China dominará el mundo del cine
Gerry López (derecha), ejecutivo de AMC, sentado junto al presidente de Wanda Group, Wang Jianlin. La empresa china pasa a dominar el mercado americano de cine gracias a la compra de la compañía estadounidense. DAVID GRAY | REUTERS
La empresa asiática Wanda se convierte en el número 1 global de salas del séptimo arte al comprar American Multi-cinema, la empresa estadounidense especialista en cadenas de la gran pantalla.
El grupo chino Wanda, que se ha aprovechado del aumento de los ingresos en los cines de China, se convierte este lunes en el mayor propietario mundial de cines al adquirir al especialista de múltiplex AMC (American Multi-Cinema) en Estados Unidos. Con esta compra, anunciada en un comunicado de ambas empresas, China da un golpe sin precedentes en el corazón de Hollywood al tiempo que espera aumentar su influencia cultural como lo desean oficialmente sus dirigentes comunistas.
Wanda Group aseguró que será a partir de ahora un actor «realmente mundial» gracias a esta transacción, que le ha costado 2.600 millones de dólares -algo más de 2.000 millones de euros-. «Se trata aquí de financiación china susceptible de abrir acceso a un mercado», el del séptimo arte norteamericano, ha explicado Teng Jimeng, experto de cine en la Universidad de Estudios Extranjeros en Pekín.
El conglomerado privado Wanda Group posee y administra varios hoteles de lujo y comercios en China. La compañía registra un volumen de negocios anual de 16.700 millones de dólares -13.000 millones de euros-, y posee ya 86 multicines y 730 pantallas en China. Fue fundada por Wang Jianlin, un magnate que cuenta con la sexta mayor fortuna del país, según el instituto de investigaciones Hurun.
Por su parte, la estadounidense AMC regenta un imperio de 346 multiplex en América del Norte (Estados Unidos y Canadá), con 5.000 pantallas, de las que 2.336 son 3D, y 128 pantallas gigantes IMAX. Unos 200 millones de espectadores han visto una película en una de las salas de AMC en 2011.
Wanda aprovechó la explosión de la recaudación en los cines de China, donde la industria cinematográfica está en plena efervescencia y donde el número de salas crece. El crecimiento de la explotación del séptimo arte en China se nutre del rápido crecimiento de la clase media en el gigante asiático, cuyas salidas de fin de semana suelen ser a los nuevos centros comerciales donde están instalados los multicines.
Pese a que las entradas de cine son bastante caras, al público chino le ha encantado ver películas como Avatar (con un total de más de 200 millones de dólares de recaudación) o Kung Fu Panda 2, con un gusto particular para los largometrajes en 3D como la reciente versión de Titanic. China protege su industria cinematográfica al limitar a 20 por año las películas extranjeras que exhibe en su territorio.
Pero según Teng Jimeng, la compra de AMC por Wanda podría hacer cambiar las cosas: «AMC podría utilizar Wanda para penetrar en el inmenso mercado chino, con películas estadounidenses», dice el experto de la Universidad de Estudios Extranjeros de Pekín.
De todas formas, incluso si el mercado chino está poco abierto a las películas extranjeras, los actores internacionales tratan de hacerse un hueco. La sociedad canadiense IMAX Corp ha previsto equipar decenas de nuevas salas en China con su tecnología ofreciendo imágenes más grandes y de mejor resolución. De hecho, Wanda figura entre los difusores privados y operadores de salas chinas que han firmado un contrato con IMAX.
La absorción de AMC por parte de Wanda no es el único negocio entre americanos y chinos en materia cinematográfica. El gigante de los medios y del entretenimiento americano, Disney, anunció en abril una asociación con el grupo público China Animation y con un peso pesado de internet, Tencent, por un proyecto de desarrollo de películas de animación chinas. Y DreamWorks Animation, especialista hollywoodiense del cine de animación, ha informado de la próxima creación con socios chinos de un estudio de producción en Shanghai.
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