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Golgadán, la región de los renacidos

Publicado en por Skiper

Autor: Skiper

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Lo que se sabe sobre golgadán

En la inmensidad del reino de Aradur se encuentra una arcaica región deshabitada y maldita donde ninguna raza de criaturas vivas osa poner sus pies en ella: Golgadán, también conocida como el reino de los muertos, aunque recibe nombres similares, entre otros, el reino de los olvidados, el ocaso de los muertos o la tierra de los renacidos por citar algunos de ellos.

Según cuentan los viejos escritos goldadán en un muy lejano pasado fue una basta y próspera comarca humana que basaba su economía en el comercio de madera, la minería, y la peletería. Sus artesanos eran de sobra conocidos en muchos reinos y el renombre de sus peleteros y escultores que trabajan desde el blanco marmol al oscuro granito con una facilidad y destreza fuera de lo habitual no tenían parangón en el mundo de aradur.

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La nueva Golgadán ahora crece bajo las profundidades de la tierra...

 

 

Durante muchas décadas goldadán disfrutó de su fama bien ganada, siendo uno de los primeros reinos en los que los humanos se asentaron después del destierro de Elenhor. Sin embargo algo de naturaleza extraña y inexplicable ocurrió y la prosperidad de golgadán apenas duró un par de generaciones humanas.

Algunos dicen que la misma Muerte tubo envidia de los goldadianos y eligió construir allí su reino. Otros cuentan que fué la envidia de ciertos dioses los que maldijeron a la comarca  por su prosperidad y artesanía que casi llegaba a rivalizar con las obras de los mismos dioses.

El caso, es que en algo menos de tres generaciones humanas goldadán cayó en una cadena de desafortunadas y inusuales desgracias a cada cual más horrible que la anterior: la piedra para la cantería se acabó en apenas de algo más que dos semanas, los bastos bosques de la comarca y la comarca en sí misma se vieron afectados por una llovizna y una niebla tan persistentes que hasta la humedad penetraba las paredes de piedra y en la madera recia de roble de las casas, las minas de diversos metales se agotaron casi al unisono y no dieron más beneficios, el denso pasto del ganado que crecía en los bosques lejos de florecer y crecer más con la persistente lluvia se marchitó como las hojas de los árboles en otoño y apenas se veía hierva verde, el ganado murió extrañamente como a causa de hambruna pese que sus dueños alimentaban a sus reses con granos de buena calidad.

 

 

Cuentan los viejos escritos que goldadán perdió su fama y su riqueza ganadas a puslo en apenas dos meses escasos y que la mayoría de su población emigró hacia otras comarcas. Parecía que la muerte no solo se había instalado en los animales y los recursos de la región sino también en los mismos golgadianos: una desidia y pesimismo inabituales se instaló en los corazones de la gran mayoría de sus habitantes. 

Se cuenta que las personas adultas y los ancianos fueron presa de un pesimismo y una apatía tales que les impedían realizar la mayoría de sus trabajos habituales y las mas simples tareas cotidianas.

Los leñadores dejaron progresivamente su trabajo y se quejaban de estar sin fuerzas y decaidos, los panaderos hacían a malas ganas el pan diario y presentaban la animosidad de un enterrador mal pagado, los peleteros se dieron a la desidia y dejaron de curtir las pieles que antaño les dieron tan buenos beneficios, muchos jóvenes de la comarca en vez de trabajar en sus trabajos habituales o ayudar a sus padres vagaban durante horas sin rumbo por los bosques decaidos y desanimados, otros contemplaban como pasmados durante horas enteras la persistente lluvia o se escondian en lugares oscuros de las casas como si fuesen animales heridos que huyesen de la muerte.

En definitiva, una maldición horrible parecía haberse cernido sobre golgadán, aunque esto no fue lo peor de todo, el peor de los males llegó unas semanas después.

 

 

Los pocos viejos legajos conservados por algunos sabios y magos de gran renombre cuentan que no mucho después de las desgracias de la región ocurrió algo horrible, inusual, tan raro que ningún hombre, mujer, sacerdote, sabio o mago de Aradur supo darle explicación lógica: algunos muertos empezaron a levantarse de sus tumbas y a vagar por sus antiguos hogares o lugares de trabajo.

Los pocos testimonios que quedaron recogidos por los escasos pobladores de golgadán que no habína emigrado de la comarcao o no habían sido presa aún del habitimiento o la desidia cuentan casos de personas muertas levantandose de sus tumbas, volviendo a las casas de sus familiares, incluso realizando los trabajos que realizaban en vida.

Al principio fueron pocos casos, pero pronto fueron en aumento: ahora ya no se levantaban de sus sepulturas las personas muertas no hace mucho tiempo, sino que de las viejas criptas empezaron a salir y a arrastrarse viejos cadáveres de personas muertas hace ya largo tiempo.

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Guardián de las criptas renacido.    

 

 

Los pocos pobladores de golgadán que quedaban cuerdos en la comarca huyeron despavoridos ante tan siniestro evento. Los muertos volvían a la vida, renacían de la misma muerte muchos de ellos, asi que los escasos habitantes de golgadán empezaron a llamarles "los renacidos". Aquel último fatídico acontecimiento extraño fué la gota que colmó el vaso: los últimos habitantes de golgadán abandonaron sus hogares y la mayoría de posesiones y dejaron golgadán para siempre.

Los pocos testimonios que quedan en la actualidad de tales sucesos están reflejados en viejos legajos curtidos por el paso del tiempo y en viejas leyendas que han perdurado hasta la actualidad. A día de hoy no queda ningún goldadiano vivo y los pocos hijos descendientes de la tragedia de sus padres ocultan sus orígenes al resto del mundo o mienten sobre su procedencia o sus antepasados.

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Dos renacidos recientemente levantados de sus sepulturas y muertos en vida de forma violenta.

 

 

Parte de la verdad sobre golgadán: Aerut el nuevo señor de la muerte

A diferencia de otros mundos en Aradur las diferentes deidades están en guerra constante entre ellas; las luchas de poder entre distinto tipo de dioses están a la orden del día y perduran desde la creación misma de Aradur hasta los tiempos presentes. Los dioses pelean entre ellos por obtener el control absoluto de Aradur y en la guerra todo está permitido.

Una guerra de desgaste es inícua en si misma como se demostró en los albores de la creación de Aradur donde los dioses guerrearon entre ellos durante varios siglos sin victorias reseñables. Después de esta guerra de desgaste los dioses pasaron a una guerra oculta mediante subterfugios, seguidores, alianzas y traiciones entre ellos.

Este es el momento en el que se encuentra ahora Aradur y donde ha hecho su aparición un nuevo dios de la muerte: Aerut que habiendo asesinado a la misma muerte ha ocupado su lugar y ha reclamado su reino; el reino de los muertos.

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La siniestra y nueva arquitectura de Golgadán muestra su verdadero rostro.

 

 

Poco se sabe de Aerut salvo que es uno de los Sesisjan, los dioses encargados de mantener el equilibrio entre las fuerzas del caos y del orden en el universo. Los Sesisjan son abiertamente neutrales y raramente se dencantan por el bando del caos o del orden ya que su única misión es mantener el equilibrio del universo en sí mismo.

El caso es que Aerut ha abandonado su puesto de guardian y ha viajado secretamente hasta Aradur asesinando a la misma parca y ocupando su lugar. Este hecho poco conocido por los habitantes de Aradur, -salvo por algunos de los nuevos y más fieles fanáticos seguidores de Aerut- que creen ahora que Golgadán está sometida a una maldición desde algunas generaciones humanas.

Se desconoce el poder exacto de Aerut, pero debe de ser inmenso como para poder asesinar a la misma muerte y reclamar para sí su reino. En cualquier caso parece ser que Aerut ha elegido Golgadán para que sea la sede de su nuevo reino.

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Algunos guerreros con sed de venganza despiertan en golgadán como renacidos.

 

 

Algunos dioses piensan que Aerut ha cambiado las mismas reglas de la misma muerte, ya que los "renacidos" tienen algunas cosas en común: muchos de ellos sufrieron muertes violentas, practicaron artes oscuras como la nigromancia o la hechicería del caos, o simplemente creen estar vivos y recuerdan parte de su vida pasada antes de morir.

La cuestión es que en Golgadán se está forjando un nuevo y oculto reino, un reino de los muertos que cada vez cuenta con más "subditos". Ya no solo forman parte de los "recidos" muchos de los habitantes de la vieja Golgadán, ahora acuden a ella "subditos" venidos de diferentes lugares de Aradur.

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Algunos habitantes de Aradur han tomado ciertas medidas para que algunos difuntos no salgan de sus tumbas y se levanten como renacidos.

 

 

En muchos casos los cadáveres se levantan de sus actuales tumbas y caminan incansables en medio de la oscuridad hasta llegar a Golgadán. En otras ocasiones el cuerpo sin vida simplemente desaparece de su mortaja y aparece en una de las tumbas "desocupadas" de Golgadán.

También se sabe que estas ánimas andantes no viajan bajo la luz del día, antes de que aparezca el alba se refugian en el primer lugar oscuro que encuentran: cuevas, bodegas, criptas sótanos o cualquier oscura mazmorra a salvo de la luz del sol y protegida por la oscuridad.

En cualquier caso, el reino de los renacidos está aumentando considerablemente de población y puesto que Golgadán se considera una comarca maldita, pocas son las criaturas que osan pisarla y más aún volver con vida de ella. Respecto a los futuros planes de Aerut y su nuevo "reino" de la muerte poco o nada se save hasta la fecha presente.

 

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