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Frío polar en EEUU: ¿calentamiento global?

Publicado en por Skiper

Frío polar en EEUU: ¿calentamiento global?

Fuente: https://www.fpcs.es/frio-polar-en-eeuu-calentamiento-global/

Autor: Fernando del Pino Calvo-Sotelo

Nuestro viejo y querido planeta Tierra sigue girando ajeno por completo a las pretensiones de sus habitantes, pero para quienes viven del floreciente negocio del fraude climático el 2022 ha sido un mal año.

Nadie lo diría, leyendo los mismos medios que repiten las mentiras sobre el Covid o las sandeces sobre la guerra de Ucrania, pero los iconos del cambio climático han ido quedando al desnudo como lo que siempre fueron: mentira, propaganda, humo.

¿Sabe usted que los satélites muestran que la Tierra es cada vez más verde?. A pesar del crecimiento de la población, cada vez hay más superficie cubierta por árboles[1], es decir, que no existe ya un problema de deforestación en el planeta gracias a la disminución de la superficie quemada por incendios forestales[2], a la reforestación y al aumento del maravilloso CO2, alimento por antonomasia de plantas y árboles, sinónimo de vida.

Para empeorar las cosas, diciembre ha terminado con un frío polar sin precedentes en EEUU, que los obedientes periodistas achacan a la tormenta “Elliot” como hace dos años fue “Filomena”. Ya saben, cuando hace mucho frío sólo es meteorología (una simple “ola de frío” con “vientos árticos”), pero cuando hace calor ya no hay “olas de calor” naturales y recurrentes, sino “calentamiento global”.

Por cierto, ningún “científico” supo predecir este frío siquiera con un par de semanas de antelación, pero saben a ciencia cierta lo que pasará en el planeta dentro de 100 años.

El Ártico y el oso polar
El primer ídolo climático caído es la reducción del hielo del Ártico, un mantra constante a pesar de su irrelevancia, pues sólo supone el 0,07% del hielo del planeta. Además, su potencial derretimiento no implicaría un aumento del nivel de los océanos, pues flota ya en la superficie del mar (principio de Arquímedes). El hecho es que, tras algunos años reduciéndose, la superficie media de hielo en el Ártico se está estabilizando e incluso ha crecido[3]:

Frío polar en EEUU: ¿calentamiento global?

Por primera vez desde el 2008 este año la ruta marítima del Norte que bordea la costa de Eurasia no ha estado libre de hielos, y en su mínimo estival la superficie de hielo del Ártico ha superado los 6 millones de km2 (12 veces la superficie de España), casi la mayor cifra desde 2007[4], año en que el periodista y político Al Gore hizo caja profetizando que en el 2013 el Ártico estaría sin hielo. Nadie ha sabio predecir este aumento, y nadie sabe por qué se ha producido.

Hablar del Ártico es hablar del oso polar, icono ecologista por excelencia convertido en víctima del “calentamiento global”. La imagen (¡de dibujos animados!) de un pobre osito ahogándose fue tan efectiva en una sociedad tan infantilizada como la nuestra que conocidas organizaciones ecologistas la utilizaron para sablear al personal en exitosas campañas.

Esto no dejaba de resultar extraño, pues el oso polar es el mamífero terrestre que tiene menos probabilidad de ahogarse: su récord de natación ininterrumpida en mar abierto es de 687 km durante casi 10 días de travesía en aguas gélidas.

Mensaje para adultos: el oso polar no es un osito de peluche sino un peligroso y despiadado depredador que despelleja a sus presas antes de comérselas (a veces, aún vivas) en una sangrienta orgía de rojo sobre blanco. También practica el canibalismo matando y comiendo crías de su propia especie[5]. Pues bien: para desmayo de sus presas, su población crece sin parar y se estima hoy en 32.000 ejemplares[6]. Uf, qué alegría.

Groenlandia y la Antártida, cada vez más fría
Groenlandia es un reservorio de hielo 125 veces más importante que el Ártico. La superficie de esta enorme isla, cuatro veces el tamaño de España, está cubierta por una capa de hielo de 3km de espesor. Durante algunos años su hielo disminuyó ligeramente, pero también se está recuperando y este año ha estado por encima de la media desde 1980[7].

La Antártida es la mayor reserva de hielo del planeta (un 90% del total) con un volumen 1.250 veces superior al del Ártico. Como es el caso de Groenlandia, la mayor parte del hielo está cubriendo el continente con un espesor medio de más de 2km y una pequeña parte flota libremente en sus costas.

En conjunto, la Antártida está ganando hielo según un estudio de la NASA[8], pero incluso la pequeña parte que flota, mucho más inestable y objeto habitual de filmaciones en las que grandes trozos de hielo caen al mar, crece ligeramente desde hace 40 años[9].

En definitiva, parece que no deberíamos perder el sueño por el hielo del “continente helado” (llamado así por algún motivo), cuya temperatura media es de -57°C y cuyo Polo Sur se enfría ligeramente desde hace 60 años[10], habiendo sufrido su invierno más gélido en el 2021[11]:

Frío polar en EEUU: ¿calentamiento global?

Nadie supo predecir este enfriamiento, y nadie sabe por qué se ha producido.

La resurrección de los corales
Otro icono de la propaganda climática ha sido el blanqueamiento y destrucción de los corales causado, claro está, por el calentamiento. Dado que la primera referencia al blanqueamiento de los corales australianos data del año 1575, que los océanos apenas están mostrando calentamiento desde que se miden con las boyas Argo y que los corales son impresionantemente longevos y resistentes, la relación causa-efecto disparaba las alarmas habituales de las mentiras del fraude climático.

Esto ha quedado demostrado este año cuando, contrariamente a las cansinas profecías catastrofistas, la superficie de coral en la Gran Barrera australiana ha crecido hasta batir el récord de los últimos 36 años, especialmente en la zona norte[12].

Frío polar en EEUU: ¿calentamiento global?

Nadie supo predecir este aumento y nadie sabe por qué se ha producido.

Finalmente, cabe mencionar que la evidencia empírica tampoco muestra un aumento de fenómenos meteorológicos extremos: no hay ninguna tendencia apreciable en sequías, ni olas de calor, ni inundaciones, ni huracanes, como ven en el siguiente gráfico[13]:

Frío polar en EEUU: ¿calentamiento global?

La difícil medición de temperaturas globales
La temperatura atmosférica sólo se ha podido medir con cierta precisión desde que se desplegaron los primeros satélites en 1979, y la del mar sólo desde 2007, cuando concluyó el despliegue inicial de boyas Argo (un termómetro por cada 100.000 km2 de océano).

Así, desde 1979 (un año frío) los satélites han mostrado un aumento de temperatura de 0,13°C por década[14], variación que quizá caiga dentro del rango de error instrumental, aunque desde finales del siglo XX la temperatura atmosférica apenas ha variado:

Frío polar en EEUU: ¿calentamiento global?

La medición de temperaturas de esa inmensidad de volumen que es la atmósfera del planeta tiene enormes limitaciones, a pesar de la seguridad con que se manifiestan algunos.

Para observaciones muy anteriores a 1979 sólo existe un limitado número de termómetros que cubren un porcentaje ridículo de la superficie del planeta (y sólo en el hemisferio norte), y que además están contaminados por el llamado “efecto de isla urbana de calor” (UHI), es decir, por mediciones hechas con termómetros que hace 100 años estaban en mitad del campo y que hoy están en medio de la ciudad (con asfalto, coches y calefacciones).

Para mediciones de temperatura en series paleoclimáticas (de miles o cientos de miles de años) la principal fuente son las estimaciones derivadas de los isótopos de oxígeno atrapados en el hielo antártico y, en menor medida, groenlandés, que dan una idea de la temperatura local (sólo en dos puntos de la Tierra) y que además se comportan de modo asíncrono.

Pues bien, coincidiendo con este ligerísimo aumento de temperaturas la concentración de CO2 en la atmósfera ha pasado del 0,025% al 0,04%. Los instigadores del fraude climático (los yonquis del poder globalistas y grandes intereses económicos) han desarrollado una simplista relación causa-efecto que, contrariamente al mantra del “consenso”, es cuestionada por muchos científicos de enorme prestigio.

Así, han culpado a una pobre criatura llamada hombre, que pasaba por ahí, del “cambio climático”, como si el clima no hubiera cambiado siempre de forma natural, y pronostican que de seguir aumentado la temperatura unos pocos grados más llegará el apocalipsis.

No sé si a ustedes les pasa, pero yo sobrevivo sin problemas a diferencias de temperatura de 10°C todos los días del año entre la mañana y la tarde y de 30°C entre el invierno y el verano. ¿Creen que el hombre y el planeta no pueden adaptarse a un suave aumento de temperatura de 1 o 2°C en los próximos dos siglos, si es que llega a producirse?.

¿Qué solución proponen para evitar el Apocalipsis?. Lo de siempre: más poder y más dinero para unos pocos y el empobrecimiento y la servidumbre para el resto.

El clima es cíclico y sabemos poco de él              
El principio fundamental del clima es la ciclicidad, y al igual que la marea primero sube y luego baja, ni el día ni la noche, ni el frío ni el calor, ni la lluvia ni la sequía, ni el verano ni el invierno, ni siquiera los gobernantes psicópatas son eternos.

Lo mismo pasa con el clima: es cíclico y lleva cambiando desde el albor de los tiempos con glaciaciones en las que el nivel de los océanos era 120m inferior al actual y calentamientos posteriores, pero la propaganda climática ha aprovechado estos ciclos naturales para crear su relato apocalíptico extrapolando ad infinitum tendencias de corto plazo.

El clima terrestre es un sistema multifactorial, complejo y caótico sobre el cual el hombre apenas comprende una pequeña parte. De ahí que las predicciones meteorológicas fallen estrepitosamente más allá de unos pocos días o que esta increíble ola de frío y nieve en EEUU haya llegado casi por sorpresa.

Cualquier físico atmosférico honrado reconoce que lo que ignoramos del clima es mucho más de lo que conocemos. Afectado por la radiación solar, los movimientos de traslación y rotación, por las grandes masas oceánicas y sus corrientes, por las nubes, sujetas a retroalimentaciones de distinto signo, y por gases de efecto invernadero (de los que el más importante es el vapor de agua), simplemente no conocemos bien su funcionamiento.

La tendencia de las temperaturas, además, depende del punto de partida elegido. Como dice el geólogo Ian Plimer, “si usted quiere mostrar que hay calentamiento, tome el período 1979-1998; si quiere mostrar que no lo hay, escoja los últimos 24 años; si quiere demostrar que hay calentamiento por causas naturales, escoja los últimos 300 años; si quiere demostrar que hay enfriamiento, escoja los últimos 6.000; y si quiere demostrar que el clima es cíclico por causas naturales, tome el último millón de años, como hago yo.[15]”.

El fraude climático
Querido lector: cuando le asusten con el cambio climático, recuerde la manipulación masiva que hemos sufrido con el Covid. La táctica es similar: el miedo como herramienta de control, la ocultación de datos, el abuso de la mentira, la censura, la manipulación y corrupción de “la Ciencia”, el falso consenso, la persecución del disidente (¡negacionista!), la servil complicidad de los medios y el afán de poder.

Y no olviden que el fraude del cambio climático (“calentamiento global”) tiene un alto precio: la pérdida de la libertad y un empobrecimiento masivo, del que la inflación es un ejemplo. El objetivo final es concentrar el poder y el dinero en unos pocos.

“No existe ninguna emergencia climática” afirman más de 1.400 científicos en la World Climate Declaration[16]. Sin duda. Esa pretenciosa criatura llamada hombre no tiene el poder de determinar el clima de su planeta ni, por ahora, la capacidad para comprenderlo. Qué más quisiera.

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Los medios mienten sobre el clima y los huracanes

Publicado en por Skiper

Los medios mienten sobre el clima y los huracanes

Fuente: https://michaelshellenberger.substack.com/p/media-lying-about-climate-and-hurricanes

Traducción, corrección de la traducción y subrayado del texto relevante: Skiper

Durante las últimas semanas, muchos de los principales medios de comunicación han afirmado que los huracanes son cada vez más costosos, más frecuentes y más intensos debido al cambio climático.

- El Financial Times informó que “la frecuencia de los huracanes está aumentando”.

- El New York Times afirmó que “las tormentas fuertes se están volviendo más comunes en el Océano Atlántico”.

- The Washington Post dijo que “el cambio climático está alimentando rápidamente a los súper huracanes”.

- ABC News declaró: “Así es como el cambio climático intensifica los huracanes”.

- Tanto el Financial Times  como el New York Times mostraron gráficos que pretendían mostrar el aumento de la frecuencia de los huracanes utilizando datos de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) del gobierno de EE. UU.

Todas esas afirmaciones son falsas.

El aumento del costo de los daños causados ​​por huracanes puede explicarse completamente por el aumento de personas y propiedades en peligroConsidere cuánto más desarrollada está Miami Beach hoy en día en comparación con hace un siglo. Una vez que se ajusta al aumento de la riqueza, no hay tendencia a aumentar el daño.

Las afirmaciones de que los huracanes son cada vez más frecuentes son igualmente erróneas. “Después de ajustar por un posible recuento insuficiente de huracanes en la era anterior a los satélites”, escribe la NOAA, “básicamente no hay una tendencia a largo plazo en el recuento de huracanes. La evidencia de una tendencia al alza es aún más débil si observamos los huracanes que tocan tierra en los EE.UU., que incluso muestran una ligera tendencia negativa a partir de 1900 o desde finales de 1800”. Además, la NOAA espera una  disminución del 25 %  en la frecuencia de los huracanes en el futuro.

¿Qué pasa con la intensidad?. La misma historia. NOAA Explica, "después de ajustar los cambios en las capacidades de observación (observaciones limitadas de barcos) en la era anterior a los satélites, no hay una tendencia significativa a largo plazo (desde la década de 1880) en la proporción de huracanes que se convierten en huracanes mayores". Concluimos que los datos no brindan evidencia convincente de un aumento sustancial a escala de siglo inducido por el calentamiento del efecto invernadero en: la frecuencia de tormentas tropicales, huracanes o huracanes importantes, o en la proporción de huracanes que se vuelven importantes.

De hecho, la NOAA predice un aumento del 5% en la intensidad de los huracanes para 2100, pero hoy en día no se detecta ningún aumento en la intensidadY la mejor ciencia disponible pronostica que el ligero aumento en la intensidad general de los huracanes en el futuro no se deberá a que haya huracanes más intensos, sino a que los huracanes en general disminuirán más  que los huracanes intensos (categorías 4 y 5). Como resultado, habrá una mayor  proporción de huracanes de categoría 4 y 5 que de categoría 1, 2 y 3.

En otras palabras, la intensidad relativa de los huracanes aumentará, incluso cuando la cantidad total de huracanes y la cantidad total de huracanes intensos disminuyan.

¿Por qué los medios difunden información obviamente inexacta y no informan los hechos básicos? ¿Son los periodistas simplemente ignorantes? ¿O está pasando algo más?.

Evidencia de engaño deliberado

¿Es posible que los periodistas simplemente ignoren la ciencia climática actual?. Quizás algunos lo hagan. Pero los principales medios de comunicación han estado cubriendo el cambio climático y los huracanes durante los últimos 20 años. Y la información sobre los costos, la frecuencia o la intensidad de los huracanes apenas se oculta. Se ha resumido en los informes del IPCC, más recientemente en 2021. Y la NOAA incluso  pone en negrita sus conclusiones clave.

El gráfico del New York Times (izquierda) selecciona inapropiadamente datos del período posterior a 1980, mientras que el gráfico del Financial Times (derecha) tergiversa la detección mejorada de huracanes como una frecuencia creciente de huracanes.

Considere cuatro de las formas principales en que los medios engañan al público sobre el cambio climático y los huracanes. Ellos:

1- Tergiversar datos que muestran observaciones mejoradas de huracanes (gracias en gran medida a satélites y otras tecnologías de detección de huracanes) como evidencia de huracanes más frecuentes;

2- Tergiversar las hipótesis  (p. ej., que algunos huracanes pueden volverse más intensos para el 2100) como hechos en el presente sin mencionar que las proyecciones medianas sugieren una disminución en todas las categorías de tormentas;

3- Seleccionar datos para presentar tendencias en un período relativamente reciente desde la década de 1980 e ignorar el hecho de que hay datos disponibles a mucho más largo plazo;

4- Confundir el aumento de los daños con el aumento de la incidencia o la intensidad, aun cuando existe un fuerte entendimiento de que lo que construimos y dónde construimos explica todos los daños crecientes por desastres.

¿Es posible que la reportera del Financial Times Aime Williams y sus editores sacaran los datos del sitio web de la NOAA para hacer su gráfico y afirmaran erróneamente que muestra huracanes más frecuentes, pero no leyeron el sitio web y su advertencia explícita de que "Después de ajustar por un posible recuento insuficiente de huracanes en la era anterior a los satélites, esencialmente no hay una tendencia a largo plazo en el recuento de huracanes”?.

Si eso es realmente lo que ocurrió, entonces Williams y el Financial Times son culpables de negligencia periodística del más alto nivel. Pero hay pocas razones para pensar que eso fue lo que sucedió. La NOAA hizo su advertencia relativamente temprano en su página web y la repite varias veces. Y el Financial Times, como todos los demás, ha estado cubriendo este tema durante décadas, no años.

Le pregunté a Williams en un correo electrónico por qué informó que los huracanes estaban aumentando en frecuencia e intensidad, en contra de la mejor ciencia disponible, y no respondióCualquiera que sea el caso, el Financial Times debería emitir una retractación o una corrección.

Los reporteros del Washington Post, Scott Dance y Kasha Patel, afirman que "las tormentas clasificadas como de categoría 4 o más fuertes... han aumentado en número en las últimas décadas" y su titular dice: "el cambio climático está alimentando rápidamente a los súper huracanes".

Esas afirmaciones son, respectivamente, engañosas e incorrectas. Según la NOAA, 15 huracanes de categoría 4 o más fuertes tocaron tierra en Florida desde 1919, 10 de ellos ocurrieron antes de 1960 (más de 42 años) y 5 desde entonces (más de 62 años).

Hay pruebas de que Dance y Patel sabían que estaban engañando. Considere la siguiente frase de su artículo: “Un período comparable de actividad de huracanes fue de 1945 a 1950, cuando cinco huracanes de categoría 4 azotaron Florida en seis años, lo que hizo que el investigador de huracanes Philip Klotzbach se mostrara reacio a llamar a la serie de tormentas intensas desde 2017 sin precedentes...”

La palabra "renuente" suaviza el significado. “Rehúsa” sería una palabra más precisa. Y Philip Klotzbach se niega a decir que las tormentas no tienen precedentes porque, como reconocen Dance y Patel, no lo son.

Vale la pena detenerse un momento en este punto. Klotzbach explicó claramente los datos a Dance y Patel. Ambos lo entendieron claramente. Y, sin embargo, suavizaron y enterraron la desacreditación de Kotzbach de su afirmación principal como si fuera una objeción.

Envié un correo electrónico a Dance y Patel y les pregunté sobre sus decisiones de informes, y un  portavoz del Washington Post respondió con un correo electrónico que decía:

“Respetamos nuestros informes sobre la cantidad inusualmente alta de huracanes importantes que tocaron tierra en los EE UU. en los últimos años y qué experiencia intensificación rápida, a veces poco antes de tocar tierra. Los estudios a los que se hace referencia en el artículo, incluido el análisis del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático de las Naciones Unidas, así como el trabajo de la NOAA , han declarado que el aumento de los eventos de intensificación rápida en las últimas tres o cuatro décadas probablemente no pueda explicarse solo por la variabilidad natural.

Pero lo que dijo no tiene sentido y contradice la mejor ciencia disponible. Hace cuatro décadas, la década de 1980, fue un período de mínimos históricosY el consenso científico es que la variabilidad natural, de hecho, explica el aumento posterior a 1980

“Después de la homogeneización”, escribió un equipo de científicos el año pasado, “los aumentos en la actividad de huracanes y huracanes importantes en toda la cuenca desde la década de 1970 no son parte de un aumento a escala de un siglo, sino una recuperación desde un mínimo profundo en las décadas de 1960 y 1980Sugerimos variabilidad climática interna (p. ej., multidecadal del Atlántico) y las reducciones de la frecuencia de los grandes huracanes inducidas por aerosoles de mediados a finales del siglo XX probablemente hayan enmascarado las contribuciones del calentamiento de los gases de efecto invernadero a escala de siglo a la frecuencia de los grandes huracanes del Atlántico Norte”. [énfasis en negrita añadido]

Ya sea que se trate de un mal periodismo o de un engaño deliberado, The Washington Post debería publicar una retractación o una corrección.

¿Qué pasa con el artículo de The New York Times, firmado por David Leonhardt, que afirma que "las tormentas fuertes se están volviendo más comunes en el Océano Atlántico"? ¿Qué pasa con su gráfico, que muestra una tendencia de tormentas de categoría 4 y 5 en aumento a partir de ¿1980?

Se entiende que las décadas de 1970 y 1980 fueron el punto más bajo en la actividad de huracanes en el siglo XX. En un artículo titulado "Cambios en la frecuencia de los principales huracanes del Atlántico desde finales del siglo XIX", que  Nature Communications  publicó el año pasado, los científicos escribieron que "el período inactivo a fines del siglo XX puede haber sido el período más inactivo en los últimos siglos". Entonces, por supuesto, una serie de tiempo que comienza en 1980 mostrará una mayor actividad.Eso es una elección obviamente deliberada y notoriamente poco profesional.

Conozco a David desde hace más de una década y sé que puede ser un reportero cuidadoso cuando decide serlo. Hizo algunos de los reportajes más honestos para The New York Times sobre el Covid. Ganó Pulitzers en 2010 y 2011. Le envié un correo electrónico a David para preguntarle qué lo hizo decidir elegir esas fechas. No he recibido respuestaEn cualquier caso, The New York Times  debería retractarse o corregir el artículo.

Es notable que los periodistas se conviertan en pretzels para crear la impresión de que los huracanes están aumentando en frecuencia e intensidad sin siquiera reconocer los datos que muestran que no es así. Un gráfico simple de las llegadas a tierra en EE.UU. lo muestra. Y, sin embargo, ningún medio de comunicación importante lo ha publicado nunca, que yo sepa.

Considere mi interacción en línea con Ginger Zee, meteoróloga jefe y editora gerente de la unidad climática de ABC News. En un tuit, escribí: “No he visto ni un solo medio de comunicación importante mencionar nada de esto”, en referencia al pronóstico de la NOAA sobre la disminución de la frecuencia y aumento de la intensidad de los huracanes.

Zee respondió: “¡La Tenemos!. Baja la frecuencia global de los ciclones, los estudios muestran que necesita la diferencia entre el frío y el calor a medida que sube, y todo el calentamiento, por lo que comienzan menos ciclones (ciclón es un término general para huracán/tifón), SIN EMBARGO, una vez que comienzan, hay más posibilidades de que comiencen rápidamente intensificándose con aguas oceánicas más cálidas”.

Le respondí: "Ginger, ¿Cómo justificas el titular de ABC dada la declaración explícita de la NOAA de que "los datos en esta etapa no brindan evidencia convincente de un aumento sustancial a escala de siglo inducido por el calentamiento del efecto invernadero en... la proporción de huracanes que se convierten en huracanes mayores"? 

Ella respondió: “Ese artículo hace referencia a este estudio de Noaa: https://gfdl.noaa.gov/global-warming-and-hurricanes/… ,  @KentonGewecke  y  @RobMarciano cubrieron este fin de semana en GMA… También somos conscientes de la confianza en relación con CC.”

Le respondí: “Gracias, Ginger, pero eso no responde a mi pregunta. ¿Crees que el titular de ABC, que implica que los huracanes *se* están intensificando, es correcto, dada la insistencia de NOAA de que no se pueden hacer tales afirmaciones?

Ella no respondió. Sin embargo, Zee aclaró que ella y sus colegas Kenton Gewecke y Rob Marciano conocían la página web de la NOAA que advierte que no hay evidencia de un aumento en la frecuencia o intensidad de los huracanes.

La forma en que respondió después de eso pareció indicar gran parte de la cobertura de los medios, que es alejarse de los hechos fríos y duros y presentar especulaciones e hipótesis como ciertasY, de hecho, cuando uno lee la cobertura de los medios sobre el cambio climático, a menudo encuentra que los reporteros enfatizan que no pueden atribuir completamente ningún huracán al cambio climático, solo que "el cambio climático hace que tales eventos sean más probables".

Pero tales declaraciones son una evasión. La razón por la que no podemos atribuir las tendencias de los huracanes al cambio climático es que desde que se comenzaron a mantener registros confiables, los datos indican que los huracanes no están aumentando ni en frecuencia ni en intensidad, punto finalSugerir que “el cambio climático hace que los huracanes más fuertes sean más probables o frecuentes” indebidamente induce a error a los oyentes y lectores a creer que los huracanes son cada vez más probables o frecuentes.  

Como tales, está claro que los reporteros buscan convencer deliberadamente a sus lectores y oyentes de la falsa impresión de que los huracanes son cada vez más frecuentes e intensos. Muchos reporteros lo hacen de manera sutil, como Zee de ABC, mientras que otros son más directos al respecto, como Williams de Financial Times.

Además, estos “errores” están ocurriendo dentro de un contexto más amplio de exclusión de información relevante, incluyendo lo que considero los tres hallazgos más importantes sobre la relación entre el cambio climático y los desastres:

1. las muertes por desastres naturales han disminuido drásticamente durante muchas décadas;

2. los costos de los desastres naturales también han disminuido como proporción de nuestra exposición;

3. la frecuencia de los desastres naturales está disminuyendo este siglo.

La guerra de los alarmistas climáticos contra los científicos

La prueba final de que los periodistas son conscientes del hecho de que los huracanes no se están volviendo ni más frecuentes ni más intensos proviene de la feroz guerra librada contra el científico más importante y franco en el campo, Roger Pielke, Jr.

En 2018, John Podesta (izquierda) y su Center for American Progress lanzaron una campaña de difamación contra el destacado investigador climático y de huracanes Roger Pielke, Jr. (derecha)

El científico de la Universidad de Colorado, Pielke, Jr., a fines de la década de 1990, inventó literalmente el método de "normalizar" el costo de los huracanes para tener en cuenta el aumento de la población, los edificios y la riqueza como factores capaces de explicar  todo  el aumento del costo de los huracanes, lo que significó que él y sus colegas descubrieron que no había evidencia de que el cambio climático fuera hasta ahora detectable en los crecientes costos de los desastres causados ​​por huracanes.

Pielke, Jr. ha sido durante un cuarto de siglo un fuerte defensor de la acción enérgica contra el cambio climático. Pero debido a que su trabajo científico sobre los huracanes socava el actual alarmismo climático, los activistas progresistas y los demócratas en el Congreso y la Casa Blanca lo han vilipendiado. En 2008, el Centro para el Progreso Estadounidense, dirigido por John Podesta, exjefe de personal de Bill Clinton y presidente de campaña de la campaña presidencial de Hillary Clinton en 2016, se unió a una serie de ataques sorprendentemente crueles y personales contra Pielke, incluida la afirmación falsa de que él fue financiado por los intereses de los combustibles fósiles.

Todos estos esfuerzos estaban claramente destinados a desacreditar a Pielke, Jr., ante los periodistas. Desencadenaron una enorme cantidad de cobertura mediática que culminó en un esfuerzo de CAP en 2014 para que Pielke, Jr. fuera despedido como columnista del sitio web de Nate Silver, fivethirtyeight.com, después de que publicara un artículo de Pielke, Jr. que resumía la ciencia que no mostraba aumento en la frecuencia o intensidad de los huracanes.

Pielke, Jr. luego escribió sobre la experiencia de ser censurado por fivethirtyeight.com en The Wall Street Journal  en 2016. Escribí sobre los ataques en Apocalypse Never, en un artículo viral que escribí al presentar el libro, y nuevamente la semana pasada. Todos los editores, productores o reporteros sénior que trabajan en un importante medio de comunicación conocen el debate sobre el trabajo de Pielke, Jr. y la base de hechos detrás de él.

Roger ha respondido a estos ataques, que han socavado su carrera profesional e intimidado a sus compañeros, muchos de los cuales se comportaron con la cobardía propia de los académicos de hoy, con gracia y dignidad. Roger es un modelo de valentía en la vida pública. Puede apoyarlo tomándose un momento ahora para suscribirse a su excelente Substack de lectura obligada.

Le pregunté a Roger si pensaba que la mayoría de los reporteros sabían que los huracanes no están aumentando en frecuencia e intensidad, y estaban eligiendo presentar información destinada a dar a los lectores la impresión opuesta. Señaló los gráficos que no muestran cambios, e incluso una ligera disminución, en los huracanes que tocan tierra y en los grandes huracanes.

Deberíamos preguntarnos por qué los datos de estos gráficos nunca han aparecido en los principales medios de comunicación, dijo. Los periodistas deben entender que al tratar las cosas con claridad con sus lectores y el público, se gana más confianza en su trabajo y en la ciencia del clima en general. Las personas no son tontas y no serán engañadas por mucho tiempo. La buena ciencia siempre gana al final, incluso si toma un poco de tiempo”.

Una cosa es que un periodista acuse a sus colegas periodistas de hacer algo mal y otra muy distinta es acusarlos de engañar deliberadamente al público. Lo primero es comprensible y perdonable. Todos cometemos errores. Pero engañar deliberadamente al público es una violación del deber del periodista de informar con precisión los hechos básicos. Acusar a un periodista de engañar deliberadamente al público es acusarlo de mentir. Reconozco que es un cargo muy serio.

Pero es hora de decir lo obvio. Los medios están engañando consciente y deliberadamente al público sobre la relación entre el cambio climático y los huracanes. Eso significa que están mintiendoLos principales reporteros de noticias y sus editores en The Financial Times, New York Times, el Washington Post, ABC News y otros medios saben perfectamente que los huracanes no están aumentando ni en frecuencia ni en intensidad y han decidido engañar a los lectores y televidentes haciéndoles creer que sucede lo opuesto.

Es hora de que eso cambie.

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La UE quiere que se vuelen los embalses y España obedece

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Alemania redefine el término ola de calor para asustar a la gente y hacerles creer la narrativa fraudulenta del cambio climático

Publicado en por Skiper

Alemania redefine el término ola de calor para asustar a la gente y hacerles creer la narrativa fraudulenta del cambio climático

Fuente: https://www.naturalnews.com/2022-09-05-germany-redefines-heatwave-to-scare-people-climate-change.html

Traducción, corrección de la traducción y subrayado del texto relevante: Skiper

El Servicio Meteorológico de Alemania (DWD) aparentemente ha redefinido el término “ola de calor” para asustar a la gente y hacerles creer la narrativa del cambio climático.

El DWD parece haber cambiado la definición de una ola de calor para que cualquier período breve de temperaturas cálidas califique como tal. Lo que antes se definía como un período de cinco días consecutivos con máximas superiores a los 30 grados centígrados se ha cambiado a un período de tres días consecutivos con una máxima de 28 grados.

No está claro cuándo el Servicio Meteorológico de Alemania cambió su definición, pero la Organización Meteorológica Mundial define una ola de calor como cinco o más días consecutivos de calor prolongado con una temperatura máxima diaria superior a la temperatura máxima promedio en cinco grados o más.

Esto no se alinea con la definición de Servicio Meteorológico de Alemania, que es un fin de semana cálido de verano para la mayoría de las personas y apenas lo suficientemente caluroso como para nadar durante el día.

Alemania instalará más fuentes de agua para combatir las "olas de calor"
Mientras tanto, el gabinete alemán aprobó un proyecto de ley para instalar más fuentes de agua en ciudades y municipios. Y si se aprueba la ley, las autoridades locales estarán obligadas a brindar acceso a agua potable gratuita en espacios públicos como parte de su llamado "Daseinsvorsorge", que es un marco de servicios públicos básicos garantizados.

La ministra de Medio Ambiente, Steffi Lemke, dijo que si los municipios toman medidas, estarán haciendo una importante contribución a la salud y la protección contra el calor de los ciudadanos, y agregó que los recientes veranos secos y calurosos en Alemania han demostrado que las olas de calor persistentes ya no son un evento raro. El proyecto de ley establece que las fuentes de agua deben instalarse donde sea técnicamente factible y apropiado.

Hay alrededor de 1.300 fuentes de agua en toda Alemania, según el Ministerio Federal de Medio Ambiente. El gobierno planea instalar 1.000 más, aunque no hay mandatos específicos sobre su número exacto o ubicación.

“Tenemos agua del grifo de excelente calidad en Alemania y es una lástima que la gente compre tanta agua embotellada y luego tire las botellas, por lo que se desperdicia mucho”, dijo Julian Fischer, del grupo ecologista no gubernamental A Tip: Tap.

“Sería genial para todos tener un mejor acceso al agua limpia del grifo, pero especialmente para las personas con menos dinero o, por ejemplo, para situaciones como las familias que van a un patio de recreo y necesitan rellenar sus botellas de agua. Debería ser parte de la infraestructura cívica tener fuentes de agua siempre cerca”, agregó Fischer.

Solo Berlín tiene actualmente 201 fuentes públicas de agua potable, con dos nuevas que se abrirán en Mauerpark, que es un parque muy frecuentado por el público, y en Schlachtensee, un lugar de baño popular.

Jochen Rabe, director gerente de la organización sin fines de lucro Kompetenzzentrum Wasser Berlin, dijo: "Cuando hace mucho, mucho calor en una ola de calor, debe tener una fuente o al menos acceso a agua gratis dentro de los 10 minutos como máximo, particularmente con los ancianos y vulnerables, que puede deshidratarse con bastante rapidez." Mire el vídeo a continuación para saber más sobre las olas de calor en Europa:

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El gran negocio de la sequía, con Pilar Esquinas

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No hay crisis climática: la historia nos muestra que la Tierra ha visto cosas mucho peores

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No hay crisis climática: la historia nos muestra que la Tierra ha visto cosas mucho peores

Fuente: https://www.zerohedge.com/weather/there-no-climate-crisis-history-shows-us-earth-has-seen-far-worse

Autor: TYLER DURDEN

Traducción, corrección de la traducción y subrayado del texto relevante: Skiper

La ciencia del clima ha sido tan sofocada por el fanatismo ideológico que se está volviendo difícil encontrar un análisis objetivo normal en estos días. Cualquier dato que contradiga la narrativa del cambio climático provocado por el hombre está rodeado por una máquina giratoria que descarta la información o la oscurece en una avalancha de propaganda sobre el calentamiento global, inoculando al lector mucho antes de que tenga la oportunidad de digerir las noticias de que tal vez el cambio climático no es tan bueno como parece.

Cada vez que se informan altas temperaturas en los EE.UU. o Europa, los medios exageran las noticias en teorías descabelladas sobre el Apocalipsis climático, pero la historia meteorológica sugiere que el pánico es fabricado en lugar de justificado. De hecho, cualquier evento de clima cálido que pueda identificar en los últimos años probablemente se vea eclipsado por un evento mucho peor décadas o siglos antes de que la "contaminación de carbono provocada por el hombre" existiera.    

Por ejemplo, los medios de comunicación están frenéticos por la sequía actual y las "temperaturas récord" en Europa este verano, advirtiendo que podría convertirse en la "peor sequía" en 500 años. Por supuesto, esta afirmación abre la puerta a una pregunta que los científicos del clima y los propagandistas no quieren responder: ¿Qué pasó hace 500 años?.

Un nivel similar de histeria por el calentamiento global estuvo presente durante una ola de calor en Europa en 2003, así como en 2018. Los pocos científicos del clima que aún no han sido comprados ni pagados por los gobiernos y la ONU han tenido que señalar que estas sequías no son nada comparadas al infierno viviente que fue la sequía de 1540. Este evento a menudo se denomina "mega-sequía" porque la región sufrió temperaturas históricamente altas y casi no recibió lluvia durante un año.

Las temperaturas de ese año promediaron entre 5°C y 7°C por encima de las temperaturas medias en Europa en el siglo XX. En términos de EE.UU., eso significa temperaturas diarias de verano de alrededor de 104° F. Cientos de relatos históricos escritos en ese momento describen alrededor de medio millón de muertes, junto con grandes incendios forestales y un invierno en Italia que "parecía julio". Tenga en cuenta que los niveles de carbono en Europa en 1540 eran un 30 % más bajos que en la actualidad, sin embargo, la región sufrió quizás el peor evento de calentamiento en su historia registrada. 

Los datos climáticos de hoy se basan en los registros en poder de la NOAA (Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica) y otras instituciones, y estos registros solo se remontan a 1880. Entonces, cada vez que escucha a los principales medios de comunicación despotricar sobre temperaturas récord, es que están usando una pequeña porción de la historia climática global que se remonta a un poco más de un siglo.

Cualquier científico honesto en este campo le dirá que el registro climático de la Tierra es enorme en comparación con los datos limitados utilizados por los ideólogos del calentamiento global, y la mayoría de las crisis climáticas destructivas han ocurrido mucho antes de las emisiones de carbono provocadas por el hombre. Ciertamente no fue la contaminación por carbono de los automóviles, la agricultura y la industria lo que causó la crisis en 1540.

Intente hacer cualquier investigación sobre el evento de 1540 y quedará enterrado en una pila de artículos principales que reconocen el desastre, pero luego intente usarlo como un ejemplo de por qué debemos cumplir con las restricciones de carbono y el autoritarismo climático en 2022. Ellos dicen "Mira lo que le sucedió a Europa en 1540. No querrás que eso vuelva a suceder, ¿verdad?".  

Por supuesto, la humanidad no tenía voz ni control sobre el clima en 1540, al igual que no tenemos voz ni control sobre el clima hoy. No había calentamiento global basado en el carbono en ese entonces, y no hay calentamiento global basado en el carbono ahora.  

Los científicos aún no tienen idea de qué causó muchos de los eventos de calentamiento del pasado, incluida la crisis de 1540, entonces, ¿por qué deberíamos tener una fe ciega en sus afirmaciones de que el carbono es la causa del calentamiento en los últimos años?. De hecho, la NOAA y otras instituciones de investigación climática aún no ofrecen pruebas concretas de una relación entre las emisiones de carbono y el aumento de las temperaturas. Su argumento es que han excluido todas las demás causas posibles, dejando solo el carbono como resto. Esto no es ciencia, son conjeturas al azar.  

Si alguna vez hubo un campo que desafía la lógica, la razón y el análisis comúnmente asociados con el método científico, es la ciencia del clima.   

Deje de lado el hecho de que cada año se pagan miles de millones de dólares en fondos a los científicos del clima, pero solo a aquellos científicos que operan a partir de la suposición de que el cambio climático es causado por los seres humanos. Es decir, existen numerosos incentivos para que los científicos descarten otras causas del calentamiento global. No son científicos, son activistas políticos pagados. Por suerte, las temperaturas no son tan altas. Los propios datos de la NOAA muestran que la temperatura media de la Tierra ha aumentado menos de 1 °C en el último siglo. Esto no es nada, así que ¿por qué tanto pánico?.

Digamos simplemente que los controles de carbono son una herramienta poderosa para microgestionar a la población y justificar el autoritarismo en nombre del "bien mayor". Si se convence al público de que acepte las narrativas falsas sobre el cambio climático, entonces el gobierno tendría la capacidad de controlar todos los aspectos de la vida diaria, desde la cantidad de electricidad que usamos, los alimentos que comemos, los negocios que podemos manejar, hasta el nivel de producción y el tamaño de la población. Esto no es ficción, es realidad, y está sucediendo mucho más rápido de lo que mucha gente cree, todo en nombre de salvar al planeta de una amenaza que no existe.    

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Sequía - Los embalses están muy bajos, pero no es por falta de lluvias

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Sequía - Los embalses están muy bajos, pero no es por falta de lluvias

Fuente: https://www.elsaltodiario.com/sequia/embalses-muy-bajos-no-falta-lluvias

Autor: Santiago Martín Barajas
Coordinador del área de Agua de Ecologistas en Acción
@Santi_MBarajas

Estamos viviendo un año muy caluroso y aparentemente seco. Los embalses se encuentran nada menos que 20 puntos porcentuales por debajo de la media de los últimos años para esta misma fecha. Y en numerosos pueblos han comenzado a producirse cortes en el suministro por la supuesta falta de agua que vivimos. Pero profundicemos un poco en esta situación: si bien en el pasado otoño llovió un 17% por debajo de la media y el invierno fue bastante seco, también es verdad que durante la pasada primavera llovió un 12% por encima de la media. Y no olvidemos que la mayor parte de las lluvias en nuestro país se concentran en los meses de otoño y primavera. Por tanto, tampoco se podría considerar, ni mucho menos, que estemos ante un escenario de sequía grave ni prolongada.

Entonces, si solo ha llovido algo menos que en años pasados, ¿a qué se debe el estado de los embalses?. La respuesta resulta más sencilla de lo esperable: más que a la falta de lluvias, lo que ocurre es que existe un exceso de consumo, generado por el regadío, cuya superficie no para de crecer, y que supera ya con creces los cuatro millones de hectáreas. De hecho, supone actualmente entre el 85% y el 93% del consumo total de agua en nuestro país, dependiendo si tenemos en cuenta los retornos (se denomina retornos al agua que vuelve al sistema después de utilizarse, que en el abastecimiento a poblaciones es del 80%, mientras que en el regadío es de tan solo el 10%). Y eso sin tener en cuenta el regadío ilegal, que siempre se ha estimado entre un 5% y un 10%, pero que en algunas zonas recientemente estudiadas, se ha visto que asciende nada menos que hasta el 30%.

No nos vale la excusa de que necesitamos toda esta producción agraria para poder comer, ya que la mayor parte de esa producción se envía fuera.

El fomento irresponsable del regadío por parte del Ministerio de Agricultura y de algunas comunidades autónomas está disparando el consumo neto de agua en nuestro país. Nos encontramos con situaciones inverosímiles pero reales como que algunos cargos públicos están fomentando sin ningún pudor la proliferación del regadío ilegal. Tal es el caso del presidente de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno, que hace unos meses anunció que pretendía legalizar 1.600 hectáreas de regadíos en el entorno del Parque Nacional de Doñana. De esta manera, el mensaje que se manda a la ciudadanía es que si creas regadíos de forma ilegal, tarde o temprano te los van a legalizar.

Que el nivel tan bajo de los embalses está provocado por el consumo excesivo del regadío, resulta también evidente al comparar el nivel de los diferentes embalses en función de los usos a los que destina el agua. Por ejemplo, en la Comunidad de Madrid, los embalses se encuentran al 63%, nada menos que 23 puntos porcentuales por encima de la media de los embalses del conjunto del país. La razón es que los embalses de Madrid, operados por el Canal de Isabel II, se dedican casi exclusivamente al abastecimiento urbano, sin derivar apenas nada de agua al regadío. Sin embargo, en Andalucía, donde la mayor parte del agua se destina al regadío, se encuentran de media ahora por debajo del 30%.

Además, ya se riega durante todo el año, especialmente en la mitad sur peninsular y en la costa mediterránea. Actualmente, en España el agua se deriva al regadío conforme llega a los embalses. Unos embalses que han pasado de ser almacenes de agua para convertirse en estaciones de transferencia de este recurso. En los últimos años estamos viviendo al día con el agua, sin apenas capacidad de respuesta ante una sequía, por pequeña que esta sea.

Este Ministerio tiene la capacidad legal y el deber de restringir, de manera importante y de forma inmediata, el volumen de agua derivado a los regadíos.

Por todo ello, resulta inaceptable que cada vez haya más pueblos con cortes de agua en nuestro país, privando o dificultando el acceso de agua potable a sus habitantes. El agua es un derecho humano reconocido por las Naciones Unidas y no se le puede negar a la población cuando, a la vez, se está gastando masivamente en una actividad económica privada como es el regadío.

Además, la producción del regadío en España tiene muy poco que ver con la soberanía alimentaria. De hecho, aproximadamente el 75% de la producción hortofrutícola se destina a la exportación, y también una parte importante de la producción de vino y de aceite de oliva (este último supone ya el cultivo que ocupa más superficie regada, del orden de 850.000 hectáreas). Es decir, no nos vale la excusa de que necesitamos toda esta producción agraria para poder comer, ya que la mayor parte de esa producción se envía fuera de España. Ni siquiera se puede decir que, al menos, se gasta ese agua para impulsar el desarrollo económico local, porque los beneficios de las exportaciones se concentran en muy pocas manos, las de los grandes propietarios de la agroindustria.

Con todo, lo que está claro es el el nivel actual de los embalses es muy preocupante. Estamos a un paso de que se produzca un colapso hídrico en varias regiones de nuestro país, que tendría lugar si este otoño que viene resultase seco. En ese caso, es más que previsible que en 2023 se apliquen cortes y restricciones importantes en el abastecimiento de agua a varios millones de personas. Por tanto, resulta esencial actuar de inmediato para evitar que esto suceda.

La solución no es nueva y el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (Miteco) tiene la llave para empezar a hacerlo. Este Ministerio tiene la capacidad legal y el deber de restringir, de manera importante y de forma inmediata, el volumen de agua derivado a los regadíos, al menos hasta alcanzar unos niveles de agua almacenados en los embalses más próximos a la media de los últimos años. Sin embargo, el citado Ministerio ha hecho caso omiso a estas demandas, que desde hace meses realizamos desde Ecologistas en Acción.

El regadío, cuya superficie no para de crecer, y que supera ya con creces los cuatro millones de hectáreas.

Esta falta de previsión por parte del Miteco es, en parte, la responsable de la situación en la que actualmente se encuentran las cuencas hidrográficas. Se está incluso poniendo en riesgo el abastecimiento de cada vez más municipios. Es necesario actuar de inmediato, restringiendo de forma muy importante el suministro al regadío hasta conseguir una cierta recuperación de los embalses y, de esa manera, garantizar los derechos del conjunto de la población.

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El culto climático está ansioso por aprovechar la crisis energética de Europa

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El culto climático está ansioso por aprovechar la crisis energética de Europa

Fuente: https://www.zerohedge.com/energy/climate-cult-eager-take-advantage-europes-energy-crisis

Autor: TYLER DURDEN

Traducción y corrección de traducción: Skiper

El culto climático nunca duerme, y cuando ven naciones en crisis, siempre se apresuran a tratar de explotar la situación tergiversando el problema de raíz.  

Actualmente, una ola de calor está golpeando a Europa junto con incendios forestales y los principales medios de comunicación están haciendo sonar el tambor del calentamiento global con fuerza. Esto no es nada nuevo; cada vez que hace calor gritan “¡cambio climático!” Cada vez que el clima es muy frío, una vez más gritan "¡cambio climático!" ¿La evidencia? ¿Qué pasa con el “calor récord” en partes del Reino Unido, España y Portugal?. Esta es seguramente una prueba de que el clima está siendo arruinado por esa terrible amenaza conocida como carbono hecho por el hombre.

Por supuesto, lo que no te dicen es que el registro oficial de clima y temperaturas que usan los científicos del clima solo se remonta a unos 140 años (comenzó en la década de 1880). Entonces, millones y millones de años de clima terrestre, ¿y solo cuentan 140 años para determinar "temperaturas récord"? Tienden a ignorar los datos de núcleos de hielo y anillos de árboles de hace siglos que indican períodos de calentamiento mucho más cálidos en la historia de nuestro planeta (ninguno de los cuales fue causado por emisiones de carbono provocadas por el hombre). En comparación, las temperaturas actuales son bastante mansas.

Temperatura global estimada en los últimos 500 millones de años. Fuente: Smithsonian Institution.

Temperatura global estimada en los últimos 500 millones de años. Fuente: Smithsonian Institution.

Las temperaturas generales de la Tierra solo han aumentado 1° Celsius en el siglo pasado; este fue en realidad el pico y actualmente las temperaturas se han nivelado a un aumento de 0.8°C. Este es el gran día del juicio final climático del que se supone que todos debemos estar aterrorizados. Esta es la amenaza inminente por la que se supone que debemos sacrificar toda la producción de energía basada en combustibles fósiles: menos de un grado de calor.  

Es importante poner la narrativa frenética del cambio climático en una perspectiva concreta porque la gran mayoría de la ciencia del clima es pagada por gobiernos y organizaciones de intereses especiales como la ONU, el Foro Económico Mundial y muchos otros grupos globalistas con una agenda en mente. En promedio, estos gobiernos e instituciones gastan alrededor de $ 632 mil millones por año en financiamiento de investigación climática e iniciativas de políticas climáticas (que ellos llaman "escasos"). Su objetivo es aumentar este flujo de efectivo a $ 4 billones para el año 2030. Los incentivos para subirse al tren del cambio climático provocado por el hombre son ENORMES; casi no hay incentivo monetario para los científicos que quieran estudiar otras posibles causas de los eventos climáticos. 

La noción del científico incondicional e incorruptible que busca la verdad objetiva en lugar del dinero y la notoriedad murió hace mucho tiempo. Los científicos honestos son pocos y distantes entre sí en estos días (especialmente en los campos de la ciencia médica y climática), y tal vez siempre ha sido así. No se puede confiar ciegamente en los "expertos" porque son tan susceptibles al sesgo y la corrupción como cualquier otra persona.  

La histeria del cambio climático no es nada, pero los medios de comunicación la promueven activamente para ocultar amenazas muy reales a las que se enfrenta el público en el corto plazo. Una de esas amenazas es la escasez de energía, y las regulaciones climáticas han puesto un dominio absoluto sobre muchas naciones y su capacidad de adaptación. La UE ahora está implementando políticas de carbono que exigen una reducción del 55% de las emisiones para 2030. Lo que significa que no se supone que se utilicen nuevas fuentes de combustibles fósiles. Sólo se permiten reducciones.    
Los científicos del clima y los elitistas mundiales afirman que el cambio climático es el problema principal del siglo y debe abordarse de inmediato y por todos los medios necesarios. No han presentado ni una pizca de evidencia contundente para respaldar esta afirmación, pero dictan las políticas de la mayoría de los gobiernos occidentales, por lo que realmente no necesitan hacerlo. Simplemente inician restricciones sin la participación del público.  

En realidad, quizás la mayor amenaza desde la Segunda Guerra Mundial está a punto de aterrizar como una bomba de hidrógeno en el regazo del público europeo. El pánico está comenzando a tomar forma a medida que Rusia recorta el suministro de gas natural a la UE hasta un 20% de su capacidad original y las fuentes de energía alternativas simplemente no existen en una escala que pueda llenar el vacío. También se ha cerrado una gran parte de las exportaciones de petróleo, y los gobiernos europeos NO están informando a la ciudadanía de la verdadera gravedad de la situación. 

Con las tasas actuales de importación de energía, al menos el 40% de Europa no podrá calentar sus hogares en invierno. Los planes de la UE para reemplazar las fuentes de energía rusas a corto plazo también se han considerado "tremendamente optimistas". En otras palabras, el público de la UE está jodido, y muchos de ellos aún no se dan cuenta porque el gobierno no lo admite. Un desastre de proporciones épicas está a punto de ocurrir y esto sin contar los enormes aumentos de precios que se avecinan para el otro 60% de las personas que aún tendrán suministros de gas disponibles.  

Pero el culto climático no permite que esta realidad visceral se interponga en su camino. Para ellos, la crisis es una oportunidad. Está surgiendo una nueva narrativa entre los organismos intergubernamentales, los medios de comunicación y entre los los activistas climáticos; dicen que este desastre inminente es en realidad "bueno para Europa" a largo plazo, porque obliga a los ciudadanos a aceptar políticas de reducción de energía y controles de carbono que los científicos del clima y los globalistas han estado exigiendo durante años. La inflación en los precios significa una reducción de la demanda y los cortes en la cadena de suministro significan que los recursos se anulan incluso si la demanda sigue siendo alta. La energía está siendo sofocada lentamente, dejando espacio para una especie de "Nuevo Acuerdo Verde".   

Por lo tanto, es bueno para los globalistas y su agenda, pero no es realmente bueno para nadie más que tenga que vivir duros meses de invierno sin calefacción y electricidad limitada. 

Si la tendencia actual continúa sin un cambio dramático en la forma en que Europa estrangula la energía de combustibles fósiles, entonces existe un potencial muy real de muertes masivas este invierno. Esto no es una hipérbole, es una certeza matemática. El impulso continuo para imponer aún más restricciones climáticas en este momento está empeorando la situación.  

No existe una amenaza inminente debido al cambio climático, pero existe una amenaza inminente debido a la escasez de energía. Los europeos deben preguntarse: ¿por qué sus gobiernos los están preparando para una calamidad por un fantasma climático inexistente?. Sin un aumento de la energía procedente de combustibles fósiles de numerosas fuentes, incluidos el carbón y el petróleo, la UE se encamina hacia una tragedia histórica este invierno.  

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¡Terrorífico! El plan de la Agenda 2030: imponer una dictadura climática por medio de los incendios

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Los científicos que desafían el alarmismo climático son por fin reconocidos

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Los científicos que desafían el alarmismo climático son por fin reconocidos

Fuente: https://clintel.org/los-cientificos-que-desafian-el-alarmismo-climatico-son-por-fin-reconocidos/

Autor: Guus Berkout

Traducción, corrección de la traducción y subrayado del texto relevante: Skiper

Los científicos del clima de los círculos del IPCC han admitido que la nueva generación de sus modelos de simulación del clima -denominados modelos CMIP6-, está “sobrecalentada”, es decir, predice temperaturas superiores, y, por tanto, sus resultados son demasiado alarmantes. Esta concesión revolucionaria ha sido realizada en vísperas de la muy esperada publicación del informe AR6, elaborado por el IPPC, el buque insignia de la agencia climática de la ONU; informe que tendrá una vigencia de cinco años.

La confesión plantea también enormes dudas sobre la fiabilidad de las previsiones de temperatura de los modelos de predicción del IPCC de la última generación (CMIP5), que utilizaban el escenario de emisión RCP8.5 extremadamente alto. Los resultados -falsos-, a menudo fueron considerados como un caso habitual y se usaron para promover acciones extremas por parte de los alarmistas del cambio climático.

Las observaciones ya indicaban que los modelos CMIP5 eran demasiado sensibles al incremento de los gases de efecto invernadero, probablemente por un factor de dos. La combinación de una sensibilidad climática casi duplicada y unas proyecciones de emisiones de gases también demasiado elevadas elevadas unas previsiones de temperaturas altas poco creíbles. Pero como los modelos de simulación de nueva generación (CMIP6) parecen ser aún más cálidos, harán que el nuevo equivalente del RCP8.5 en el AR6 sea ridículamente alto. Esto explica el sentimiento de incomodidad que existe en los círculos del IPCC dado que estas predicciones pueden ser simplemente una ficción.

La buena noticia para la humanidad es que los propios científicos del IPCC están empezando a revisar si sus modelos son fiables como instrumento político. Los críticos del clima llevan mucho tiempo esperando que se reconozca su posición, y, por fin, se divisa en el horizonte la rectificación de una gran injusticia.

“Ha quedado claro en el último año que no podemos evitar admitir esto”, declaró Gavin Schmidt -director del Instituto Goddard de Estudios Espaciales de la NASA- a la revista Science. Schmidt también afirmó: “Incluso (en predicciones) a corto plazo se acaban obteniendo cifras (de temperatura con estos modelos), que son increíblemente aterradoras y erróneas”.

Este anuncio inesperado del director de la NASA se considera un primer paso en la rehabilitación de los científicos críticos. Estos científicos han sido vilipendiados durante años por revelar hechos teóricos y experimentales que acreditan que los modelos del IPCC cuentan con una historia política y apenas consideran los ciclos naturales del clima terrestre. También han afirmado una y otra vez que los modelos de simulación del clima son muy útiles para estudiar el complejo sistema climático de la Tierra, pero son inadecuados para hacer proyecciones fiables en las que basar la política climática. En los últimos años, CLINTEL envió cartas registradas a los líderes mundiales, advirtiéndoles que las observaciones reales y las proyecciones de los modelos se contradicen cada vez más, lo que está resultando en políticas climáticas erróneas.


La climatóloga estadounidense Judith Curry reaccionó de la siguiente manera: “El elefante que ahora tiene delante el IPCC es recomendaciones que sus climas, que ahora se considera claramente inverosímiles, se basan en gran medida en el escenario RCP8.5”. Michael Asten, experto revisor del informe AR6, considera que haber admitido que los modelos climáticos del IPCC están prediciendo un calor inconcebible es un cambio significativo.

Hasta hoy, los líderes del mundo occidental, los políticos y las ONG han utilizado masivamente las proyecciones alarmistas del IPCC para asustar a los ciudadanos, forzando así todo tipo de medidas climáticas destructivas sobre ellos. Pensamos en las propuestas extremas del Secretario General de la ONU, Antonio Guterres, del vicepresidente de la UE, Frans Timmermans, y del director del Foro Económico Mundial, Klaus Schwab. Basándose en el aterrador RCP8.5, sin saberlo, están empujando al mundo occidental hacia un pozo de pobreza. Su apocalipsis “verde” debe desaparecer en el cubo de la basura.
Los científicos de CLINTEL han sostenido sistemáticamente que “no hay crisis climática” y que en algún momento la verdad saldría a la luz. Ese momento histórico de la verdad ya ha llegado. ¿Qué medidas debemos tomar ahora (plan B)?.

1. Presidente del IPCC: ya es hora de que se preste atención a las críticas bien documentadas del gran grupo de científicos del clima que han sido excomulgados por la comunidad del IPCC.
2. Científicos del IPCC: no utilicen sus modelos climáticos actuales para hacer predicciones climáticas. Hasta hoy, las proyecciones de sus modelos se utilizan simplemente como declaraciones políticas.
3. Líderes mundiales: abandonen la mitigación del clima (la reducción del CO2) y den la máxima prioridad a la adaptación climática (al ajuste al cambio natural). Tenga en cuenta que el CO2 es esencial para toda la vida en la Tierra. Cuanto mas CO2 mas reverdece nuestro planeta y aumenta la producción de alimentos.


La carísima transición energética, basada en el miedo provocado por los modelos -erróneos-, del IPCC, debe ser completamente revisada. CLINTEL reitera que se debe permitir a todos los países utilizar sus recursos energéticos disponibles -como el carbón limpio, el petróleo, el gas natural o la energía hidráulica- tanto como necesitan para mantener y mejorar su nivel de vida. Además, deben mantenerse alejados de las fuentes intermitentes de baja energía, como los paneles solares y las turbinas eólicas; estos sólo son útiles en nichos.

Mientras tanto, el mundo debe prepararse para el “siglo de oro de la energía”, en el que las próximas centrales nucleares, eficientes y seguras, aumentarán a la humanidad abundante energía asequible y limpia. Y debemos reasignar los billones que se desperdiciarían en la mitigación, e invertirlos en educación, sanidad, viviendas adecuadas y la lucha contra la pobreza y la delincuencia. Amanece una nueva era de esperanza.

Guus Berkhout es presidente de CLINTEL

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