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Filipinas: "Un poco de agua potable vale más que el oro y se mata por un trago"

Publicado en por Skiper

Fuente: http://www.elmundo.es/internacional/2013/11/11/528140e461fd3db3608b4572.html

En la 'zona cero' de la tragedia falta toda clase de artículos de primera necesidad.

Las autoridades han decretado el 'estado de emergencia' en la ciudad de Tacloban.

Al menos 1.744 personas muertas, según las cifras oficiales filipinas.

 

 

Los supervivientes de Filipinas necesitan cosas tan básicas como comida. "Conseguir un poco de agua potable es más preciado que el oro, y pueden quitar la vida por darle un trago a una botella", nos cuenta Janine Tan, ginecóloga del Bethany Hospital de Cebú, uno de los lugares más devastados.

 

 

Dos días después de que el tifón 'Haiyan' arrasara las islas centrales de Filipinas, dejando a su paso al menos 10.000 muertos, el país seguía ayer instalado en el caos. Tanto es así que las cifras oficiales filipinas hablan sólo de al menos 1.744 muertos frente a las estimaciones de decenas de miles de Naciones Unidas.

Las escenas que se repiten en cada esquina son escalofriantes. Como la de dos hombres que caminaban en una avenida de Cebú muy despacio, empujando un carrito de madera en el que transportaban los cuerpos hinchados de una mujer, una muchacha y su bebé.

"Es lo que queda de mi esposa, mi nieto y mi nuera. Ellos son más afortunados porque están en el cielo, a nosotros nos toca vivir en el infierno". Padre e hijo paseaban su macabra carga para que pudieran despedirse de sus calles, emulando las procesiones de los entierros.

 

 

Estado de 'shock'

"Los supervivientes están en estado de shock, es imposible entender su lógica o razonamiento. Son personas de extrema pobreza, cuyas máximas aspiraciones en la vida consistían en poder comer cada día sus raciones de arroz, cantar en los karaokes caseros de los poblados, o apostar en las peleas de gallo, y de vez en cuando por pura inercia, ir manteniendo a sus familias", relataba para el Canal 50, una televisión de Filipinas, Violeta Serrano, psicóloga especializada en catástrofes.

 

 

Es tal la magnitud de lo sucedido que incluso en las zonas donde el tifón no golpeó con la misma rabia, cuesta respirar. La apacible tranquilidad de los filipinos parece haberse acelerado torpemente en las últimas horas. Realizan sus compras, se desplazan e incluso trabajan con algo nada usual en ellos, la prisa. Como si temiesen que el destino pudiera robarles la inercia.

El silencio impera en los establecimientos, el terror ante la posibilidad de la llegada de un nuevo tifón revolotea en las mentes de todos y un comportamiento extraño en los animales despierta curiosidad, superstición y nerviosismo.

 

 

En Tacloban, la ciudad más arrasada, son espeluznantes las imágenes de cuerpos colgando de los árboles, cadáveres flotando en el mar, centenares de hileras de muertos cubiertos con mantas o palmeras y los ya denominados 'zombis humanos', que vagan sin rumbo. ONGs de todo el mundo se han movilizado para ayudar a los supervivientes, incluidos los 700.000 evacuados en el país.

Los reporteros de la televisión GMA recogen cartas, papeles y cartones con los nombres de los supervivientes o con notas que los fallecidos dejaron a sus familiares antes de morir. Según el reportero Eric Renoco, «son mensajes de amor, de esperanza, me siento como Papa Noel al poder repartir buenas noticias dentro de tanto dolor».

'Ayer conseguimos gracias a estos mensajes consolar la desesperación de María Mercado, limpiadora de 24 años, que pudo saber que su madre y sus tres hijos estaban vivos y refugiados en el colegio', dice emocionado.

 

 

Escenario de una 'guerra'

Reynan Villena, uno de los fotoperiodistas más prestigiosos de Filipinas, y de los primeros que viajó a la 'zona cero', explica a este diario su impresión: 'Nunca antes había visto algo así. Tacloban y el norte de Cebú parecen el escenario de una guerra.

El 95% de las viviendas están dañadas, incluso una casa de cemento y techos de acero no resistió. Y lo peor no es que el tifón destruyó también las fincas de subsistencia, de maíz y de caña de azúcar. ¿Cómo van a reconstruir sus hogares los supervivientes si ahora ya no tienen trabajo para sobrevivir?", se lamenta.

 

 

El curioso caso de Auxiliadora Mercado, empleada de unos grandes almacenes, también ha tenido su minuto de oro en las televisiones locales. Está eufórica de haberse compinchado con los guardas del centro comercial para esconderse junto a otros 15 vendedores y sus familias en su lugar de trabajo.

"En realidad fue fácil, se le ocurrió a una amiga de la sección de calzado y nos pareció la mejor idea, sólo tuvimos que darles a los cuatro guardas unos 250 pesos [cinco euros] cada una, luego fueron llegando más personas de la calle, pero no les dejamos pasar, no era posible".

Estas intrépidas mujeres han resultado ilesas, pero cuando salieron del centro lo habían perdido todo, salvo sus vidas.

 

 

Se suceden los saqueos a centros comerciales, tiendas, farmacias y escuelas. En la 'ciudad fantasma', como la llaman los medios locales, ha estallado el caos y las autorizadas no saben cómo combatirlo, pues carecen de entrenamiento y logística.

Las autoridades declararon ayer el estado de emergencia en la zona. Los supervivientes defienden con su vida las pocas posesiones que les quedan. Poseer armas en Filipinas es tan sencillo como comprarse un refresco. Entre tanto horror y sufrimiento, la estrella del día, convertida ya casi en un emblema de la nación, fue ayer una recién nacida que llegó al mundo durante el ciclón, a la que han llamado Bea Joy.

Su madre se dio a luz cuando comenzaba la batalla atmosférica, pero logró tenerla, aunque desconocen cómo pudo cortarla el cordón. Milagrosamente, ha aparecido tres días después tras los escombros, desnutrida, pero con ganas de vivir. Lamentablemente, su madre nunca podrá disfrutar de la pequeña, pero, como dice su padre, 'en ella está la vida y es el futuro'.


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