del rol ocurrido en 1994 la discusión fundamental una vez detenidos los autores, fue determinar si el principal acusado padecía una psicosis, por lo tanto un enfermo mental e inimputable penalmente, o por el contrario se trataba de un transtorno de personalidad, lo cual le hacía responsable de sus actos e imputable por ellos.
2.2.1 EL PSICOTICO
La característica principal o lo que le diferencia del resto de asesinos, es que nos encontramos ante un enfermo. La pérdida del contacto con la realidad es lo que genera sus acciones incontroladas y fuera de todo sentido común. Su percepción de las cosas y de lo que sucede a su alrededor se ve de tal forma alterada que su reacciones se ven condicionadas hasta el extremo de que nada ni nadie puede sacarle del error en que se encuentra. Una observación importante es el origen de ésta psicosis, que a grandes rasgos derivaría de una causa endógena ya sea el enfermo típico o por causas exógenas debido al consumo masivo de alcohol o drogas lo cual provocaría ese estado psicótico.
Estos individuos presentarían cuadros de alucinaciones, delirios, cambios fuertes de humor o estado de ánimo.
Debido a éste desorden mental que se produce en éstos individuos, la escena del crimen la definiríamos como desorganizada, fiel reflejo de lo que sucede en su cabeza.
Generalmente actúan en la zona donde se desenvuelven habitualmente dejan numerosas evidencias y su localización resulta menos ardua que si de un psicópata se tratase.
Otra de las características importantes es su aspecto descuidado tanto en su aspecto personal como su domicilio, vehículo etc. y desorden en su vida tanto afectiva como social. Suelen ser solitarios y ofrecen una apariencia extraña a los demás.
Uno de los casos que encuadraríamos en ésta tipología y del hablaremos más adelante es el del asesino “Matamendigos”.
En este apartado tendríamos que incluir a los llamados asesinos en masa, ya que sus acciones son debidas a una reacción generalmente paranoica.
2.2.2 EL PSICÓPATA.
La Asociación Americana de Psiquiatría ya describía en 1952 a los psicópatas como individuos de comportamiento habitualmente antisocial,que se muestran siempre inquietos, incapaces de extraer ninguna enseñanza de la experiencia pasada ni de los castigos recibidos, así como también de mostrar verdadera fidelidad a una persona, a un grupo o a un código determinado. Suelen ser insensibles y hedonistas, de muy acentuada inmadurez emocional, carentes de responsabilidad y de juicio lúcido, y muy hábiles para racionalizar su comportamiento a fin de que parezca correcto, sensato y justificado.
Si antes el término utilizado era el sociópata o personalidad sociopática, hoy en día se define como trastorno antisocial de la personalidad.
Karpman dividía a los psicópatas en dos tipos:
Agresivo-predadores: Individuos que satisfacen sus conveniencias con extremada agresividad y con una actuación fría e insensible, apropiándose de cuanto desean.
Pasivo-parasitario: Obtienen lo que quieren practicando sobre los demás una especie de sangría parasitaria consistente en aparentar desamparo y necesidad de ayuda y de simpatía infinitas.
Otra de las clasificaciones claramente definidas que podemos hacer en cuanto a su forma de actuar es la del psicópata afectivo y el psicópata depredador. El primero no controla sus emociones y actúa descontroladamente en un momento concreto. El doctor Miguel Angel Rodriguez, ex-director de la Clínica Psiquiátrica del Hospital penitenciario de Madrid, nos comentaba en una de sus clases uno de los muchos casos que atendió, y hacía referencia a un joven que había matado a un hombre. Este que regentaba un puesto de venta ambulante de cintas musicales no le había devuelto el dinero de su compra al comprobar el mal estado de la cinta. Lo mató sin inmutarse y simplemente porque según él, se lo había buscado, todo esto sin mostrar síntoma alguno de arrepentimiento.
Sin embargo el psicópata depredador antes de actuar ha preparado el camino para el resultado final, es planificador, actúa fríamente.
En lo que todos los expertos están de acuerdo es en que éstos individuos no experimentan sentimientos de culpabilidad, no tienen remordimientos y sufren una falta total de empatía, a demás de una gran capacidad para fingir. De igual forma uno de los términos que más aparecen en las diversas pero coincidentes definiciones es la moral, la ausencia de moral y criterios éticos.
Estas características han llevado a algunos psicópatas criminales a fingir enfermedad mental para eludir sus actos, haciendo creer incluso que poseen una personalidad múltiple.
La Asociación Americana de Psiquiatría mencionada anteriormente tiene otro instrumento para detectar psicópatas en su sociedad. Entre los menores de quince años, son posibles candidatos a la psicopatía (violenta o no) quienes cumplan tres o más de éstos síntomas:
- Frecuente absentismo escolar.
- Al menos dos fugas de casa sin retorno voluntario.
- Inicios de peleas físicas.
- Uso de armas en más de una ocasión.
- Crueldad física con animales y/o personas.
- Destrucción deliberada de la propiedad de otros.
- Participación deliberada en más de un incendio.
- Robos con falsificación y enfrentamiento con las víctimas.
A partir de los 18 años, una persona es una claro candidato a convertirse en un psicópata violento si cumple al menos cuatro de los siguientes requisitos:
- Es incapaz de mantener un trabajo constante.
- Actos antisociales frecuentes por los que puede haber sido detenido o no.
- Irritabilidad y agresividad.
- Incumplimiento de obligaciones económicas.
- Incapaz de planificar a medio plazo.
- Desinterés por la verdad. Uso repetido de la mentira, alias o bromas a los demás para obtener provecho o placer personal.
- Despreocupación por la seguridad física, la propia y la de los demás.
- Irresponsabilidad cuando se actúa como padre o cuidador.
- Ausencia de una relación monógama durante más de un año.
- Ausencia de remordimientos. Encuentra fácilmente justificación para dañar, maltratar o robar a los demás.
Robert Hare nos dice del psicópata:
Conjuntamente, éste sujeto nos presenta una imagen de una persona preocupada por sí misma, cruel y sin remordimientos, con una carencia profunda de empatía y de la capacidad para formar relaciones cálidas con los demás, una persona que se comporta sin las restricciones que impone la conciencia. Lo que destaca en él es que están ausentes las cualidades esenciales que permiten a los seres humanos vivir en sociedad.
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