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Testimonio de un ex soldado marine de EEUU que luchó en Irak

Publicado en por Skiper

Autora del reportaje: Rosa Miriam Elizalde

Extraido de: www.voltairenet.org

 

Durante casi 12 años el sargento Jimmy Massey fue un marine de corazón duro. En marzo del 2003, llegó a Irak con las tropas invasoras y dirigió a 45 hombres que no dudaron en matar a civiles inocentes. Jimmy Massey participando en la Feria del Libro de Caracas, donde presentó su libro Cowboys de Infierno, un crudo testimonio del genocidio que EE.UU. comete día a día contra el pueblo iraquí. El ex marine responde a las preguntas de la periodista cubana Rosa Miriam Elizalde de Cubadebate. Desde Caracas.

 

 

Dos fotografías del soldado Jimmy Massey en Irak al desencadenarse la invasión estadounidense en marzo 2003.

 

«Tengo 32 años y soy un asesino psicópata entrenado. Las únicas cosas que sé hacer es venderle a los jóvenes la idea de enrolarse en los marines y matar. Soy incapaz de conservar un trabajo. Para mí los civiles son despreciables, retrasados mentales, unos débiles, una manada de ovejas. Yo soy su perro pastor. Soy un depredador. En el Ejército me llamaban "Jimmy el Tiburón"».

 

Este es el segundo párrafo del libro escrito hace tres años por Jimmy Massey, con la ayuda de la periodista Natasha Saulnier, que fue presentado en la Feria del Libro de Caracas. Cowboys de Infierno es el relato más violento que se haya escrito hasta ahora de la experiencia de un ex miembro del Cuerpo de Marines, uno de los primeros en llegar a Irak durante la invasión del 2003 y que decidido a contar todas las veces que sean necesarias qué significa haber sido por 12 años un despiadado marine y por qué lo cambió la guerra.

 

Jimmy asistió como panelista al taller principal de la Feria, que tiene un título polémico: «Estados Unidos, la Revolución posible», y su testimonio ha sido quizás el de mayor impacto en la audiencia. Lleva el pelo con un corte militar, espejuelos oscuros, camina con aires marciales y sus brazos están completamente tatuados. Parece exactamente lo que era: un marine. Cuando habla es otra cosa: alguien profundamente marcado por una aterradora experiencia que intenta evitarle a otros jóvenes incautos. Como asegura en su libro, no ha sido el único que mató en Irak: esta fue una práctica constante entre sus compañeros. Cuatro años después de dejar la guerra, todavía vive perseguido por las pesadillas.

 

 

Tapa del libro Cowboys del Infierno que fue presentado en la Feria del Libro de Caracas (FILVEN 2007) y en presencia de Jimmy Massey. Usted podrá pedir el libro escribiendo a la editorial Timéli: mail@timeli.ch y apoyar de esta manera a nuestras investigaciones periodísticas.

 
 

Rosa Miriam Elizalde: ¿Qué significan todos esos tatuajes?

 

 

Jimmy Massey: Tengo muchos. Me los hice en el Ejército. En la mano (señala la zona entre los dedos pulgar y anular), el logo de Blackwater, el ejército mercenario que fue fundado donde yo nací, en Carolina del Norte. Me lo hice en un acto de resistencia, porque los marines tienen prohibido tatuarse la zona que va de las muñecas a las manos. Un día los integrantes de mi pelotón nos emborrachamos y todos nos hicimos el mismo tatuaje: un cowboy de ojos inyectados en sangre sobre varias ases, que representan la muerte. Quiere decir exactamente eso que estás pensando: «mataste a alguien». En el brazo derecho, el símbolo de los marines, con la bandera norteamericana y la Texas, donde me enrolé en el Ejército. En el pecho, del lado izquierdo, un dragón chino que desgarra la piel y significa que el dolor es la debilidad escapándose del cuerpo. Lo que no nos mata nos hace más fuerte.

 

 

Rosa Miriam Elizalde: ¿Por qué dijo que en el Cuerpo de Marines encontró las peores personas que usted ha conocido en su vida?

 

 

Jimmy Massey: Estados Unidos solo tiene dos maneras de usar a los marines: para tareas humanitarias y para asesinar. En los 12 años que yo pasé en el Cuerpo de Marines de los Estados Unidos jamás participé en misiones humanitarias.

 

 

Rosa Miriam Elizalde: Antes de ir a Irak usted reclutaba a jóvenes para que ingresaran en el Ejército. ¿Qué significa ser un reclutador en Estados Unidos?

 

 

Jimmy Massey: Ser un mentiroso. La administración Bush ha forzado a la juventud norteamericana para que se enrole en el Ejército y lo que básicamente hace –y yo hice también- es tratar de ganar gente con incentivos económicos. Durante tres años recluté a 74 personas, que nunca me dijeron que querían entrar en el Ejército para defender al país ni argumentaron ninguna razón patriótica. Querían recibir dinero para ir a una universidad u obtener un seguro de salud. Y yo les describía primero todas esas ventajas y solo al final les hablaba de que iban a servir a la patria. Jamás recluté al hijo de un rico. Para mantener el trabajo, los reclutadores no podíamos tener escrúpulos.

 

 

Rosa Miriam Elizalde: Ahora el Pentágono ha relajado más los requisitos para entrar al Ejército. ¿Qué significa eso?

 

 

Jimmy Massey: Los estándares para el reclutamiento han descendido enormemente, porque casi nadie quiere enrolarse. Ya no es un impedimento tener problemas mentales ni antecedentes criminales. Pueden ingresar personas que han cometido felonías, es decir que han sido sentenciadas a más de un año de cárcel, lo que se considera un delito serio. Pueden ingresar muchachos que no han terminado los estudios preuniversitarios. Si pasan la prueba mental, ingresan.

 

 

Rosa Miriam Elizalde: Usted cambió después de la guerra, pero ¿qué sentimientos tenía antes?

 

 

Jimmy Massey: Yo era como otro soldado cualquiera, que creía en lo que le decían. Sin embargo, desde que estaba reclutando comencé a sentirme mal: como reclutador tenía que mentir todo el tiempo.

 

 

Rosa Miriam Elizalde: Sin embargo, creyó que su país se enrolaba en una guerra justa contra Irak.

 

 

Jimmy Massey: Sí. Los reportes de inteligencia que recibíamos decían que Saddan tenía armas de destrucción masiva. Después descubrimos que todo era mentira.

 

 

Rosa Miriam Elizalde: ¿Cuándo se enteró que lo habían engañado?

  

 

Jimmy Massey: En Irak, a donde llegué en marzo de 2003. A mi pelotón le tocó ir a los lugares que habían sido del Ejército iraquí y vimos miles y miles de municiones en cajas que llevaban la etiqueta norteamericana y estaban ahí desde que los Estados Unidos ayudaban al gobierno de Saddan en guerra contra Irán. Vi cajas con la bandera norteamericana y hasta tanques de EE.UU. Mis marines –yo era sargento de categoría E6, un rango superior al sargento, y dirigía a 45 marines- me preguntaban por qué había municiones de nuestro país en Irak. No entendían. Los informes de la CIA afirmaban que Salmon Pac era un campo de terroristas y que íbamos a encontrar armas químicas y biológicas. No encontramos nada. En ese momento empecé a pensar que nuestra misión realmente era el petróleo.

 

 

Rosa Miriam Elizalde: Las líneas más perturbadoras de su libro son esas donde usted se reconoce como asesino psicópata. ¿Puede explicar por qué lo dice?

 

 

Jimmy Massey: He sido un asesino psicópata porque me entrenaron para matar. No nací con esa mentalidad. Fue el Cuerpo de Infantería de Marina quien me educó para que fuera un gangster de las corporaciones estadounidenses, un delincuente. Me entrenaron para cumplir ciegamente la orden del Presidente de Estados Unidos y traerle a casa lo que él pidiera, sin reparar en ninguna consideración moral. Yo era un psicópata porque nos ensañaron a disparar primero y a preguntar después, como lo haría un enfermo y no un soldado profesional que solo debe enfrentar a otro soldado. Si había que matar a mujeres y a niños, lo hacíamos. Por tanto, no éramos soldados, sino mercenarios.

 

 

Rosa Miriam Elizalde: ¿Qué experiencia exactamente le hizo a usted llegar a esa conclusión?

 

 

Jimmy Massey: Hubo varias. Nuestro trabajo era ir a determinadas áreas de las ciudades y ocuparnos de la seguridad en las carreteras. Hubo un incidente en particular -y muchos más- que realmente me llevó hasta el borde del precipicio. Afectó a un coche que llevaba civiles iraquíes. Todos los informes de inteligencia que nos llegaban decían que los carros iban cargados con bombas y explosivos. Esa era la información que recibíamos de la inteligencia. Los carros llegaban a nuestros controles y hacíamos algunos disparos de advertencia; cuando no detenían su marcha a la velocidad que indicábamos, disparábamos sin contemplaciones.

 

 

Rosa Miriam Elizalde: ¿Con las ametralladoras?

 

 

Jimmy Massey: Sí. Esperábamos que hubiera explosiones al acribillar cada vehículo. Pero nunca oímos nada. Luego abríamos el carro y ¿qué encontrábamos?: muertos o heridos, y ni una sola arma, ninguna propaganda de Al Qaeda, nada. Salvo civiles en el lugar equivocado y en el momento equivocado.

 

 

Rosa Miriam Elizalde: Usted también relata cómo su pelotón ametralló una manifestación pacífica. ¿Es así?

 

 

Jimmy Massey: Sí. En los alrededores del Complejo Militar de Rasheed, al sur de Bagdad, cerca del río Tigris. Había manifestantes al final de la calle. Eran jóvenes y no tenían armas. Y cuando avanzamos había ya un tanque que estaba aparcado a un lado de la calle. El conductor del tanque nos dijo que eran manifestantes pacíficos. Si los iraquíes hubieran querido hacer algo podían haber volado el tanque. Pero no lo hicieron. Sólo estaban manifestándose. Eso nos hizo sentirnos bien porque pensamos: «Si fueran a dispararnos, lo habrían hecho ya». Ellos estaban como a 200 metros de nuestro retén.

 

 

Rosa Miriam Elizalde: ¿Quién dio la orden de ametrallar a los manifestantes?

 

 

Jimmy Massey: Del alto mando nos dijeron que no perdiéramos de vista a los civiles porque muchos fedayines (combatientes) de la Guardia Republicana se habían quitado los uniformes, se habían puesto ropas de civiles y estaban desencadenando ataques terroristas contra los soldados estadounidenses. Los informes de inteligencia que nos daban eran conocidos básicamente por cada miembro de la cadena de mando. Todos los marines teníamos muy clara la estructura de la cadena de mando que se organizó en Irak. Yo creo que la orden de disparar a los manifestantes vino de altos funcionarios de la Administración, eso incluía tanto a los centros de inteligencia militar como gubernamental.

 

Rosa Miriam Elizalde: ¿Usted qué hizo?

 

 

Jimmy Massey: Yo regresé a mi vehículo, un humvee (un jeep altamente equipado) y escuché un tiro por encima de mi cabeza. Mis marines empezaron a disparar y yo también. No nos devolvieron ningún disparado, mientras que yo había disparado 12 veces.
Quise asegurarme de que habíamos matado según las normas de combate de la convención de Ginebra y los procedimientos operativos reglamentarios. Intenté olvidarme de sus caras y busqué las armas, pero no había ninguna.

 

 

Rosa Miriam Elizalde: ¿Y sus superiores cómo reaccionaron?

 

 

Jimmy Massey: Me dijeron que «la mierda ocurre».

 

 

Rosa Miriam Elizalde: Cuando sus compañeros se enteraron que habían sido engañados, ¿cómo reaccionaron?

 

 

Jimmy Massey: Yo era segundo en el mando. Mis marines me preguntaban por qué estábamos matando a tantos civiles. «¿Tú puedes hablar con el teniente?», me preguntaron. «Diles que tiene que haber retenes adecuados, preparados por los ingenieros de combate». La respuesta fue: «No». En el momento en que los marines descubrieron que era una gran mentira, enloquecieron más.

Nuestra primera misión en Irak no fue para dar apoyo humanitario, como decían los medios, sino para asegurar los campos petroleros de Bassora. En la ciudad de Karbala usamos la artillería por 24 horas. Fue la primera ciudad que atacamos. Yo pensé que íbamos a darle ayuda médica y alimenticia a la población. No. Seguimos de largo hasta los campos petroleros. Antes de llegar a Irak, estuvimos en Kuwait.
Llegamos en enero de 2003 y nuestros vehículos estaban llenos de comida y medicina. Le pregunté al teniente qué íbamos a hacer con los suministros, pues apenas cabíamos nosotros con tantas cosas dentro. Me dijo que su capitan le había ordenado dejar todo en Kuwait. Poco después nos dieron la orden de quemarlo todo: alimentos y suministros médicos humanitarios.

 

 

Rosa Miriam Elizalde: Usted también ha denunciado el uso del uranio empobrecido...

 

 

Jimmy Massey: Tengo 35 años y sólo conservo el 80 por ciento de mi capacidad pulmonar. Me han diagnosticado una enfermedad degenerativa de la columna vertebral, fatiga crónica y dolor en los tendones. Antes, todos los días corría 10 kilómetros por puro placer, y ahora solo puedo caminar entre 5 y 6 km todos los días. Tengo temor de tener niños por eso. Mi cara está inflamada. Mira esta foto (me muestra la imagen que aparece en la credencial de la Feria del Libro), me la tomaron poco después de regresar de Irak. Parezco un Frankenstein. Todo eso se lo debo al uranio empobrecido, ahora imagínate lo que estará pasando con la gente en Irak.

 

 

Rosa Miriam Elizalde: ¿Qué ocurrió cuando regresó a Estados Unidos?

 

 

Jimmy Massey: Me trataron como un loco, un cobarde, un traidor.

 

 

Rosa Miriam Elizalde: Sus superiores han dicho que es mentira todo lo que ha contado.

 

 

Jimmy Massey: La evidencia contra ellos es abrumadora. El Ejército norteamericano esta agotado. Mientras más tiempo dure esta guerra, más posibilidades habrá de que mi verdad aparezca.

 

 

Rosa Miriam Elizalde: El libro que usted ha presentado en Venezuela está editado en español y en francés. ¿Por qué no se ha publicado en Estados Unidos?

 

 

Jimmy Massey: Las editoriales han exigido que elimine los nombres reales de las personas que están involucradas en su historia y que presente la guerra en Irak como envuelta en una neblina, menos crudamente. No estoy dispuesto a hacerlo. Editoriales como New Press, supuestamente de izquierda, se negaron a publicarlo porque temían verse envueltas en un pleito presentado por la gente involucrada en el libro.

 

 

La asociación de Jimmy Massey, la IVAW «Veteranos de Irak contra la Guerra» (Iraq Veterans Against the War, IVAW) organizando una marcha de protesta en los EEUU para denunciar esta ilegal y abusiva invasión.

 

Rosa Miriam Elizalde: ¿Por qué medios como The New York Times y The Washington Post jamás reprodujeron su testimonio?

 

 

Jimmy Massey: Yo no repetía el cuento oficial, de que las tropas estaban en Irak para ayudar al pueblo, ni repetía que los civiles morían por accidente. Me negué a decir eso. No había visto ningún disparo accidental contra los iraquíes y me negué a mentir.

 

 

Rosa Miriam Elizalde: ¿Ha cambiado esa actitud?

 

Jimmy Massey: No. Lo que han hecho es incorporar opiniones y libros de personas con objeciones de conciencia: que están contra la guerra en general o que participaron en la guerra, pero no tuvieron este tipo de experiencia. Se resisten todavía a mirar de frente la realidad.

 

 

Rosa Miriam Elizalde: ¿Tiene fotografías o documentos que prueben lo que usted nos ha contado?

 

 

Jimmy Massey: No. Me quitaron todas mis pertenencias, cuando me ordenaron regresar a Estados Unidos. Regresé de Irak solo con dos armas: mi mente y un cuchillo.

 

 

Rosa Miriam Elizalde: ¿Habrá alguna salida a corto plazo para la guerra?

 

 

Jimmy Massey: No. Lo que veo es una misma política entre demócratas y republicanos. Son la misma cosa. La guerra es un negocio para ambos partidos, que dependen del Complejo Militar Industrial. Necesitamos un tercer partido.

 

 

Rosa Miriam Elizalde: ¿Cuál?

 

 

Jimmy Massey: El del socialismo.

 

 

Rosa Miriam Elizalde: Usted ha participado en un taller cuyo título es «Estados Unidos: La Revolución es posible». ¿Cree que realmente que habrá revolución en EE.UU.?

 

 

Jimmy Massey: Ya comenzó. En el sur, donde yo nací.

 

 

Rosa Miriam Elizalde: Pero esa ha sido tradicionalmente la zona más conservadora del país.

 

 

Jimmy Massey: Después del Katrina eso cambió. Nueva Orleáns se parece a Bagdad. La gente del sur está indignada y se pregunta todos los días cómo es posible que se atrevan a invertir en una guerra inútil y en Bagdad, cuando no lo han hecho en Nueva Orleans. Recuerda también que en el Sur se inició la primera gran rebelión del país.

 

 

Rosa Miriam Elizalde: ¿Iría usted a Cuba?

 

 

Jimmy Massey: Admiro a Fidel y al pueblo de Cuba y por supuesto, si me invitan, yo iré a la Isla. No me importa qué me diga mi gobierno. Nadie controla a dónde yo voy.

 

 

Rosa Miriam Elizalde: ¿Sabe usted que el símbolo del desprecio imperial hacia nuestra nación es una fotografía de marines mientras orinaban sobre la estatua de José Martí, el Héroe de nuestra Independencia?

Tres marines estadounidenses subieron hasta la cabeza de mármol de la estatua del Héroe Nacional cubano José Martí en La Habana, el viernes 11 de marzo de 1949, y desde allí se orinó. Las fotos fueron publicadas por el periódico Hoy, de La Habana, al día siguiente.


 

Jimmy Massey: Si, lo sé. En el Cuerpo de Marines nos hablaban de Cuba como una colonia de los Estados Unidos y nos ensañaron algo de Historia. Parte de la formación de un marine es aprender algunas cosas de los países que habrá que invadir, como dice la canción.

 

 

Rosa Miriam Elizalde: ¿La canción de los marines?

 

 

Jimmy Massey: (Canta) «From the halls of Montezuma, to the shores of Tripoli…» (Desde las salas de Montezuma hasta las playas de Trípoli...)

 

 

Rosa Miriam Elizalde: Es decir, los marines quieren estar en todo el mundo.

 

 

Jimmy Massey: El sueño es dominar al mundo…, aunque por el camino nos conviertan a todos en asesinos.

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Las nuevas armas del futuro ya están aquí

Publicado en por Skiper

 

Fuente del artículo: IBLNEWS.

 

1. Armas farmacológicas: el cuerpo como campo de batalla. Por Graciela Iglesias.

Un mundo donde las guerras continúan, pero no dejan un solo muerto; donde las operaciones policiales podrán ser violentas, pero jamás dan como resultado en víctimas fatales: tal es el escenario que, se asegura, está muy cerca de convertirse en realidad gracias a la producción y el empleo de sofisticadas armas farmacológicas o, como algunos las llaman, "armas no letales".

Pero ¿puede esta panacea realmente convertirse en realidad o algo sórdido se esconde detrás? La Asociación Médica Británica (British Medical Association, BMA) se inclina por la segunda de las opciones. Con un informe titulado "Uso de medicinas como armas", la prestigiosa institución urgió tanto a sus miembros como a sus colegas del resto del mundo a "no cooperar ni participar" en lo que califica como una peligrosa "militarización" de la medicina.

Y no están hablando de historias de ciencia ficción. Durante la primera fase de la guerra en Irak, tropas norteamericanas fueron inyectadas con un componente químico para que pudieran operar en estado de alerta permanente, es decir, sin necesidad de tener que dormir durante semanas.

El resultado no se ha dado a conocer, pero la carrera científica consistiría ahora en obtener algo similar a lo que fue suministrado al protagonista de la película Bourne: el ultimátum, una sustancia capaz de causar amnesia, manipular las emociones y, especialmente, eliminar el sentimiento de culpa en los soldados, de modo de reducir la incidencia del "desorden postraumático" que sufre la mayoría de los veteranos de guerra. Este hallazgo cortaría drásticamente el presupuesto sanitario de los ministerios de Defensa por cuanto se estima que cinco veces más soldados regresan mentalmente traumatizados que heridos físicamente.

De acuerdo con un estudio realizado por el Centro de Investigación del Desarme de la Universidad de Bradford, varios laboratorios militares están experimentando con el uso de afrodisíacos y otras sustancias que causarían actitudes homosexuales en poblaciones gobernadas por grupos fundamentalistas religiosos que sancionan severamente la promiscuidad sexual. Más inquietante aún son los trabajos realizados con sustancias capaces de causar infertilidad y cánceres, lo que serviría para desencadenar genocidios en cuestión de décadas.

En un artículo publicado en Military Review (julio-agosto de 2005), dos académicos chinos, Guo Ji-We y Xue-Sen Yan, sacaron a la luz la posibilidad de diseñar drogas como armas de destrucción étnica cuando aseguraron estar trabajando en la creación de "un agente químico que, sobre la base de información genética de grupos étnicos o de individuos, nos permitirá atacar a enemigos clave sin hacerle daño al resto de la gente."

Todo esto horroriza a los expertos de la BMA. "Estos estudios operan en la frontera de lo que es legal y constituyen una amenaza sumamente seria para la humanidad -advirtió, en diálogo con LA NACIÓN, la doctora Vivienne Nathanson, jefa del Departamento de Ciencia y Ética de la BMA-. El empleo de armas farmacológicas destruirá el estatus de neutralidad de que todavía gozan los médicos y otros profesionales de la salud. Y esto causará más, no menos, muertes tanto entre los médicos, que se convertirán en blanco predilecto, como entre los soldados, que se verán así privados de asistencia."

Drogas y gases

El uso de drogas como armamentos preocupa a los médicos británicos desde hace varias décadas, especialmente a la luz de experiencias llevadas a cabo en el uso en el campo de batalla de drogas alucinógenas como el LSD y el empleo de gas CS (clorobenzilideno malonotrilo) en Vietnam e Irlanda del Norte. Pero la alarma fue agudamente despertada por lo ocurrido durante el sitio del teatro Dubrovka de Moscú, en octubre de 2002, cuando las autoridades rusas desparramaron por el sistema de ventilación un derivado aún no identificado de la droga fentanyl (una sustancia más poderosa que la morfina) con la intención de incapacitar a 50 terroristas chechenos.

El operativo costó la vida de todos los captores, así como de 130 de los 800 rehenes, es decir, a uno de cada seis de los secuestrados. Un promedio de fatalidad superior al provocado por armas convencionales cuando ocasionan "daños colaterales", el cual se estima en un muerto cada 16 personas afectadas.

"Es una hipocresía, más allá de un eufemismo, hablar de armas no letales -sostuvo Nathanson-. Tal cosa no existe y es probable que jamás exista. Desde la época de Paracelso sabemos muy bien que la diferencia entre una medicina y un veneno radica sólo en la dosis.

No todas las poblaciones que son blanco de estas armas están en condiciones de responder a los modelos de laboratorio: algunos serán jóvenes, otros serán viejos; algunos serán alérgicos a un componente y otros no; algunos serán delgados, otros obesos. La heterogeneidad es tan enorme que lo único que puede pronosticarse con absoluta certeza es que inocentes sufrirán las más terribles consecuencias."

Desde el punto de vista legal, la tragedia de Moscú no quebró ninguna norma. La Convención de Armas Biológicas y Tóxicas (1975) y la Convención de Armas Químicas (1997) prohíben el uso de armas farmacólogicas en conflictos bélicos internacionales. No así, sin embargo, en el mantenimiento del orden a nivel doméstico, donde el uso de gases lacrimógenos y otras sustancias irritantes está autorizado en manos de fuerzas policiales.

Esta distinción deja espacio a muchas ambigüedades en materia de interpretación. El envenenamiento en Londres del ex espía ruso Alexander Litvinenko con el isótopo radiactivo polonio 210 (una sustancia utilizada en laboratorios médicos) puso esto de relieve por cuanto, si bien su asesinato estaría vinculado a problemas de política interna de Rusia, tuvo por escenario a una capital extranjera donde terceros fueron también contaminados.

Reacciones de pánico

Recientemente, un miembro de la delegación alemana en la Organización de Investigación y Tecnología de la OTAN sugirió el empleo de gases paralizantes en misiones de paz, por ejemplo, en Kosovo. La moción fue secundada por un colega de la República Checa, quien pidió apoyo para la investigación que está llevando a cabo la doctora Jitka Schreiberova, jefa de anestesistas del Departamento de Neurocirugía de la Universidad Charles, de Praga, en la combinación de drogas analgésicas y anestésicas para controlar reacciones de pánico en multitudes.

Schreiberova ha experimentado no sólo con simios sino también con niños en la elaboración de gases inmovilizantes y en sus antídotos. Así lo demostró recientemente en conferencias en Leeds (Inglaterra) y Ettlingen (Alemania), donde mostró imágenes de niños que eran reavivados con una sonrisa tras haber caído desvanecidos al jugar con pistolas de juguete cargadas con bombas de gas.

No son sólo los gobiernos y las fuerzas armadas los que tienen en la mira el desarrollo de "armas no letales". El Centro de Investigación Aplicada del Colegio de Medicina de la Universidad de Pennsylvania trabaja desde 1997 en estrecha relación con la industria farmacéutica en el diseño de sedantes para uso policial.

En un estudio publicado hace siete años con el título "Las ventajas y limitaciones de calmantes para uso en técnicas no letales", los expertos de Pennsylvania alentaron a sus colegas en laboratorios privados a revisar sus cajones en busca de drogas experimentales que hayan sido abandonadas por demostrar nocivos efectos colaterales porque, dijeron con sutil lenguaje, en "una variedad de situaciones en las cuales técnicas no letales son empleadas puede que la presencia de efectos poco atractivos, como náuseas y dolor de cabeza, se tornen deseables".

La Asociación Médica Británica, junto con otras organizaciones como el Comité Internacional de la Cruz Roja, ha solicitado que la Convención de Armas Químicas, cuyo texto será revisado el año próximo, sancione toda investigación cuyo fin no sea profiláctico y que agregue un artículo que claramente prohíba el uso de armas farmacológicas en misiones de paz.

También urgieron a los gobiernos a que abandonaran el empleo de estas drogas dentro de sus propias fronteras. No tanto por temor a que contribuyan a crear una sociedad digna del Gran Hermano (donde, por ejemplo, la ira de manifestantes sea fácilmente apaciguada) como por el peligro de que, al ponerlas en uso en las calles, las tornen así más accesibles a bandas de delincuentes organizados y grupos terroristas.

Fuente: La Nación.


2. La "bomba atómica del siglo XXI".

A principios de noviembre, tanto Israel como Estados Unidos informaron de importantes adelantos en una nueva arma, basada en un potente rayo láser (denominado THEL, sigla en inglés Láser Táctico de Alta Energía), que permite la intercepción de misiles de todo tipo. La nueva arma es considerada por algunos como "la bomba atómica del siglo XXI", no tanto por su poder sino por su importancia estratégica.

Basado en un láser químico, en el THEL se aplica electricidad a determinadas sustancias químicas, cuyos átomos son así excitados y liberan fotones, que son filtrados a través de espejos y organizados en gruesos haces de luz. Estos haces pueden transportar enormes cantidades de energía a kilómetros de distancia. La principal utilidad de estos revolucionarios láser es su capacidad para interceptar y hacer estallar proyectiles que surcan el aire a velocidad supersónica, como los misiles.

El alcance del THEL es de unos cinco kilómetros y con una sola carga puede efectuar hasta 60 disparos. Por el momento, este arma sólo existe en emplazamientos fijos, pero EE. UU. está trabajando en un modelo más reducido - el Mobile THEL - para colocarlo en vehículos y aviones.

Un sistema láser de este tipo derribó en noviembre por primera vez en la historia un misil durante una prueba defensiva. "Hemos convertido la ciencia ficción ficción en realidad" afirmó John Cistello, responsable del Army Space and Missile Defense Command. TRW Corp. ha desarrollado el que será el próximo escudo defensivo que Israel utilizará en su frontera del norte para protegerse de ataques o amenazas de lanzamientos de misiles de distancia corta.(DPA- "El Mundo" en Internet)

 

Láser táctico de alta energía THEL (Estados Unidos-Israel)

Como ya apuntamos antes el láser tiene una gran capacidad energética y una gran precisión a la hora de atacar objetivos escurridizos lo que lo convierte en la defensa idónea para neutralizar misiles, cohetes y otras piezas de artillería, amenazas ante las cuales no existía defensa.

El THEL es un proyecto conjunto de Estados Unidos e Israel que dio comiendo en el año 1995 y que basa su tecnología en un láser químico de fluoruro de deuterio emplazado en una base fija. Esta proyectado para derribar cohetes y misiles de corto alcance como los Katyusha empelados por la guerrilla del Hezbolla, provocando la aceleración del desarrollo del programa el lanzamiento de estos misiles por parte de la guerrilla durante una campaña antiterrorista en abril de 1996.

Actualmente este sistema ha sido capaz de derribar 25 cohetes Katyusha en la fase de pruebas quedando Israel satisfecho con los resultados. En un caso típico de derribo un misil seria disparado contra el área defendida por el THEL siendo detectado por un radar que analizaría los parámetros de vuelo del objetivo procesándolos y enviándolos a una computadora que “blocaría” el proyectil en un sistema óptico que guiará al foco láser.

Aunque el proyecto sigue adelante, ya ha evolucionado al MTHEL que consiste en su variante móvil. Su desventaja es que al reducir su tamaño pierde potencia y su alcance efectivo es menor, pero esto se ve complementado con la capacidad de ser transportado allá donde se le necesite.

 

3. Láser aerotransportado antimisiles (Estados Unidos)

La idea de usar un láser para destruir misiles balísticos ya ha sido plasmada en el YAL-1A que consiste en un Boeing 747 como plataforma aérea y un láser químico como arma principal. Su desarrollo comenzó en el año 1978 usando un Boeing 707 con la torreta de salida del láser alojada en la parte superior del fuselaje y usando como blancos pequeños misiles aire-aire y aviones teledirigidos.

En sus principios el sistema no dio buenos resultados, pero tras 5 años de pruebas lograron mejorar el sistema y lograban un gran porcentaje de aciertos derribando misiles Sidewinder disparados contra el propio avión (Desde una distancia fuera del rango del alcance del misil obviamente). No obstante el proyecto fue aplazado hasta nuestros días ya que aunque los resultados contra blancos “fáciles” eran satisfactorios el láser tenía grandes limitaciones como dejar de ser efectivo en un rango superior a los 10 kilómetros y la tecnología del momento no ofrecía soluciones a esos problemas.

La versión actual cambia ligeramente la configuración (La torreta pasa al morro) pero mantiene la idea original. Las principales mejoras se centran en el alcance y precisión, subsanando estas limitaciones mediante un aumento de la potencia del láser y usando para la reflexión del mismo un novedoso espejo flexible/articulado que modifica su superficie en base a la información que le envía un detector de perturbaciones atmosféricas.

Este sistema funciona enfocando el detector a alguna estrella brillante y a partir de las distorsiones observadas en la misma se ajusta la superficie del espejo para un rendimiento óptimo. Mediante este sistema se ha obtenido una mejora del mil por ciento haciendo que el sistema sea funcional. Respecto al láser en si, hay que decir que se trata de un láser químico de Dióxido de carbono, es decir, la energía para excitar las partículas es química en lugar del clásico sistema eléctrico. Su capacidad ronda los 30 disparos por vuelo.

Su principal tarea será la de destruir misiles balísticos en fase de despegue, ya que es este el momento óptimo para destruirlo debido a que en esa fase, el misil sufre grandes tensiones estructurales que facilitarían el trabajo del láser y a que la energía infrarroja que emiten sus gases es muy alta favoreciendo la detección del mismo.

Un aspecto a tener en cuenta es que al destruir el misil sobre el territorio enemigo, la carga que este transporte caería sobre el propio país y dependiendo de su naturaleza sus efectos serian diferentes, ya que por ejemplo en caso de carga biológica esta sería destruida en la explosión, pero en caso de carga nuclear las consecuencias pasarían por una elevada contaminación del medio en forma de lluvia y nube radioactivas, lo cual podría actuar como medida disuasoria para el país agresor.

 

4. Láser aerotransportado de ataque (Estados Unidos)

Otra variante de un láser aerotransportado es un proyecto para el futuro caza F-35 norteamericano que prevé el uso de una torreta láser retráctil alojada en la zona media de su fuselaje (Esta no podrá usarse en la variante del cuerpo de marina con capacidad de despegue vertical ya que en esa zona se ubica el ventilador para tal efecto).

Esta solo se desplegaría para el ataque, conservando así su capacidad furtiva frente al radar, lanzando dos pulsos láser en cada disparo con un intervalo de 4 segundos entre ellos. La energía para su funcionamiento vendría dada por la turbina significando esto que se podrá usar mientras haya combustible.

Curiosamente el problema de los láser de alta energía no es la poder alcanzar esas potencias, sino disipar el calor generado y ese fue uno de los principales impedimentos hasta ahora. En el caso del YAL-1A, el tamaño del 747 permite alojar los equipos de refrigeración pertinentes pero en el del F-35, dadas sus pequeñas dimensiones usan un ingenioso sistema que consiste en disipar el calor en el propio combustible eliminándolo en la combustión.

 

5. El nuevo complejo militar-industrial. Por Ian Mount, David H. Freedman, Matthew Maier.

Para batallar en la guerra digital, el Pentágono ha optado por una nueva generación de contratistas de defensa. Los equipos son impresionantes y mortales. La nueva guerra a Irak promete ser la más rápida, la más ligera y la más inteligente de todas las guerras, estará protagonizada por una nueva tecnología que el Pentágono llama "Revolución de Asuntos Militares" (RMA en inglés).

Aunque la nueva tecnología militar es realmente buena, la vieja aún no desaparece y sigue jugando un papel importante al momento de atacar. También existe un nuevo tipo de soldado: ya la velocidad y astucia están por encima del peso y talla, por lo que también hubo que ajustar el armamento. En el arsenal para esta nueva guerra, Estados Unidos cuenta con:

- Láser Táctico de Alta Energía (Tactical High-Energy Laser THEL en Inglés): puede causar que los proyectiles del enemigo se autodestruyan antes de que lleguen a su objetivo.

- SoldierVision: visión de Rayos X que emite pulsaciones de radio que permiten traspasar paredes a 30 pies de distancia y distinguir entre madera, concreto y hasta piel humana.

- Vehículos Blindados: armado con un cañón de largo alcance y capacidad para llevar hasta once soldados a 60 millas por hora. Permite accionar las armas, lanzar granadas y hacer las reparaciones que se requieran sin necesidad de salir del interior del vehículo.

Aire: La habilidad para lanzar al enemigo armas inteligentes desde el aire se ha convertido en el eje de la estrategia. La guerra del Golfo fue solo un preludio a las dramáticas innovaciones en precisión de municiones guiadas.

- F/A-22 Raptor: avión diseñado por Boeing, General Dynamics, y Lockheed Martin es ágil y clandestino. Sus turbinas pueden romper la barrera del sonido sin ocasionar turbulencia y está armado con seis misiles en su carga interna, que evitan que el avión sea detectado por radar. Los mismos pueden ser lanzados tan rápidamente que las puertas se abren en menos de un minuto.

- Radar JLENS: los radares de tierra tienen dificultad para captar misiles lanzados desde barcos. Los aéreos por tanto son mejores para tal fin, pero no todos los aviones pueden ofrecer tanta cobertura. El JLENS (Joint Land Attack Cruise Missile Defense Elevated Netted Sensor) es un poderoso globo teledirigible de 230 pies de largo, inflado con helio, puede flotar hasta 15 mil pies.

- MQ-9B Predator: vehículo aéreo no tripulado, fueron usados primero como aviones espías pero ahora cuentan con misiles guiados por láser.

Mar: la flota de Estados Unidos realiza operaciones básicamente en el litoral o fuera de aguas profundas. Los barcos tienen como misión vital servir como nodos de redes de información al Pentágono.

- T-AKR Portaaviones: una de las mejores herramientas para lograr rapidez es un garaje para aparcar la flota. Los nuevos portaaviones pueden llevar hasta 50 tanques y 900 vehículos livianos. Requieren una tripulación de 26 hombres y navegan a 24 nudos.

- Satélites GPS IIR: operados por la Fuerza Aérea, el Navstar es la constelación de satélites de posicionamiento global mejor conocida en la industria militar.

Red: el componente central de la nueva doctrina de guerra del Pentágono no es el arma como tal, sino la red de información. Se trata de unir cada uno de los pequeños datos que le llegan para crear un panorama completo y comprensible del campo de batalla, que además pueda ser transmitido a todas las fuerzas militares en combate en tiempo real.

La próxima vez que las fuerzas norteamericanas vayan a la guerra, la naturaleza del enfrentamiento será completamente diferente a la conocida hasta ahora. Afganistán fue apenas una muestra de lo que representa la última generación de armas de alta tecnología.

Fuente: Business 2.0 http://business2.com/articles/mag/0,1640,47023,00.html


6. Nuevas y desconocidas armas mortales usadas por las fuerzas israelíes. Por Profesor Paola Manduca.

Hasta ahora existen innumerables informes de hospitales, testigos, expertos en armamento y de periodistas que sugieren con fuerza que en la presente ofensiva de las fuerzas israelitas contra El Líbano y Gaza  se están usando "nuevas armas". Nuevos y extraños síntomas se están detectando entre los heridos y muertos. 
 
Cuerpos con tejido muerto y sin heridas claras; cadáveres 'encogidos'; personas con serios daños en las extremidades inferiores que requieren amputación, lo cual, no obstante la amputación, es seguida por una necrosis imparable y la muerte; descripciones de grandes heridas internas, sin rastros de esquirlas de metralla; cadáveres ennegrecidos, pero no quemados, y otros gravemente heridos que no sangraron. 
 
Muchas de estas descripciones hacen pensar en la posibilidad que las nuevas armas usadas incluyan armas de 'energía directa' y de agentes químicos y/o biológicos, en una suerte macabra de experimento para futuras guerras dónde no exista respeto por algo: ni de las reglas internacionales (Tratado de la Convención de Ginebra sobre armas biológicas y químicas), refugiados, hospitales y Cruz Roja, sin mencionar a las personas, su futuro, sus niños, al ambiente contaminado a través de la diseminación de Uranio y substancias tóxicas que resultan después del bombardeo de los depósitos químicos y de petróleo. 
 
Ahora mismo, el pueblo Libanés y Palestino tienen muchos problemas urgentes y perentorios, aún así, muchas personas creen que esta situación no puede ni debe ser ignorada. De hecho, varios llamados a científicos y expertos se han emitidos con vista a investigar el asunto. 
 
En el intento de dar respuesta a tal llamado, hemos preparado un equipo para investigar los testimonios, las imágenes y posiblemente la evidencia material que las comisiones y las ONG podrán hacer llegar de las áreas afectadas. Queremos ofrecer apoyo a las instituciones de salud del Líbano y Palestina quienes constantemente piden ayuda, verificación externa y monitoreo, estamos examinando todos el material disponible para formular una hipótesis que pueda ser verificada o refutada.                                                                                                                     

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

    

7. Hielo plástico y rayo quemante son las nuevas armas que prepara el Pentágono.

Hielo plástico en el suelo para hacer resbalar a los insurgentes en Irak y un rayo quemante para rechazar a una muchedumbre encolerizada en Afganistán son las nuevas armas en las que trabajan las fuerzas armadas estadounidenses, muy apasionadas por las altas tecnologías.

El hielo artificial es una sustancia que parece de plástico y que "reproduce las propiedades del hielo sobre el pavimento. Se trata de utilizar en ambientes cálidos y áridos como Irak y Afganistán", explica en su sitio Web la Agencia de Defensa de Proyectos de Investigación Avanzados (DARPA) del Departamento de Defensa de Estados Unidos. La agencia lanzó en enero un llamado a licitación a científicos para participar en este proyecto.

La idea es reducir la movilidad del enemigo mientras que las tropas estadounidenses pueden desplazarse sin problemas sobre el hielo artificial sobre el suelo, gracias a un agente desactivador vaporizado en las suelas de los botas y en los neumáticos de los vehículos. Se trata precisamente de reproducir el "hielo negro", hielo transparente sobre el suelo que adopta el color de la superficie recubierta.

Las cualidades de esta "arma" son evidentes para la DARPA: ella "reduce la capacidad de nuestros adversarios para caernos encima y perseguirnos, y da tiempo a nuestros combatientes para actuar en lugar de reaccionar".

Rayo que "inflama" la ropa

Conocido por su tendencia a buscar la solución de todos sus problemas con altas tecnologías, el Ejército estadounidense prevé igualmente presentar una nueva arma, un rayo que causa a los enemigos la sensación de que sus ropas van a inflamarse. Montada sobre un camión, el arma consiste en una antena parabólica que "emite un haz de ondas electromagnéticas que suscitan una sensación intolerable de calor en la piel de un adversario, empujándolo a retroceder, sin provocar heridas", explican los responsables del Programa de Armas no Letales del Departamento de Defensa.

Para enfrentar disturbios, las fuerzas del orden tienen actualmente a su disposición balas de goma. Pero según el director del Programa, el coronel Kirk Hymes, el Ejército estadounidense "necesita armas no letales que tengan un mayor alcance". El rayo puede ser utilizado eficientemente desde 15 a 500 metros. No se trata de un láser. La fuente de energía es una especie de antena parabólica que emite ondas electromagnéticas de longitud milimétrica, de gran potencia y de muy alta frecuencia.

El rayo no puede traspasar muros pero puede penetrar la mayoría de los tejidos. No funciona como un horno de microondas, que produce más energía, que dura mucho tiempo más, implica temperaturas más elevadas y tiene un efecto más penetrante.

Las ondas de la nueva arma sólo penetran la piel medio milímetro y no pueden "afectar los órganos", aseguran los responsables del programa. Según el Ejército estadounidense, esta arma no provoca quemaduras y está en conformidad con los tratados internacionales.

Fueron necesarios doce años para poner a punto este rayo, cuyo desarrollo fue acelerado en 2001 para permitir una rápida utilización en terreno. De acuerdo al coronel Hymes, los militares piden este tipo de armas "porque distinguir a los combatientes de los no combatientes en el campo de batalla puede ser muy difícil".

Fuente: IBLNEWS.

El guardián silencioso

El guardián silencioso es el nombre que EE.UU. dio en un principio a su nueva arma militar totalmente operable el 2010. Esta arma está pensada para disolver manifestaciones, protestas, gente en general, sin producir ningún daño. Esto lo consigue emitiendo rayos de alta energía que elevan la temperatura corporal hasta los 50º, vamos, que te achicharra un poquito.

Ver video: http://youtube.com/get_video?video_i...­DYKi5y3QM7

Pasen y vean la publicidad estilo película Robocop, como si se tratase de un móvil de última generación que todo el mundo puede comprar y que hay que estar orgulloso de él, de que alardean los militares:

Ver video:  http://youtube.com/get_video?video_i...­5BGjY-SF_q

                           

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